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El error que cometió Carlos Sainz en la pista, y el que evitó con Ferrari fuera de ella
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TRAS UN FIN DE SEMANA REALMENTE DIFÍCIL

El error que cometió Carlos Sainz en la pista, y el que evitó con Ferrari fuera de ella

En el momento en que más necesitaba batir a Leclerc, todo se volvió en su contra. Pero anticipar la derrota de Sainz con su rival es algo que ni siquiera Ferrari contempla por ahora

Foto: Carlos Sainz afronta una creciente presión. (Scuderia Ferrari)
Carlos Sainz afronta una creciente presión. (Scuderia Ferrari)
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Carlos Sainz cometió un error y evitó otro en el Gran Premio de Australia. El primero, el de pilotaje; el que evitó, al asumir su responsabilidad sin poner el foco en los cometidos por Ferrari. Tenía motivos sobrados para quejarse, pero en la Scuderia no aceptan que se critique al equipo. Son reglas que debes conocer y respetar por mucho que el cuerpo te pida lo contrario.

Su pésima fortuna y la gloriosa tarde de Charles Leclerc se usan ahora como argumento para quienes buscan el sesgo de confirmación solo en la tercera carrera de la temporada: Sainz es o será actor secundario ante el monegasco, o no podrá contra su talento, a pesar de que la lógica de la Fórmula 1 y el pasado año rechacen tan precipitada conclusión. Sin olvidar, eso sí, que Carlos Sainz tiene el listón más elevado que en su debut con Ferrari el pasado año.

El cúmulo de circunstancias adversas contra Sainz fue elevado. (Ferrari)

La defensa de Binotto

Sin duda, la situación juega en contra de Carlos Sainz. Cuando Mattia Binotto señalaba a Charles Leclerc a finales de la pasada temporada como 'gran esperanza blanca' de Ferrari —mientras era superado por el español— contribuía a crear un marco a favor de Leclerc. Cuando recientemente Helmut Marko lamentaba que Sainz no arrebatara puntos a su compañero como en 2021 —tras dos carreras— porque eso perjudicaba a Verstappen, ayudaba a confirmar ese sesgo de la subordinación. Algunos medios y grupos de aficionados certifican ahora este 'statu quo' tras solo tres carreras, a pesar de que en esta última la mala fortuna acribilló a Carlos Sainz.

Pero Mattia Binotto defendió netamente al español tanto en las televisiones como en la posterior rueda de prensa con los medios. Reconoció los errores del equipo, con un precio muy alto para Ferrari. Si los rivales fallan, como Red Bull y Mercedes, cuando se cuenta con un brutal F1-75 en Albert Park, los puntos perdidos para el Mundial de Constructores son oportunidades derrochadas que escuecen realmente. También destacó, en defensa de Sainz, un año de experiencia con su piloto. "Ha sido un fin de semana duro para Carlos, porque ha conducido muy bien. Pero le conozco, y estoy seguro de que en Imola se recuperará". Como reconocieron Binotto y Mekies, el director deportivo, Sainz había sido "muy, muy rápido, pero a la postre no pudo cuantificarse cuánto". Y reconoció a la pregunta explícita al respecto que "los dos pilotos son totalmente libres para luchar entre ellos".

Por qué es demasiado pronto

No se ajusta a la verdad quien afirme que Ferrari discrimina a Leclerc en beneficio de Sainz. Se aprecia en la dinámica del equipo y en el nuevo contrato de Sainz que pronto se anunciará. Para Binotto resultaría descabellado a estas alturas de la temporada apostar todo a una carta. Los ejemplos de Verstappen y el propio Sainz recuerdan a la volubilidad de las carreras para unos y otros. De aquí la necesidad de mantener tus dos platillos girando en el aire hasta que la realidad deportiva invite a lo contrario.

