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Un 'general de hierro' para un Ejército flexible: detrás del éxito ucraniano en el campo de batalla
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Zaluzhny, comandante en jefe de las FFAA

Un 'general de hierro' para un Ejército flexible: detrás del éxito ucraniano en el campo de batalla

Valery Zaluzhny, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, es la cara del éxito militar ucraniano, pero detrás hay una reforma mental y estratégica clave

Foto: Valerii Zaluzhnyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania. (Presidencia de Ucrania)
Valerii Zaluzhnyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania. (Presidencia de Ucrania)
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Lo llaman el "general de hierro", aunque el mote demuestre falta de imaginación, porque Valery Zaluzhny, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, es un tipo sanguíneo, con propensión al compadreo y las bromas. O así lo describen quienes lo han tratado, ya que Zaluzhny, desde hace unos siete meses, tiene las manos llenas. Está ocupado defendiendo la existencia de Ucrania, atacada por cinco flancos a la vez el 24 de febrero y sumida en una nueva fase de la guerra.

Según el perfil que le ha hecho la revista 'Time', y que incluye la única entrevista que ha dado el general, Zaluzhny estaba bebiéndose una cerveza con su mujer cuando lo llamaron para ofrecerle el puesto militar supremo, solo por detrás del presidente del país. Fue en julio del año pasado. Y fue, como reconoce el propio Zaluzhny, toda una sorpresa. "¿Qué quieres decir?", respondió al teléfono el incrédulo general, que sintió como si lo hubieran "noqueado" de un puñetazo.

Foto: Sviatoslav Yurash. (Cedida)

Tampoco los observadores del sector militar ucraniano esperaban que fuera él, Valery Fedorovych Zaluzhny, el elegido. "Los expertos conocíamos los nombres de los generales que desempeñaban distintas responsabilidades. Él era uno de ellos. Pero, para muchas personas, él no era la primera opción", dice Oleksiy Melnyk, ex alto cargo del Ministerio de Defensa de Ucrania y codirector de Relaciones Exteriores y de Seguridad del Centro Razumkov, a El Confidencial. "Honestamente, no sé por qué Zelenski lo eligió a él. Quizá, simplemente, porque lo conocía".

El presidente de Ucrania tiene fama de favorecer, a la hora de hacer nombramientos, a las personas que conoce y con las que tiene sintonía. Algunos de los altos cargos de su Gobierno, por ejemplo, han sido ejercidos por socios y amigos suyos que no tenían ninguna experiencia pública. Su amigo de la infancia Ivan Bakanov fue jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) hasta el pasado julio. Otros productores y guionistas de Kvartal 95, la empresa audiovisual de Zelenski, ejercen de asesores presidenciales y dirigen distintas ramas de la Administración.

Zelenski y Zaluzhny no se conocían de antes, pero desarrollaron una relación fluida desde el principio. Zelenski recibía de boca de Zaluzhny los informes del frente del Donbás, y parece que ambos se entendían bien. Quizá no haya tenido nada que ver el hecho de que el jocoso Zaluzhny había soñado con ser, él también, comediante.

Contra todo pronóstico

Sea como fuere, cualquier duda que hubiera podido haber sobre el actual comandante en jefe de Ucrania, bregado en las trincheras del Donbás, ha terminado siendo demolida por los hechos sobre el terreno. Contra todo pronóstico, Ucrania desbarató el asedio ruso de la capital, Kiev, y expulsó a los invasores de la franja norte de vuelta a Bielorrusia. A principios de septiembre volvió a golpear duro y por sorpresa: los ucranianos recuperaron unos 6.000 kilómetros cuadrados de territorio en poco más de una semana, tomando la iniciativa bélica y obligando a Vladímir Putin a echar un órdago en forma de movilización, anexión y amenazas nucleares.

