entrevista un año después de la intervención

Cierco contraataca: pide paralizar la venta de BPA tras la retirada de Estados Unidos

Tras la decisión del FinCen de quitar su veto a BPA, Ramón Cierco exige a las autoridades andorranas recuperar su banco, al considerar que se ha demostrado que no había nada

Foto: Ramón Cierco.
Ramón Cierco.

Discreción. Es la máxima de los hermanos Cierco, Ramón e Higini, quienes han tratado de mantenerse lejos de los focos a pesar de la grave crisis que se desató el pasado 10 de marzo, cuando el Instituto Nacional Andorrano de Finanzas (INAF) intervino Banca Privada d'Andorra (BPA) después de que el Tesoro estadounidense, a través del FinCen, acusara a la entidad de dedicarse al lavado de dinero.

Pero el giro de 180 grados dado el pasado viernes, cuando Estados Unidos decidió levantar su veto, ha convencido a Ramón Cierco de sentarse con El Confidencial y, tras casi un año de largos silencios y complejos pleitos, dar su versión sobre lo ocurrido en los últimos once meses y los próximos pasos que prevén dar.

El primero, previsto para esta misma semana, consistirá en exigir a la Areb (equivalente al FROB español) que paralice el traspaso de los activos de BPA a Vall Banc, una suerte de banco bueno que han creado las autoridades andorranas con la vista puesta en venderlo y solucionar así la crisis abierta por el Tesoro americano. "Visto el cambio dado por la FinCen, demandamos que paren todos los procesos injustificados para transferir activos a Vall Banc", señala Cierco.

De izquierda a derecha: Ramón Cierco, Higini Cierco y Joan Pau Miquel, ex consejero delegado de BPA.
De izquierda a derecha: Ramón Cierco, Higini Cierco y Joan Pau Miquel, ex consejero delegado de BPA.

Su argumento se basa en que "BPA nunca debió haber sido intervenida. De hecho, el FinCen demuestra su incoherencia cuando dice: 'Debido al esfuerzo de Areb de traspasar las cuentas buenas del banco a Vall Banc, BPA ahora está limpia'. ¡Vall Banc es BPA! De hecho, los activos de BPA no han sido traspasados a Vall Banc, continúan siendo de la propiedad de BPA. Ya que BPA estaba limpia, Vall Banc está limpia. Es ilegal expropiar un banco limpio".

Sobre esta base, prevé construir Cierco su próxima estrategia, una jugada cuyas acciones legales todavía está estudiando con sus abogados, pero cuyo primer paso será advertir a las autoridades andorranas de que, tras la decisión del FinCen, deben devolverles su banco, ya que, defienden, se ha demostrado que este no era una entidad creada para blanquear capitales.

"No se ha encontrado nada"

Entre los argumentos que esgrime Cierco para defender la buena fama de su antiguo banco, destaca que, casi un año después y tras 25 millones de euros invertidos en pagar a un centenar de empleados de PwC dedicados a analizar, una a una, todas las cuentas del BPA, no se ha encontrado nada.

"¿Qué han encontrado? Nada de importancia, de lo contrario, habría sido publicado para que la agencia estadounidense pudiera utilizarlo ante el juez y diese credibilidad a su medida", subraya Cierco, quien recuerda que tanto las cuentas ligadas a la petrolera PDVSA como a Gao Ping y Andrei Petrov ya habían sido denunciadas por BPA ante el INAF en marzo de 2014, es decir, un año antes de la intervención.

Respecto al cártel de Sinaloa, afirma que no ha salido nada, porque no hay nada; al tiempo que asegura que ha quedado acreditado que el único dinero que tenía la familia Pujol en BPA, unos 4,5 millones de euros, procedía de otra entidad, y que si la saga catalana utilizó alguna entidad andorrana para blanquear dinero, se debe investigar en otro banco.

Oficina de BPA en Andorra. (Reuters)
Oficina de BPA en Andorra. (Reuters)

"Lo que es absurdo sobre los cargos impuestos por el Gobierno americano es que están basados en unos casos que el regulador andorrano conoce desde hace años", insiste Cierco.

Una de las principales sombras de sospecha que lanza el empresario sobre cómo se está gestionando todo en Andorra es la falta de transparencia de las autoridades del Principado, que tras todos los ríos de tinta que han corrido, no han publicado el informe de PwC ni han detallado los activos grises, o tóxicos, que tenía BPA, más allá de una afirmación genérica de que el 95% del banco estaba sano.

"El Gobierno andorrano ha rechazado numerosas peticiones por parte de los partidos políticos de Andorra y la familia Cierco, entre otros, para acceder al informe", denuncia, e insiste: "Resulta irónico que el FinCen haya justificado la retirada de la nota refiriéndose a los 'activos buenos' de BPA. Si el FinCen hubiese considerado estos 'activos buenos' al principio de este proceso, tal y como era requerido por ley, nunca hubiese emitido la Notice del 311".

BPA fue el chivo expiatorio en una disputa entre países por la política de prevención de blanqueo

Con este término se conoce al escrito de acusación que hizo el organismo estadounidense en marzo de 2015 y que llevó a los Cierco a presentar una demanda en el Tribunal del Distrito de Columbia siete meses después, en octubre, en la que acusaban al FinCen de haber adoptado una medida "injustificada, inconstitucional e injusta" y le emplazaba a dejar sin efecto la nota para que los Cierco pudieran retomar el control de los activos restantes del banco.

"El FinCen sabía que sus acciones acabarían siendo cuestionadas y rebocadas en los juzgados", señala Cierco, para quien el verdadero motivo del paso dado por la agencia norteamericana el viernes era evitar una sentencia en contra de su actuación. Entre los argumentos que esgrime para defender esta teoría, destaca que apenas un día antes, el jueves 18 de febrero, a las 21:35, presentó documentación para tratar de desestimar el caso de los Cierco.

El empresario asegura que si el caso hubiera continuado, el Tesoro habría tenido que presentar ante los tribunales todo tipo de detalles sobre los motivos de fondo que le llevaron a imponer la Notice 311, argumento que Cierco vuelve a construir en su favor asegurando que los únicos casos sobre los que tomó la decisión -los ya citados de PDVSA, Petrov y Gao Ping- habían sido investigados hace tres años por KPMG -firma en la que trabajaba la actual directora del INAF- y alertados a las autoridades.

"Es evidente que la acción contra BPA no era sobre el banco, sino una cuestión intergubernamental, y BPA fue el chivo expiatorio en una disputa entre países sobre la política de prevención de blanqueo de capitales", subraya Cierco. 

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