¿Pasar el Covid supone ser inmune?

Más casos de reinfectados abren las dudas sobre la inmunidad. ¿Qué está ocurriendo?

Algunas infecciones dejan una inmunidad de por vida tras haberlas superado; otras, una protección temporal; otras, ninguna en absoluto. En el caso del coronavirus, no hay aún certezas

Foto: Personal médico de una UCI en el Hospital Puerta de Hierro (Madrid). (EFE)
Personal médico de una UCI en el Hospital Puerta de Hierro (Madrid). (EFE)

Casi todos los planes contra el coronavirus una vez que pase lo peor se basan en la inmunidad que tendrán los pacientes que superen la infección. En teoría, no volverán a tener la enfermedad porque contarán con anticuerpos que los protejan y tampoco podrán contagiar a otros. Por eso es tan importante la encuesta epidemiológica del Ministerio de Sanidad para conocer qué porcentaje de la población ha tenido Covid-19. Por eso muchos han lanzado la polémica idea de un 'pasaporte de inmunidad' para los curados, a pesar de las dudas éticas y legales. Y por eso incluso se plantean soluciones terapéuticas que pasan por usar el plasma sanguíneo de los recuperados como tratamiento para otros pacientes.

Sin embargo, muchas dudas se ciernen sobre la clase de inmunidad que puede adquirir una persona tras la infección y sobre el tiempo que puede durar. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) admitió el pasado lunes en una rueda de prensa que falta mucha información al respecto. Además, en los últimos días se ha desatado la inquietud por una serie de supuestos pacientes 'reinfectados' en Corea del Sur que ya superarían el centenar de casos. ¿Hasta qué punto podemos confiar en que la inmunidad nos ayude a luchar contra el nuevo coronavirus?

Lo cierto es que entre las infecciones que sufre el ser humano, hay una gran variedad de situaciones. Algunas dejan una inmunidad de por vida tras haberlas superado; otras, una protección temporal, y otras, ninguna en absoluto. ¿Alguna certeza sobre lo que pasará en el caso del virus SARS-CoV-2? “A día de hoy, ninguna”, afirma en declaraciones a Teknautas Marcos López Hoyos, jefe del Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander) y presidente electo de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), “es demasiado pronto para haber comprobado hasta qué punto tenemos una inmunización efectiva”.

Personal sanitario del Hospital Fundación Jiménez Díaz en Madrid. (Reuters)
Personal sanitario del Hospital Fundación Jiménez Díaz en Madrid. (Reuters)

No obstante, “estamos asumiendo que los pacientes recuperados tienen inmunidad” una vez que han pasado los síntomas, que la prueba de PCR les sale negativa y que además tienen en sangre inmunoglobulina G (IgG), es decir, los anticuerpos que produce el cuerpo humano dentro de su respuesta inmune adaptativa. En teoría, la presencia de estos anticuerpos IgG debería garantizar esa inmunidad, pero los científicos todavía no pueden estar seguros al 100% de que tengan “capacidad neutralizante” para hacer frente a una segunda infección. Hay estudios que indican que, efectivamente, es así, pero aún “no está demostrado en la práctica clínica”.

Y, sobre todo, se desconoce hasta cuándo podría ser válida esa inmunidad, por dos motivos: la evolución de los anticuerpos en el ser humano y las posibles mutaciones del virus. Si la epidemia vuelve con fuerza el próximo invierno, quienes la hayan pasado “tendrán más papeletas de estar inmunizados, eso está claro, pero no sabemos hasta qué punto”, reconoce López Hoyos. “Todavía no hay evidencia ni se ha llegado a un consenso, pero sería conveniente realizar análisis en la temporada previa al otoño, digamos que en septiembre: si para entonces siguen teniendo anticuerpos IgG, es que tienen memoria inmunológica”, pero a día de hoy nadie garantiza ni siquiera que se mantenga esa protección los próximos meses.

Por otra parte, es posible que los anticuerpos no sean efectivos ante una nueva versión del coronavirus, un SARS-CoV-2 que haya mutado. “Hay estudios en marcha que están secuenciando su ARN y ver hasta qué punto hay mutaciones, esto es muy importante, porque pensamos que te inmunizas frente a todos los SARS-CoV-2, pero en realidad no lo tenemos claro”, asegura.

Una enfermera muestra un test rápido que ha dado positivo por coronavirus, este lunes, en el centro de salud de San Andrés, Murcia. (EFE)
Una enfermera muestra un test rápido que ha dado positivo por coronavirus, este lunes, en el centro de salud de San Andrés, Murcia. (EFE)

Un estudio reciente —citado el lunes por la propia OMS en su rueda de prensa, a pesar de que aún no está revisado por expertos— sugiere que un importante porcentaje de pacientes podría no haber desarrollado una protección adecuada a pesar de haber superado la enfermedad. La investigación se realizó con 175 pacientes chinos y el 70% tenía niveles altos de anticuerpos. Sin embargo, en un 25% la respuesta era baja y en el 5% restante, no se pudo detectar.

