musk se lleva la última carcajada

Los inversores hacen fortuna con Tesla tras un año plagado de altibajos

Tras la pesadilla del CEO de la automovilística con la SEC, las cuentas de Tesla han salvado a la compañía del calvario bursátil y le han otorgado la confianza de sus críticos más duros

Foto: The logo on 2018 tesla model 3 electric vehicle is shown in cardiff, california
The logo on 2018 tesla model 3 electric vehicle is shown in cardiff, california

Quién la ha visto y quién la ve. Hace apenas unos meses, Tesla todavía era una ‘start up’ que, a falta de beneficios corporativos, cotizaba a base de las difíciles promesas de futuro que su polémico fundador brindaba a los inversores. Hoy, en cambio, la automovilística ha conseguido alcanzar sus metas de producción, ha salido de los ‘números rojos’ y ha recuperado la confianza de los mercados, dispuesta a cerrar el año en máximos históricos.

La empresa alcanzó mínimos del año en octubre, arrastrada por las caídas generalizadas de Wall Street, pero a diferencia de los principales índices neoyorquinos, Tesla ha recuperado fuelle en las últimas semanas y, a precio de 365 dólares por acción, cotiza con un alza de alrededor del 12% este año.

El camino ha sido, lo menos, rocoso. La empresa se vendía como pionera de un producto del futuro y acaparaba los ojos del mercado con sus flamantes coches eléctricos. Sin embargo, en lo fundamental, todo era mucho ruido y pocas nueces: pérdidas cada vez mayores y unas cifras de producción que no daban la talla.

Con todo, lo cierto es que Wall Street no siempre ha renegado de las débiles cuentas de la compañía. Por ejemplo, en el segundo trimestre, en pleno estallido de la vena proteccionista de Donald Trump y el desplome de los valores automovilísticos en las bolsas de todo el mundo, el mercado aplaudía que Tesla quemase liquidez como si no hubiese mañana si eso significaba alcanzar los objetivos de producción y seguir creciendo en ingresos.

Y es que uno de los peores sustos de Tesla en bolsa de este año no estuvo arraigado en sus números, si no en su fundador y CEO, Elon Musk. Si hasta mediados de año la compañía se movía al baile de las perspectivas de crecimiento y las influencias contextuales del mercado, a finales de verano el foco de las bolsas se posó en un tuit.

La noticia de retirar a Tesla de bolsa la llevó, paradójicamente, a alcanzar máximos históricos a principios de agosto. Sin embargo, a la fiesta siguió la resaca y pronto empezaron a aflorar las dudas sobre la legitimidad de los planes de Musk. El peor golpe llegó con la demanda de la Comisión de Bolsa y Valores de EEUU contra el directivo.

El CEO de Tesla, Elon Musk, en una rueda de prensa en enero de 2015. (Reuters)
El CEO de Tesla, Elon Musk, en una rueda de prensa en enero de 2015. (Reuters)

Y es que ya lo decía entonces Barclays en un informe: "si la SEC triunfa en su objetivo de desterrar a Musk de los puestos de presidente o director, los inversores verían caer el estatus de Tesla desde el de una empresa liderada por su fundador capaz de revolucionar varias industrias hasta el de una automovilística de nicho". Musk tiene un enorme poder de atracción sobre los inversores por el culto genera como creador de otras compañías como PayPal o Space X y su carácter irreverente y rompedor.

De ahí que una parte importante de la recuperación en bolsa de Tesla haya emanado del acuerdo entre Musk y el regulador para que el ‘infant terrible’ de Wall Street pudiese continuar como CEO. Y es que, por si fuera poco, una semana más tarde, la empresa nombró a Robyn Denholm como nueva presidenta de la automovilística, una decisión que las bolsas recibieron con subidas ante la perspectiva de un pequeño avance en cuanto al equilibrio de poder en la dirección de la compañía.

Pasada la tormenta, los mercados y analistas han vuelto a poner el foco sobre las cuentas de la empresa en un momento dulce para Tesla. El anterior trimestre, la automovilística sorprendió al mercado (para bien) con un beneficio neto de 311 millones de dólares y unos ingresos de 4.000 millones de dólares, con la producción mostrando señales sólidas de aceleramiento.

