Susana Díaz y Juan Espadas inician su batalla por el PSOE andaluz sin un favorito claro
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PRIMARIAS EN ANDALUCÍA

Susana Díaz y Juan Espadas inician su batalla por el PSOE andaluz sin un favorito claro

La líder andaluza señala a Ferraz y pide unas primarias “en libertad, sin imposiciones y con autonomía”, apuntando a Pedro Sánchez, con quien libra una nueva batalla interna

placeholder Foto: Susana Díaz. (Cristina Quicler)
Susana Díaz. (Cristina Quicler)

Susana Díaz y Juan Espadas se disputarán el PSOE andaluz, y son dos viejos conocidos. La actual líder del PSOE-A fue la que más defendió que el alcalde de Sevilla tuviera una segunda oportunidad en el ayuntamiento tras recibir un duro varapalo en forma de mayoría absolutísima del PP de Juan Ignacio Zoido allá por 2011. Desde entonces, su relación ha sido estrecha. Díaz peleó por su permanencia como candidato frente a las maniobras de otra parte del partido en Sevilla, con Alfonso Rodríguez Gómez de Celis a la cabeza, vicepresidente del Congreso y ahora uno de sus principales abanderados para que el alcalde dispute las primarias.

Espadas le dio la razón a Díaz y demostró que sí era un buen candidato para la alcaldía. Encadenó dos mayorías posteriores a aquel varapalo, la última rozando la absoluta. Lo acompaña un perfil de gestor eficaz, hombre poco sectario, con cintura, sereno, capaz de pactar a derecha e izquierda, un alcalde de Sevilla que ha respetado la parte más conservadora en la ciudad y ha mirado siempre mucho a Europa para relanzar la marca de la capital andaluza.

Foto: La secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

El alcalde de Sevilla cerró filas con Díaz cuando perdió la Junta de Andalucía en diciembre de 2018, incluso pidió a Pedro Sánchez que le diera espacio y tiempo. La noche electoral, según cuentan algunas personas reunidas en el hotel con Susana Díaz mientras el PSOE andaluz recibía el mayor varapalo de su historia, con la confirmación de que iba a ser desalojado de la Junta con la suma de las tres derechas (PP, Cs y Vox), la expresidenta dijo claro que si salía a dar la cara era para seguir y que si querían su dimisión, se lo dijeran. Espadas le pidió que continuara y recordó que aún quedaban por delante unas municipales, programadas para los meses posteriores, alertando del peligro de un vacío de poder en el partido, recuerdan varias personas allí presentes.

placeholder El alcalde de Sevilla, Juan Espadas. (EFE)
El alcalde de Sevilla, Juan Espadas. (EFE)

A los fieles de Susana Díaz les gusta ahora recordar esos momentos para remarcar lo raro que son “los afectos” en política. Díaz y Espadas comenzaron a distanciarse de verdad en enero de 2020, justo antes de la pandemia. En un desayuno en Madrid, el alcalde de Sevilla se dejó querer por primera vez como posible líder del PSOE de Andalucía. No dijo nada claro, pero evidenció que acariciaba la idea. Se puso a disposición del partido, fórmula tradicional. Antes habían existido roces. Espadas se quejó en algunos momentos de una excesiva injerencia de Díaz en su grupo municipal y empezó a sumar en su álbum fotos a los sanchistas, de Gómez de Celis a José Luis Ábalos, secretario de Organización.

Dos rivales enfrentados

Aquel día en que Espadas dejó abierta la puerta, Díaz descolgó el teléfono y tuvieron una acalorada conversación. Más bien, cuentan los socialistas que conocen de cerca el episodio, ella bramó y él calló. Fue el principio de la desconfianza entre ambos. No han vuelto a tener una relación cordial, y un año y medio después, la expresidenta andaluza confirmaba que se presentará a las primarias una vez activado el proceso y que no había hablado con Espadas, que también daba, de forma informal, un paso adelante. Añadía que tampoco le había contestado al teléfono Pedro Sánchez y que se enteró por los medios de que Ferraz activaba las primarias andaluzas.

La pregunta más repetida ahora es quién tiene más posibilidades de ganar. Nadie puede contestar con rotundidad de quién será la victoria. Hay 45.759 militantes llamados a votar en las primarias adelantadas al próximo 13 de junio. Como siempre en estos procesos, no está nada garantizado para ninguno de los candidatos. Hay intuiciones, sensaciones, pero no certezas. Los críticos hablan de un deseo claro de cambio en las filas del PSOE andaluz y de una candidata achicharrada. Los susanistas entienden que Espadas no ilusiona a gran parte de la militancia. "No es el perfil nuevo, más a la izquierda, no es el revulsivo que podría hacer más daño", leen en este bando. La volatilidad que impera en la política española y los antecedentes vividos en otras primarias hacen que todo esté en el aire. Lo que sí es evidente es que ahora mismo el PSOE andaluz no es un partido monolítico.

