EL GABINETE SE ESTÁ "ADAPTANDO" A LA CRISIS

Sánchez evita la autocrítica por la gestión del virus y augura "semanas duras y difíciles"

Subraya que el Gobierno sigue en todo momento el criterio científico y actúa de manera coordinada con las CCAA y los organismos supranacionales. El Ejecutivo hará "todo lo que haga falta"

Foto: Pedro Sánchez, este 10 de marzo, durante su rueda de prensa ante los medios en la Moncloa. (EFE)
Pedro Sánchez, este 10 de marzo, durante su rueda de prensa ante los medios en la Moncloa. (EFE)

Probablemente al Ejecutivo de Pedro Sánchez lo persiga parte de la oposición de derechas durante varios días, quizá semanas, por si fue o no un error o una imprudencia permitir las movilizaciones del Día de la Mujer, el pasado 8 de marzo, en toda España. Especialmente la manifestación de Madrid, en la que se concentraron, según la Delegación del Gobierno, unas 120.000 personas.

¿Esas marchas, o la asamblea de Vox en Vistalegre, pudieron aumentar los contagios por coronavirus? El propio presidente, y el Ministerio de Sanidad, defienden que no, que siempre se guiaron por el criterio máximo de protección de la salud pública de los ciudadanos y adecuando la toma de medidas a la opinión de los expertos en base a evidencias científicas. La situación, además, no es "estática", sino cambiante, y ello explica que los escenarios se vayan acompasando, hasta llegar al actual, de "contención reforzada", con una batería de medidas drásticas. El Gobierno, por tanto, subraya que ha hecho lo que tenía que hacer, lo que le decían las autoridades sanitarias, lo acordado con las comunidades autónomas, lo recomendado por las organizaciones supranacionales. Y desde el principio, insiste. Ahora, España escala un nuevo peldaño y lo que está por venir son "semanas duras y difíciles", en palabras de Sánchez, en un claro intento de mentalizar a la población de que habrá repunte de casos y que el combate contra el Covid-19 será arduo, pero requerirá de una actuación "unida" y coordinada y de la aplicación de la "serenidad": "Juntos superaremos esta crisis".

El jefe del Ejecutivo compareció este martes ante los medios, sobre las 20:30, y durante unos aproximadamente 40 minutos, más tiempo de lo que acostumbra. Y lo hizo para explicar, por primera vez desde que estalló la crisis del coronavirus, qué ha hecho su Ejecutivo y qué hará a partir de ahora. Hasta ahora, había descargado la responsabilidad en el titular de Sanidad, Salvador Illa, y en el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. Pero la epidemia ha escalado, hay un vuelco. 1.639 contagios, 36 fallecidos, cuatro zonas de riesgo —Comunidad de Madrid, La Rioja, Vitoria y Labastida—, medidas contundentes como el cierre de centros educativos, prohibiciones de grandes eventos y recomendaciones de teletrabajo en esos focos, suspensión de vuelos desde Italia, cancelación de viajes del Imserso y obligación de que las competiciones deportivas se jueguen a puerta cerrada, sin público.

[Consulte aquí en PDF la comparecencia íntegra del presidente]

Son solo las primeras decisiones, pero pueden llegar más. Por eso Sánchez quiso lanzar expresamente un mensaje a la ciudadanía: de "confianza, unidad, serenidad y estabilidad". O "aún más claro", el Gobierno actuará con "una determinación máxima" para combatir una emergencia sanitaria de carácter mundial. "Haremos todo lo que haga falta, donde haga falta y cuando haga falta, y juntos", comprometió. Cuatro criterios vienen guiando los pasos del Ejecutivo, subrayó, en línea con lo que día a día ha venido manifestando Illa: confiar la dirección técnica a los expertos, seguimiento continuo de la situación, "coordinación máxima" con las comunidades autónomas y con las instituciones europeas y "total transparencia informativa".

