LA PRÓXIMA CITA, EL 3-D EN EL CONGRESO

"Esto sigue vivo": PSOE y ERC constatan que hay partido pero será más duro de lo previsto

El primer contacto formal entre los dos partidos se saldó sin acuerdo, como se esperaba, pero con el compromiso de seguir negociando y de avanzar para hacer posible la investidura de Sánchez

Foto: Salvador Illa, José Luis Ábalos, Adriana Lastra, Gabriel Rufián, Marta Vilalta y Josep Maria Jové, este 28 de noviembre en el Congreso. (EFE)
Salvador Illa, José Luis Ábalos, Adriana Lastra, Gabriel Rufián, Marta Vilalta y Josep Maria Jové, este 28 de noviembre en el Congreso. (EFE)

La reunión ayer jueves en el Congreso entre PSOE y ERC para negociar la investidura de Pedro Sánchez, su primer contacto formal y frente a frente en una mesa, fue bien y mal al mismo tiempo. Bien porque fijaron fecha para la siguiente, el próximo martes 3 de diciembre, y porque hay voluntad de llegar a un "entendimiento", y mal por todo lo demás. Las posiciones entre las dos formaciones siguen tan alejadas que no hubo acuerdo —tampoco se esperaba fumata blanca a la primera—, de tal modo que los republicanos no pudieron evolucionar del no a la abstención ni las dos partes pudieron pactar un comunicado conjunto. Las propuestas de ERC toparon con el muro de sus interlocutores, con el de la ley y con el de la separación de poderes, según apuntan fuentes conocedoras de la dinámica interna del encuentro que tuvo lugar en la Cámara Baja. Por tanto, hay partido, como se constata en ambos comunicados oficiales, pero costará mucho más de lo que se pensaba.

"Esto sigue vivo, y eso ya es algo", indicaban por su parte fuentes socialistas. "No quieren romper y necesitan tiempo y argumentos para vender la moto en Cataluña. Hay margen. Si una reunión dura casi dos horas y media, es que está abierto todo", añadían desde Ferraz, donde no obstante se seguía mostrando cautela máxima porque con los republicanos todo puede torcerse en la última curva.

Queda camino por recorrer tras esta primera toma de contacto de PSOE y ERC, encabezada por sus portavoces parlamentarios, Adriana Lastra y Gabriel Rufián. Tras este "primer paso", "primera aproximación", como lo definieron los socialistas en su propio comunicado, lanzado a la vez que el de sus interlocutores, muy cerca de las nueve de la noche, cuando ya había pasado más de una hora desde la finalización del encuentro en el Congreso. Este arrancó pasadas las 17:00 con rostros serios y gestos fríos, y concluyó hacia las 19:30 sin que las cámaras pudieran captar imágenes a la salida de las dos comisiones negociadoras.

El PSOE introduce en su lenguaje la expresión "conflicto político", más del gusto del separatismo, en lugar de la que usaba, "crisis de convivencia"


No hubo una nota conjunta. Cada parte redactó la suya, con tono diferente y muy dirigida cada una a sus respectivas parroquias, aunque los contenidos eran similares. Básicamente, reconocían coincidencias —"puntos de encuentro", decía el PSOE, "punto de partida común", indicaba ERC— y "diferencias", se emplazaron a una segunda cita también en el Congreso, el próximo martes 3 de diciembre —tiene toda la lógica, porque ese día se constituyen las Cortes de la XIV Legislatura—, y los republicanos dijeron que mantienen el no a la investidura de Sánchez.

Dilución del papel de Torra

La formación independentista consideraba un avance un gesto de los socialistas. En su comunicado, PSOE y PSC subrayaban que en la reunión se detectó una "voluntad compartida de diálogo" que permita desbloquear la formación de Gobierno y asegurar la "estabilidad política" necesaria que permita afrontar una agenda social, pero también que haga posible "encauzar el conflicto político en Cataluña desde el diálogo y el entendimiento institucional". La clave estaba en la expresión "conflicto político", la utilizada por el separatismo, que siempre ha rechazado que el PSOE hable de "crisis de convivencia" para definir el desafío territorial. Para el universo secesionista, se trata de hacer hincapié en que hay una dificultad de encaje de Cataluña, que hay un choque entre Cataluña y el resto de España. Para los socialistas, la semilla del problema está dentro de la comunidad, por el empeño de los independentistas de no contar con los ciudadanos que no se sienten así y que quieren seguir abrochados a España. Sánchez ya habló hace 15 días de "crisis política" y ahora su partido introduce la denominación de "conflicto político".

ERC hace también una concesión, al hablar de una "mesa de partidos e instituciones", no solo de gobiernos, a la que se sumaría la sociedad civil

Ese pequeño giro simbólico del PSOE explica que ERC enfatizase en su comunicado que ambas partes establecieron "un punto de partida común al constatar la necesidad de abordar políticamente un conflicto que es, esencialmente, de naturaleza política". Aquí también hay una sutil concesión al PSOE, al añadir el adverbio "esencialmente". El PSOE retornaba así a la casilla de Pedralbes, cuando tras la reunión de los presidentes Pedro Sánchez y Quim Torra ambos gobiernos afirmaron que coincidían "en la existencia de un conflicto sobre el futuro de Cataluña".