La acumulación de datos sobre este virus en apenas tres meses “es abrumadora”, según Ignacio Jesús Molina Pineda, catedrático de Inmunología de la Universidad de Granada, pero “ni mucho menos lo conocemos todo”, y una de las grandes incógnitas está en la duración de la inmunidad que puede dejar. En su opinión, esta pregunta es clave, no solo ahora sino a medio plazo, porque “en gran medida nos va a condicionar toda la estrategia de vacunación que venga después”. Si la vacuna llega, ¿habrá que ponérsela cada año, como la de la gripe, una sola vez o cada 10 años, como la del tétanos?

De momento, en el caso de las personas que ya han pasado la enfermedad, cree que lo más razonable es pensar que han adquirido “una inmunidad potente y razonablemente duradera”, pero admite que ahora mismo esa idea es “pura especulación”, porque “no lo podemos saber hasta que haya pasado el tiempo y podamos analizar el estado inmunitario de los individuos que han sufrido la infección”.

Por otra parte, el hecho de que un paciente haya sido asintomático, haya tenido síntomas leves o haya estado grave no tiene nada que ver con la protección que tendrá posteriormente. De hecho, “se supone que el paciente asintomático ha tenido una respuesta inmune más efectiva frente al paciente que tiene una peor evolución, pero eso no tiene que ver con los anticuerpos que genera después”.

Los 'reinfectados' de Corea del Sur

Los casos de pacientes que han vuelto a infectarse tras darse por curados en Corea del Sur suponen un desafío a esta idea de inmunidad, pero los especialistas creen que probablemente algo esté fallando al considerar que han sido 'reinfectados'. Sin descartar la posibilidad de que esto pueda suceder, es mucho más probable que haya una explicación alternativa, como los falsos negativos que dan algunas pruebas, e incluso razones patológicas.

(Reuters)
(Reuters)

Lo primero que pensamos es que pueden ser falsos negativos de las PCR”, opina el presidente electo de la SEI. Es decir, que los casos detectados entrarían en el margen de error de esta prueba diagnóstica. Los enfermos se habrían dado por curados tras practicarles la PCR, pero como no es infalible, en realidad se trataría de personas que no habían superado la infección y que de nuevo dieron positivo. Según López Hoyos, esta hipótesis tiene mucho sentido, porque al menos en algunos casos “habían pasado menos de cinco días después de haber sido dados de alta”.

“Estas supuestas infecciones ocurren inmediatamente después de una prueba negativa”, coincide el catedrático de la Universidad de Granada. No obstante, en su opinión, ni siquiera se puede hablar con seguridad de falsos negativos, sino que probablemente la eliminación del virus no ha sido completa: “A veces los virus quedan agazapados en tejidos profundos y, al hacer la analítica, sale negativa. El virus no está completamente eliminado, pero no lo hemos detectado porque no estaba en la sangre. Si se reanuda el ciclo de replicación del virus, aparentemente puede ser una reinfección, pero lo cierto es que nunca fue eliminado completamente”.

Pasaporte serológico

Ante las dudas sobre la inmunización de los pacientes curados, ideas como el 'carné de inmunidad' (o pasaporte serológico, porque se obtendría tras la realización de test en sangre que detectaran los anticuerpos) se ponen aún más en entredicho, a pesar de que esta idea ha sido lanzada por expertos e incluso por la consejera de Sanidad de Castilla y León.

Personal sanitario del Hospital Gregorio Marañón. (EFE)
Personal sanitario del Hospital Gregorio Marañón. (EFE)

Según Molina, “la primera limitación es que habría que hacer un test de anticuerpos a cada individuo, pero la disponibilidad de estas pruebas es limitada y hay otras prioridades desde el punto de vista de control de la epidemia”. Por eso, cree mucho más acertada la idea de la encuesta epidemiológica que ha puesto en marcha el Ministerio de Sanidad. “Vendrá una segunda ola, eso es seguro, y tendrá un impacto menor si hay un grupo de personas inmunizadas previamente, porque en este caso la transmisión se reducirá, así que tenemos que contabilizar a la gente”.

Al margen de las consideraciones éticas o legales, López Hoyos considera que ese supuesto carné sería técnicamente viable. “Si un paciente ha pasado un periodo en el que está asintomático, ha confirmado una PCR negativa y tiene IgG, no va a infectar a nadie”, asegura. Incluso si una persona no pasó la PCR pero ya no tiene síntomas y los test de anticuerpos IgG dan positivo, “casi con toda seguridad puedes afirmar que esos pacientes han estado en contacto con el virus, han tenido la infección, han desarrollado una respuesta inmune y no van a contagiar”.

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