El plan de choque incluye facilitar la conciliación de las familias, garantizar el suministro de medicamentos e inyectar liquidez para las pymes


A las medidas sanitarias se añadirá, el jueves, tras su reunión con los agentes sociales y la del Consejo de Ministros extraordinario, un plan de choque con iniciativas económicas para facilitar la conciliación de las familias, garantizar el suministro de medicamentos, proteger el empleo en sectores que sufran caídas temporales de la demanda, inyectar liquidez para las pymes —mediante líneas de crédito del ICO o moratorias en el pago de impuestos— y apoyar a sectores como el transporte y el turismo. Este puede sufrir una estocada porque ahora arranca su temporada fuerte, aunque Industria, recordó ya tiene la experiencia acumulada de la caída del gigante Thomas Cook.

"Desde el primerísimo minuto"

Pero, pese a la reacción del Ejecutivo, ¿ahora ese plan llega tarde? ¿Llega tarde España, cuando otros países sí tienen incluso avanzados sus programas de estímulo? Se le preguntó a Illa, y lo negó. Se le preguntó este martes a Sánchez, y también lo negó. Es más, iba cargado con un arsenal de cifras y fechas para argumentar que el Gobierno ha estado a pie de obra desde el 24 de enero, "desde el primerísimo minuto", desde antes por tanto de que se declarara la primera infección en España. Ya se celebró ese día la ponencia de planes de protección y respuesta, en la que participaron responsables del Ministerio de Sanidad y técnicos de todas las CCAA para revisar el protocolo de actuación en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III, que es el organismo responsable de los trabajos de análisis del coronavirus. Después vino la reunión de Sanidad con las sociedades científicas y los profesionales de la sanidad exterior, porque hasta entonces, 28 de enero, solo había casos de españoles a los que había que repatriar desde Wuhan, en China, donde se generó este foco del Covid-19. "De forma inmediata" se creó el comité de coordinación interministerial para combatir el virus.

El Ejecutivo "está demostrando capacidad de adaptación y de actuación" y está operando con "total transparencia informativa" y rapidez

Sánchez continuó con una avalancha de datos que venían a justificar su punto de defensa: desde el 2 de febrero, se han celebrado 37 reuniones del comité de seguimiento ministerial, siete del Consejo Interterritorial de Salud —que reúne a Sanidad y a las comunidades autónomas—, tres bilaterales con los gobiernos afectados (Comunidad de Madrid y País Vasco, aunque también Cataluña), y cinco con organismos internacionales. El Gobierno también ha estado, dijo, "en contacto con los socios europeos" —el presidente compareció en rueda de prensa este martes, de hecho, para dar cuenta de su cumbre del Consejo Europeo por videoconferencia— y con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sánchez evita la autocrítica por la gestión del virus y augura "semanas duras y difíciles"

Además, siguió, en esa "línea de transparencia informativa" de la que presume el Ejecutivo, se han dado 34 ruedas de prensa, 20 de ellas del doctor Fernando Simón y otras 14 del ministro Illa (más una comparecencia en el Congreso hace dos semanas y otra más que hará este jueves en el Congreso), y se ha concedido un total 30 entrevistas a diversos medios de comunicación. "Yo creo que ha sido la más extensa transparencia informativa que se haya hecho nunca ante una situación similar en nuestro país", remarcó. En su caso, la de este martes era su primera rueda de prensa sobre esta materia (con cuatro turnos de preguntas). Ayer lunes hacía una primera referencia a la crisis desde la clausura del congreso de una asociación de autónomos, precisamente para anunciar que habría un plan de choque para mitigar el impacto económico de la epidemia.

Una crisis "dinámica"

Esas medidas saldrán del horno este jueves, aunque, como ocurre con las sanitarias, pueden ir actualizándose de manera gradual. No hay aún un cálculo económico porque todo dependerá de la duración de esta crisis. El Ejecutivo, señaló el presidente, está "en contacto permanente" con la Comisión y el Consejo Europeo para activar "cuanto antes" y de manera "decidida" este paquete de iniciativas económicas. De modo que, a su juicio, el Gobierno, "ante una crisis difícil, compleja", que "va variando conforme pasan las horas", "está demostrando capacidad de adaptación y de actuación". Es más, ese seguimiento ya no diario sino horario es el que ha proporcionado al Ejecutivo central y a las CCAA respuestas "ágiles y contundentes" para atajar la crisis.

