Hoy solo se acuerda el marco previo

ERC pospone negociar la amnistía después de la investidura para facilitar el pacto

Sutiles diferencias invitan al optimismo, como que JxCAT pone la amnistía como condición previa a la investidura pero ERC la plantea como uno de los temas a afrontar posteriormente

Foto: Adriana Lastra y Gabriel Rufián, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Adriana Lastra y Gabriel Rufián, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
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Los últimos días habían enfriado el optimismo que sentían el PSOE y Unidas Podemos sobre las posibilidades de la investidura. Y ha habido que ir descodificando los mensajes enviados por los republicanos para que en Madrid se entienda que todavía hay partido. En esencia, el optimismo se basa en diversos factores, pero el principal es que ERC está facilitando un pacto con el PSOE al posponer la verdadera negociación, esa que se ha de llevar a cabo de Gobierno a Govern, a después de la investidura. Hoy solo se estará acordando el marco previo para establecer esa mesa de diálogo. Pero la mesa en cuestión solo será operativa después de que Pedro Sánchez y sus ministros tomen posesión del cargo, según apuntan fuentes de ERC y del PSC.

En Moncloa y en el comité federal del PSOE también sentó muy mal el artículo del vicepresidente catalán, Pere Aragonès, en 'La Vanguardia', donde se dotaba de contenido a la negociación. Sobre todo, porque no se les había avisado de manera anticipada. Se enteraron leyendo el diario. Y se han necesitado varios días para entender que Aragonès lo que estaba haciendo era vender el pacto a su militancia, que votaba al día siguiente. Pero que decía cosas que apuntaban a que el acuerdo era posible como: “Y a pesar de todo, hemos seguido atornillados a la mesa de diálogo, como diría Gabriel Rufián. No nos hemos levantado y no lo haremos”. Alguien que no se va a levantar de la mesa es porque quiere acordar algo.

Tampoco había gustado la inclusión de Quim Torra en el equipo negociador posinvestidura, algo que ERC no había planteado en un principio, cuando lo que apuntó en la fase preliminar fue una mesa de partidos. En Moncloa, consideran que Torra ya no es un interlocutor fiable. Pero luego los republicanos optaron por sentar a Torra porque era preferible tenerlo dentro que saboteando los contactos desde fuera, según apuntan fuentes de la formación de Oriol Junqueras.

Además, hay sutiles diferencias que también apuntan a que las conversaciones pueden llegar a buen puerto. JxCAT pone la amnistía como una condición previa a la investidura. En cambio, ERC plantea la amnistía como uno de los temas que se deberán afrontar en las conversaciones entre Gobierno y Generalitat. Por lo tanto, de nuevo, una cuestión clave que pasa al escenario posinvestidura, lo que de nuevo facilita las cosas.

Líneas rojas

Las líneas rojas en las que unos y otros están poniendo el énfasis antes de sentarse carecen de importancia, más allá de gestos hacia las bases de cada partido. ERC plantea unas conversaciones en las que se pueda hablar de todo. Pero hay cuestiones como la amnistía o el derecho a la autodeterminación que no van a entrar en la agenda del PSOE. Pero eso no quiere decir que no se pueda hablar de temas más diversos, aunque luego estos se tengan que someter a algún tipo de votación en Cataluña, como propone Aragonès en su texto. Han fallado las formas de los republicanos, pero el fondo es el mismo que hace dos semanas: ERC quiere pasar del no a la abstención para facilitar la investidura y está haciendo todo lo posible para ello bajo una fuerte presión de JxCAT, Carles Puigdemont y la CUP, que prefieren reventar el posible acuerdo e ir a unas terceras elecciones generales.

El PSOE en Madrid llevaba días sin entenderlo así. Incluso se había explorado a Cs para un posible sí de los naranjas. Una opción todavía más difícil, pues precisaría, como mínimo, la abstención de Bildu. Pero la respuesta fue la misma que en la época de Albert Rivera, según han desvelado fuentes conocedoras de estos tanteos preliminares. El plan B a Oriol Junqueras nunca llegó a nacer.

Pendientes de Cataluña

Aragonès está intentando hacer política en Cataluña, cuando hace dos años que todo el mundo gesticula pero política, política, se hace muy poca. Su principal problema son los resortes mediáticos que todavía sigue controlando JxCAT y que le presionarán para romper con Pedro Sánchez amenazándoles con un castigo en una teóricas elecciones anticipadas en Cataluña, forzadas por la muy probable inhabilitación de Quim Torra alrededor del mes de mayo.

En medios del PSC se ve la situación con moderado optimismo. Y solo hay un temor. Que a los de Junqueras al final les pueda el miedo escénico. Como en octubre de 2017 o como cuando votaron contra los Presupuestos de Pedro Sánchez. Pocas veces pasa, pero a veces ocurre que la vida te da un segunda oportunidad. La cuestión, para el socialismo catalán, es si los republicanos sabrán aprovecharla.

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