"Sin colaboración público-privada, la gestión del Covid-19 habría sido más compleja"
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DIRECTORA GENERAL DE LA FUNDACIÓN IDIS

"Sin colaboración público-privada, la gestión del Covid-19 habría sido más compleja"

Marta Villanueva es directora general de la Fundación IDIS, que aglutina al sector sanitario privado. Señala que este ha puesto a disposición de las autoridades toda su estructura y potencial

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El modelo de colaboración público-privada en la sanidad española ha vuelto a la primera línea por necesidad, para combatir una de las crisis sanitarias más importantes de las últimas décadas. Los hospitales privados ya están trabajando de la mano de las administraciones públicas bajo un mando único para alcanzar la fase de desescalada del coronavirus lo antes posible. Sobre esta situación excepcional y el sistema de trabajo conjunto, hablamos con Marta Villanueva, directora general de la Fundación IDIS, la entidad que aglutina al sector sanitario privado.

PREGUNTA. ¿Cómo está siendo la colaboración público-privada frente al Covid-19 bajo un mando único?

RESPUESTA. Una colaboración absoluta, sinérgica y proactiva. Desde el comienzo de esta crisis, la sanidad privada ha puesto a disposición de las autoridades toda su estructura y potencial, y en muchas ocasiones ha tenido que multiplicar sus estructuras y recursos para dar cobertura a toda la presión asistencial motivada por el coronavirus.

Como ocurre en otras ocasiones, cada comunidad autónoma decide el nivel de utilización de dicha capacidad ofertada y, en este sentido, existen asimetrías evidentes. En cualquier caso, es destacable que el conjunto de los centros sanitarios de titularidad privada en España ha reprogramado aquellas actividades que no son urgentes para atender la emergencia y todos se encuentran supeditados a las indicaciones y protocolos de las autoridades competentes. Es oportuno mencionar, además, que todas las empresas sanitarias privadas se encuentran inmersas en los procedimientos y protocolos de coordinación regional establecidos por los responsables sanitarios de cada comunidad.

Foto: EFE.
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P. ¿Qué dificultades están encontrando las entidades privadas?

R. Las principales dificultades parten de la propia presión asistencial que están recibiendo los centros, que implica ampliar estructuras y medios técnicos y humanos. También me gustaría recordar que esta situación tiene un impacto económico para todos, y el sector sanitario no es una excepción. Más bien es un entorno que sufre especialmente las consecuencias después de reprogramar toda su actividad asistencial no urgente, puesto que su objetivo prioritario es salvar vidas, controlar la infección y mejorar la calidad de vida de todos los afectados. Esta situación de crisis sanitaria también ha supuesto una inversión notable para incrementar el número de camas disponibles, las unidades de cuidados intensivos, los respiradores, la adquisición de equipamiento para el diagnóstico [test] y la protección de los profesionales o la implantación de estrategias TIC [tecnologías de la información y la comunicación] para atender a un mayor número de enfermos, entre otras.

P. ¿Está habiendo problemas de abastecimiento de material de protección? ¿Están los sanitarios protegidos?

R. Lo estamos viendo por los medios de comunicación. Ha ido llegando material, pero sigue siendo uno de los problemas. La prioridad en este momento es salvar vidas y controlar la infección en la población en general y en los profesionales sanitarios en particular. Por eso, nuestros centros no cejan en el empeño de procurar los equipos de protección individual (EPI) y material fungible necesarios para desempeñar la función asistencial con seguridad y garantías.

P. Según datos del Ministerio de Sanidad, hay más de 25.000 profesionales sanitarios infectados en España, ¿cuántos hay en la sanidad privada?

R. La promulgación del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, construye un sistema sanitario integrado y coordinado desde el propio Ministerio de Sanidad con la participación de las diferentes comunidades autónomas tomando como base sus responsabilidades y cometidos. Por ello, hemos de tomar como referencia las cifras globales que nos aporta la plataforma tecnológica que integra todos los procesos de vigilancia epidemiológica en España —Sistema de Vigilancia en España (SiViEs)— del Centro Nacional de Epidemiología perteneciente al Instituto de Salud Carlos III. Las cifras que aporta consolidan el número de profesionales sanitarios infectados en todo el sistema.

"La prioridad en este momento es salvar vidas y controlar la infección en la población en general y en los profesionales sanitarios en particular"

P. ¿Cree que la sociedad es consciente de los recursos que está aportando la sanidad privada para luchar contra el Covid-19? ¿Han afectado los bulos y la desinformación en este sentido?

R. ¿Qué hubiera sido de esta crisis sin el espíritu colaborativo que hay entre lo público y lo privado? Se lo anticipo, habría sido mucho más compleja. Leía recientemente un titular que deja este tema meridianamente claro: “El Covid-19 dinamita la barrera público-privada y muestra el valor de la sanidad única en España”. Los ciudadanos salimos todos los días a aplaudir a las ocho de la tarde a balcones y ventanas a nuestros profesionales sanitarios, que se están dejando la piel. Su enorme esfuerzo no tiene apellidos, nunca debiera haberlos tenido. Una vez que la sanidad es única, aun con una doble provisión y aseguramiento, el profesional sanitario es único, como también lo son la medicina y el propio paciente. Quien promueve y propaga desinformación tiene un perfil conocido, unos intereses claros y hace flaco favor a nuestra sociedad en aras de unas pretensiones muchas veces demagógicas y de salvaguarda de intereses personales.