"Las señales de alerta no eran para tanto"

Con estos resultados, no solo la compañía ha cambiado de rumbo en los mercados, subiendo mientras el resto de grandes del sector y las bolsas en general pinchan, si no que también ha conseguido ganarse el respecto de sus peores críticos.

Las posiciones cortas se han reducido hasta mínimos de más de un año, situándose entorno los 27,4 millones de títulos en corto (alrededor de un 21,5% de la capitalización). Un de los casos más sonados fue el de Citron Research, que el día de los resultados no hizo esperar su respuesta y dijo en un comunicado que "el Model 3 ha demostrado ser un éxito y muchas de las señales de alerta de Tesla han probado no ser significativas". Así, Citron dijo que dejaría de apostar contra la empresa para comprar acciones directamente.

También Vilas Capital, famoso por sus predicciones sobre la bancarrota de Tesla y el futuro carcelario de Musk, se ha comido sus palabras y ha vendido toda su posición en corto en la automovilística. Según explica John C. Thomson, consejero delegado del fondo, a este diario, “en cuanto vimos los números de la compañía, sabíamos que les seguirían un ‘rally’ en bolsa, por lo que decidimos recoger beneficios”. “Puede que en un futuro Tesla quiebre, pero no por ahora”, zanja Thomson.

Entre los analistas, las recomendaciones de compra ha aumentado en los últimos meses: según datos de Reuters, el número de analistas que recomiendan ‘comprar’ en Tesla ha subido hasta el 34,4% del consenso y los que recomiendan ‘mantener’ hasta el 34,4%, frente al 31,3% que considera que es mejor ‘vender’. El último en cambiar su opinión ha sido Jefferies, que este diciembre se subió al carro de ‘comprar desde ‘mantener’.

“Las acciones han rendido bien desde los resultados del tercer trimestre pero, habiendo demostrado Tesla su potencial de beneficio y autofinanciación, su crecimiento se convierte en un agregado de valor en un momento en que sus competidores se adentran en el (por lo general negativo) juego de suma cero del vehículo eléctrico”, explican en su último informe los analistas de la firma estadounidense.

Su crecimiento se convierte en un agregado de valor en un momento en que sus competidores se adentran en el juego de suma cero del vehículo eléctrico

Y es que desde Jefferies consideran que Tesla es la única automovilística de las que participa en el sector de los coches eléctricos que verá los ingresos crecer en 2019-2020 en este mercado. “Mucho se ha dicho sobre los competidores de Tesla pero, hasta que VW lanze su familia de productos ID, las marcas entrantes como Audi, Mercedes, Porsche y Jaguar podrían tener algún efecto en el Model S/X, aunque continúan concentrados en el segmento de precio de 80.000 dólares, el cual empieza a saturarse un poco”, explica la firma en el informe.

Así, Jefferies no espera “que esto sea un camino de rosas, pero la magnitud y los motores de las mejoras vistas en el tercer trimestre son un gran paso adelante hacia reducir la presión sobre el balance contable y nos dan confianza en la sostenibilidad y los ingresos de la financiación”.

El Model 3, primer coche de Tesla ideado para el mercado 'mainstream' en una presentación en marzo de 2016. (Reuters)
El Model 3, primer coche de Tesla ideado para el mercado 'mainstream' en una presentación en marzo de 2016. (Reuters)

Por otro lado, otros analistas se muestran cautelosos y prefieren no arriesgar poner el carro delante de los bueyes. Por ejemplo, JP Morgan aumentó en octubre el precio objetivo de Tesla, pero sitúa todavía la recomendación en ‘vender’, “debido a la valoración en bolsa y las preocupaciones de que la nueva trayectoria de beneficios y liquidez sea menos sostenible de lo que al mercado probablemente suponga”.

Desde la JP Morgan avisan de una posición competitiva menor en China anterior a la localización de la producción “a raíz de los mayores aranceles y una competición doméstica cada vez mayor”. En la misma línea, la firma sí que ve una amenaza en las marcas de lujo alemanas, sobre todo a la hora mantener los precios actuales cuando la competición amenaza que las predicciones de volumen de Tesla vayan a ser suficientes.

