Ian Haydon, 29 años

"Por qué me he presentado voluntario para ser 'cobaya' de la vacuna del Covid-19"

Ian Haydon es uno de los 45 voluntarios que participarán en la Fase I con humanos de una de las vacunas experimentales contra el coronavirus

Foto: Ian Haydon. (Cedida)
Ian Haydon. (Cedida)

"Este jueves tengo que ir a la clínica a que me pongan la primera inyección. Si quieres hablamos un par de días después y te cuento". El mensaje llega desde Seattle, en el estado de Washington. El que lo escribe va a recibir la primera dosis de una vacuna experimental contra el coronavirus.

Miles de millones de personas confinadas. Economías detenidas, hospitales desbordados. El coronavirus ha cambiado la vida tal y como la conocemos y, con más de dos millones de contagiados registrados y casi 130.000 muertos en los apenas cinco meses desde que se detectó el virus en un mercado húmedo de Wuhan, sin vacuna o tratamiento, no habrá vuelta a la vida 'normal' a corto o medio plazo. Su nombre no pasará a la historia, pero a su modo, Ian Haydon está ayudando a construirla. Es una de las 45 'cobayas humanas' que se han ofrecido voluntarias para probar en sus propias carnes una de las candidatas a vacunas por el momento más avanzadas. Si esa inyección que recibió hace apenas unos días es exitosa, la humanidad podría estar un paso más cerca de atajar la pandemia de Covid-19.

Haydon, de 29 años y residente en Seattle, estado de Washington en la costa pacífica de EEUU, se apuntó al ensayo clínico casi por impulso. No fue hasta que recibió una llamada de Moderna, la farmacéutica encargada del proyecto, que tomó plena conciencia de lo que estaba a punto de hacer: convertirse en un sujeto de experimentos en la vertiginosa búsqueda mundial para la vacuna del coronavirus. Moderna es solo una de las farmacéuticas e instituciones más adelantadas de los 70 proyectos presentados alrededor de todo el mundo, según el último informe publicado por la Organización Mundial de la Salud con fecha del 11 de abril. China, EEUU, Reino Unido, India, Francia, Japón o incluso España también han presentado investigaciones sobre la vacuna contra el Covid-19.

Solo tres candidatas están en fase de ensayos clínicos con humanos: una vacuna desarrollada por CanSino Biological y el Instituto de Biotecnología de Pekín, que ya estaría entrando en su Fase II, y dos candidatas producidas por empresas de EEUU, la farmacéutica Inovio y la producida por Moderna, ambas en la Fase I de los ensayos clínicos.

El camino para que una vacuna sea aprobada es largo y meticuloso, y según estimaciones de la comunidad científica, podría demorarse entre 14 y 18 meses: tras desarrollarse la posible vacuna, tiene que pasar por varias "fases clínicas" antes de poder atestiguar su éxito y poder ponerse a disposición del gran público. En la Fase I, la más peligrosa, por ser la primera probada en humanos, un reducido grupo de voluntarios recibe la vacuna experimental con un único objetivo: comprobar que nadie muere o enferma por una mala reacción al compuesto.

Es el modo en que puedo ayudar en la lucha mundial contra el coronavirus

Es en esta fase en la que está participando Haydon. "No estoy especialmente preocupado, la verdad. Hay algunos riesgos, como en todos los ensayos clínicos, pero en este caso creo que son bastante pequeños", relata por teléfono a El Confidencial desde su casa en Seattle. Washington fue uno de los primeros estados de EEUU en recibir el azote de la enfermedad, con las primeras muertes reportadas entre el 26 y 29 de febrero. Hoy registra 10.538 casos y 540 fallecidos con Covid-19. A finales de marzo, el gobernador ordenó el confinamiento de la población. Desde entonces, Haydon trabaja en casa, saliendo solo a hacer la compra.

