ESPAÑA RECAUDA 6.600 MILLONES POR EL TABACO

Tabaco, plástico, comida basura... Sánchez lanza una batería de 'impuestos de vida sana'

El Gobierno de coalición busca el impulso de hábitos saludables, pero que a su vez comportarán más recaudación de las arcas públicas en un momento en que el Estado necesita ingresos

Foto: Salvador Illa, Irene Montero y Alberto Garzón, ministros de Sanidad, Igualdad y Consumo, el pasado 3 de febrero en el Congreso. (EFE)
Salvador Illa, Irene Montero y Alberto Garzón, ministros de Sanidad, Igualdad y Consumo, el pasado 3 de febrero en el Congreso. (EFE)
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En una legislatura que con seguridad va a estar marcada por Cataluña, el Gobierno está abriendo otros debates que afectan tanto a la vida de los ciudadanos como a la recaudación de las arcas del Estado. El Ejecutivo de coalición ha anunciado planes contra el tabaco, la comida basura, el juego, el plástico, la contaminación y el alcohol, que en muchos casos conllevan subidas de impuestos. Pedro Sánchez sigue la senda delineada por otros gobiernos, como los de José Luis Rodríguez Zapatero después de años en segundo plano con el PP.

El cambio de patrones casa con la Agenda 2030 —el despliegue de los objetivos de desarrollo sostenible que es uno de los ejes básicos de la coalición de PSOE y Unidas Podemos— y también persigue captar más fondos vía impuestos para la expansión del gasto. Salvador Illa, ministro de Sanidad, lo decía el pasado jueves en el Congreso, donde anunció su posición favorable al aumento de los impuestos del tabaco. Pero también el titular de Consumo, Alberto Garzón, anunciaba este viernes que su ministerio aprobará impuestos a la comida basura que se suma a la regulación sobre la publicidad del juego. Y Hacienda sacaba a consulta pública dos documentos relativos a la fiscalidad del transporte aéreo y sobre los envases de plástico, para "avanzar" en el debate sobre la fiscalidad ecológica.

Illa subrayó en la Comisión de Sanidad que el ministerio quiere "dar un paso más" en la lucha contra los cigarrillos. Escuchará a "todos los agentes del sector", pero la prioridad será "la protección de la salud pública" porque el tabaquismo es la primera causa evitable de enfermedad, invalidez y muerte prematura: solo en España mueren más de 50.000 por enfermedades derivadas del tabaco. El dirigente socialista apoyó su argumentación en los datos de las encuestas que han detectado un repunte en el tabaquismo. El 34% reconoce que fuma diariamente en el último mes, 3,6 puntos porcentuales más que en 2011.

Illa quiere que se cumpla la ley vigente, extender las zonas sin humo en espacios abiertos y en coches, introducir el empaquetado neutro y subir impuestos


El plan del ministerio contempla reforzar el cumplimiento de la ley vigente, aprobada por Zapatero en 2006 y reformada en 2011 —ya ha lanzado campañas para informar de que en algunas terrazas de bares y restaurantes se permite fumar de manera contraria a la norma— y la modificación de la propia ley para ampliar las zonas libres de humo. Illa quiere extender la prohibición a los estadios —en algunos ya no está autorizado y pretende que esa autorregulación se expanda a todos los campos— y al interior de los vehículos. Además, Sanidad, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quiere regular las nuevas formas de fumar (cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentados...), para que sea "equiparada" a la del tabaco estándar porque esta es una vía de acceso de los más jóvenes al consumo de cigarros. El tercer pilar del plan es la introducción del empaquetado neutro de tabaco, en la línea que han seguido países como Francia.

"Margen" para la homologación

Y el cuarto punto son los impuestos. Sanidad ha trasladado a Hacienda la "posición favorable a que se amplíe la fiscalidad sobre el tabaco y los productos relacionados". Illa recordó que aún hay "margen" para que España se homologue a sus socios comunitarios, pues la cajetilla vale de media unos cinco euros, por los 10 euros de otros países europeos. Precios aún más bajos tienen otros productos, insistió, como la picadura de liar.

