La presión política de Madrid contamina a la periferia: entre el empacho y la expectación
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CAMPAÑA DEL 4-M

La presión política de Madrid contamina a la periferia: entre el empacho y la expectación

Andalucía, Galicia, la Comunidad Valenciana o Cataluña viven el 4-M condicionados por la invasión informativa y pendientes de las maniobras electorales que pueden desencadenarse

placeholder Foto: Imagen de la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. (EFE)
Imagen de la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. (EFE)

La intensa campaña política en Madrid ha contaminado todo el mapa político español. En el resto de España, incluidas las comunidades históricas o las equiparadas a esa condición en sus estatutos de autonomía, se observa entre el empacho y la expectación cómo la campaña madrileña se ha convertido en un centro irradiador de crispación en todo el país. Nadie recuerda que unas elecciones en Madrid hubieran tenido antes tanto protagonismo.

Cualquiera de las comunidades que aquí valoran cómo les afecta la política madrileña (Andalucía, Galicia, la Comunidad Valenciana y Cataluña) tienen en su Estatuto un rango superior y sus presidentes potestad suficiente para convocar elecciones de forma autónoma e independiente cuando quieran. “Son las que pueden romper el ciclo electoral”, recuerda el politólogo Pablo Simón. También tienen esa potestad, de total independencia al decidir en su ciclo electoral, Aragón, Baleares, Castilla y León y Navarra. Nueve en total.

Foto: Presidente de España, Pedro Sánchez. (EFE) Opinión

Madrid, en el club de las otras siete (con Asturias, Cantabria, Castilla La Mancha, Extremadura, Murcia y La Rioja), deberá volver a celebrar elecciones coincidiendo con las municipales de mayo de 2023. Sin embargo, la política madrileña se ha convertido en un imán que ahora mismo atrae al resto, en ocasiones muy a su pesar.

“Estamos en un contexto en el que las fronteras físicas se desdibujan al tomar el pulso político; lo que ocurre en una comunidad autónoma afecta a la política nacional, lo vimos en Cataluña y lo vemos en Madrid; miembros del Gobierno salen del Ejecutivo para tomar partido en estas elecciones; lo que ocurre en Madrid es consecuencia directa de Murcia... El 4-M influye y se retroalimenta en todo el territorio”, advierte la politóloga Ana Salazar, CEO de Idus 3 Estrategia Política. “En política en este momento no hay fronteras, y lo que ocurra en Madrid el 4 de mayo redibujará el mapa y tendrá consecuencias en el calendario electoral”, avanza esta experta.

Andalucía: pendientes del péndulo

En Andalucía, añade la politóloga Ana Salazar, lo que ocurra en Madrid influirá en el papel que adopte el aliado Vox respecto al Gobierno de PP y Cs y determinará los tiempos de las primarias del PSOE andaluz: puede acelerarlas. Será además un punto y aparte para Cs, que "se la juega y afronta un panorama muy complicado" si se queda fuera de la asamblea madrileña, pues se acelerará su descomposición. Ello puede afectar a la decisión del presidente Juan Manuel Moreno de no adelantar los comicios. "Hemos visto un último Barómetro del CENTRA elaborado totalmente con enfoque electoral", subraya.

El Gobierno andaluz de PP y Ciudadanos sintió el temblor de la convocatoria electoral en Madrid y decidió levantar un muro para encapsularse. De momento, lo está consiguiendo. El vicepresidente Juan Marín (Cs) insistía este jueves, en declaraciones a El Confidencial, en que “en el gobierno de Andalucía, Madrid no se está notando en nada”. Es cierto que la amenaza de Vox de retirar su apoyo a la Junta y la petición de Santiago Abascal de adelanto electoral en todas las comunidades de gobiernos de PP y Cs no se ha traducido en nada. Esta semana, el pleno del Parlamento ha sacado adelante decretos leyes del Gobierno con apoyo de Vox sin tiranteces e incluso uno de sus diputados garantizó en la tribuna apoyo sin fisuras a cualquier plan o medida que inyecte dinero en los sectores afectados por la pandemia. No hay razones objetivas para un adelanto, por tanto.

Foto: El presidente, Juanma Moreno (PP), y su vicepresidente, Juan Marín (Cs). (EFE)

“En el Gobierno no hablamos nada de Madrid salvo comentar alguna encuesta”, admite el vicepresidente andaluz. Otra cosa es lo que ocurre en el grupo parlamentario de Cs, donde todos los cargos se han puesto a disposición del partido, dice Marín, para ir a echar una mano en la campaña de Edmundo Bal. El líder de Cs Andalucía, en la ejecutiva permanente del partido, sí que está viviendo de primera mano la campaña madrileña, en la que Cs se juega mucho. Si entra o no entra en la asamblea madrileña será determinante, sin duda, para su futuro inmediato.