"Me enteré de que existía este ensayo clínico por un colega que compartió en redes sociales un 'link' para apuntarse. Simplemente cliqué, directamente, sin pensarlo mucho. La razón por la que decidí unirme a este ensayo clínico es bastante sencilla. Vivo en una ciudad donde está teniendo lugar uno de los estudios para la vacuna del coronavirus, y para que una vacuna como esta, o cualquier vacuna, avance, necesitan gente en buen estado de salud que garantice que funciona. Mi decisión no fue mucho más complicada: es el modo en que puedo ayudar en la lucha mundial contra el coronavirus, y sentí que ser un sujeto de pruebas de la candidata a vacuna del coronavirus era hacer lo correcto", relata el joven estadounidense.

Algunos amigos están un poco celosos. Sé de algunos que también se apuntaron para participar en este extraño viaje

Una vez seleccionado, además de numerosas pruebas físicas y análisis de sangre para comprobar que su estado de salud era óptimo, Haydon tuvo que firmar un consentimiento informado de más de 20 páginas, que el propio personal de la clínica leyó junto a él para asegurarse de "que sabía a lo que me estaba presentando voluntario". No hubo marcha atrás y entró en la lista de 45 seleccionados, voluntarios adultos de entre 18 y 55 años, según detalla la propia compañía en un informe publicado en su página web. Los voluntarios reciben 100 dólares por cada visita a la clínica, unos 1.100 dólares en total. Recibieron cientos de solicitudes. Haydon se considera afortunado por haber sido seleccionado.

"Algunos de mis amigos están incluso un poco celosos. Sé de algunos que también se apuntaron [al ensayo clínico] para participar en este extraño viaje”, bromea Haydon.

Recibir la primera inyección tomó solo unos segundos, pero la visita a la clínica duró al menos tres horas. Además de varios análisis de sangre previos a la primera dosis, “luego tuve que esperar durante al menos una hora allí mismo, solo por si acaso desarrollaba una reacción negativa inmediata al compuesto”. “La experiencia fue como una visita normal a una clínica, con la excepción de que todo el mundo llevaba mascarillas, yo incluido”, rememora.

La experiencia fue como una visita normal a una clínica, con la excepción de que todo el mundo llevaba mascarillas, yo incluido

Una semana después de su primera dosis, hoy mismo tendrá que regresar a la clínica para su primera (de muchas) sesión de seguimiento. En los próximos meses, tendrá que monitorear todos sus síntomas e informar a la clínica de cualquier reacción o problema que note en su cuerpo. Especialmente síntomas de coronavirus: tos seca, fiebre, problemas al respirar, cansancio general o anosmia, pero en realidad cualquier detalle será necesario para poder entender exactamente cómo afecta esta vacuna experimental al ser humano.

Vacuna con ADN del virus

Los enfoques sobre cómo encontrar una vacuna contra el coronavirus han sido muy variados en los 70 proyectos recogidos por la OMS. Destacan seis estrategias y tecnologías: a partir de un virus completo inactivado, virus atenuado, vector viral, vacuna de ADN o ARN, subunidades o partículas.

Viales con muestras de coronavirus. (Reuters)
Viales con muestras de coronavirus. (Reuters)

El objetivo es el mismo: entrenar el sistema inmune para reconocer un patógeno (el coronavirus SARS-CoV-2) y que genere defensas antes de que la persona expuesta caiga enferma. Históricamente, la mayoría de las vacunas utilizaban una versión debilitada del virus, atenuado, inactivado o fragmentado, para que al inocularlo el sistema inmune reaccione y forme anticuerpos contra la enfermedad. En el caso de la vacuna de Moderna, la estrategia es algo distinta: la clave es el ARNm, o ácido ribonucleico mensajero. En este caso, con la vacuna se inyecta una pequeña pieza del códico genético del virus, unas pocas moléculas de su ARN, que sintetiza las proteínas.

"La idea es que si mis células cogen esa parte del código genético y lo reconocen, producirán entonces una de las proteínas del virus, y entonces se producirá una reacción a esa proteína y se generarán los anticuerpos. Lo novedoso es que están usando un gen en lugar de una proteína del virus", explica Haydon.

