ALLIANZ, ZURICH, SANITAS, AMUNDI, BNP...

El lío de acuerdos y estrategias en seguros y fondos cuestiona la fusión BBVA-Sabadell

Las entidades tendrán que esmerarse en evaluar rupturas y cambios radicales en la forma de distribuir productos financieros. Se antoja más complejo que la unión Caixa-Bankia

Foto: Josep Oliu y Carlos Torres, presidentes de Sabadell y BBVA.
Josep Oliu y Carlos Torres, presidentes de Sabadell y BBVA.
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Las negociaciones entre BBVA y Banco Sabadell para una potencial fusión, que se realizan a la par que las revisiones de activos ('due diligence'), se enfrentan a un entramado de diferentes acuerdos y estrategias que habría que revisar en seguros y fondos. Solo dos de ellos en el caso de Sabadell, con Zurich y Amundi, conllevarían un coste de 1.000 millones, según cálculos de algunos analistas.

Pero las dificultades van más allá. Suponiendo que ambas partes alcancen un acuerdo en precio y reparto de poderes —por tamaño, sí habrá ejecutivos de Sabadell con cabida en BBVA—, las partes negociadoras tendrán que revisar el encaje de ambos bancos. Los números gruesos, en un primer vistazo, apuntan a importantes sinergias por solapamiento del 20% de ambas redes, unas 1.250 oficinas cuando se ven los códigos postales.

Es decir, ambos bancos podrían adelgazar de forma relevante su base de costes defendiendo negocio, a lo que se suma el impulso de la digitalización en los últimos años de ambos, especialmente de BBVA. En este sentido, el potencial positivo de la operación para los accionistas es evidente. El desafío llega cuando se revisan las estrategias y acuerdos de los dos bancos, que han sido muy diferentes en los últimos años.

Esto no quiere decir que la operación deje de tener sentido. Simplemente, la complica. Algo que no ocurre de forma tan evidente en la nueva CaixaBank, donde Bankia romperá con Mapfre y ya lo ha hecho con Inversis como proveedor. A partir de ahí, el banco parcialmente nacionalizado había tenido estrategias similares de aumentar el peso de la venta de seguros, fondos y de su banca privada a imagen y semejanza de entidades como CaixaBank, aunque quedándose muy lejos de sus cifras.

BBVA y Sabadell, por su parte, son historias diferentes. Ambos bancos han optado por externalizar algunos servicios y negocios, por estrategia o por presión del mercado. Pero no los mismos. La ruptura más evidente está en el negocio asegurador, algo que es habitual en estas operaciones y que se suele saldar con dinero. El nuevo banco que sale de la fusión paga una indemnización a la aseguradora con la que rompe, y para la que se queda, como se amplía el perímetro de la red de sucursales y sale beneficiada, se recalcula el beneficio potencial y paga una prima a la nueva entidad bancaria.

Pero habrá que ver cómo queda el mapa de banca-seguros. BBVA era el único gran banco que mantenía la producción de seguros en casa, hasta que vendió en abril el 50,01% de su negocio de seguros de no vida, excepto salud, a Allianz. La cifra de la operación, que se circunscribe a España, fue de 277 millones más otros 100 millones en variables.

El acuerdo de Sabadell con Zurich es más amplio, ya que incluye a BanSabadell Vida, BanSabadell Generales y BanSabadell Pensiones. Un informe de RedBurn calcula en 650 millones romper esta 'joint venture'. Si se rompe, además, BBVA deberá decidir si se limita a ampliar el acuerdo con Allianz a toda la red o si incluye más seguros, como no vida o salud. En esta rama, además, Sabadell y Sanitas firmaron un acuerdo en septiembre para la distribución de seguros de salud a clientes particulares, autónomos y pymes del Sabadell.

¿Zurich o Allianz?

La rama de seguros es el primer desafío, pero quizás no el más complejo. Sabadell, ante la presión del mercado por el nivel de capital tras el coste asumido en la integración de TSB, vendió después de varios meses tanteando opciones, el 100% de su gestora de fondos a Amundi. El precio fue de 430 millones, con un acuerdo de distribución para 10 años y una opción de 30 millones adicionales en 2024.