Montero subraya que Hacienda está centrada en la fiscalidad ambiental. Pero en su ministerio no descartan aumentar las tasas aplicadas al tabaco

El ministro se apoyó en las recomendaciones de la OMS, que defiende que una subida de los impuestos es "una de las medidas más eficaces para la reducción del consumo de tabaco". Según los datos de la agencia de la ONU, un alza un 10% en los precios, dijo, haría caer un 4% el consumo en clases medias y altas, un 5% en los colectivos más desfavorecidos y un 18% en los jóvenes de 14 años. Illa incidió en que eso es lo que persigue su departamento: una medida de alto impacto que desincentive el consumo en menores y jóvenes. Porque "ningún padre quiere que su hijo sea fumador pasivo antes de cumplir los cinco años o que firme una hipoteca de vida con el tabaco antes de los 15".

Tabaco, plástico, comida basura... Sánchez lanza una batería de 'impuestos de vida sana'

En España, según datos de la Agencia Tributaria, se vendieron 4.468 millones de cajetillas en 2003 —el máximo de la serie, que arranca en 1995—, por los 2.100 despachados en 2018, el último año disponible. En 2006, el primer año en que entró en vigor la Ley Antitabaco, Hacienda ingresó 6.294 millones de euros en impuestos especiales devengados por la venta de tabaco. En 2011, cuando se endureció la ley y se prohibió por completo fumar en cualquier espacio público cerrado, se recaudaron 7.318 millones. En 2018, la cifra había bajado a los 6.600 millones.

La titular de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, preguntada este viernes en la Cadena SER por una subida de los impuestos al tabaco, señaló que en su ministerio están "centrados en la fiscalidad ambiental". Pero en su equipo advertían de que eso no quiere decir que en un tiempo no se toquen esos tributos. Un alza de los impuestos especiales a los cigarrillos y la picadura de liar, recuerdan, habría que hacerse de un día para otro, para impedir que los estancos almacenen producto y entonces el efecto recaudatorio se contraiga.

Sistema de etiquetado frontal

También Sanidad ha prometido combatir la obesidad infantil. Y ello incluye la limitación de la publicidad sobre alimentos y bebidas poco saludables dirigidas a menores, los requisitos de calidad nutricional y de sostenibilidad de los servicios de restauración de los centros educativos, sanitarios o residencias de mayores, la promoción de la actividad física y el análisis de una política de fiscalidad saludable que desincentive el consumo de alimentos con repercusión negativa en la salud. Respecto al alcohol, no se prevé aumentar los impuestos, pero sí establecer mayores límites en la publicidad (incluidos los puntos de venta), favorecer el cambio cultural y la prevención, para que se perciban "con mayor claridad" los riesgos del consumo, y también incidir en la limitación del acceso de los menores a las bebidas alcohólicas.

Garzón trabajará en medidas fiscales que busquen fomentar el consumo de productos saludables y desincentivar el de productos nocivos para la salud

El Ministerio de Consumo de Alberto Garzón, por su parte, anunció este viernes que su departamento presentará medidas que busquen fomentar el consumo de productos saludables y desincentivar el de productos nocivos para la salud. También su gabinete estudia fórmulas para introducir en España el sistema de etiquetado frontal sobre calidad nutricional de los alimentos, "para ayudar en la toma de decisiones de consumo saludable".

Tabaco, plástico, comida basura... Sánchez lanza una batería de 'impuestos de vida sana'

También este viernes Hacienda informó de que somete a consulta pública a través de su web dos documentos relativos a la fiscalidad del transporte aéreo y sobre los envases de plástico. En concreto, este último hace referencia a la creación de un impuesto que gravaría los artículos de plástico de un solo uso destinados a contener y proteger bienes o alimentos. El ministerio dice querer abrir "un debate en torno a la fiscalidad verde" y "modernizar el sistema tributario español para adecuarlo a la mayor concienciación social respecto al cambio climático".

Esta cruzada del Gobierno por la salud de los españoles será, además, rentable para las arcas públicas, lo que permite al Ejecutivo lograr un segundo objetivo: elevar la recaudación. La Comisión Europea alertó durante la semana pasada al Ministerio de Hacienda que en 2019 elevó el déficit estructural hasta el 3,1% del PIB como consecuencia de las medidas de aumento del gasto público (pensiones, salarios, protección social, etc.). Esta política fiscal expansiva apoyó el crecimiento económico, pero deterioró el saldo real de las cuentas públicas, de modo que ahora Bruselas pide un esfuerzo para corregir la desviación.

