En Waterloo se oponen al nuevo gobierno

Puigdemont lucha por meter la cabeza para negociar la investidura que quiere dinamitar

Junqueras sigue pilotando las conversaciones gracias a que sus 13 diputados sí que son relevantes para que Pedro Sánchez pueda revalidar por fin su cargo en la presidencia

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra (c), y el 'expresident' Carles Puigdemont (por videoconferencia), durante la reunión de la dirección de JxCAT. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (c), y el 'expresident' Carles Puigdemont (por videoconferencia), durante la reunión de la dirección de JxCAT. (EFE)

Carles Puigdemont está luchando por meter la cabeza en unas negociaciones para una investidura que en realidad quiere dinamitar, según apuntan fuentes de su entorno en Waterloo. Pese a que Puigdemont opina lo mismo de la investidura de Pedro Sánchez que de los Presupuestos de Pedro Sánchez, aquellos por los que votó no, ahora está intentando participar en las conversaciones, a pesar de que no tiene intención alguna de que el actual secretario general del PSOE siga instalado en la Moncloa.

Así, ayer, Laura Borràs, líder de JxCAT en el Congreso, volvió a pedir que se reconozca a Puigdemont como interlocutor, pese a su complicada situación legal en España, y que lo mismo se aplique para el actual presidente de la Generalitat, Quim Torra. Sin embargo, ambos pertenecen al ala dura de JxCAT que prefiere alinearse con las tesis de la CUP y forzar una repetición electoral que facilitar, aunque sea por la vía de la abstención, la presidencia de Pedro Sánchez.

Puigdemont lucha por meter la cabeza para negociar la investidura que quiere dinamitar

ERC también plantea que las conversaciones sean de “Govern a Gobierno”, es decir, entre la Generalitat y el Ejecutivo español, pero en otros términos. Para empezar, ERC acepta que primero debería producirse la investidura y luego estos contactos entre las dos administraciones, según apuntan fuentes del partido de Oriol Junqueras. En cambio, Puigdemont y los suyos quieren colarse en las conversaciones cuanto antes, celosos del protagonismo de ERC.

Pero sectores del PDeCAT más posibilistas ya están desmarcándose de Puigdemont. El más destacado ha sido el 'exconseller' de Economía de la Generalitat Andreu Mas-Colell, que en un artículo en el diario 'Ara' pedía a ERC que apoye la investidura de Sánchez ante lo malo para Cataluña de cualquier otra alternativa. Otros convergentes de la vieja guardia, como Artur Mas, estarían en la misma línea: que se moje ERC mientras ellos ejercen de puros, ya que, total, sus ocho escaños no sirven para nada. Pero esta no es la postura que defienden en Waterloo.

Desde Bélgica, Puigdemont teme que una alianza, aunque sea tácita, de ERC con Pedro Sánchez, que luego podría concretarse en apoyar sus Presupuestos, se acabe traduciendo en un tripartito en la Generalitat con el apoyo de los comunes que desplace a JxCAT del poder en caso de tener que repetirse elecciones, algo muy probable teniendo a Torra encausado en el juicio por las pancartas.

Pendientes del gesto

ERC sigue pilotando las conversaciones gracias a que sus 13 diputados sí que son relevantes para que Pedro Sánchez pueda revalidar por fin su cargo en la presidencia del Gobierno. Pero la presión de JxCAT es muy grande en contra, por mucho que sectores del PDeCAT desconfíen del cuanto peor mejor.

ERC espera un gesto que justifique la investidura de Pedro Sánchez como un sacrificio que para el soberanismo acabe valiendo la pena a largo plazo

La cabeza de lista de JxCAT en el Congreso, Laura Borràs, está perfectamente alineada con Waterloo en este sentido: no se puede hacer presidente a Pedro Sánchez porque es levantar la barrera a un futuro pacto del PSC y ERC en la Generalitat. Por tanto, todo parecerá poco.

La amnistía

Podría parecer que ERC y JxCAT están en la misma onda, pero no es así en lo que a objetivos políticos se refiere. ERC está en posición posibilista, pensando a largo plazo. JxCAT solo ve que sus votantes, en caso de elecciones anticipadas en Cataluña, como parece lo más posible, les premiarán en caso de que impidan la configuración del Gobierno como represalia por la condena de los encausados en el juicio del Tribunal Supremo. La amnistía es uno de los temas en que en teoría estarían de acuerdo, pero difícilmente se puede pactar una amnistía en una mesa de 'gobiernos', eso requeriría un acuerdo más amplio, precisamente una mesa de partidos, que es por lo que no apuestan ni republicanos ni puigdemontistas.

ERC tiene claro que en la fase previa de las conversaciones, la actual JxCAT no tiene cabida. Y es en esa fase en la que se decidirá la investidura. Cuando se cree la mesa de diálogo, Pedro Sánchez ya será presidente. Entonces, es cuando se dará entrada a Torra, al que, literalmente, le quedarán unos meses hasta ser inhabilitado por el Tribunal Supremo, si al final esta es la decisión que acaban tomando los tribunales.

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