el madrid se juega el primer puesto del grupo

El "amigo" de Florentino que espera al Real Madrid en su primera visita a Wembley

El presidente del Tottenham, Daniel Levy, tiene fama de brutal negociador en el fútbol europeo. Su idea de club le ha llevado a construir un nuevo estadio y tener que refugiarse en el campo de la selección

Foto: El nuevo Wembley, iluminado. (Reuters)
El nuevo Wembley, iluminado. (Reuters)

"Me dolió menos cuando me operaron de la cadera". Sir Alex Ferguson, con muchos tiros pegados en el fútbol, un día decidió que Dimitar Berbatov fuese su delantero centro. El problema que se encontró es que estaba en el Tottenham Hotspur y eso suponía una negociación con Daniel Levy, su presidente. En el mundo del fútbol hay unos nombres casi míticos en lo que a traspasos se refiere y la dificultar de lograrlos. Jean-Michel Aulas, Pinto da Costa, Augusto César Lendoiro y, por supuesto, Levy. El traspaso se terminó cerrando, pero Ferguson lo recuerda como uno de los mayores dramas a los que se ha enfrentado para llegar a una contratación.

Florentino Pérez no es ajeno a esta cuestión. La pasada semana, en los premios The Best, le preguntaron por la posibilidad de fichar a Harry Kane y antes de una buena ristra de vaguedades típica de cuando se habla de un jugador que puede llegar a interesarte, soltó una risilla inocentona. "No le he pedido precio, porque si lo hago me va a decir 250 millones", explicaba el presidente del Madrid. "Con el Tottenham nos hemos hecho amigos por el tiempo que tardamos en fichar a Modric y a Bale", remataba el mandatario, consciente como es de lo tedioso que puede llegar a hacer Levy cualquier proceso.

La táctica tampoco se oculta: esperar. Apurar los tiempos hasta el final y tener la certeza de que, en el peor de los casos, se quedará el jugador como consuelo. No importa que el último día de traspasos esté todo por hacer, a Levy no le tiembla la mano para decirle a los poderosos que vuelvan más tarde, que él no tiene prisa ninguna. Con movimientos así consigue saquear al Manchester City por el lateral Kyle Walker y, también, resistir la presión sin temblar cuando el United quiere llevarse a Eric Dier.

Daniel Levy. (Reuters)
Daniel Levy. (Reuters)

"Humano, tímido y sensible"

"La sensación que da Daniel es real", explicaba este año Pochettino. "Es realmente duro en la negociación, pero es que no es sencillo llevar un club de este tamaños si eres una persona suave", remataba. El técnico, que ha encontrado su casa en el Tottenham, tampoco quiere señalar a su jefe y pintarle como un ogro. "He pasado mucho tiempo con él y sé que es muy humano y sensible. Tímido, inteligente y también divertido, no se parece demasiado al hombre que aparece en los medios".

La misión de Levy no es tanto presentarse como un negociador implacable, aunque lo consiga, sino la creación de un club modélico en el norte de Londres. Los Spurs han sido, de siempre, un equipo medio de la Premier, una institución respetable, fundada en 1882, pero lejos del brillo de otros clubes más grandes tanto en la ciudad como el país. Eso es lo que busca cambiar Levy, que es un accionista minoritario en el club pero ejerce como plenipotenciario al ser la mano derecha del financiero Joe Lewis, uno de los hombres más ricos de Inglaterra y, él sí, dueño del mayor paquete de acciones de la sociedad.

La idea es generar un club de primerísimo nivel y, para ello, han construido una de las más modernas instalaciones de entrenamiento del Reino Unido. En ellas Pochettino, que parece encantado en el Tottenham, se está dedicando a sacar partido de una buena plantilla de jugadores jóvenes y sumarle un trabajo de cantera casi desconocido en Inglaterra. Sus aportaciones a la Selección son muy destacables y los Spurs, a diferencia de sus rivales en la Premier, están sacando grandes resultados sin necesidad de gastarse millonadas por el camino.

El dinero, piensa Levy, está para otras cosas. Para invertir, por ejemplo, casi 800 millones de euros en la construcción de un nuevo estadio. White Hart Lane era un estadio recoleto, de la mejor tradición inglesa, pero se había quedado pequeño. Para ser un gran club hay que tener un gran estadio y el suyo había dejado de serlo. En su idea no valía solo con hacer un gran estadio, sino que había que dar un paso más. Por ello llamó a la NFL.

La liga estadounidense es un éxito comercial indudable, pero lleva años intentando salir de las fronteras estadounidenses y no termina de sacarlo adelante. Hace tiempo que utiliza Wembley para un partido o dos al año, pero Levy consideró que su oferta les iba a gustar más. A cambio de 15 millones de dólares, calderilla en esa gran multinacional, él les prometía una nueva casa en Londres -tampoco es que se plantearan cualquier otra ciudad para sus objetivos-.

La primera visita a Wembley

En medio del proceso de creación del estadio estableció que en lugar de los dos vestuarios tradicionales iba a haber cuatro, porque no es lo mismo, ni mucho menos, un equipo de fútbol que uno de fútbol americano. No se quedó ahí, también han trazado un sistema para retirar el campo de hierba natural para poner uno artificial, más adecuado para la NFL. En una hora se consigue, para Wembley se necesitaban varios días en ese cambio. Y, por si fuera poco, Harry Kane es un gran aficionado y se ve en un futuro probando suerte como kicker.

Construir un estadio nuevo tiene una gran desventaja, y es que la mudanza puede ser algo traumática. En este caso, el Tottenham se ha visto obligado a pasar un tiempo en Wembley, el más mítico estadio de Inglaterra, sí, pero también un lugar algo inhóspito para una afición acostumbrada a alentar a los suyos en una caja de cerillas. El año pasado ya disputaron la Champions allí, ahora se ven obligados a jugar toda la temporada en una de las grandes catedrales del fútbol.

Y eso, de paso, tiene una circunstancia colateral y es que este miércoles el Real Madrid, por primera vez en su historia, jugará en ese escenario. Es de algún modo lógico, pues siempre se centró solo en la selección inglesa y en todas las finales que se disputan en el país, pero no deja de resultar algo chocante que los blancos, el club con más historial del continente, nunca hayan aparecido por el campo en el que su máximo rival ganó su primera Copa de Europa. No es el mítico estadio de las dos torres, hace ya quince años que se modernizó y adoptó una nueva forma, con un característico arco. Pero sigue siendo Wembley, la catedral que, por primera vez, conocerá al Real Madrid. Dos de las instituciones que han ayudado a definir el fútbol mundial se encuentran en la fase de grupos de la Liga de Campeones.

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