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¿Por qué Zelenski defenestra a su jefe de espías y su fiscal general por traición?
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primer cambio en el gabinete desde la guerra

¿Por qué Zelenski defenestra a su jefe de espías y su fiscal general por traición?

Según el presidente ucraniano, hay 651 casos abiertos contra miembros de las fuerzas de seguridad nacionales por presunta traición y colaboración con Rusia

Foto: Volodímir Zelenski. (EFE/Sergey Dolzhenko)
Volodímir Zelenski. (EFE/Sergey Dolzhenko)
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Buena parte de la guerra en Ucrania se libra de manera clandestina, secreta, lejos de las agendas públicas y de la atención de las cámaras. Hablamos del grado de influencia rusa en los servicios secretos ucranianos, y viceversa. Un conflicto opaco, solapado, entre servicios de Inteligencia, que esta semana ha aflorado brevemente a la superficie. Según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, hay 651 casos abiertos contra miembros de las fuerzas de seguridad nacionales por presunta traición y colaboración con Rusia, lo que le ha llevado a suspender a dos altos cargos: la fiscal general, Iryna Venedikotva, y el jefe del servicio secreto, SBU, Iván Bakanov.

“Semejante panoplia de crímenes contra las fundaciones de la seguridad nacional del Estado”, declaró Zelenski en su alocución del domingo, “plantea preguntas muy serias para los jefes relevantes” de estos dos departamentos, es decir, Venediktova y Bakanov, que no han sido despedidos, sino cesados por el tiempo que dure la investigación de sus respectivas gestiones públicas. “Cada una de estas preguntas recibirá la respuesta adecuada”, añadió el mandatario.

A los 651 casos que están siendo investigados, según el presidente, se añaden los 60 exfuncionarios del Gobierno ucraniano que estarían trabajando para los invasores rusos en los territorios ocupados. Poco antes de que compareciera Zelenski, se anunció la detención de Oleh Kulinich, antiguo jefe del SBU para Crimea. Kulinich, que había sido despedido en marzo, puede ser acusado de alta traición y ser condenado a 15 años de prisión. De momento, no se conocen más detalles.

Foto: Un militante de las tropas prorrusas en el Donbás, con una bandera soviética. (Reuters/Alexander Ermochenko)

A medida que se alarga la guerra y se revisan las acciones emprendidas hasta el momento, surgen dudas sobre la efectividad de los servicios de seguridad ucranianos en algunas regiones. A diferencia de en el norte, por ejemplo, donde los defensores vencieron a los rusos y los obligaron a retirarse de Kiev, Cherníhiv y Sumy, en el sur la invasión creció como una mancha de aceite. En pocos días los rusos, llegando desde Crimea, ocuparon Berdiánsk, Melitópol y Jersón sin encontrar grandes obstáculos. Una de las preguntas, como apunta el corresponsal de la BBC, Matt Murphy, es por qué los invasores pudieron cruzar los puentes que unían Crimea con el resto de Ucrania. Por qué estos puentes no habían sido inmediatamente dinamitados.

Por estas y otras razones, Bakanov y Venediktova han sido suspendidos y reemplazados, técnicamente con carácter transitorio, por sus respectivos subordinados de mayor rango. No por ser sospechosos ellos mismos de traición, sino por haber permitido, presuntamente, que los departamentos que dirigían siguieran infiltrados y corrompidos en una escala sustancial por los servicios secretos de Rusia.

La omnipresente sombra de Putin

El hecho de que Moscú lleva décadas tratando de penetrar en las instituciones ucranianas es, siempre lo ha sido, un lugar común. Una tradición enraizada en los sentimientos chovinistas rusos hacia Ucrania: ese hermano menor que habría que controlar, si no de manera directa, al menos moviendo los hilos de su Gobierno. Sobre todo cuando un exagente del KGB manda en Rusia desde 1999.

Foto: '17 instantes de una primavera'.

En este informe del 'think tank' británico RUSI (2), que ya hemos citado otras veces en El Confidencial, se explica detalladamente la estrategia del espionaje ruso para dominar Ucrania: la identificación de activistas y perfiles proucranianos a los que eliminar, y de elementos vulnerables a los que sobornar, amenazar o corromper. El objetivo final sería la creación de un gobierno en la sombra que habría tomado el poder en el caso de que Rusia hubiera logrado decapitar el Ejecutivo de Zelenski.

Reformar los servicios secretos ucranianos, entre otras cosas, para hacerlos más eficientes e impermeables a la influencia extranjera, ha sido una de las cuentas pendientes de los sucesivos gobiernos ucranianos. Sobre todo cuando el SBU es el servicio de Inteligencia más grande de Europa. Según The New York Times, cuenta con 27.000 miembros. Seis veces más, por ejemplo, que el MI6 británico.

Foto: Merkel, Putin y el perro negro. (EFE/Sergei Chirikov)

Fuentes de Inteligencia norteamericanas dicen al periódico neoyorquino dos cosas. Una, que Washington lleva años trabajando con Kiev para mejorar la operatividad de sus servicios secretos. Y dos, que, una de las razones esenciales por las que Zelenski suspendió a Venediktova y a Bakanov, sería su falta de experiencia, que se habría hecho más patente en las circunstancias excepcionales en las que está Ucrania.

El jefe del SBU, Iván Bakanov, por ejemplo, no tenía experiencia militar o de seguridad hasta que llegó al primer gobierno de Zelenski en 2019. Lo que sí tenía era una estrecha amistad, que se remontaba a la infancia, con el presidente ucraniano. Bakanov también nació en Kryvyi Rih y fue parte de la productora audiovisual de Zelenski, Kvartal 95, que llegó a dirigir en el año 2013. Luego fue presidente del partido de Zelenski, Servidor del Pueblo (título, también, de la popular serie de televisión donde Zelenski interpretaba al presidente de Ucrania), y de ahí a dirigir los servicios secretos de un país que llevaba cinco años de guerra en el Donbás.

La suspensión de Bakanov y Venediktova, cuyo departamento, entre otras cosas, estaba dedicado a investigar 21.000 posibles casos de crímenes de guerra rusos, es el primer cambio notable el Gabinete del presidente desde la invasión del 24 de febrero. Antes, por el contrario, Zelenski se había ganado la fama de impaciente, dada la escasa duración en el cargo de algunos de sus ministros. Su Gobierno parece haber decidido reconocer públicamente que existe un problema en sus servicios secretos, un viejo problema: la sempiterna infiltración de operativos rusos en sus estructuras.

Buena parte de la guerra en Ucrania se libra de manera clandestina, secreta, lejos de las agendas públicas y de la atención de las cámaras. Hablamos del grado de influencia rusa en los servicios secretos ucranianos, y viceversa. Un conflicto opaco, solapado, entre servicios de Inteligencia, que esta semana ha aflorado brevemente a la superficie. Según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, hay 651 casos abiertos contra miembros de las fuerzas de seguridad nacionales por presunta traición y colaboración con Rusia, lo que le ha llevado a suspender a dos altos cargos: la fiscal general, Iryna Venedikotva, y el jefe del servicio secreto, SBU, Iván Bakanov.

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