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El ahorro energético permitiría a Europa prescindir de 120 superpetroleros al año
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El ahorro energético permitiría a Europa prescindir de 120 superpetroleros al año

El uso razonado de la energía, sin renunciar a ninguna prestación pero optimizando su consumo, es una de las claves para avanzar hacia una mayor independencia energética en la UE

Foto: Superpetrolero en operaciones de mantenimiento (Reuters/Edgar Su)
Superpetrolero en operaciones de mantenimiento (Reuters/Edgar Su)

Nunca como hasta ahora ha resultado tan acertado el dicho de que 'la mejor energía es la que no se consume'. Así lo proclama y reivindica la Agencia Internacional de la Energía (IAE), en colaboración con la Comisión Europea, en su documento breve “Playing my part: How to save money, reduce reliance on Russian energy, support Ukraine and help the planet”, en el que dan hasta nueve recomendaciones de ahorro energético para toda la ciudadanía. El consumo responsable permite obtener beneficios, tanto propios como para el planeta, a través del ahorro de energía y del empleo de la eficiencia energética como un valor económico y ambiental en sí mismo.

Siempre podemos reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) con pequeños gestos que tienen un gran impacto. De seguir las recomendaciones, cada hogar europeo podría reducir una media 450 euros anuales de su factura energética. Si todos los habitantes de la Unión Europea lo cumplieran, se alcanzaría una reducción de 220 millones de barriles de petróleo anuales-sería como prescindir de 120 superpetroleros- y 17 billones de metros cúbicos de gas fósil, el equivalente a calefactar 20 millones de hogares.

Foto: Foto: EFE

La modificación de cada grado en el termostato es determinante para reducir el consumo de energía. Según indica el informe, de temperatura media seleccionada en cada hogar de la Unión Europea ronda los 22°C en la calefacción, pero muchos podrían seguir estando dentro de un rango de confort entre los 19 °C y 20 °C. La caída de 1°C permite reducir un 7% de la energía empleada para calefacción y reduce en 70 euros la factura energética cada año.

Sucede de manera similar con el aire acondicionado, pero en sentido contrario. Configurarlo con un 1 °C más caliente podría reducir en un 10% el consumo de electricidad y un ahorro de 20 euros anual. Sus beneficios no solo se circunscriben a los hogares, sino que son extrapolables a cualquier oficina o superficie cerrada; mayor es el potencial de ahorro si mayor es el consumo.

En las calderas para el ACS (agua caliente sanitaria) también existe un rango de mejora. Ajustar mejor la configuración, predeterminada de serie en numerosos casos, puede aumentar su eficiencia y disminuir un 8% de toda la energía, con un ahorro de 100 euros anuales en la factura. Según indican, es importante llamar al fabricante o al instalador para pedir consejo para llevarlo cabo en caso de desconocer el cuadro de mando.

placeholder Ahorrar en calefacción es ayudar al planeta (Unsplash)
Ahorrar en calefacción es ayudar al planeta (Unsplash)

La implantación del teletrabajo, cuando sea posible, es un mantra y petición reiterada en los últimos informes de la IEA. Este no es una excepción; cada vez que se enciende el ordenador se ahorra dinero y no se emiten GEI por el tubo de escape. Dado su enorme potencial de reducción en el consumo de petróleo, teniendo en cuenta que un tercio de todos los trabajos de la UE se podrían hacer desde casa según la IEA, se podría obtener una reducción de la factura en la gasolinera de 35 euros al mes.

Si no queda otra opción que utilizar en coche, siempre es mejor hacerlo en compañía. Compartir el vehículo con compañeros de trabajo, vecinos o amigos es una herramienta muy útil, la cual permite, ajustando el aire acondicionado 3°C por encima de lo habitual, un ahorro de 100 euros anuales. Si se le añade una disminución de 10 km/h en la velocidad del desplazamiento, se le sumarían 60 euros más.

Por otro lado, Bruselas, Edimburgo, Milán y París, entre otras, son ciudades que han implantado los “Domingos libres de coches”, con numerosos eventos culturales y espacios alrededor para promover la movilidad activa. Según la IEA, de aplicarse en grandes ciudades, sus habitantes podrían ahorrar hasta 100 euros cada año. Así mismo, el fomento de la bicicleta y caminar distancias cortas, puesto que un tercio de los habitantes de la UE tiene unos desplazamientos medios menores a los 3 km, también potenciaría el ahorro económico y de emisiones.

Foto: Un ciclista por el centro de Barcelona. (EFE/Alejandro García)

Elegir el tren por delante del avión y el autobús antes que el vehículo privado es un cambio cultural sobre la movilidad a abordar. Los diferentes gobiernos deben aumentar la capacidad y los espacios de transporte público según la IEA, sobre todo en horarios con picos de desplazamientos laborales y vacacionales. Los ciudadanos deben tener todas las facilidades posibles para actuar en consecuencia, sin encontrarse limitados e imposibilitados por una falta de infraestructura o servicio.

Para distancias por debajo de 1000 km el tren es la mejor baza de transporte sostenible, sea tanto personal, empresarial como mercantil. Tampoco se debe de olvidar la opción de promocionar y aumentar el uso del tren nocturno para largas distancias, siendo una gran apuesta, con numerosas opciones de turismo entre los tramos de los recorridos que podrían realizarse.

placeholder El tren es básico para avanzar hacia una movilidad más sostenible en la UE (EFE/S.Jansen)
El tren es básico para avanzar hacia una movilidad más sostenible en la UE (EFE/S.Jansen)

Actualmente, señala la IEA, existe un proceso expansivo de ayudas económicas, a la par tanto nacionales como locales, que permiten instalar, sin una gran inversión inicial, tecnologías más eficientes y que permiten utilizar y generar electricidad renovable. No solo existe la instalación de paneles fotovoltaicos en los tejados, sino que los sistemas de domótica para el control automático de electrodomésticos o termostatos nos permite regular y ajustar nuestro consumo sin apenas esfuerzo.

También la rehabilitación energética de nuestros edificios dispone de paquetes de ayudas para mejora del aislamiento, con ventanales eficientes y sistemas de climatización como las bombas de calor. Requieren de una inversión inicial, pero el ahorro económico a largo plazo es considerable, y por supuesto también desde un punto de vista ambiental.

Nunca como hasta ahora ha resultado tan acertado el dicho de que 'la mejor energía es la que no se consume'. Así lo proclama y reivindica la Agencia Internacional de la Energía (IAE), en colaboración con la Comisión Europea, en su documento breve “Playing my part: How to save money, reduce reliance on Russian energy, support Ukraine and help the planet”, en el que dan hasta nueve recomendaciones de ahorro energético para toda la ciudadanía. El consumo responsable permite obtener beneficios, tanto propios como para el planeta, a través del ahorro de energía y del empleo de la eficiencia energética como un valor económico y ambiental en sí mismo.

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