los tres centrales han supuesto dos derrotas

El invento de Zidane no funciona y Casemiro es el mejor ejemplo

En dos partidos consecutivos, el técnico francés ha pasado a defensa de tres, retrasando a Casemiro, pero el físico del brasileño está lejos de ser el mejor y la fórmula ha generado dos derrotas

Foto: El Madrid cambió de sistema... y fue peor. (EFE)
El Madrid cambió de sistema... y fue peor. (EFE)

"No nos pasa nada, es solo una racha". Cristiano Ronaldo salió a la zona mixta de Wembley y explicó según él los motivos por los que el Real Madrid no está funcionando en estas últimas semanas. Mejor dicho, dijo que no hay motivo por el que están perdiendo puntos en Liga y Champions. No pasa nada. El mismo mensaje que el entrenador. "No hicimos un mal partido", aseguró Zidane, que lo máximo que llegó a afirmar es que quizás no están todos sus jugadores "al mismo nivel" de forma. Obviedades aparte, el Madrid tiene problemas muy serios que el batacazo de Girona no corrigió. En Wembley el Madrid no tiró la clasificación (3-1), de hecho la encarriló sin querer por el doble empate del Dortmund con el APOEL. Pero dejó señales de que o mucho cambia la cosa o se avecina un final de curso complicado.

"Lo que hay que encontrar otra vez es el gol que es lo que nos falta últimamente". Según lo que comenta el técnico, da la impresión de que el único problema que tiene el Madrid ahora mismo es que no marca goles. Que solo con un poco más de acierto los resultados y las sensaciones serían muy diferentes, mucho más positivos. Lo que no se cuestiona públicamente es la manera en la que se llega al gol, es decir, cómo se crean las ocasiones, justo de lo que realmente está careciendo este equipo, que creaba oportunidades con la facilidad con la que una piscifactoría crea salmones y, de un mes a otro, no encuentra el camino hacia la red adversaria.

No se puede decir que Zidane no esté probando a cambiar las cosas. Lo hace durante los partidos, no tanto de un día para otro, ya que la alineación de Girona y la de Londres se diferenciaba únicamente por la presencia de Nacho. En los dos encuentros probó una variante que ya alguna vez había utilizado con resultado dispar, por lo general agradable, ya que su Madrid siempre solía ganar. Se trata de jugar con defensa de tres centrales y dos carrileros muy largos que, más bien, hacen la función de extremos profundos.

En Girona la apuesta fue muy radical. Cuando ya se encontraba con el partido cuesta arriba, Zidane quitó a Achraf y Marcelo, sus dos laterales titulares, y sacó al campo a Lucas y Asensio, para ocupar sus puestos. Retrasó a Casemiro como líbero, o defensa central, con Nacho a un lado y Ramos al otro. Con ese sistema táctico no solo no fue capaz de superar la defensa gerundense, que utilizaba el mismo esquema, sino que sufrió los contragolpes del equipo de Machín, que por poco no cuestan una derrota más amplia.

Contra el Tottenham, la apuesta surgió directamente al inicio del segundo tiempo. No hubo variación de hombres, sino recolocación de los ya presentes. Casemiro de nuevo atrás, y Achraf y Marcelo a buscar la línea de fondo para crear superioridad numérica en ataque posicional. La apuesta fue aún peor que en Liga. Durante unos breves instantes, no más de diez minutos, sí es cierto que el Tottenham se sintió algo más acorralado en su área, pero no por ello sufrió un mayor agobio. Después, encontró el santo grial: echó a correr a la espalda desguarecida del Madrid y encontró petróleo. Dos goles a la contra, como los marcaba el Madrid.

"No creo que estemos mal físicamente", también dijo Zidane. Él conoce mejor que nadie el estado de sus futbolistas, los ve todos los días entrenando en Valdebebas y aprecia sus evoluciones. La temporada es realmente larga y es indudable que este momento negativo no va a durar mucho tiempo. Probablemente se le pase la tontería el sábado contra Las Palmas. Ganará bien y afrontará el parón de selecciones con otra motivación. Pero que el físico del Madrid se está resintiendo salta a la vista.

No hay más que poner el ojo en los dos brasileños de la alineación habitual: Casemiro y Marcelo. Sobre todo el mediocentro, el tronco de este Madrid, en el mejor sentido posible de la palabra. Es el que aguanta recto a este equipo cuando empieza a torcerse, la guía que se le pone a un arbolito recién plantado para que no se desvíe de su camino hacia el cielo. A Casemiro le está pudiendo la acumulación de partidos, el sobreesfuerzo que conlleva su posición y la enorme responsabilidad que supone tener que limpiar todo lo que sus compañeros ensucian. En otro tono físico, Casemiro se habría bastado para resolver casi todas las acciones de peligro 'spurs', sobre todo los contragolpes. Pero alejados Modric y Kroos, las coberturas le corresponden a él y no le da. Ya no llega a todo, se le ve lento.

Justo para que él pudiera disfrutar de un descanso más constante el Madrid mejoró esa posición con la incorporación de un relevo natural, como es Marcos Llorente. Pero Zidane no confía (aún) en él. Los partidos que le ha dado como titular no han servido para que coja la confianza que necesita y todavía está verde para jugar de blanco. Y Zizou está echando mucho de menos a Kovacic. Casi nadie se acuerda de él, pero lleva desde el 9 de septiembre lesionado y su aportación durante las dos últimas temporadas ha sido determinante.

A Marcelo se le nota fuera de forma cuando no sonríe y hace muchos días que no esboza una sonrisa. Aunque sea lateral su posición inicial, su desempeño principal reside en la elaboración del juego y en este aspecto cada vez participa menos. En Londres, además, se multiplicaron los detalles negativos que se intuían en los últimos partidos. Perdió la espalda una y otra vez con Kieran Trippier, el lateral opuesto, y en una se libró por un mal centro del británico, en la siguiente cayó el gol. Pero para Zidane, Theo por ahora es extremo, no lateral...

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