P. ¿A cuántos pacientes con coronavirus se atiende desde la sanidad privada?

R. Teniendo en cuenta que las cifras oscilan, podríamos afirmar que la sanidad privada atiende a cerca del 20% de los pacientes ingresados por coronavirus. Como puso de manifiesto recientemente la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), patronal del sector asistencial, la sanidad privada está atendiendo más de 600 casos en unidades de cuidados intensivos (UCI), asegurando que hay camas que no se usan (cerca de 2.200). Este hecho se puso en conocimiento de las autoridades competentes en cada territorio.

P. ¿Qué papel ha adoptado la Fundación IDIS en esta crisis?

R. Aportar su grano de arena en el ámbito que le corresponde como organización multidisciplinar que representa a buena parte del sector del emprendimiento privado en sanidad (centros y grupos asistenciales, aseguradoras de salud, industria farmacéutica y tecnológica, etc.). Hemos realizado un esfuerzo enorme en comunicación externa e interna para defender el sector de forma coordinada con las diferentes patronales a las que están adscritos nuestros miembros y en sistematizar y poner en valor toda la ingente actividad que cada uno de ellos en particular, y el sector en general, está haciendo para combatir el Covid-19. Un ejemplo claro ha sido la plataforma que hemos creado dentro de nuestro entorno digital, que sistematiza y da visibilidad a las diferentes acciones de la iniciativa sanitaria privada frente al coronavirus.

Foto: EFE.
Foto: EFE.

P. ¿Por qué surge la plataforma?

R. La iniciativa privada en sanidad está abanderando múltiples acciones para ofrecer servicios sanitarios, sociosanitarios y de índole social de un altísimo valor añadido, siempre con la intención de aliviar el tremendo impacto de la pandemia y frenar a su vez la transmisión del virus. El Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS) ha creado esta plataforma para aglutinar estas actividades desarrolladas por las organizaciones y entidades que agrupa. Una iniciativa que permite visualizar un conjunto heterogéneo de acciones cargadas de compromiso y responsabilidad en un entorno multidisciplinar.

P. Uno de sus principios es que la sanidad privada ni compite ni es una alternativa de la sanidad pública. ¿Qué papel debe tener, entonces, dentro de la sociedad?

R. El principio que determina la razón de ser e idiosincrasia del propio Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, un papel integrador y sinérgico definido estratégicamente de forma conjunta. Hoy ya son cerca de 11 millones de españoles los que estamos cubiertos por un seguro de salud privado, alrededor de una cuarta parte de la población.

¿Se imagina qué sería de nuestro sistema público de salud sin la descarga asistencial y financiera generada por este importante segmento poblacional? Sería sencillamente insostenible, de hecho, ya hoy en día encontramos problemas de equidad, acceso, cohesión y, por supuesto, de financiación. Los ciudadanos deben tener al alcance de su mano todos los recursos disponibles del sistema, independientemente de su titularidad, para conseguir los mejores resultados de salud posibles en base a la evidencia científica y a los indicadores internacionales validados más exigentes.

"¿Se imagina qué sería de nuestro sistema público de salud sin la descarga asistencial y financiera generada por el sector privado? Sería insostenible"


P. ¿Cambiará la relación de la sanidad público-privada después de esta crisis?

R. Espero que sí. Y a mejor, por supuesto. Esta crisis sanitaria ha puesto a prueba todo el sistema, dejando de manifiesto la importancia de la cooperación si queremos dotar de viabilidad, sostenibilidad y futuro a nuestro sistema. Una sociedad como la que nos espera, con problemas como los que ya he comentado, además de otros como la financiación de la innovación o el desarrollo de la I+D, requiere un sumatorio de esfuerzos y voluntades. Los tiempos son otros, el trabajo colaborativo, de código abierto y en red es fundamental en todos los órdenes de la vida y especialmente en el de la salud y la sanidad.

P. ¿Ha acelerado el confinamiento la implantación de la telemedicina?

R. Sí, aunque falta una apuesta decidida por este sistema en nuestra sanidad. La medicina no presencial, telemedicina o teleconsulta, como queramos llamarla, ocupará sin duda un lugar muy importante de cara a los retos a los que se enfrentan la población y la sanidad. Desafíos derivados del cambio sociodemográfico, el envejecimiento progresivo poblacional o las nuevas enfermedades impulsadas por la globalización y fenómenos como el cambio climático. En todos estos casos, la monitorización y el seguimiento a distancia son clave, y un buen ejemplo es el que estamos viviendo con el Covid-19.

P. La pandemia ha trastocado los planes a medio plazo. ¿En qué debería poner el foco ahora la sanidad privada?

R. Creo que en continuar perseverando en la construcción de una sanidad donde la persona (paciente) sea, junto al profesional que le atiende, el protagonista de un sistema en el que la tecnología, la investigación y la innovación tengan también un papel destacado. Un modelo de liderazgo en el ámbito de la calidad, la seguridad y la excelencia en el servicio en el que los resultados sanitarios y de salud, tanto cuantitativos como cualitativos, ocupen el centro del sistema de objetivos y metas a conseguir y donde la comunicación emocional, perceptiva y responsable tenga un papel preponderante en la relación profesional sanitario-paciente y, por ende, con todos los grupos de interés.

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