[Por qué Tesla Model S es el coche del futuro para viajar (y se puede comprar ya)]

En un momento de transición (la introducción de modelos de Tesla más humildes y entrar en un segmento más masificado pero con el objetivo de cumplir con los pedidos de las gamas más caras), la firma teme que los beneficios no se vayan a repetir ya que alega que, por ejemplo, la automovilística “entregó más coches en el tercer trimestre que los que produjo”. Pese a estas dudas, JP Morgan adelanta a 2019 el año en el que Tesla disfrute de un año entero de beneficios (respecto a la predicción e 2020 que tenía anteriormente).

De todas formas, la firma considera que estos mejores resultados facilitan el camino para una ampliación de capital, “la cual continuamos viendo necesaria en algún punto del futuro para poder financiar los objetivos de crecimiento” y cumplir con el vencimiento de paquetes de deuda en 2019. Y es que, pese a la recomendación negativa, JP Morgan considera que los productos de Tesla son “atrevidos, distintivos, elegantes y muy entretenidos de conducir”. “La empresa está dirigida por un liderazgo visionario y apoyada por un equipo de gestión con una sólida habilidad funcional”, zanja la firma, alegando que ya no está tan preocupada por los riesgos tecnológicos o de ejecución a los que anteriormente temía.

Los principales accionistas llenan el depósito

Más allá de lo que depare el futuro, ya son varios los fondos cuyo valor de la inversión actual en la empresa está por las nubes. ¿La clave? Según datos de Thalesia, los grandes fondos institucionales invirtieron cuando el mercado quizás no las tenía todas consigo y la compañía todavía estaba barata.

Los que mejor se lo están pasando son Vanguard y Fidelity. El fondo pionero de la inversión pasiva ya acumula una rentabilidad media de alrededor del 118% al haber estado conformado su cartera progresivamente desde septiembre de 2010 hasta alcanzar un 4,02% de Tesla a precio medio por acción entorno a los 167 dólares.

Del mismo modo, Fidelity, entró en septiembre de 2010, tras la salida a bolsa de junio, y mantiene una rentabilidad media de entorno al 123% a precio medio de cerca de los 164 dólares por título. La evolución del fondo en Tesla es algo peculiar: entró con una participación del 0,22% y rápidamente subió su cartera hasta alcanzar en junio de 2011 un 15% de la compañía. A partir de ese punto, fueron haciendo sucesivas compras y ventas hasta que en junio de 2017, en plena incertidumbre sobre la producción y evolución del Model 3, el fondo cambió su estrategia y comenzó a deshacerse de su cartera. Si en mayo de 2017 Fidelity tenía un 14,68% de Tesla, en diciembre de este año apenas guarda un 5,18%.

Baillie Gifford les sigue de cerca con una rentabilidad media de su inversión de entorno al 93%. Desde marzo de 2013, cuando adquirió un 2,05% de la empresa en pleno despegue de esta en los mercados, ha tenido siempre una tendencia de compra con ligeros ajustes en las ventas. Entre septiembre de 2015 y junio de 2016, pasó de tener 5,75% a 148,91 dólares por título a tener 8,87% a 182,98 dólares. Luego, redujo ligeramente su cartera hasta lo que tiene ahora: 7,64% a 188,87 dólares de media por acción.

Otro de los inversores institucionales de Tesla de la vieja escuela es Norges, que en diciembre de 2011 entró en la automovilística al comprar un 0,42%. En el tiempo que lleva entre el accionariado de la empresa, el fondo noruego ha hecho alguna compra minoritaria entre medias, pero en diciembre de 2016 hizo una venta importante para bajar su participación del 0,51% hasta 0,28%. Finalmente en diciembre de 2017 volvió a comprar para ponerse con el 0,51% que mantiene actualmente a un coste medio por acción de $214,47 y con una rentabilidad de alrededor del 72%.

El peor parado es Tencent (la subsidiaria de internet china) que, habiendo entrado por primera vez en marzo de 2017 en Tesla y sin haber vendido desde entonces, acumula con na participación del 48,6% una rentabilidad media nula, con un coste medio por acción de 365 dólares.

El caso de Tencent parece desalentador para cualquier inversor ‘novato’ en el capital de Tesla pero nada más lejos de la realidad: aquellos inversores que hayan comprado en los mínimos de casi dos años que la automovilística alcanzó este octubre, acumulan ya, en menos de dos meses, una rentabilidad media del 31%. La acción de Tesla es conocida por su volatilidad y el truco está en saber aprovecharla.

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