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La bicicleta urbana puede ganar presencia en las calles gracias a los fondos europeos
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Transición ecológica

La bicicleta urbana puede ganar presencia en las calles gracias a los fondos europeos

La apuesta por este medio de transporte está siendo muy desigual, tanto en nuestro país como en el resto de Europa. Tan solo Barcelona, Valencia, Valladolid, Vitoria, San Sebastián y Zaragoza han implantado medidas efectivas

Foto: Un ciclista por el centro de Barcelona. (EFE/Alejandro García)
Un ciclista por el centro de Barcelona. (EFE/Alejandro García)

La bicicleta urbana se juega su última oportunidad para ser un medio de transporte urbano con los fondos europeos. La llegada de inversiones a las ciudades para crear carriles bici y aparcamientos vigilados es la ocasión idónea para que las bicicletas recuperen terreno y no se queden solo para el turismo o el deporte de fines de semana.

La Comisión Europea puso como condición a las ciudades que si quieren recibir fondos europeos para cambiar el modelo de movilidad, la movilidad sostenible tiene que ser prioritaria incluyendo a la bicicleta, explicó Manuel Marsilio, director general de Confederación de la Industria Ciclista Europea (CONEBI), en el Encuentro del Sector de la Bicicleta organizado por la Asociación de Marcas y Bicicletas de España (AMBE). “Es la primera vez que vemos esto, y si como ciudad quieres pedir dinero tienes que hacerlo dando prioridad a la creación de infraestructuras ciclistas”, apunta.

"Los carriles bici 30 son un drama: para el ciclista no son seguros y para el conductor es un incordio"

En diciembre, la Comisión Europea presentó una propuesta de nuevo marco de movilidad urbana para hacer frente a tres problemas que presentan las ciudades europeas: congestión, emisiones y ruido. La Comisión quiere centrar la atención en el transporte público y en los desplazamientos a pie y en bicicleta, y habrá financiación de la UE más específica para este campo.

Entre 2014 y 2020 se concedieron 18.500 millones de euros a proyectos urbanos, en particular a través del mecanismo ‘Conectar Europa’, Horizonte 2020, los Fondos EIE y ELENA.

Por su parte, los fondos de Next Generation de la Unión Europea son un instrumento temporal de recuperación por valor de unos 800.000 millones de euros para sostener la recuperación de Europa tras la pandemia de coronavirus y contribuir a fomentar una Europa más ecológica, más digital y más resistente.

424 ciudades con planes de movilidad sostenibles

La Comisión estableció en diciembre las opciones de financiación para que los entes locales y regionales apliquen estas prioridades. Además, este año, la Comisión propondrá una Recomendación a los Estados miembros de la UE para la elaboración de planes nacionales que ayuden a las ciudades a desarrollar sus planes de movilidad. Así, más de 424 ciudades grandes y medianas deberán desarrollar sus propios planes de movilidad urbana sostenible (PMUS) antes de 2025.

La falta de seguridad es el principal motivo para no utilizar la bicicleta como medio de transporte urbano. Luis Miguel del Cerro, director del MTBPro y Maillot Mag, apuntó que “los carriles bici son esenciales y es necesario que haya infraestructuras para que los ciclistas se muevan de forma segura por la ciudad”. Y añadió que “o nos ponemos las pilas, o el modelo de movilidad en las ciudades va a ser transporte público, coches eléctricos y patinetes, porque el ciclismo urbano tiene la última oportunidad con los fondos europeos”.

placeholder Una ciclista en Barcelona. (EFE/Andreu Dalmau)
Una ciclista en Barcelona. (EFE/Andreu Dalmau)

Más del 70% de los ciudadanos de la UE viven en ciudades que generan el 23% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte. Por eso, es necesario actuar en reducir las emisiones y favorecer un transporte menos contaminante.

Para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones en las ciudades, la Comisión Europea considera necesario aumentar el apoyo a los modos de transporte sostenibles y su uso, en particular el transporte público y la movilidad activa, como los desplazamientos a pie o en bicicleta, así como a la logística urbana sin emisiones. Las empresas de mensajería deben apostar por transporte no contaminante, incluyendo la bicicleta.

Zonas de bajas emisiones, funcionan

Las zonas de bajas emisiones pueden resultar una herramienta eficaz para abordar los problemas locales de calidad del aire, según la Comisión Europea, especialmente en las zonas en las que el tráfico es una fuente predominante de contaminación atmosférica.

Foto: Un hombre circula con su patinete eléctrico por la madrileña calle Alcalá. (EFE)

En cuanto a los atascos, la situación en las ciudades de la UE no ha mejorado en los últimos años y, en muchos lugares, ha empeorado, lo que acarrea unos costes muy elevados para la sociedad: se calcula que los costes asociados a la congestión urbana en la UE ascienden a 180.000 millones de euros al año, según datos de la CE.

París y Bruselas, buenos ejemplos

Marsilio señaló que “aún hay ciudades que no están invirtiendo en infraestructuras ciclistas, pero hay otras ciudades como París o Bruselas, que históricamente no han sido amigas de la bicicleta, y ahora han invertido mucho, quitando aparcamientos para dedicar esos espacios a la bici, creando aparcamientos para las bicis, espacios para los bistrós, espacios verdes, y al final la gente ve que la sostenibilidad es el presente y el futuro”.

En Bruselas, los atascos eran frecuentes, pero con los nuevos carriles bici, cada día los desplazamientos en bicicleta aumentan e incluso hay empresas que dan incentivos a sus trabajadores que llegan en bici, como retribución flexible exenta de IRPF. Otro de los indicadores de cambio en el modelo de movilidad es que el segundo vehículo de una familia, ya no es otro coche, sino una bicicleta, apunta Marsilio.

En España, Barcelona, Valencia, Vitoria, San Sebastián, Zaragoza o Valladolid sí han hecho una apuesta clara por la bicicleta, con carriles bici segregados que den seguridad. De hecho, la ciudad castellana cuenta con más de 31 puntos de préstamo por toda la ciudad lo que la sitúa como una de las urbes de España con más puntos por habitante. José Luís Pardo, coordinador del grupo de trabajo de formación de AMBE, apuntó las diferencias de los países del norte de Europa donde el ciclismo urbano es muy mayoritario, con el 80%, frente a España, donde solo representa el 8% del total del ciclismo, ya que la gran mayoría es deportivo. “En los países que funcionan, la infraestructura es segregada, porque los carriles bici 30 son un drama: para el ciclista no son seguros y para el conductor es un incordio”, afirmó.

La bicicleta urbana se juega su última oportunidad para ser un medio de transporte urbano con los fondos europeos. La llegada de inversiones a las ciudades para crear carriles bici y aparcamientos vigilados es la ocasión idónea para que las bicicletas recuperen terreno y no se queden solo para el turismo o el deporte de fines de semana.

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