tiene contrato en el madrid hasta 2019

Coentrao, el único jugador que sorprende por encadenar tres partido seguidos

Su entrenador en el Sporting aseguró que hasta el Madrid les ha felicitado por ello. El lateral, en otro tiempo prometedor, trata de retomar su mejor forma en Portugal

Foto: Juventus fc - sporting lisboa
Juventus fc - sporting lisboa

Sonó un poco a broma, con Coentrao siempre es así, pero Jorge Jesus lo dijo completamente convencido: "Hace dos años que Fabio no jugaba tres partidos seguidos y ahora es capaz de hacerlo. Las personas del Real Madrid hasta nos dieron la enhorabuena por conseguir que juegue tantos encuentros seguidos". La paradoja, eso sí, era que justo en ese partido, contra la Juventus, el lateral no iba a poder jugar. Porque Coentrao es muchas cosas, pero desde luego no consistente en su rendimiento.

Su nombre resuena en el madridismo con un tono de comedia. Se le fichó a precio de estrella, 27 millones de euros, y como a todos los jugadores se le intentó medir por el precio. El dinero en el fútbol siempre está relacionado con el rendimiento, se puede costar más de 90 millones, como Cristiano Ronaldo, y parecer barato. Pero ese no es el caso de Fabio Coentrao. Él nunca llegó a satisfacer las expectativas que generaba un joven de 23 años, lateral prometedor de la factoría Mendes, por aquel momento puerta de entrada de excepción al Santiago Bernabéu.

No es que no tenga condiciones, eso nunca se le ha negado del todo. Su problema, como tantas otras veces, tuvo que ver más con la actitud que con el fútbol, aunque este último también descarriló por el camino, pues ambas cuestiones no son compartimientos estanco sino representaciones de una misma realidad. Coentrao nunca ha negado que como profesional no es un diez, todo el mundo sabe que es fumador y esas cosas se notan a la hora de subir la banda. Esa, además, era la característica más notable del jugador, pues defensivamente siempre estuvo lejos de ser un prodigio.

El paso de Coentrao por el Madrid

Su paso por el Madrid fue menguante, aunque en realidad en ningún momento terminó de convencer. Al principio, sin embargo, jugaba con cierta regularidad, también porque era difícil no contar con alguien que era por precio una apuesta clara del club. Pero el tiempo es el juez más duro y a Coentrao no le sentó bien. Desde el principio, además, se convirtió en un especialista en encadenar lesiones, algo que tiene varias vertientes, por un lado hay jugadores que, simplemente tienen tendencia a ello y, por otro, la profesionalidad y el respeto al propio físico son cruciales para que no se produzcan problemas de ese tipo.

Sí, lo de encadenar tres partidos ahora se ve como un gran mérito. Incluso Jorge Jesus, su valedor, que de algún modo le está resucitando, lo cuenta con cierta sorpresa. El año pasado, en el Madrid, desde luego no se dio. Estuvo un año cedido en Mónaco, pero al terminar la temporada tuvo que volver. En Francia si que había conseguido cierta regularidad, llegando incluso a encadenar cinco partidos seguidos disputados, un mérito relativo para un futbolista pero ciertamente llamativo en un jugador tan quebradizo como Coentrao.

Un hombre sincero

Volvió al Madrid y, por más que lo intentaron, la temporada pasada no fueron capaces de encontrarle un destino. Nadie quería a aquel prometedor lateral izquierdo, ese con quien Mourinho había llegado a contar incluso por encima de Marcelo. Y en el Real Madrid, Zidane, tampoco se mostraba muy ilusionado, aunque fiel a su eterna elegancia nunca llegó a decir que le sobrase. Sí dijo una frase que quedó como un recuerdo de lo que siempre ha sido Coentrao: "De vez en cuando le duele algo", dijo para tratar de justificar una de sus muchas ausencias. Jugó ocho partidos, solo uno completo y siempre contra equipos menores. Una temporada sin pena ni gloria en la que, a pesar de todo, se proclamó campeón de Liga y de Champions. Un buen botín.

Él, por lo menos, no dejó de ser sincero consigo mismo y admitió que sus suplencias no eran porque el mundo conspirase contra él, algo bastante habitual en estos casos, sino simplemente porque no daba el nivel. "No tengo problemas en admitir que no me encuentro en las mejores condiciones para jugar en un club con una dimensión como el Real Madrid. Todos debemos admitir nuestras limitaciones en una determinada fase de la vida y la sensación que siento es que en este momento el club cuenta con un nivel muy alto en el que no estoy", explicaba en una entrevista a corazón abierto en una de sus peores fases deportivas.

"Marcelo es la hostia. Juega muy bien"

Después de un partido especialmente malo, precisamente contra su equipo actual, el Sporting de Portugal, fue incluso más allá en su flagelo. "Voy a tenerlo muy difícil, porque tengo por delante al mejor lateral izquierdo del mundo. Marcelo es la hostia. Juega muy bien. Tengo que aprovechar los minutos que el míster me da. No los he aprovechado bien, estoy jugando mal. Tengo que entrenar más, darlo todo. Sólo así puedo jugar en el Real Madrid. Estoy muy mal ahora mismo. Sólo con trabajo puedo cambiar las cosas", reflexionaba tras aquel encuentro.

En sus declaraciones, que eran escasas pues no dejaba de ser el sobrero de la plantilla, siempre pensaba en un futuro en Portugal. Eso se convirtió, con el tiempo, en su presente actual, una vuelta al Sporting, un equipo de Champions y de los punteros en el país. Un lugar más adecuado a sus calidades futbolísticas en el que está intentando reencontrar aquella promesa que fue. Tiene 29 años, la teoría dicta que le queda fútbol en las piernas. Y en eso está, con Jorge Jesus, su valedor, en casa y con las ideas más claras que antes. Coentrao en Portugal es algo más parecido a una estrella que en el Real Madrid, donde era más carne de meme que lateral izquierdo.

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