Tasas Google y Tobin

Según las estimaciones de Bruselas, España cerró 2019 con un déficit nominal del 2,3% del PIB y, sin cambios normativos, en 2020 se reducirá una décima gracias al ciclo económico, hasta el 2,2%. Sin embargo, el Gobierno se ha comprometido a rebajar el déficit hasta el 1,8% este ejercicio, lo que obligaría a realizar un ajuste de cuatro décimas del PIB, unos 5.000 millones de euros.

El Gobierno necesita vías de ingresos, y no le llegaría endureciendo sociedades, en lucha contra el fraude o con donaciones y sucesiones

Esto significa que el Gobierno necesita un importante ajuste del déficit y, en paralelo, un aumento del gasto para cumplir algunos de sus compromisos. La única forma de hacerlo es aumentar la recaudación estructural, esto es, subir los impuestos. Por el momento, el Ministerio de Hacienda ha remitido ya al Congreso dos nuevas figuras fiscales, el impuesto digital (tasa Google) y el financiero (tasa Tobin), pero su potencial recaudador es limitado y, en el caso del tributo digital, podría generar un conflicto con EEUU, por lo que se ha pospuesto su recaudación hasta final de año.

El Gobierno necesita otras vías de ingresos. Su intención es endurecer el impuesto sobre sociedades, la lucha contra el fraude y los impuestos sobre el patrimonio y las donaciones y sucesiones, pero estas medidas difícilmente podrán generar 4.000 millones de euros de recaudación. Una cifra insuficiente.

Los organismos internacionales han recomendado a España que endurezca la fiscalidad de la salud y medioambiental, ya que actualmente es muy laxa

En este escenario es en el que se plantea la posibilidad de una fiscalidad 'verde y sana' que permita subir los impuestos a las clases medias y trabajadoras con la excusa del medio ambiente y la salud. Los organismos internacionales han recomendado de forma permanente a España que endurezca esta fiscalidad, ya que actualmente es muy laxa, y así permita internalizar en el precio las externalidades negativas que genera, básicamente porque causa problemas en la salud. Según datos de 2017, España registra el quinto porcentaje más bajo de ingresos medioambientales respecto al PIB de la UE. Hacienda apunta que los ingresos derivados de la fiscalidad verde supusieron únicamente el 1,83% del PIB, frente a una media de la UE del 2,40% en 2017.

El presidente, Pedro Sánchez, charla con la ministra de Hacienda, María Jesús Montera, el pasado 8 de febrero en Quintos de Mora. (EFE)
El presidente, Pedro Sánchez, charla con la ministra de Hacienda, María Jesús Montera, el pasado 8 de febrero en Quintos de Mora. (EFE)

El objetivo último de estos tributos especiales es recaudar cero euros, ya que eso mostraría que han conseguido eliminar completamente ese comportamiento nocivo. Sin embargo, por el momento, el Estado ingresa más de 20.000 millones de euros gracias a estas figuras fiscales. En muchos casos su incidencia es mayor sobre las clases bajas, porque no son impuestos progresivos y dependen básicamente del patrón de consumo de cada contribuyente.

Los datos

-La prevalencia del consumo del tabaco entre estudiantes de 14 a 18 años es del 31,4% en los hombres y del 38,5% en las mujeres, según la encuesta sobre el uso de drogas en enseñanzas secundarias de España (Estudes) de 2018-2019.

-Entre la población de entre 15 y 64 años, el 40,9% reconoce haber fumado en el último año, el 38,8% en el último mes y el 34% diariamente en el último mes (3,6 puntos porcentuales más que en 2011), según la encuesta Edades de 2017-2018 del Plan Nacional sobre Drogas

-Más del 75% de los estudiantes de 14 a 18 años ha consumido alguna vez alcohol en el último año, como indica el último barómetro de Estudes, también elaborado por el Plan Nacional sobre Drogas. La edad de inicio de consumo es muy baja: está en 14 años. Cerca de 500.000 menores admiten beber cinco o más copas o cañas en menos de dos horas. 

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