habrá un movimiento masivo si hay dui

Vértigo catalán en el Ibex: las empresas están listas para mover la sede si sube la tensión

La decisión del Sabadell de llevarse la sede a Alicante es solo el principio. Todos los grandes grupos catalanes tienen planes de contingencia que están dispuestos a aplicar en los próximos días

Foto: Las empresas catalanas del Ibex 35 están listas para mover sus sedes.
Las empresas catalanas del Ibex 35 están listas para mover sus sedes.

Banco Sabadell ha dado el pistoletazo de salida a una oleada de fuga de grandes compañías catalanas si continúa la tensión desatada tras el referenderum ilegal del pasado domingo. La entidad presidida por Josep Oliu aprobó ayer trasladar su cuartel general a Alicante, sede histórica de su filial CAM, y rompió un velo que ninguna compañía había querido tocar, y que ahora todas tienen sobre la mesa de sus posibles escenarios.

Aunque la versión oficial del grueso de estas empresas es que "no hay ninguna decisión tomada", en privado, la respuesta es que todas tienen planes de contingencia preparados para trasladar su domicilio social fuera de Cataluña, y que estos pasos los irán dando una a una, cada empresa, si continúa aumentando la tensión y, sobre todo, si Carles Puigdemont realiza una declaración unilateral de independencia.

En ese momento, todos los expertos dan por hecho que los mercados empezarían a atacar todavía con más virulencia a las compañías con sede en Cataluña, ya que un hipotético nuevo Estado independiente quedaría fuera del euro. A esto se une que algunas empresas catalanas del Ibex tienen un accionariado mayoritariamente formado por inversores internacionales, los cuales están fuera de las guerras políticas españolas y solo les interesa garantizar la máxima seguridad de sus inversiones.

Un ejemplo es Colonial, cuyo primer accionista es el grupo mexicano Finaccess, dueño del 13,7%, seguido del fondo catarí QIA (10,6%) y de la familia colombiana Santo Domingo (7,3%). La inmobiliaria celebró ayer un consejo ordinario en Madrid, en el que no pudo evitarse hablar sobre la compleja situación actual y la posibilidad de trasladar la sede fuera de la Diagonal, según afirman fuentes conocedoras. Un hipotético escenario de cambio de domicilio social tampoco sería nuevo para la empresa, que ya tuvo su sede en la capital de España entre 2002 y 2007.

En el caso de FCC, además de estar controlada por el inversor mexicano Carlos Slim, su sede operativa se encuentra ya en Madrid, aunque el domicilio social lo mantiene por motivos históricos en unas oficinas de la barcelonesa calle Balmes, donde trabajan solo 160 de sus más de 50.000 empleados. El grupo de infraestructuras cuenta, desde hace más de dos años, con un plan que permitiría aprobar el traslado de sede sin necesidad de una reunión física del consejo, según afirman fuentes conocedoras.

Gas Natural es otra compañía con una importante sede operativa en Madrid, aunque menos que la catalana, y también cuenta con un plan de contingencia que está dispuesta a activar si la tensión continúa en aumento y para salvaguardar el interés de sus empleados, clientes y accionistas.

Este mensaje, el de salvaguardar el interés de todos los 'stakehlders', fue el mismo que transmitió CaixaBank el pasado lunes en un comunicado interno, justo antes de activar toda la operativa para poder trasladar su sede de manera inminente (previsiblemente a Baleares) si hay declaración de independencia, se agudiza el castigo bursátil o una salida de depósitos recomienda actuar.

El problema con el que se ha encontrado la entidad catalana es que no tiene adaptados sus estatutos para poder activar esta decisión solo con una reunión del consejo, y necesita convocar junta general para sacarla adelante. Problema que el Gobierno prevé dejar arreglado este mismo viernes, con la aprobación de un decreto-ley que permitirá aprobar el traslado de domicilio sin tener que convocar una asamblea general.

El caso de Abertis, uno de los satélites de La Caixa, es significativo, ya que se encuentra en pleno proceso de opa (oferta pública de adquisición) del grupo transalpino Atlantia sobre ella, operación cuyo futuro ahora está en el aire. No obstante, la concesionaria, que también controla Cellnex, es una de las pocas empresas catalanas del Ibex 35 que dicen claramente que no se plantean un traslado de sede; mientras que desde Grifols, cuyo propietario, Víctor Grifols, ha sido acusado en reiteradas ocasiones de independentista, se limitan a señalar que "no comentamos asuntos políticos".

A pesar del espíritu nacionalista del empresario, las relaciones de Grifols con el Ejecutivo de Puigdemont hace mucho tiempo que están rotas, debido a la decisión del empresario de trasladar una parte de la actividad del grupo a Irlanda. Un distanciamiento que se hizo palpable con la decisión de excluir a Grifols del comité de apoyo a la candidatura de Barcelona, y que abre la puerta a que la farmacéutica catalana pueda poner por delante sus intereses económicos a los ideológicos si la tensión sigue en aumento.

Fue precisamente una compañía relacionada con el mundo de la salud, la biotecnológica Oryzon, la primera en mostrar el impacto que tiene entre los inversores la decisión de llevarse su sede fuera de Cataluña, cuando el pasado martes por la noche anunció su intención de moverse a Madrid. Al día siguiente se disparó más de un 12% en bolsa, y al siguiente ganó otro 1,44%. El mismo efecto ha tenido la decisión de Eurona, cuyos títulos se dispararon ayer un 7,24% al conocerse su abandono de Cataluña.

Grupo Catalana Occidente también ha empezado a despejar el camino de una futura mudanza con el envío de un comunicado interno, que se conoció ayer, en el que adelantaba que estaba dispuesto a tomar todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de sus clientes, trabajadores, mediadores y accionistas.Y la cotizada Dogi anunció anoche que ha decidido mover su cuartel general a Madrid.

Por qué han empezado los bancos

El hecho de que haya sido la banca la primera en activar los traslados de sede se explica, sobre todo, por la necesidad de proteger a sus depositantes. Con su decisión de cambiar de sede social, Banco Sabadell asegura para su entidad el acceso a las líneas de liquidez del BCE y a sus depositantes la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos (FDG).

Este, precisamente, era uno de los puntos débiles de la denominada ley de transitoriedad, aprobada por el Parlament para dar cobertura legal al 'procés': nunca contempló la existencia de un FGD catalán, y eso que los depósitos bancarios en Cataluña superan los 180.000 millones de euros, según los datos del Banco de España a cierre de 2016. La UE garantiza 60.000 euros en los depósitos a cualquier cliente. Pero la futura Cataluña independiente quedaría fuera del paraguas comunitario por tiempo indefinido.

Los bancos están intentando atajar fugas de depósitos, y muchos clientes catalanes están solicitando la creación de 'cuentas espejo', cuentas fuera de Cataluña pero que transfieren los fondos a los depositantes catalanes para que estos operen con toda normalidad. Formalmente el dinero está fuera de Cataluña, pero se gasta en Cataluña. La ironía final: muchos de los que piden este servicio son activistas o participan en los actos independentistas de la ANC.

En todo caso, la marcha de compañías es un clásico de este tipo de fenómenos. Ya se dio en Quebec cuando se celebraron los dos referéndums para independizarse de Canadá. Y es que, ante la duda, las empresas optan por garantizarse marcos legales estables.

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