SIN EL CONFINAMIENTO GENERAL

EEUU se atrinchera para la peor fase del coronavirus: "Va a ser nuestro Pearl Harbor"

Los casos confirmados de Covid-19 en EEUU superan los 312.000, aunque las cifras reales pueden ser mucho más grandes. Miles de enfermos podrían seguir en la oscuridad

Foto: Un médico del hospital Mount Sinai en Nueva York. (Reuters)
Un médico del hospital Mount Sinai en Nueva York. (Reuters)

El grueso de la ola ya está aquí, y la Casa Blanca, después de varias semanas de dudas y pasos atrás, ha unificado su mensaje: los norteamericanos tienen que estar preparados para lo que se avecina. Lo ha dejado claro el vicealmirante Jerome Adams, Comisionado del Servicio de Salud Pública: “La próxima semana va a ser nuestro momento Pearl Harbor, nuestro momento 11-S. Solo que no va a estar localizado: va a estar sucediendo por todo el país. Y quiero que América lo entienda.

La administración Trump calcula que la pandemia dejará entre 100.000 y 240.000 muertos, muchos de los cuales se producirán en abril. “Las próximas dos semanas son extraordinariamente importantes”, añadió la doctora Deborah Birx, coordinadora de la Casa Blanca en la respuesta al coronavirus. “Este es el momento de no ir al supermercado, ni a la farmacia, y de hacer todo lo que podáis para mantener seguros a vuestras familias y amigos”. El Gobierno también se ha desdicho sobre el uso de la mascarilla; ahora recomienda llevarla puesta siempre en la calle.

Los casos confirmados de Covid-19 en EEUU superan los 312.000, aunque las cifras reales pueden ser mucho más grandes. Miles de enfermos podrían seguir en la oscuridad, dadas las diferentes políticas de los estados y la escasez de recursos sanitarios, por ejemplo, en las regiones rurales. La cifra oficial de muertos ronda los 9.100. El virus maneja un calendario diferente según el lugar. La doctora Birx calcula que Nueva York, Detroit y Nueva Orleans podrían hacer pico en los próximos seis o siete días.

La guerra de Nueva York

Los hospitales neoyorquinos llevan días saturados, sobre todo en los barrios más afectados de Brooklyn y Queens: barrios de mayoría humilde y multiétnica. Los médicos han estado racionando los materiales para hacerlos durar esta semana. El alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, ha autorizado a bomberos y policías buscar respiradores en las empresas y consultas médicas privadas. “Estamos en mitad de una guerra. Una guerra contra un enemigo invisible”, dijo de Blasio.

El gobernador del estado, Andrew Cuomo, informa del esfuerzo en sus comparecencias diarias. Cuomo transmite los últimos datos, las necesidades, las noticias buenas y malas, y trata de labrarse una imagen política cercana. Su hermano, el presentador de la CNN Chris Cuomo, está aislado, con Covid-19, en el sótano de su casa. Los dos conectan para bromear en estas comparecencias a través de Skype. Su operación le está dándole réditos: el 87% de los neoyorquinos aprueba su gestión de la crisis, según un sondeo de Siena College. Una proporción inédita en una democracia.

Con menos de la mitad de habitantes que España, el estado de Nueva York suma un número parecido de casos confirmados: 122.000. Y a una o dos semanas de hacer pico, ya han fallecido 4.159 personas. Hasta ahora, 85.000 voluntarios han acudido a la llamada de las autoridades, incluidos 21.000 de fuera del estado. Esta semana se abrirán otros dos hospitales más de campaña, de un total de ocho.

El Gobierno federal quiere evitar que muchos enfermos sin seguro médico se queden en casa, así que reembolsará a los hospitales el tratamiento de Covid-19 en los pacientes no asegurados (28 millones de norteamericanos). Los hospitales pasarán la factura a Washington, con los precios establecidos en el programa público Medicare. El tratamiento de Covid-19 puede costar unos 35.000 dólares. De esta cantidad, los pacientes con un seguro médico medio pagarían de su bolsillo 9.700 dólares. Si hay complicaciones, más del doble, según Kaiser Foundation.

Un desplome histórico

Paralelamente a la pandemia, se extiende el daño económico. Ocho de cada diez condados están confinados, y representan el 96% de la producción nacional. La agencia Moody’s Analytics cree que el 29% de la economía ha dejado de funcionar. Se ha apagado de golpe, algo que nunca antes había sucedido. Si los condados reanudan sus actividades antes del verano, el recorte anual del PIB sería de un 30%. Si el confinamiento se extiende durante más de tres meses, la caída podría llegar al 75%.

Las elecciones generales de noviembre, que se supone que tendrían que estar dominando el ciclo informativo, llevan semanas en un segundo plano. Esto es verdad para los potenciales candidatos presidenciales y sobre todo para los candidatos a centenares de puestos legislativos en todo el país. La sal de sus campañas son los encuentros con los votantes, los voluntarios llamando a las puertas, los debates en los que el político se arremanga y escucha las experiencias personales de la gente.

“La naturaleza de las campañas ha cambiado”, dijo el demócrata John Hickenlooper, exgobernador de Colorado y candidato al Senado. “Estos tiempos realmente son diferentes, y vamos a hacer las cosas de forma diferente en esta campaña”. El aspirante hablaba a su audiencia virtual a través de Facebook Live. No está claro cuál será el efecto político de las cibercampañas. Quizás beneficien a los candidatos en el poder, ya que cuentan con su aparato de donantes y una comunicación engrasada.

Todavía hay condados abiertos, y norteamericanos que no acaban de entender la gravedad de la pandemia. Varias megaiglesias del sur han decidido mantener las misas de la Pascua. “Satán está intentando mantenernos separados”, declaró un pastor de Texas. Otro, Tony Spell, de Luisiana, ha cometido ya seis faltas por ignorar las advertencias oficiales. Aún así, dará sus misas previstas. “Estamos desafiando las reglas porque el mandamiento de Dios es difundir su palabra”. Los predicadores afirman que estas restricciones coartan su libertad religiosa.

De los 50 estados del país, ocho todavía se resisten a decretar el confinamiento. Especialmente Arkansas, Iowa, Nebraska y las dos Dakotas, donde ningún municipio ha tomado medidas restrictivas. Los expertos en salud pública advierten de que el virus aprovechará cualquier hueco para refugiarse y continuar reproduciéndose, alargando la lucha contra la pandemia. El director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Dr. Anthony Fauci, apremia a todos los estados a imponer restricciones. “Si miras lo que está pasando en este país, simplemente no entiendo por qué no estamos haciendo eso”, dijo Fauci en el canal CNN.

El presidente Donald Trump se ha negado varias veces a decretar el confinamiento a nivel nacional, lo cual solaparía la autoridad de estos estados. “Tenemos una cosa llamada Constitución, que yo valoro”, declaró. Los ocho estados que se resisten están gobernados por republicanos. Son ocho estados que Trump ganó en 2016.

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