No subirá impuestos por decreto

España está condenada a aumentar el déficit estructural con el 'no' a los Presupuestos

La ministra Montero reconoce que el déficit podría irse hasta el 2,4% en 2019 sin las medidas de subida de impuestos incorporadas a los PGE a pesar del crecimiento nominal del 4%

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate de Presupuestos en el Congreso. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el debate de Presupuestos en el Congreso. (EFE)

El Gobierno perdió el miércoles la votación de las enmiendas a la totalidad del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado al perder el apoyo de las formaciones independentistas. La derrota ha supuesto casi una enmienda a la totalidad al Gobierno de Pedro Sánchez, y solo él decidirá cuándo convoca elecciones. Lo que está claro es que ahora España pasará el año 2019 con unas cuentas prorrogadas y, por tanto, desperdiciará un año más de fuerte crecimiento sin reducir el déficit estructural.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lo reconoció el martes en el Congreso: el déficit público oscilará entre el 2,2% y el 2,4% del PIB en 2019 si no se aprueban los Presupuestos. Esto es así porque las principales partidas de gasto, como son la subida de las pensiones y del salario de los funcionarios, ya están aprobadas por la vía del real decreto-ley. "Ahora tendremos que ver cómo podemos hacer para evitar que el déficit público suba hasta ese nivel", ha explicado Montero a la salida del Congreso tras perder la votación de los PGE.

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Sin los Presupuestos, el Gobierno no dispondrá de los ingresos necesarios para reducir el déficit público. Por ejemplo, en el Proyecto de PGE incluía la subida del impuesto sobre sociedades, de la fiscalidad del diésel o del IRPF. Fuentes del Ministerio de Hacienda descartan aprobar subidas de impuestos por decreto-ley, de modo que quema la principal vía para reducir el déficit. Sin estas medidas, España volverá a tener unas cuentas expansivas en 2019, fruto de la prórroga presupuestaria y de las medidas de gasto aprobadas para 2019. Eso significa que aunque el déficit nominal siga reduciéndose, lo hará plenamente por efecto del ciclo, el déficit estructural seguirá aumentando, lo que supone la peor noticia posible para la maltrecha situación de las finanzas públicas.

Después de evaluar el Proyecto de Presupuestos, la AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) estimó que no incluían ningún esfuerzo estructural. Y eso a pesar de que el Gobierno prometió a la Comisión Europea un ajuste mínimo del 0,45% del PIB. Finalmente no habrá subida de impuestos, pero sí incremento del gasto por decreto-ley, lo que provocará un incremento del déficit estructural en España.

Sin los Presupuestos, el Gobierno no dispondrá de los ingresos impositivos que necesita para reducir el déficit público en 2019

La Comisión Europea estimó en noviembre que el déficit estructural de España se iría hasta el 3,1% del PIB en 2019, justo la misma cuantía que en 2018 y el más alto de toda la eurozona. Esta valoración la hizo después de conocer el Plan Presupuestario que el Gobierno remitió a Bruselas a mediados de octubre, pero lo hizo asumiendo que no entrarían en vigor todas las políticas incorporadas. En especial, decidió ser muy prudente con la previsión de ingresos que realizó el Gobierno.

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Pero, aunque no valoró íntegramente toda la subida de impuestos, sí tuvo una parte en cuenta. Sin embargo, ahora que se conoce que no habrá Presupuestos, no entrará en vigor ninguna parte de la subida de impuestos prevista. Esto provocará que el déficit estructural se incremente por encima de ese 3,1%.

Suspenso para Hacienda

Las maltrechas cuentas públicas de España ponen un claro suspenso a los últimos ministros de Hacienda que ha tenido el país. Que el déficit estructural sea del 3,1% del PIB significa que en una situación neutral de crecimiento, España no podría salir del procedimiento de déficit excesivo. Conviene recordar que a día de hoy es el único país del euro que sigue en esta situación como consecuencia de la falta de disciplina fiscal.

Con un déficit estructural tan elevado, es de esperar que los números rojos se vayan a disparar cuando estalle la próxima crisis. España ya vivió un escenario similar durante la burbuja inmobiliaria. En ese momento, el crecimiento cíclico generó un superávit nominal que sirvió para camuflar un déficit estructural superior al 3% del PIB.

En esta ocasión ocurre lo mismo, con la diferencia de que la expansión económica está menos avanzada y, por tanto, el déficit nominal sigue siendo elevado. Los líderes políticos de España (y los ciudadanos) vuelven a demostrar que no aprendieron nada con la crisis y vuelven a recurrir al déficit para financiar sus estímulos fiscales, ya sea con nuevos gastos o con menos impuestos, como hicieron PP y Ciudadanos con las cuentas de 2018.

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El Gobierno ya anticipó, a finales de 2018, que la aprobación de los Presupuestos podría complicarse. En ese momento, optó por aprobar un importante paquete de medidas de gasto que incluía la subida de las pensiones y del salario de los trabajadores públicos. Por el contrario, la subida de impuestos la dejó para el debate de Presupuestos. De esta forma, optó por desentenderse de los compromisos de estabilidad.

Con un déficit estructural tan elevado, es de esperar que los números rojos se vayan a disparar cuando estalle la próxima crisis

Montero aseguró el martes, durante su intervención en el Congreso, que sus cuentas públicas servirán para garantizar el cumplimiento del objetivo de déficit, pero si son rechazadas, el Gobierno no se compromete al cumplimiento de los compromisos. Está por ver si el Gobierno está dispuesto a aplicar medidas de ajuste ahora que sabe que no cuenta con los Presupuestos. No solo eso, podría verse obligado a hacerlo estando en funciones, si finalmente Sánchez confirma el adelanto electoral.

Una opción para hacerlo sería aprobando un acuerdo de no disponibilidad de algunas partidas presupuestarias para que no se ejecuten todas las partidas de gasto. Esta fue la elección del Gobierno de Mariano Rajoy en 2016, cuando estaba en funciones, para evitar una desviación mayor de las cuentas públicas. En ese momento, España se jugaba una multa por incumplimiento del objetivo de déficit, lo que forzó más al Ejecutivo. Ahora, está por ver si la Comisión Europea presiona a Sánchez para que apruebe medidas de ajuste mientras prepara su calendario electoral.

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