"Mi apuesta contra el covid-19 está en las vacunas con tecnologías disruptivas"
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"Mi apuesta contra el covid-19 está en las vacunas con tecnologías disruptivas"

Entrevista a Armando Cuesta, gestor del fondo Abante Biotech, especializado en uno de los segmentos más punteros de la industria farmacéutica

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Juan Martínez García (izq.) y Armando Cuesta Díaz (derecha).

Un gestor de fondos de inversión con pasaporte de médico especializado en neurociencia es una rara avis en el sector. En plena cuarentena tras el estallido de la crisis del covid-19, la opinión de Armando Cuesta (Ilana Capital / Abante Biotech Fund) sobre el mercado y la carrera en la industria farmacéutica por desarrollar una vacuna o un tratamiento de éxito puede ser esclarecedora.

PREGUNTA. Esto acaba de empezar y ya anhelamos una vacuna.

RESPUESTA. Creo que hemos de considerar la posibilidad de coexistir con el virus durante un largo tiempo. El desarrollo de una vacuna eficaz (capaz de generar inmunidad frente a todas las cepas circulantes, presentes y futuras) incrementaría las probabilidades de erradicar el covid-19, pero una hazaña similar solo ha sido posible con la viruela, y aunque estamos cerca de conseguirlo con la polio, es tras ingentes esfuerzos de años.

Foto: El doctor Francisco Salmerón.

Es importante recordar que el desarrollo de una vacuna es un proceso extremadamente complejo. No solo debido a cuestiones técnicas relacionadas con la fabricación del producto, sino también por el escrutinio al que son sometidos estos productos por las agencias reguladoras. Es habitual que el desarrollo de una vacuna no sea inferior a los cinco años.

P. ¿Hay razones para ser optimistas?

R. Es muy importante la celeridad mostrada por instituciones académicas y por la industria para encontrar soluciones terapéuticas. Ya hay en desarrollo algo más de 200 ensayos clínicos, de los cuales un 25% tiene por objeto desarrollar una vacuna y cinco están en fase de prueba con humanos. Paradójicamente, la globalización ha permitido la rápida expansión del virus, pero también el desarrollo de una colaboración global en la búsqueda de la solución.

A pesar de todo, creo que estamos en un punto de inflexión en nuestra historia que nos permite ser optimistas. Hay al menos tres razones importantes por las que creo que podamos encontrar una vacuna antes de lo habitual: el desarrollo de nuevas tecnologías, la creación de nuevos tipos de ensayos clínicos y los nuevos marcos de colaboración público-privada.

Foto: Peter Kolchinsky. (Cedida)

P. ¿La solución está en manos de EEUU y China?

R. No es casualidad que empresas chinas y norteamericanas encabecen esta carrera. Ambas superpotencias reconocen la importancia estratégica de la biotecnología y son las que más recursos públicos y privados dirigen al sector.

Por el lado americano, estarían la biotecnológica Inovio y Moderna Therapeutics, esta última colaboradora estrecha del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU, dirigido por el Dr. Anthony Fauci. En la contraparte china, estarían Shenzhen Geno-Immune y CanSino Biologics, esta última apoyada por la Academia de Ciencias Médicas Militares de China.

Foto: Un trabajador de la firma biofarmacéutica alemana que está trabajando en la vacuna. (Reuters)

P. ¿Qué son las vacunas 2.0?

R. La tecnología que emplean cada una de las empresas americanas y chinas se basa en inocular el material genético del virus (ya sea en forma de ADN, o en su versión conocida como 'ARN mensajero') a través de diferentes vehículos que lo transportan al interior de la célula huésped para que una vez en su interior se exprese, sea reconocido por el sistema inmune y este genere anticuerpos.

Las principales ventajas de la tecnología basada en material genético (ya sea ADN o ARN), que podríamos bautizar como 'vacunas 2.0' frente a las basadas en tecnología más tradicional, radican en varios aspectos: un proceso de desarrollo más corto y estándar para diferentes virus; capacidad de escalabilidad más rápida y económica (de hasta 10 veces menos); más facilidad para tener 'stock', y la capacidad de producir una mayor y mejor respuesta inmunitaria.

Foto: Ian Haydon. (Cedida)

Es importante recordad que, si bien todavía no existe ninguna vacuna 2.0 aprobada en humanos, la evidencia clínica existente hasta la fecha parece sumamente prometedora y que con el covid-19 sería la primera.

P. ¿Es rentable descubrir la vacuna?

R. Solo existen cuatro grandes empresas en el mercado de las vacunas [GlaxoSmithKline, Merck, Pfizer y Sanofi], un sector con muy pocos competidores, tanto por la altísima inversión como por la duración de los ensayos clínicos y la fabricación posterior. En línea con la inversión de GSK para la vacuna contra la gripe aviar en 2008, la Coalición para la Innovación y Preparación para las Epidemias [CEPI] estima que se necesitarán unos 2.000 millones de dólares para una vacuna contra el covid-19.

Además, existe un 'riesgo financiero' inherente a la creación de una vacuna efectiva, por la cual, al hacer reducir la prevalencia de la enfermedad que previene, reduce 'de facto' la necesidad del consumo de la misma (una especie de 'muerte por éxito'). Siguiendo con el caso de la gripe aviar, fueron muchos los gobiernos (como el británico) que cancelaron millones de pedidos una vez que la pandemia fue controlándose.

Foto: El Confidencial
52 proyectos, 6 tecnologías, un objetivo: crear la primera vacuna contra el Covid-19
Verónica García Diseño: Laura Martín Diseño: Pablo L. Learte Formato: Luis Rodríguez Formato: Pablo Narváez

P. ¿Juntos mejor que por separado?

R. Es importante que existan colaboraciones público-privadas que incentiven a la industria a desarrollar esta área tan importante. Ejemplo de ello han sido colaboraciones con el National Institute of Allergy and Infectious Diseases estadounidense o el CEPI, en el caso de Moderna o Inovio, por el cual estas han recibido apoyo financiero y regulatorio sin precedentes.

Sin embargo, creo que estas iniciativas deberían de surgir de organismos internacionales no politizados que ofrecieran transparencia y sobre todo garantizaran poder evitar la aparición del 'dilema del prisionero', por el cual la nación 'ganadora' en encontrar la vacuna pudiera preferir emplear las dosis en vacunar a toda su población (incluyendo individuos de bajo riesgo) antes que a individuos vulnerables de otras naciones.

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