Es la instrucción que di: nosotros nos tenemos que ceñir a todas las recomendaciones que hagan los expertos científicos

El Ejecutivo no cree que errara al animar a la participación de las movilizaciones del Día de la Mujer, porque la situación el sábado y en los días previos era otra. Es más, según ha venido defendiendo Illa, el incremento significativo de los casos, sobre todo en Madrid, se produjo entre el anochecer del domingo 8 y la mañana del lunes 9, y ello obligó a pasar a un escenario de "contención reforzada".

Sánchez evita la autocrítica por la gestión del virus y augura "semanas duras y difíciles"

Sánchez replicó las explicaciones de Illa. El Ejecutivo, y en concreto Sanidad, ha seguido "a rajatabla" el criterio de los expertos. "Es más: la instrucción que yo he dado personalmente a los representantes y a los responsables de la salud pública en el ministerio es que nosotros nos tenemos que ceñir a todas las recomendaciones que hagan los expertos científicos. Lógicamente, la asunción de las responsabilidades políticas las tomamos nosotros porque para eso somos responsables políticos, pero evidentemente tienen una carga y un fundamento científico de los expertos".

Pero la crisis "no es estática", sino "dinámica", y los datos que suministraron las CCAA el lunes forzó la toma de decisiones rotundas para detener el avance del coronavirus. Medidas, insistió, que se tomaron con el consenso de los gobiernos autonómicos y especialmente en coordinación con la Comunidad de Madrid, La Rioja y Euskadi en lo relativo al cierre de centros educativos, la prohibición de actos en espacios cerrados de más de mil personas (y la limitación a un tercio del aforo en aquellos eventos con menos de mil personas) o la recomendación del teletrabajo.

El "deber cívico" de los ciudadanos

Sánchez pidió unidad en este combate contra el SARS-CoV-2, porque aún quedan por delante "semanas difíciles, duras". El presidente se ponía la venda antes que la herida, consciente de que los siguientes días vendrá un repunte de casos hasta que se empiece a controlar el virus, y por ello no se descartan más medidas. Por eso prometió que el Gobierno hará "lo que haga falta" para luchar contra esta emergencia sanitaria global. "Y juntos, no les quepa duda, superaremos esta crisis". "Juntos", porque los ciudadanos "quieren ver trabajando codo con codo al conjunto de los responsables políticos" ante un desafío que es "grave". Sánchez habló en varias ocasiones de los "compatriotas", de cómo todos han de arrimar el hombro, con una oratoria propia de los mandatarios que tienen que concienciar a su pueblo de que el horizonte no será sencillo de superar pero a la vez necesitan infundirle ánimos.

También el líder socialista aprovechó para recordar que hay unos Presupuestos pendientes que han de ser aprobados, más ahora que se necesitan armas para manejar esta amenaza, y "sería bueno que todas las fuerzas políticas, en aras de ese espíritu de colaboración, fueran conscientes de ello".

Sánchez pide "unidad" a los partidos, porque los ciudadanos quieren ver a sus políticos trabajando juntos y el virus "no entiende" de ideologías

El presidente ya comenzó este lunes la ronda con los portavoces parlamentarios que completará en las próximas horas "con todos los líderes políticos, sin ninguna exclusión", y ha encontrado en ellos buen tono, "más en privado que lo que dicen en público", sostuvo después en conversación informal con los periodistas. El Gobierno, dijo, no tendrá problema en asumir medidas que los partidos de la oposición propongan si contribuyen a solucionar esta crisis y ayudan a los trabajadores y sus familias y las empresas.

"La sala de espera de un hospital no entiende de formas de pensar, ni de colores, ni de ideología, ni de género. El virus afecta a las personas sin preguntar dónde nacen, dónde viven o qué piensan. Este problema nos afecta a todos como país y como país, en unidad y en plena coordinación y cooperación, le estamos haciendo frente", subrayó. La cooperación seguirá en el siguiente nivel: Illa, que en todo este tiempo ha estado en contacto con los portavoces de Sanidad de los grupos, seguirá hablando con ellos. "Y esa es la tónica que vamos a seguir. Máxima transparencia a la opinión pública y a los líderes políticos".