Según detallaba a El Confidencial Isabel Sola, investigadora española del laboratorio de coronavirus del CSIC —y que también compite en esta singular carrera científica—, la propuesta de Moderna “se trata de una vacuna muy sencilla que tiene un sistema de nanopartículas lipídicas en las que iría el ARN mensajero” o ARNm. “Es un proceso muy rápido, porque tú encargas la secuencia de este gen, lo conviertes en ARNm y lo acomplejas con esas nanopartículas. Esta parte de la tecnología ya la tienen, la pueden adaptar”, sintetiza la investigadora.

Al menos 14 meses

Según un reciente estudio publicado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, los países deberán seguir imponiendo medidas de distanciamiento social (desde los más radicales confinamientos o el cierre de escuelas a la prohibición de eventos públicos) de manera intermitente al menos hasta 2022 mientras no se descubra una vacuna o tratamiento contra el virus. Aunque algunos países están elaborando ya sus planes de 'regreso a la normalidad' con la distribución masiva de test de diagnóstico rápido suficientemente precisos como para detectar quién tiene y quién no anticuerpos contra el coronavirus como piedra angular, el eventual regreso estacional del virus es una posibilidad patente.

Pese a la rapidez con que se mueven las farmacéuticas e institutos, están manejando unos calendarios de al menos 14 meses. Las más rápidas son las de Moderna, que el 7 de febrero terminó de rellenar los viales de vacunas, apenas 25 días después de secuenciado el genoma del virus, y el 27 de marzo comenzó la fase clínica en humanos; y la de la compañía china de biotecnología CanSino Biologics, en colaboración con el Instituto de Biotecnología de Pekín. En este caso, se trata de una vacuna de tipo de vector viral que utiliza un adenovirus y que ya se estaría testando en su segunda fase en 108 personas de entre 18 y 60 años en Wuhan, ciudad donde se originó la epidemia. Pese a las marchas forzadas de Pekín, incluso esta vacuna no estará disponible al menos hasta dentro de varios meses.

Desde la farmacéutica estadounidense, estiman que en tres meses sabrán con seguridad si la vacuna experimental que manejan es segura para los humanos. Será entonces cuando podrá comenzarse la segunda fase del ensayo clínico, en la que participarán entre 100 y 200 personas.

"Por qué me he presentado voluntario para ser 'cobaya' de la vacuna del Covid-19"

“Por desgracia, la realidad de las vacunas y los ensayos clínicos en general es que no pueden hacerse más rápido [de lo que ya se están haciendo]. Al menos con la tecnología que tenemos ahora, porque la mayor parte de los ‘retrasos’ en el proceso de saber si una vacuna está preparada o no tiene que ver con lo que tarda el cuerpo humano en reaccionar a la vacuna. Si intentas ir más rápido y dársela a más gente antes de que se sepa cómo reacciona el cuerpo al compuesto… Es demasiado riesgo”, admite Haydon al respecto, citando a Anthony Fauci, director del gubernamental Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y el hombre que susurra la palabra 'coronavirus' al oído de Donald Trump. “Creo que estamos viviendo un momento histórico en la ciencia. Creo que nunca habíamos visto algo como esto, en que la comunidad científica global está enfocadísima en un solo problema y está trabajando de maneras tan diversas, y a una velocidad tal… Si hay algo sobre lo que ser optimista hoy día, yo soy optimista con respecto a la ciencia y cómo [los científicos] están trabajando para resolver un problema como este”.

Aunque ningún familiar ni amigos cercanos de Haydon han sido víctimas del coronavirus, muchas cosas han cambiado. En su ciudad, en su trabajo, en el mundo.

"Es verdad que esto es algo histórico. La pandemia en general está cambiando muchas cosas, y yo siento que estoy jugando un pequeño papel en todo esto, junto al resto de voluntarios en este ensayo. Pero creo que todo el mundo tiene un rol que jugar. Desde lavarse las manos a quedarse en casa para mantener a otras personas a salvo del contagio, a aquellos que trabajan en un supermercado y están arriesgándose para que otros puedan comer cada día… Creo que todo el mundo tiene un papel que jugar, y habrá otros muchos ensayos clínicos en todo el mundo mientras los científicos se apresuran para encontrar la vacuna contra el coronavirus. Este ensayo es solo el primero, y habrá más oportunidades para otras personas si quisieran hacer lo mismo que yo”.

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