solo ha marcado tres goles esta temporada

Luis Suárez, al borde de un ataque de nervios con malos gestos, aspavientos y sin gol

La ausencia de Neymar y una serie de problemas físicos está llevando al jugador uruguayo a una desesperación que más recuerda a los aspavientos de Cristiano Ronaldo que a un delantero feliz

Foto: Luis Suárez protetsta contra el Olympiakos. (Reuters)
Luis Suárez protetsta contra el Olympiakos. (Reuters)

En Atenas ante el Olympiacos una jugada desnudó a Luis Suárez. Después de una pérdida de balón de los griegos al borde del área y cara a cara con el portero en el minuto 62’, el ‘matador’, el ‘9’, el delantero centro, decidió recortar y pasársela a Messi en lugar de chutar él. La acción era tan clara para el uruguayo que su duda, el hecho de asistir a Leo que tenía peor posición que él y recibió rodeado y a trompicones, evidenció la falta de confianza por la que está atravesando. Y no fue la única vez que se pudo comprobar que no está bien y que el hecho de no estarlo le está desquiciando. En la primera parte a Messi le hicieron una falta y mientras el argentino aceptó las disculpas de Panagiotis y siguió como si tal cosa, el uruguayo casi se come al griego al que desde luego le debieron zumbar los oídos el resto del encuentro de los gritos que le pegó Suárez.

Los delanteros son raza aparte dentro del ecosistema de un equipo y como viven del gol sin él boquean como pez fuera del agua. Luis Suárez sólo lleva tres en los 13 partidos que ha disputado, siendo su peor registro a estas alturas en las dos últimas temporadas como azulgrana -la primera no puede contabilizar ya que no debutó hasta el 25 de octubre en el Bernabéu tras cumplir la sanción de la FIFA por el mordisco a Chiellini-. El año pasado en estas mismas fechas ya había anotado nueve goles; la anterior en la que fue Bota de Oro con 40 tantos, diez. Así que tres son una cifra pírrica para un pistolero como él y la ansiedad comienza a pegarle fuerte.

Sólo ha marcado en Liga además, frente al Espanyol, el decisivo del empate en el Wanda Metropolitano y en Girona. El debate es si está mal físicamente y por eso no rinde igual o si la ausencia de Neymar le afecta a él más que a nadie. Con una visión global no se puede disociar un asunto del otro. Le penaliza todo; porque sí, físicamente está más lento, falla en pases cortos y no llega a otros largos por mucho empeño que le ponga -y le pone- pero la marcha de Neymar le ha obligado a escorarse en muchos partidos a la izquierda en lugar de esperar que le llegue la asistencia de turno, por entonces, del brasileño mientras él cazaba su espacio dentro del área.

Luis Suárez sigue sin arrancar. (Cordon Press)
Luis Suárez sigue sin arrancar. (Cordon Press)

Malos gestos

No deja de ser algo más que una curiosidad que uno de sus goles, frente al Espanyol, fuera a pase de Dembélé el día que debutó. La lesión del francés y las pruebas de Valverde para encontrarle sustituto provocan que Suárez tenga que buscarse la vida merodeando y no cazando directamente. Sus gestos recriminatorios a Deulofeu, por ejemplo, han sido bien visibles en algunos encuentros y hablan también de la incomodidad del delantero y de su nerviosismo. El charrúa suma un tanto cada 387 minutos y las sensaciones que transmite son de pura desazón. Incluso, hasta recuerda a veces al mismísimo Cristiano Ronaldo, un delantero sensacional, sí, pero que es también ‘The Best’ en cuanto a gestos de desesperación y malas caras. La galería de imágenes de Luis Suárez en el Giorgios Karaiskakis podría rivalizar con la del madridista en su apogeo de angustias varias: puñetazos al césped, aspavientos, miradas al cielo, al suelo y un largo etcétera.

Su compañero y amigo Messi no hace más que buscarle, pero su ‘compinche’ no responde por el momento. Luis Suárez se lesionó en la Supercopa de España ante el Real Madrid a mediados de agosto. Se perdió las dos primeras jornadas de Liga, los partidos contra el Betis y el Alavés por una “distensión en la cápsula posterior de la rodilla derecha”, pero decidió acortar plazos para poder viajar con su selección que se jugaba el pase al Mundial, que logró. Desde entonces está con un tratamiento conservador y debe decidir si operarse del quiste sinovial que tiene en su rodilla aprovechando ahora el próximo parón de selecciones. Serían sólo unas tres semanas de baja, pero la última decisión la tiene él y está por ver cuál es.

El equipo le arropa

Mientras, no sólo Leo Messi le arropa, sino todo el equipo. Saben de su carácter competitivo y de lo caprichoso que puede ser a veces el gol. Es decir, que están convencidos de que en cuanto se sacuda la ansiedad y marque un par seguidos caerán uno detrás de otro como churros.

¿Qué le ha faltado a su equipo? Preguntaron a Valverde nada más terminar el encuentro ante el Olympiacos. Y el técnico contestó: “Gol”. Eso sí, cuando directamente le cuestionaron sobre Luis Suárez dijo: “Él no va a dejar de empeñarse en marcar por haber fallado, y eso le convierte en el jugador competitivo que es. Seguirá apretando para tener ocasiones. Nos hubiese gustado un resultado mejor pero estamos muy contentos con él”.

El problema, y Suárez lo sabe, es que todo el mundo afirma estar satisfecho con su rendimiento es él quien se sube por las paredes. La operación puede ser una solución para sus molestias físicas. La gran incógnita es saber si en el caso de que se opere lo demás surgirá como por arte de magia. Porque Dembélé no reaparece hasta enero, Neymar ya no está y el ‘casting’ de Valverde para la posición continúa y ya estamos en noviembre mientras Luis Suárez cada vez parece estar más cerca de un ataque de nervios.

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