Es decir, el nuevo banco, si hay fusión, tendrá que decidir qué hacer con este acuerdo. Si lo rompe, tendrá que pagar un coste basado en el precio y en una indemnización inferior al 10% a la gestora francesa, cuyo máximo accionista es Crédit Agricole. La gestora de BBVA da servicio a España y a otras geografías donde está el grupo. En España, cuenta con 61.957 millones entre fondos, sicav y planes de pensiones, situándose en segundo lugar tras los 76.622 millones de CaixaBank. Mientras que Sabadell suma 19.800 millones entre fondos, planes y sicav. Este último producto para banca privada, así como mandatos y algunas carteras de gestión discrecional de grandes patrimonios se gestiona desde Urquijo, que no se traspasó a Amundi.

Después de vender la gestora, Sabadell también traspasó la depositaría, en este caso a BNP Paribas Securities Services. Este paso están dándolo todos los bancos. Los únicos grandes que no lo han externalizado son Bankinter y, precisamente, BBVA. En el mercado se da por hecho que en algún momento acometerán la venta, ya que se cree también que en el futuro los supervisores obligarán a que depositaría y gestión estén realizadas en distintas casas. Pero por ahora, BBVA se enfrentaría a romper con el grupo francés. El precio de la depositaría fue de 115 millones, con un acuerdo de distribución igualmente de 10 años. Fuentes del mercado apuntan a que sería complejo romper el contrato, por cláusulas entrelazadas y la inversión realizada para traspasar la depositaría.

Cómo vender fondos

Pero es lo que tocará si hay fusión. Estas son tres derivadas evidentes, pero hay más. BBVA es el único banco español que tiene plataforma de fondos propia. La mayoría externalizó la distribución y contratación de fondos de terceros a Allfunds, que en su momento era propiedad de Santander, o posteriormente a Inversis, que tenía en su fundación a Caja Madrid en el accionariado.

BBVA rechazó contratar a una filial de Banco Santander y desarrolló su propia plataforma de fondos, mientras que Banco Sabadell tiene a Allfunds como proveedor. Este segmento cada vez es más importante, porque en banca privada hay una tendencia a que aumente la demanda de fondos de terceros, y también por el crecimiento de los fondos perfilados, que suelen ser fondos de fondos. BBVA, de hecho, tiene los más grandes con la gama Quality, cuya gestión estaba en pleno cambio antes de la pandemia para delegar la gestión de compartimentos de la cartera en vez de rellenarla con fondos internacionales.

El negocio de fondos cada vez es más importante para la banca por los ingresos en comisiones. Ante los tipos negativos del Banco Central Europeo (BCE), que castigan con hasta un 0,5% el exceso de liquidez de las entidades, estas persiguen elevar el margen de desintermediación (fondos respecto a la suma de depósitos y fondos). En Sabadell España es algo más elevado que en BBVA España, con un 26,4% y un 23,8% respectivamente, según los informes financieros del tercer trimestre.

Las dos entidades no cuentan con uniformidad a la hora de vender y gestionar fondos. BBVA ha apostado en mayor medida por las carteras de gestión discrecional, en las que el cliente delega la gestión del patrimonio con pago explícito de una comisión. Según la entidad, acabó 2019 con un patrimonio de 12.781 millones, casi un tercio respecto a su patrimonio en fondos. Sabadell estaba en 2.400 millones o un 10%.

Una parte importante de estas cifras está en la banca privada, donde ambos bancos han seguido caminos diferentes en los últimos años. Según los datos que los bancos facilitan a 'Funds People', BBVA acabó 2019 con 72.247 millones en tercera posición, mientras que Sabadell Urquijo cerró el ejercicio en quinta posición con 29.556 millones. BBVA, que tiene como jefe de este segmento a Jorge Gordo, mantiene unidades territoriales de grandes patrimonios que trabaja de forma autónoma, y ha creado un servicio de asesoramiento independiente para ultrarricos. Sabadell, por su parte, realizó una reestructuración del comité de dirección en 2019 con la que la banca privada, cuyo jefe es Pedro Dañobeitia, pasó a depender de Ramón de la Riva. Uno de sus primeros cambios fue que los 150 banqueros privados de la entidad pasen a depender de la red de oficinas.

Lo que no ha hecho BBVA es apostar por su negocio de intermediación. La entidad cerró el bróker mayorista y externalizó el servicio de análisis a través de Oddo. Este segmento de bróker y análisis es relevante en Banco Sabadell, aunque si hay fusión es difícil saber si seguirá en marcha.

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