Los keynesianos (moderados) se hacen fuertes en Economía
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NUEVO SECRETARIO DE ESTADO DE ECONOMÍA

Los keynesianos (moderados) se hacen fuertes en Economía

Calviño tiene nuevo número dos. Es el economista Gonzalo García Andrés, un keynesiano clásico, como reflejan sus escritos. Lo podrá ejecutar mientras llegue dinero de Europa

placeholder Foto: Ministerio de Economía.
Ministerio de Economía.

No es casualidad que el blog en el que ha participado activamente el nuevo secretario de Estado de Economía, Gonzalo García Andrés (Madrid, 1973), se llame New Deal. Ya se sabe, aquel eslogan de la presidencia de Franklin D. Roosevelt que hizo fortuna, y que hoy se asocia a ideas progresistas en lo económico. O keynesianas, como se prefiera.

El semiólogo Geoff Nunberg investigó en su día su origen, y llegó a la conclusión de que todo había sido más fortuito de lo que se cree. El redactor de los discursos de Roosevelt, el abogado y activista de los demócratas Sam Rosenman, incluyó el lema en la alocución que hizo en el verano de 1932 el entonces candidato a la presidencia durante la convención demócrata, en Chicago. "Os comprometo, me comprometo a mí mismo", dijo FDR, "a un nuevo acuerdo ['new deal'] para el pueblo americano". La frase pasó inicialmente inadvertida hasta que un dibujante describió en una viñeta a un granjero pobre mirando desde lejos un avión que arrastraba una pancarta con la expresión 'New Deal'. A partir de ahí, el término se hizo popular, pero el propio Roosevelt ni siquiera la incluyó en el extraordinario discurso inaugural de su primer mandato, en el que, por el contrario, se hizo célebre otra frase: "Solo debemos tener miedo al miedo mismo".

Foto: La ministra de Economía, Nadia Calviño, en una imagen de archivo. (EFE)

Se desconoce si Gonzalo García Andrés tiene miedo al miedo, pero lo que está claro es que se trata de un keynesiano de libro. Y tendrá oportunidad de demostrarlo (otra cosa es que pueda aplicar las tesis del sabio de Cambridge), porque llega al Gobierno en unos momentos especialmente complejos para la economía española y con mucho dinero por gastar (Keynes también hablaba de ajustes). No en vano, estará en la sala de máquinas de la vicepresidencia económica mientras se distribuyen los fondos europeos.

Sin apriorismos

“Es un economista macro riguroso, y sin apriorismos ideológicos”, dice de García Andrés alguien que ha trabajado con él durante el tiempo que estuvo en AFI (Analistas Financieros Internacionales). Esto es importante, sostiene la fuente, porque las generaciones anteriores (tiene 47 años) venían cargadas de ideología, y eso se notaba a la hora de hacer informes.

Esta 'limpieza intelectual' no es incompatible, sin embargo, con que sea un 'reformista'. Es decir, alguien que busca la modernización de la economía. Y tiempo tendrá de demostrarlo. Al fin y al cabo, el Gobierno suele ser una caja de sorpresas, sobre todo en el plano económico, donde conviven al menos dos almas (tres, si se incluye al presidente Sánchez, que suele dar la razón al equipo de Calviño). El ministerio, desde luego, lo conoce, al menos por razones biológicas. Su padre, José María García Alonso, fue subsecretario de Economía y Hacienda en tiempos de Carlos Solchaga, aunque posteriormente, y tras una crisis interna, acabó en la vieja Caja de Madrid de antes del baile de fusiones.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El keynesianismo de García está fuera de dudas. Pero no ese keynesianismo que solo se fija en el gasto y no en la sostenibilidad del endeudamiento público. Como ha escrito en algunos de sus artículos, hay que mirar a largo plazo, y recuerda que las proyecciones de gasto en sanidad y pensiones obligan a “definir un programa a medio plazo ambicioso para acabar con el déficit estructural [el que no tiene en cuenta el ciclo económico] de las administraciones públicas españolas”, aunque siempre que se haya superado la pandemia. Es decir, socialdemocracia pura y dura, muy alejada de vientos populistas. No en vano, el desequilibrio estructural se situará en el 7,2% del PIB el año que viene, como recuerda García Andrés.

Ingresos suficientes

Tan socialdemócrata que, según el nuevo secretario de Estado de Economía, hay que pensar en aumentar los ingresos. “La mejor garantía para el mantenimiento del Estado social es generar ingresos suficientes”, tanto en condiciones normales como adversas. Es más, como asegura, “alimentar la tendencia a gastar sin ingresar dificultará que se aborden los problemas más graves de funcionamiento del Estado”.

Foto: Una obra en una carretera, parada por las restricciones de actividad. (EFE)

Su conclusión es obvia: “No será posible” la inversión pública, también en sanidad, “si no se adoptan medidas para moderar el incremento del gasto en pensiones y elevar de manera estructural los ingresos públicos”. Toda una declaración de principios que tendrá que negociar con los sindicatos y con la propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Y de paso podrá explicarles su oposición a un programa de cancelación de la deuda en los términos propuestos en un manifiesto liderado por el economista Piketty.

¿Qué piensa García Andrés del estado de la economía? Lo primero que hay que decir es que no cree que la inflación —uno de los actuales dolores de cabeza— sea un problema a medio plazo, aunque pueda parecerlo a muy corto plazo. En su opinión, el actual repunte (ya se baraja que llegue al 3% en EEUU de forma temporal) es coyuntural. Y, de hecho, considera “muy poco probable” que los IPC vuelvan a estar entre las principales preocupaciones de los gobiernos. Ni siquiera por los impulsos fiscales de Biden o de la Unión Europea.

Foto: Ana de la Cueva. (EFE)

De hecho, ha asegurado en sus escritos, los próximos cuatro años estarán marcados por un exceso de oferta frente a la demanda, lo que tenderá a deprimir los precios. Su inclinación hacia el keynesianismo, precisamente, es lo que explica que no teme la inflación (moderada). Es más, sostiene, si la inflación subyacente (sin los componentes más volátiles como la energía y los alimentos frescos) se sitúa de forma estructural en el 2-2,5%, "habría que celebrarlo como síntoma de un mayor equilibrio entre la oferta y la demanda". Incluso, aunque subieran los tipos por esa mayor inflación, “tendría efectos económicos positivos en forma de más disciplina para la inversión y para los endeudados”.

Y no habrá inflación, sostiene, porque la correlación de fuerzas entre trabajo y capital, lejos de cambiar con las políticas de ayudas directas a las familias y los trabajadores, se va a mantener con pocos cambios. En palabras de García Andrés, “es muy difícil que la relación ventajosa del capital respecto al trabajo se altere de manera sustancial en los próximos años”. Veremos qué pasa en España. Pero Keynes se hace fuerte en Economía. Al menos, mientras llegue dinero de Europa.

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