“Lo que sí nos influye es que el Gobierno de Pedro Sánchez tome medidas con tintes electoralistas”, advierte Marín sobre la suspensión del estado de alarma, sin prórroga y sin alternativas, y sobre sus consecuencias a partir del 9 de mayo. “¿Dónde está el comité de expertos que debe adoptar esta decisión y cuáles son los criterios técnicos?”, se pregunta el vicepresidente andaluz.

El portavoz parlamentario del PP andaluz, José Antonio Nieto, eleva el tiro. Admite que de momento la campaña madrileña no está influyendo en el día a día del Gobierno o del Parlamento andaluz, pero advierte de que el resultado de las elecciones “sí puede tener efecto”. “Hemos entrado en un periodo de expectación. La política española es muy pendular y se puede abrir con Madrid un cambio de ciclo. En España pasamos de una mayoría de Aznar a otra de Zapatero y luego otra de vuelta a Rajoy; el 15-M provocó un cambio de paradigma, y la irrupción de nuevos partidos que eran determinantes acabó con la alternancia clásica y el bipartidismo. Madrid puede hacer oscilar el péndulo otra vez, sin duda, puede dar nuevas referencias”, reflexiona Nieto

En Galicia: competencia para Feijóo

Nada tiene que ver la lectura en Galicia con la de Andalucía, pese a tener dos presidentes del PP. Las elecciones madrileñas han supuesto un serio contratiempo para Alberto Núñez Feijóo. Durante toda la pandemia –con comicios en Galicia por el medio, el pasado 12 de julio–, el presidente de la Xunta venía desempeñado un papel protagonista, reforzado por su cuarta mayoría absoluta. Es una estrategia que le ha permitido mantener su eterna condición de alternativa en el PP e incluso en La Moncloa, pero que ha encontrado una inesperada rival en Isabel Díaz Ayuso. La convocatoria anticipada en Madrid ha dejado a Galicia fuera del foco, para incomodidad del presidente gallego.

La amplia mayoría de la que disfruta el PP en el Parlamento gallego ha permitido a Feijóo centrar su discurso en clave nacional. En sus comparecencias públicas relacionadas con la crisis sanitaria, emitidas en directo por la televisión autonómica, acostumbra a lanzar duras críticas al Gobierno –erigiéndose en portavoz de las 'agraviadas' comunidades autónomas– y más de un dardo contra Pablo Casado. No sin contradicciones, ya que la prórroga del estado de alarma en octubre era “demoledora” y ahora es indispensable. Con todo, ha logrado mantener la tensión contra Pedro Sánchez, hasta que poco a poco fue emergiendo Ayuso para eclipsarlo todo. No solo como ariete del presidente del Gobierno, sino también como alternativa a Pablo Casado.

Feijóo encontró una inesperada rival en Díaz Ayuso, con gestiones además opuestas

La rivalidad con Ayuso se plasma en políticas completamente distintas en la gestión de la pandemia, marcadas por el aperturismo en Madrid y la extrema cautela en Galicia. Cuando la presidenta madrileña descartaba restricciones horarias, Feijóo reclamaba anticipar el toque de queda, una contradicción que el gallego apenas se esforzó en maquillar. Llegó a declarar que él no se sentiría “responsable” aplicando en Galicia las medidas de Madrid para hacer frente al coronavirus. Moreno, desde Andalucía, está en la misma línea del presidente gallego.

Pero lo que de verdad ha enfrentado a los dos presidentes autonómicos son las elecciones en Cataluña y el desastroso resultado del PP, como si ambos olisquearan sangre. Feijóo lamentó el “doble mal resultado” y cuestionó la estrategia de Casado de anunciar la venta de la sede de Génova. “Del pasado no se reniega, se aprende”, dijo, a lo que Ayuso replicó: “Si tengo alguna cuestión, se la suelo trasladar al presidente del PP directamente porque no me gusta ponerle recados o consejos a través de los medios de comunicación”.

Foto: La participación de las personas migrantes suele ser más baja. (EFE)

Desde la convocatoria de las elecciones anticipadas, Feijóo se ha visto desplazado del debate político nacional, en el que solo ha emergido por el recurso ante el Constitucional que el Gobierno presentará contra su ley de salud, que contempla la vacunación obligatoria. Es poco rédito para un político que se había acostumbrado a ejercer de líder de la oposición desde su despacho de presidente de la Xunta.

Una cortina de humo en Cataluña

En Cataluña la presión mediática que están ejerciendo las elecciones en la comunidad de Madrid no se vive con irritación, sino todo lo contrario. El independentismo ha visto como caída del cielo una agria campaña electoral madrileña que sirve de excusa para alejar el foco de la negociación para configurar la nueva Generalitat.