"Esto sigue vivo": PSOE y ERC constatan que hay partido pero será más duro de lo previsto

Otra evolución visible de ERC se hallaba en el punto 2 de su comunicado: señaló que las dos fuerzas están de acuerdo en retomar la vía del diálogo "entre partidos e instituciones, así como implicar en esta a la sociedad civil". Hasta ahora, los republicanos insistían en una mesa entre los dos gobiernos, mientras que a los socialistas les gustaba más la idea de una mesa de partidos. La nota es un punto de encuentro entre ambas posturas. Se apunta así a una mesa más plural, que no solo sea de Gobierno-Generalitat. Eso implicaría un foro más amplio, por lo que se diluiría el papel de Torra, a quien el Ejecutivo de Sánchez no reconoce como interlocutor por sus posturas radicales y su no condena de los disturbios violentos ocurridos el mes pasado en Cataluña. Ferraz habla de "entendimiento institucional", sin especificar que se canalice a través de la comisión bilateral Generalitat-Estado, cauce que no satisface a los soberanistas. Por tanto, ha habido cesiones y el diálogo puede continuar.

ERC trasladó al PSOE que "la solución democrática para Cataluña" pasa por una mesa de negociación que se fundamenta, dice en su nota, en "cuatro pilares": que sea entre gobiernos, "sin apriorismos ni temas vetados", con "calendario" y con "garantías de cumplimiento". La formación de Oriol Junqueras quiere que en ese foro de diálogo que se pondría en pie tras la investidura pueda plantear sus demandas clásicas de referéndum de autodeterminación o amnistía para los presos del 'procés', extremos que no obstante no menciona explícitamente en su texto. El PSOE no está dispuesto a negociar ninguno de esos dos puntos, porque remarca que todo diálogo ha de quedar siempre enmarcado dentro de la Constitución y la legalidad, pero sí podría abrirse a que ERC planteara libremente sus propuestas, aunque no fueran atendidas por el Gobierno.

Reconocimiento a la "izquierda histórica"

A su vez, los socialistas quieren poner más el acento en lo que les une a ERC, una "izquierda histórica" en nuestro país, con una trayectoria de casi un siglo de vida, como recordaba la vicepresidenta, Carmen Calvo. Así, en su comunicado, recalcaron que hace falta ya un Ejecutivo para emprender "una agenda de derechos sociales, recuperación de derechos civiles y laborales cercenados por los gobiernos del PP, la situación industrial en Cataluña y en el conjunto de España, en particular en el sector de la automoción".

La siguiente cita será en el Congreso, aprovechando la constitución de las Cortes, pero no se descartan encuentros en BCN, también como guiño

Ferraz incluyó estas cuestiones en su nota no porque sean un escollo para el entendimiento, sino porque quiere lanzar la señal de que su conversación con ERC no se centra solo en el problema catalán. También porque su deseo es amarrar los votos de los de Junqueras no solo para la investidura sino para los Presupuestos de 2020, que Sánchez anhela tener aprobados en el primer semestre. Eso le daría oxígeno al menos para otro año. Si las cuentas del Estado decayeran a la primera, estaría más acorralado y sin la principal herramienta de todo Ejecutivo. No hay que más que acudir al ejemplo de febrero: los PGE fueron tumbados por el soberanismo y las derechas de PP y Cs, y España fue a elecciones el 28 de abril.

En la reunión del próximo martes, 3 de diciembre, a las cinco de la tarde, los dos partidos continuarán acercando posturas, andando un camino que ya empezaron a recorrer esta semana, antes incluso del encuentro en la Cámara Baja, gracias a las llamadas entre Lastra y Rufián, y Calvo y el 'vicepresident' del Govern, Pere Aragonès. Los socialistas asumen que posiblemente harán falta más citas con ERC, y que alguna de ellas será en Barcelona, como otra señal más de acercamiento.

Uno de los principales inconvenientes es que ERC ha pedido más tiempo para vender a sus votantes una decisión que resultará difícil de digerir para una facción del partido. Es decir, investidura para después de las vacaciones de Navidad. En cambio, en las filas socialistas existe la convicción de que cuanto más se prolonguen las conversaciones, más posibilidades hay de que los republicanos sucumban a la presión mediática de JxCAT y su legión de opinadores posconvergentes o puigdemontistas. Por tanto, quieren que para Nochebuena, como dijo Pablo Iglesias en declaraciones a los medios este jueves, pueda estar ya formado el Gobierno.