Foto: Soldados ucranianos en la provincia de Járkov. (EFE/Sergey Kozlov)

Las razones que explican el desempeño de Ucrania son múltiples. Una es la moral de combate, que ha probado ser alta. Mucho más alta de lo que los rusos esperaban, e incluso los propios ucranianos. Otra, las carencias fundamentales de la invasión rusa, lastrada por vulnerabilidades logísticas y jerárquicas, y por una fuerza expedicionaria insuficiente para conquistar un territorio tan grande. Otra más, el apoyo de la OTAN a Ucrania, especialmente de Estados Unidos, con armas, inteligencia y entrenamiento. La nueva filosofía del Ejército ucraniano es otro de los motivos. Una filosofía de la que el propio general Zaluzhny es un buen ejemplo.

"El curso general de la reforma de las Fuerzas Armadas de Ucrania, en línea con los estándares y principios de la OTAN, es irreversible", declaró el comandante en jefe mientras expresaba cuáles serían sus prioridades. "Y la clave aquí son los principios. Los cambios han de tener lugar, primeramente, en la manera de ver el mundo y en la actitud hacia las personas. Me gustaría que os giraseis hacia la gente, hacia vuestros subordinados. Mi actitud hacia la gente no ha cambiado a lo largo de mi servicio".

Lo que Zaluzhny quería decir es que había que democratizar las Fuerzas Armadas de su país. Alejarlas del ordeno y mando, de las rígidas estructuras soviéticas. Un cambio que no solo consistía en ser un poco más agradable hacia los subordinados, sino en modernizar la manera de operar, de recabar información y de comportarse en el campo de batalla. Un cambio que empezó años antes del nombramiento de Zaluzhny.

Foto: Convoy de tanques rusos en Mariúpol. (Reuters/Alexander Ermochenko)

"El anterior ministro de Defensa de Ucrania implementó una reforma de la defensa, entre 2016 y 2020, de acuerdo con los estándares y procedimientos occidentales", dice Oleksiy Melnyk. "Justo antes de la guerra se inició otra fase de esta reforma. Un proceso que se puede percibir desde hace 20 años. Las Fuerzas Armadas de Ucrania han sido entrenadas, de manera lenta y gradual, en los estándares occidentales. Puedo decir que probablemente Ucrania ha adoptado los mejores consejos de los socios internacionales. No solamente tácticos, sino también estratégicos".

Una tarea urgente

Se trataba de una tarea urgente. Cuando Rusia se anexionó ilegalmente Crimea, en febrero de 2014, el Ejército ucraniano estaba en un estado lamentable: con armas y equipos soviéticos anticuados, carcomido por la corrupción, con una clara escasez de especialistas y una moral por los suelos. En 2014, el 70% de los militares ucranianos que estaban en Crimea desertaron a Rusia. Y las primeras escaramuzas en el Donbás fueron libradas por adolescentes deshidratados que se habían traído, en tarros, la comida que les habían cocinado sus madres, dada la escasez y la pobreza del rancho militar. Por no hablar de las botas, los uniformes o los viejos fusiles.

Desde entonces, sin embargo, el esfuerzo de modernización, con financiación y asesoramiento occidental, ha sido notable. Se trataba de una tarea vital para contener la agresión rusa en Donetsk y Lugansk. El primer desafío, según un estudio de Carnegie Endowment for International Peace, era cuádruple: profesionalizar las Fuerzas Armadas, ampliar las filas, elevar su capacidad de combate y establecer un sistema de reservistas. Luego llegaron las reformas según los estándares occidentales. Entre otras cosas, Ucrania ha cambiado la estructura de sus Fuerzas Armadas, sistematizado las revisiones y los mecanismos de transparencia, y flexibilizado la cadena de mando, dando más autonomía a los oficiales jóvenes.

Foto: Trabajadores de la mina Skochinsky, en Donétsk. (Vagánov)

La perspectiva de Valery Zaluzhny, que dedicó su tesis de máster al estudio de las estructuras militares estadounidenses, encaja bien con estas modificaciones. Una de sus primeras medidas fue permitir a los oficiales devolver el fuego, "con cualquier arma disponible", sin tener que pedir permiso a sus superiores. Una manera de reforzar el sentido de la responsabilidad en la cadena de mando y de mandar un mensaje a los rusos: si cruzáis la línea, responderemos sin parpadear.