Sánchez evita la autocrítica por la gestión del virus y augura "semanas duras y difíciles"

Pero el combate no depende solo de científicos, administraciones y partidos. También hay una parte, recordó, que corresponde a los ciudadanos. Suyo es el "deber cívico" de cumplir con las recomendaciones sanitarias y proteger a los demás ciudadanos, especialmente aquellos más vulnerables, como los mayores o los que padecen diversas patologías y tienen las defensas bajas.

El presidente no cuantificó las medidas porque todo dependerá de la duración de la crisis. El impacto económico será "contundente" pero "transitorio"

Sánchez espera que finalmente Europa vaya a permitir que se flexibilice el pacto de estabilidad, porque familias y empresas necesitarán ayudas y el Gobierno necesitará facilitarles liquidez, lo que drenará recursos públicos e incurrirá en un déficit que, en principio, no será computado por Bruselas al deberse a una emergencia global que requiere de soluciones integrales. El presidente estima que el impacto económico del coronavirus será "contundente" pero también "transitorio". Sin embargo, resulta "complejo" hacer una cuantificación precisa de ese 'shock' porque no hay una "certeza" de cuál será la duración de la crisis.

Los números del punto de inflexión

El Ministerio de Sanidad, que dirige el político socialista Salvador Illa, se ha visto obligado a cambiar el escenario. Pasar de la "contención" inicial a una "contención reforzada". Un brusco viraje que, según explicó el ministro el mismo lunes por la tarde, se debía a una evolución "a peor" de la enfermedad, dado el crecimiento de casos descontrolados, sobre todo en Madrid, entre el anochecer del domingo y la mañana del lunes. El 8 de marzo, a las 12:00, el ministerio tenía contabilizados 589 casos, 202 de ellos en Madrid, 102 en País Vasco y 55 en La Rioja.

El lunes 9, a la misma hora, ya se notaba el repunte: 999 positivos (469 en Madrid). Por la tarde, a las 18:00, ya eran 1.204 los contagiados (782 en la región madrileña, 195 en Euskadi y 144 en La Rioja) y 28 los fallecidos. El martes 10 a mediodía, la cuenta seguía subiendo: 1.622 afectados (782 en Madrid, 195 en País Vasco y 144 en La Rioja), 135 altas y 35 muertos. A las 18:00, el aumento había sido leve: 1.639 contagios (los mismos 782 en la comunidad madrileña). Es decir, en cuestión de 24 horas, del domingo 8 al lunes 9, el número de enfermos se había doblado

Durante el fin de semana, y los días previos, Sanidad no desaconsejó con carácter general ir a las marchas del 8-M, pero sí lo desautorizó para aquellos con síntomas. El 2 de marzo, el doctor Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, recomendó a las personas con sintomatología respiratoria que no acudieran a ningún evento y que usaran mascarillas.

El día 4, Simón insistió en esa misma idea: "La gente debe ser consciente de lo que debe hacer y de los riesgos en que puede poner a otros o de los problemas que puede generar" con sus decisiones. "Es lógico que las personas con síntomas y potencialmente afectadas procuren no contagiar", recordó. El sábado 7, la víspera del 8-M, preguntado por la asistencia a la manifestación, apuntó que a su hijo le diría que hiciera lo que quisiera

Fernando Simón, sobre la manifestación del 8-M: "A mi hijo le voy a decir que haga lo quiera"

A diferencia de la maratón de Barcelona, que se aplazó, y en la que esperaban participantes de los focos de riesgo, la marcha del domingo en Madrid era una "convocatoria para nacionales", por lo que no se esperaba una afluencia masiva de ciudadanos de zonas afectadas. 

Además, y como recuerdan fuentes de Sanidad, la Comunidad de Madrid, gobernada por Isabel Díaz Ayuso (PP) en coalición con Ciudadanos, "nunca" pidió la cancelación de la manifestación central. Dato que corrobora el Gobierno regional, informa Paloma Esteban. Tampoco reclamaron su suspensión otras fuerzas políticas participantes. El Ayuntamiento de Madrid, que lideran PP y Cs, tampoco pidió la anulación del evento.

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