Fuentes de Ferraz indicaron que por ahora se mantiene por tanto el plan inicial de que el debate de investidura arranque el lunes 16 de diciembre, por lo que la primera votación, en la que se exige mayoría absoluta, se celebraría el martes 17, y la segunda, 48 horas después, llegaría el jueves 19. Pero también en la dirección tienen claro que o se llega a esa fecha con la seguridad de que la reelección de Sánchez prospera o bien se esperará a después de Reyes. La razón es que, con ese calendario, si hubiera unas terceras elecciones, que nadie quiere (y menos el PSOE y Unidas Podemos, que salieron muy trasquilados de las urnas), se convocarían para el 5 de abril, Domingo de Ramos, una jornada inconveniente para alimentar la participación.

Tres y tres negociadores

Por ahora, los socialistas juegan esta partida. La vía de la izquierda. Una coalición ya muy ultimada con Unidas Podemos, que supone un sostén de 155 diputados, a los que habría que sumar los posibles síes de Más País (3), PNV (6), Partido Regionalista de Cantabria (1), BNG (1) y Teruel Existe (1). Así llegaría a un suelo de 169 apoyos como máximo. Le haría falta, por tanto, completar esta mayoría con las 13 abstenciones de ERC. Solo si este camino fallara podría dirigirse a Ciudadanos, cuyo aporte se reduce a 10 parlamentarios. Una operación por la derecha requeriría la abstención del PP, que Pablo Casado ya ha dicho que no dará.

Por ahora el presidente está volcado en la vía de los 169 posibles apoyos más las 13 abstenciones de ERC. El PP insiste en que no facilitará su elección

Es Lastra quien conduce las conversaciones con las formaciones minoritarias, pero con ERC funcionarán dos comisiones negociadoras, una por partido, que fueron las que ayer se sentaron frente a frente por primera vez: la vicesecretaria general, acompañada de los secretarios de Organización de PSOE y PSC, José Luis Ábalos y Salvador Illa, y Rufián, junto a la portavoz del partido, Marta Vilalta, y el presidente del 'consell nacional' de ERC, Josep Maria Jové, imputado por su papel en el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y mano derecha de Junqueras.

Hará falta "empatía, diálogo y mano izquierda", advertía Iglesias este jueves. Y algo de tiempo para que PSOE y ERC encuentren el modo de desencallar la investidura de Sánchez sin que ninguno aparezca ni como derrotado ni como ganador. El equilibrio no será sencillo, pero la partida sigue. Al menos hasta el próximo martes.

De las Moleskine y los bolis con 'Free Forcadell' a la aclaración del PNV

Las imágenes de la reunión de este jueves entre el PSOE y ERC dejaron dos detalles simbólicos buscados por la delegación republicana. Al menos dos de los tres dirigentes (Marta Vilalta y Josep Maria Jové) acudieron a su encuentro con el PSOE con bolígrafos morados en los que se pide la libertad para la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, condenada a once años y seis meses de prisión.

Y también los interlocutores de ERC llevaron agendas tipo Moleskine como la que usó Jové cuando estaba en el equipo de Oriol Junqueras. En un cuaderno Moleskine el ex número dos del líder de ERC explicaba los pasos que siguió el bloque independentista en 2017, y le fue intervenido. Jové está imputado por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya por el referéndum del 1-O

Poco antes de que comenzara la reunión PSOE-ERC en el Congreso, el PNV lanzaba un comunicado en el que negaba que un posible apoyo a la investidura de Pedro Sánchez esté "ligado" a la transferencia a Euskadi de la gestión de la Seguridad Social. 

Los nacionalistas vascos desmentían así informaciones que apuntaban a que su condición para votar a favor de Sánchez era lograr ese traspaso. En su nota, el PNV recuerda que no hace público el contenido de sus conversaciones en el marco de una negociación porque entiende que la discreción es "la mejor manera de lograr un acuerdo", y por eso ninguno de sus diputados ni de sus portavoces ha manifestado públicamente "ninguna condición" para un hipotético respaldo a Sánchez. 

 

Ahora bien, el partido "siempre ha reclamado el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika y continuará denunciando el incumplimiento de una ley orgánica 40 años después de su aprobación". Así, la gestión del régimen económico de la Seguridad Social "es uno de los artículos que permanecen incumplidos y, como tal, forma parte de la reclamación histórica de los 'jeltzales'. La única novedad a este respecto es que, por primera vez, el Tribunal Constitucional, en una reciente sentencia, ha venido a corroborar las posiciones de EAJ-PNV al establecer que hay que dotar de contenido dicho artículo y que, por tanto, es posible realizar la transferencia".

Pero los nacionalistas vascos "desmienten" que ese traspaso esté "ligado" a un potencial sí al PSOE y "reconoce la complejidad" de esta transferencia, y "es consciente de que el proceso, hasta su culminación, será aún largo".

El PNV, por tanto, "continuará reclamando el cumplimiento íntegro del Estatuto, incluida la transferencia de la gestión del régimen económico de la Seguridad Social" a Euskadi. Reivindicación recogida, recuerda, en el acuerdo para la formación del Gobierno vasco firmado con el PSE. La formación recalca asimismo que existe un calendario de transferencias ya acordado entre el Gobierno vasco y el Ejecutivo central, que no se cumplió por la convocatoria de las elecciones anticipadas del 28-A.

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