Con monoplazas en su niñez y dos docenas de carreras por delante, resultaría suicida pensar que el nivel actual de cada coche será el mismo en los próximos Grandes Premios, así que no digamos en noviembre. Sin olvidar que subordinar a estas alturas a uno de sus pilotos en detrimento del otro no beneficia al conjunto del equipo. Es vital mantener la presión mutua entre ambos. Y para uno de los lados del garaje —ingenieros, mecánicos— también resulta desmotivador sentirse marginados, algo que no puede permitirse un responsable de equipo. Tema distinto es que la superioridad de un piloto sobre otro sea manifiesta en un momento dado y las opciones para los títulos obliguen a jerarquizar a los pilotos. ¿Después de tres carreras? De momento, las hipótesis de futuro son por ahora especulación, mientras que el pasado ofrece realidades comparativas.

Cada vez que el listón se eleva

Lo anterior no obvia el enorme desafío que afronta Carlos Sainz. "Para mí, es un gran coche, hasta ahora me encaja muy bien, es un coche que entendí desde el principio y me va muy bien para mi estilo", contestaba el domingo Leclerc al preguntársele si su monoplaza fue tan especial por su superioridad y comportamiento. El crono y los resultados hablan por sí mismos. La mano de Leclerc entra como un guante en el F1-75. El monegasco tiene un toque de pedal de freno o de golpe de volante al límite al que Sainz parecía no llegar hasta Albert Park. Pero no se trata de un escenario diferente al del pasado año a estas mismas alturas. O que no hayan vivido otros pilotos sin que quepa cuestionar su talento o dar por resuelto el duelo en una temporada.

Con un equipo y monoplaza desconocidos, Sainz necesitó en 2021 tiempo para asentarse en el equipo y con el SF21. Descartar el mismo proceso tan pronto carece de lógica, conocida la evolución del español desde que llegó a la Fórmula 1. El pasado año, por ejemplo, Sainz era superior en la gestión del neumático en carrera, y el pasado fin de semana Binotto reconoció cuánto había mejorado en este aspecto el monegasco como parte de su éxito. A Leclerc le acompaña un halo de superdotado que merece, pero en 2021 un recién llegado le plantó cara, hasta el punto de que pronto se anunciará la renovación de Sainz.

En el pasado, otros pilotos también mostraron un 'tempo' distinto según las características de su monoplaza. Ayrton Senna superó a Alain Prost en 1989 en el uso del acelerador con el turbo de Honda, su famoso 'stacatto'. El francés le ganó al año siguiente. Ricardo Patrese pudo con Nigel Mansell en 1991, pero el británico se adaptó mejor al año siguiente a la suspensión activa. Aquel Mika Hakkinen que se enfrentó a cara de perro con Schumacher pasó varios años de anonimato en la Fórmula 1 hasta llegar a McLaren. Schumacher se atragantó con los Pirelli en su retorno a la Fórmula 1. Durante los primeros Grandes Premios, Fernando Alonso sufrió frente a Hamilton —sobre todo en los clasificatorios— con el comportamiento de los Bridgestone frente a los Michelin que conocía de Renault.

Sin duda, el Gran Premio de Australia jugó en contra del madrileño cuando más necesitaba superar a Leclerc y mejor rendimiento ofrecía hasta el momento. Aumentan los bares de la presión. Aunque si algo ha demostrado Carlos Sainz en su carrera es su capacidad para saltar el listón, y nunca importó su altura. En 2022, eso sí, está más alto que nunca. Porque por primera vez tiene un monoplaza para luchar por el título. Como también su compañero, Charles Leclerc.

Carlos Sainz cometió un error y evitó otro en el Gran Premio de Australia. El primero, el de pilotaje; el que evitó, al asumir su responsabilidad sin poner el foco en los cometidos por Ferrari. Tenía motivos sobrados para quejarse, pero en la Scuderia no aceptan que se critique al equipo. Son reglas que debes conocer y respetar por mucho que el cuerpo te pida lo contrario.

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