la bolsa de eeuu vive su ciclo alcista más largo

Trump sobrecalienta Wall Street con el miedo a una recesión en 2020

La bolsa de Nueva York acumula su ciclo alcista más largo en la historia, y Powell (Fed) no ve riesgo de sobrecalentamiento. Pero el mercado cree que el crecimiento se agota

Foto: 'Traders' de Wall Street. (EFE)
'Traders' de Wall Street. (EFE)

El ciclo alcista más largo en Wall Street quedó definido para la posteridad como “exuberancia irracional” por Alan Greenspan. Fue entre 1990 y 2000 y, con esta breve pero contundente descripción, el histórico jefe de la Reserva Federal (Fed) acuñó el 'rally' de la burbuja tecnológica. El ciclo actual, que arrancó en 2009 tras la crisis financiera, ya es más prolongado, aunque aún no está claro si será buena la nomenclatura de “exuberancia racional” como defienden los más optimistas o acabará en una abrupta recesión a mucho tardar en 2020, como advierten los más agoreros.

En cualquier caso, ha sido suficiente para que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, vuelva a sacar pecho con un ‘congratulations America!’ en Twitter, su canal preferido, por este ‘bull run’, como se conoce en Wall Street al ciclo alcista. El S&P 500 ha subido un 215% desde 2009, mientras que en el acumulado de 2018 se revaloriza un 6,6%.

El S&P 500 todavía no acumula una rentabilidad tan elevada en el actual ciclo alcista como la que consiguió entre 1990 y 2000, antes del pinchazo de las ‘dot.com’ que derivó en un desplome bursátil y en una recesión. Como ocurrió entonces, las valoraciones cada vez son más exigentes. El índice que popularizó Warren Buffett y que compara capitalización total del mercado con el PIB, para de un primer vistazo ver si la bolsa está cara o barata respecto a su patrón histórico, muestra que la ratio está cerca de máximos, solo por debajo del año 2000.

Ciclos más largos en Wall Street. Fuente: DWS
Ciclos más largos en Wall Street. Fuente: DWS

Otros indicadores como el PER de Shiller, que calcula una ratio de beneficios por acción frente al precio ajustada según el ciclo económico, apunta en la misma dirección. Esto es, que las valoraciones de Wall Street son exigentes. Lo que no quiere decir que sea un sinónimo del ciclo alcista, sino simplemente que el mercado necesita que continúe el crecimiento robusto de los beneficios empresariales para mantener estas ganancias bursátiles, justamente lo que está ocurriendo.

Índice de Warren Buffett.
Índice de Warren Buffett.

Aun así, los nervios están también en máximos, como se vio en febrero, con un pequeño ‘crash’ en el mercado norteamericano ante la mayor caída del Dow Jones desde 2011 y, anecdóticamente, en su historia si se tiene en cuenta el desplome de los puntos. La volatilidad, medida por el índice VIX de Chicago, se disparó a máximos desde 2015, pero ya ha reculado hasta niveles cercanos a los que tenía antes de estas pérdidas puntuales.

Evolución del VIX. Fuente: Bloomberg
Evolución del VIX. Fuente: Bloomberg

Varios factores se juntaron entonces. La Fed, de forma inesperada, endureció su discurso en la última reunión que presidió Janet Yellen, elevando las expectativas de inflación, lo que puso sobre aviso al mercado. Un dato sobre salarios mayor de lo previsto dinamitó el sentimiento del mercado, hasta disparar en una hora de cotización las ventas ante los ‘traders’ automáticos que funcionan por algoritmos.

Este desplome se quedó en anécdota para los inversores pacientes y fue una oportunidad de entrar a mejores precios para los más agresivos. Pero también fue un aviso. De fondo, los inversores siguen subidos a la ola de los beneficios que sigue ofreciendo la bolsa norteamericana, pero aumentan las expectativas de que haya recesión más pronto que tarde. El año 2020 es el que Wall Street tiene apuntado en su calendario.

¿Final del ciclo?

La tesis de los más agoreros es que la economía estadounidense está en la parte tardía del ciclo. Y aunque "los ciclos no mueren de viejos", como siempre decía Yellen, algunos economistas creen que está en la fase de sobrecalentamiento que suele preceder a una recesión, en parte por los estímulos fiscales de Donald Trump que, además, incrementan la vulnerabilidad financiera de la economía ante el próximo ‘shock’.

Por ahora, Jerome Powell, presidente de la Fed, ha descartado que haya sobrecalentamiento en el simposio de Jackshon Hole, al que ha faltado Mario Draghi, que el año pasado usó este foro para advertir de la guerra comercial. Los grandes fondos creen que este es el mayor riesgo para el ciclo alcista, por encima de potenciales errores en la normalización monetaria de la Fed o el BCE y de una posible tormenta en el mercado de renta fija.

Hay varias señales que apuntan hacia una recesión a corto o medio plazo, como la curva invertida, que ha demostrado ser el mejor indicador histórico de recesión. En las últimas siete contracciones de la economía de Estados Unidos existió esta anomalía en el mercado de bonos durante los meses anteriores. Consiste en que la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 2 años sea mayor que la de 10 años. Las alzas del ‘precio del dinero’ se transmiten a los tipos de más largo plazo, que son a su vez una media de la previsión futura de los tipos de corto plazo. Si el banco central reduce la inflación esperada, los tipos a largo plazo también disminuyen. Y estas expectativas van muy ligadas a las de crecimiento.

Evolución del diferencial de rentabilidad de bonos a 10 y 2 años. Fuente: Bloomberg
Evolución del diferencial de rentabilidad de bonos a 10 y 2 años. Fuente: Bloomberg

De esta forma, una curva descendente implica pesimismo en el mercado de bonos, lo que no siempre se transmite de forma inmediata al de renta variable. El diferencial está en mínimos desde 2007, la última vez que se invirtió y arrojó un resultado negativo. Es decir, mientras que Wall Street marca nuevos récords, el mejor termómetro de recesión está cerca de hacer saltar las alarmas.

Tras el desplome del mercado en febrero, se abrió un debate sobre este indicador en el mundo académico. En tan solo una semana el Banco de España publicó un análisis de Juan Carlos Berganza y Alberto Fuertes sobre el aplanamiento de la curva que apuntó a que podría haber perdido su capacidad predictiva, pero la Fed de San Francisco propuso usar este indicador como una herramienta de trabajo para adelantarse a futuras crisis.

Sectores de Wall Street en los últimos mercados bajistas. Fuente: Vanguard
Sectores de Wall Street en los últimos mercados bajistas. Fuente: Vanguard

La realidad es que es muy difícil predecir el final de un ciclo alcista o bajista en el mercado. En los dos últimos batacazos, no hubo un patrón común. Si acaso, que varios de los sectores que más subieron en bolsa fueron después los que más sufrieron. En el año 2000, las tecnológicas, y en el 2008, los valores relacionados con el sector financiero o el inmobiliario, como muestra un informe de Vanguard.

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