Autoridad moral

Otro elemento que recalca la autoridad moral de Zaluzhny es que, a diferencia del propio Volodímir Zelenski, él estaba convencido de que la invasión rusa a gran escala era cuestión de tiempo. Antes de que esta sucediera, rompió en cólera, por una vez, frente a sus subordinados, a quienes convenció a gritos de que se avecinaba un desafío histórico, de vida o muerte, para el que tenían que estar preparados. Mientras los líderes políticos ucranianos trataban de quitar importancia al despliegue ruso, en enero y febrero, y pedían a EEUU y compañía que no causaran pánico, las tropas de Zaluzhny retiraban subrepticiamente el armamento pesado de las bases para cuando cayesen sobre ellas los misiles rusos.

La flexibilidad ucraniana, en contraste con la rigidez de las órdenes rusas, dio frutos rápidamente. Zaluzhny dejó que los invasores se acercasen, confiados, a Kiev. Cuando sus tropas y sus líneas de suministro quedaron extendidas decenas de kilómetros en la estepa, los soldados ucranianos atacaron, saliendo de la vegetación en mitad de la noche, armados con sus drones y sus misiles antitanque. A mediados de marzo ya estaban en retirada, dejando a su paso un reguero de muertes, torturas y de material bélico destrozado o abandonado por los pueblos.

Foto: Una de las paredes del sótano de la escuela, donde los niños dibujaron durante los 27 días de ocupación. (Alicia Alamillos)

El "general de hierro" empezó a labrarse un estatus legendario, como corresponde a quien gana batallas contra un enemigo superior. Y en verano empezaron a circular rumores de que la popularidad de Zaluzhny estaba eclipsando a la de Zelenski, lo cual no acababa de agradar al mediático presidente.

Pero solo eran, que se sepa, habladurías. Una de las lecciones que ha dejado la exitosa contraofensiva del noreste, estas últimas semanas, es que Zelenski, en realidad, deja hacer a Zaluzhny y al resto de sus generales. Confía en ellos. Hasta el punto de que parece seguir las instrucciones de estos. Así lo percibe Oleksiy Melnyk.

"Hubo un caso, en julio, en el que se informó de que Zelenski había dado la orden de liberar el sur de Ucrania. Estaba en las noticias", dice el experto. "Para mí y para mis colegas era extraño, porque era la primera vez que Zelenski se inmiscuía en estas cuestiones. Pero luego resultó que Zelenski había aceptado el rol que le habían dado los comandantes militares. Si hizo esa declaración de que se iba a liberar el sur, es porque probablemente confiaba en los militares y asumió el riesgo de anunciar la contraofensiva. Algo que iba en contra de todos los manuales militares".

El "general de hierro" empezó a labrarse un estatus legendario, como corresponde a quien gana batallas contra un enemigo superior

Como sabemos 'a posteriori', se trató de una argucia. La anunciada contraofensiva en Jersón hizo que los rusos desplazasen allí sus mejores tropas. Momento que usaron los ucranianos para iniciar su contraataque, pero no en el sur, sino en el noreste, donde las filas rusas se habían aligerado y fueron cogidas por sorpresa.

Ahora que la guerra se adentra en una nueva fase, con la apresurada movilización rusa y el intento de colocar los territorios ocupados bajo el paraguas nuclear, Zaluzhny expresó cuáles son sus intenciones: “Hemos derrotado al ejército profesional ruso”, declaró. “Ahora derrotaremos al no profesional”.

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Lo llaman el "general de hierro", aunque el mote demuestre falta de imaginación, porque Valery Zaluzhny, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, es un tipo sanguíneo, con propensión al compadreo y las bromas. O así lo describen quienes lo han tratado, ya que Zaluzhny, desde hace unos siete meses, tiene las manos llenas. Está ocupado defendiendo la existencia de Ucrania, atacada por cinco flancos a la vez el 24 de febrero y sumida en una nueva fase de la guerra.

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