Foto: El alcalde de Sevilla, Juan Espadas. (EFE)

Quién tiene ventaja no se podrá conocer por el número de avales y tampoco por los apoyos cosechados por unos y otros al congreso federal, que será en octubre. El calendario andaluz se ha anticipado. Las nuevas reglas de juego del PSOE señalan que para ser candidato en unas primarias basta recoger un 2% de avales como mínimo y un 4% como máximo, entre 880 y 1.760 firmas, un número muy pequeño. No se descarta que haya más candidatos. En las primarias de 2017, se pulsó que Sánchez tenía serias posibilidades cuando respondió al aviso de que Díaz iba a enterrarlo en avales demostrando que estaban muy cerca en firmas presentadas. Ahora no habrá ese indicador.

Un aparato dividido

Juan Espadas confía en que su proyecto sea “un revulsivo” para un partido que los críticos de Díaz ven necesitado de una renovación y que consideran desnortado desde que perdieron la Junta de Andalucía. Espadas tiene a su favor que puede representar ese nuevo impulso, tiene detrás a todos los que piden cambio. El aparato del partido ya se ha demostrado que está dividido. Las ejecutivas provinciales se han ido pronunciando a favor y en contra del adelanto de las primarias demandado por los críticos. Sevilla, Córdoba y Almería, en contra. El secretario general de Málaga, a favor, y su ejecutiva dividida. Jaén, Cádiz y Granada, a favor. Alcaldes y dirigentes locales han ido saliendo a pedir el adelanto, pero no puede saberse qué harán los militantes.

La dirección federal de Pedro Sánchez va con Juan Espadas, pero no se sabe si eso juega realmente a su favor o en su contra

La dirección federal de Pedro Sánchez va con Juan Espadas, pero no se sabe si eso juega a su favor o en su contra. De hecho, el mensaje que más trasladan los defensores del alcalde de Sevilla es que él es un candidato con autonomía que han impulsado las bases andaluzas y no un ‘dedazo’ de Ferraz. Es verdad a medias, como en todos los procesos. Su decisión de dar un paso adelante se hizo firme tras un almuerzo con el núcleo duro del PSOE al que llegó a los postres Sánchez.

Susana Díaz, que ahora asegura que nada tiene que ver con la candidata que perdió frente a Sánchez en 2017 y que ha cambiado sus formas tras aquel batacazo, insiste precisamente en eso: en que confía en un proceso limpio donde decidan los militantes “en libertad”, “con autonomía” y sin injerencias de Ferraz. Sánchez deberá medir bien sus pasos y desde Madrid dejan claro que no tomará partido en público por ninguno de los candidatos. Tampoco hace falta que suba a un mitin con Espadas, los militantes ya han recibido el mensaje nítido de que el candidato con aval de Ferraz es el alcalde de Sevilla.

Un 'déjà vu'

Tampoco Susana Díaz quiere convertir estas primarias, que pueden ser definitivas en su carrera política, en un ‘déjà vu’ de 2017, pero no podrá evitar que se abra de nuevo el enfrentamiento entre ella y el secretario general. Se encara a Sánchez en un momento en que la estrepitosa derrota en Madrid ha hecho daño a su imagen, a su modelo de partido, excesivamente cerrado, con los barones y los territorios desaparecidos, los órganos internos de debate olvidados y centrado en Moncloa, con poca autocrítica. A todo eso apuntó la andaluza en la confirmación de su candidatura este jueves.

Susana Díaz pide el adelanto de las primarias en el PSOE andaluz

Díaz es una figura desgastada que ha peleado los últimos meses por reconstruir su imagen pública, pero le pesa todo lo que ocurrió en las primarias. Oírla pedir que las de ahora en Andalucía no se celebren “a empujones” tras la fatídica noche del 1 de octubre que forzó la dimisión de Sánchez lleva a muchos aún a esbozar una sonrisa. Sin embargo, se adelantó a sus críticos y ha estado durante los últimos meses abriendo las puertas del partido a colectivos que se habían alejado del PSOE, ha recorrido toda Andalucía casi tres veces para sentarse con los militantes, con los alcaldes, ha reabierto las casas del pueblo tras la pandemia, ha vuelto a pisar la calle cerca de quienes tendrán que coger la papeleta en las primarias.

Foto: El secretario general del Partido Socialista abraza a la líder del PSOE en Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

Los críticos y valedores de Espadas dan por hecho el cambio. En contra del alcalde de Sevilla está su identificación con la capital de Andalucía en una comunidad donde los agravios entre las ocho provincias van a más. Sobre todo la Andalucía Oriental, Málaga, Almería y Granada, se siente maltratada, y la candidatura de Espadas desde la alcaldía podría restarle. En las cuentas de los que piden la renovación está lo ocurrido en 2017, cuando sorpresivamente un 30% de la militancia andaluza se decantó por Sánchez y rompió la hegemonía de Díaz en Andalucía. Advierten de que ese porcentaje ha crecido de forma muy importante en los últimos años y eso se demuestra en provincias como Jaén, Huelva y Granada, que estuvieron mayoritariamente entonces con ella y ahora se han manifestado en su contra. O en Sevilla, que era el feudo inexpugnable de Díaz y ahora hay muchas voces a favor de Espadas. Insisten en que Susana Díaz va a perder sin duda, claro que también decían que se iba a retirar cuando sintiera la presión de Ferraz y ha ocurrido todo lo contrario. Quién sabe: como dice un socialista de la vieja escuela, “las primarias las carga el diablo”.

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