ERC y JxCAT llevan más de dos meses enzarzados en unas conversaciones que no registran avances y, por tanto, cualquier tema que cope la agenda política y evite la rendición de cuentas al respecto es bienvenido. Además, permite a los políticos catalanes abrir el abanico de temas y aprovechar ruedas de prensa para criticar a Isabel Díaz Ayuso por cualquier cosa que haya dicho durante la precampaña. En muchos sentidos eso es más cómodo que explicar por qué las dos formaciones independentistas mayoritarias no se ponen de acuerdo. Incluso el PSC ha jugado a la partida de influir en las elecciones con críticas de Salvador Illa, ex ministro de Sanidad, a la presidenta madrileña.

Foto: Pedro Sánchez habla con Adriana Lastra. (EFE)

Las elecciones madrileñas han facilitado, por ejemplo, filtrar a la prensa una nueva fecha para llegar a un acuerdo. Ahora, Sant Jordi, el 23 de abril, ya no se considera suficiente. El nuevo marco temporal se ha situado para después del 4 de mayo, sí, un acuerdo para la Generalitat justo después de las elecciones autonómicas en Madrid.

Empacho en la Comunidad Valenciana

“A mí ya me ‘reglota’ (satura, repite) Madrid, y lo que diga Ayuso, también. (…) Sabemos más de lo que pasa en Alcorcón que de lo que pasa en Xàtiva, y la tenemos mucho más cerca”. Con estas frases se despachó la semana pasada la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, una pregunta en la comparecencia semanal tras la reunión del Consell de la Generalitat sobre la negativa de la presidenta madrileña y candidata del PP para el 4-M a comparar las cifras de la pandemia de su autonomía con las de la Comunidad Valenciana en una entrevista en Telecinco.

La respuesta de la lideresa de Compromís es todo un síntoma de la sensación de saturación que Madrid genera en la agenda mediática y política de todo el país. Las elecciones autonómicas se viven en la Comunidad Valenciana con un cierto empacho, sobre todo en lo que se refiere a la ocupación de espacios informativos. Hay una impresión general de que los medios nacionales, cada vez con menos estructuras y recursos en la periferia, sobreponderan las noticias y acontecimientos que se producen en Madrid en detrimento de otros territorios y sus problemáticas, una circunstancia que ahora se agrava por la agitación propia y lógica de una campaña electoral.

Sin embargo, que esto sea así no significa que la clase política autonómica huya del debate madrileño, sino que algunos dirigentes incluso ven en él una oportunidad para contrastar opiniones y tratar de abrirse un hueco por oposición. En esta clave está claramente el presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, al que sus asesores se esfuerzan por intentar situar en el tablero nacional como ‘alter ego’ de la popular Isabel Díaz Ayuso. Puig está trabajando una imagen de barón territorial del PSOE con un modelo de gestión alternativo al de la presidenta madrileña, apoyándose en las mejores cifras de contagios y mortalidad del virus, a la vez que reivindica una voz propia de los territorios periféricos en el debate nacional, con su visión diferenciada sobre España.

Los asesores de Ximo Puig se esfuerzan por situarlo como alter ego de Ayuso

Pero no está claro que ese objetivo tenga éxito. Salvador Navarro, vicepresidente de la CEOE y presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), cree que la confrontación entre Ayuso y el Gobierno de Pedro Sánchez, amplificada por unos medios de comunicación muy enfocados a lo que ocurre dentro de la M-40, contribuye a polarizar más el debate político “cuando en estos momentos lo que necesitamos es unidad de criterio”. “Hay una crisis de modelo de medios de comunicación nacionales, que se están replegando hacia Madrid, y esto se suma a la polarización y la guerra entre el gobierno central y el de la comunidad madrileña. No doy la razón a uno u otro, pero esto afecta al conjunto de la ciudadanía”, dice Navarro, para quien es necesario que aparezcan en el debate más voces. “Que no todo sea Madrid y Barcelona, que haya más juego. Hay otras voces en España, que es plural y hay diversidad de opiniones y modelos”.

"Hay un dinámica hipercentralista que termina teniendo efectos perniciosos"

Más resignado se muestra Andrés Boix, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Valencia, quien admite un síndrome de desconexión por efecto de la saturación y percepción de la incapacidad para cambiar las dinámicas. “Madrid tiene el 15% de la población y la Comunidad Valenciana el 11%. Sin embargo, ¿cuántos asuntos valencianos hay en el espacio público? Ninguno”, sentencia. A su juicio hay una “dinámica hipercentralista” de la que no son ajenas los grandes grupos de comunicación y que termina teniendo “efectos perniciosos de tipo social y político”. “Las instituciones públicas centrales, las empresas públicas, las empresas privadas que tienen que marcharse a Madrid para vivir el BOE… Se ha generado un ecosistema que, aunque agrupa al 15% de la población de España, parece que sea el 90%”.

“Parte del lío en Cataluña tiene su origen en una ceguera de entender el territorio, porque esa ceguera existe. No se entiende lo que pasa en Baleares, en Asturias o en otros sitios, sencillamente porque no lo ven”, señala.

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