El medio millón de votos que podría decidir las elecciones y al que nadie se dirige
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LA MAYORÍA SON LATINOS

El medio millón de votos que podría decidir las elecciones y al que nadie se dirige

La población migrante con nacionalidad española es cada vez más fuerte en la Comunidad de Madrid, pero ni los partidos les apelan en sus campañas ni ellos se movilizan para votar

placeholder Foto: La participación de las personas migrantes suele ser más baja. (EFE)
La participación de las personas migrantes suele ser más baja. (EFE)

En Madrid ya hay más de medio millón de españoles nacidos en otros países. Colombianos, venezolanos, marroquís o italianos que tienen derecho a participar en las próximas elecciones al gobierno de la Comunidad de Madrid. Su peso en la población aumenta año a año, y ya representan el 9% de los madrileños. Sin embargo, en esta campaña no verá a ningún partido político dirigirse a ellos, por muy disputadas que estén las encuestas y aunque esos votos pudiesen inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

A diferencia de lo que ocurre en países como Estados Unidos, donde una campaña que no se dirija a los latinos es impensable; o en Alemania, donde los análisis electorales nunca dejan fuera a las personas con origen migrante, en España no existe todavía una cultura política que se dirija a los que nacieron más allá de nuestras fronteras. Y eso que en Madrid, su peso se ha multiplicado por cinco en dos décadas: de un centenar a principios de siglo, a 522.000 en 2020 (aunque los datos no dicen cuántos son mayores de 18 años y por tanto, están llamados a votar).

La participación de este colectivo ha sido siempre escasa y los partidos no suelen dirigirse a ellos

Los motivos son variados y emanan de las dos partes: la participación histórica de este colectivo ha sido siempre escasa, y por esa razón los partidos no suelen dirigirse a ellos. "Es una pescadilla que se muerde la cola, no se les contempla en los programas porque no votan, y no votan porque nadie piensa en ellos. Y de ahí no salimos", cuenta Álvaro Hernández, colombiano afincado en Madrid y presentador desde hace 18 años del programa de radio dirigido al público latinoamericano 'Todo noticias latinas'.

Hernández conoce bien este problema. Fue el primer candidato inmigrante a la alcaldía de Madrid con el partido Madrid Diversa, que se presentó en las pasadas municipales de 2019. Consiguió poco más de mil votos: "Cuesta mucho movilizar, los países latinoamericanos en su mayoría tienen un régimen presidencialista y se vota a personas con nombres y apellidos, no a formaciones políticas por lo que representan. Y cuando llegan aquí les cuesta interiorizarlo. Además, el que emigra tiene la sensación de que la política no le ha resuelto las cosas, y es difícil que vengan con mentalidad de participar".

Los latinoamericanos representan la mayoría de ese medio millón de posibles votantes. Son además los que más fácil lo tienen para votar: pueden conseguir la nacionalidad española tras dos años viviendo en el país, a diferencia de otros orígenes como el marroquí o el chino, que deben esperar una década, debido a los convenios de reciprocidad que tiene firmados España con cada país. En los comicios autonómicos, como en los generales, solo las personas con pasaporte español pueden votar. Solo en las municipales pueden votar algunas nacionalidades sin tener que sacar un DNI español.

"El que emigra tiene la sensación de que la política no le ha resuelto las cosas"

Pero aunque España lleva años siendo un país receptor de migración, este fenómeno es todavía reciente como para haber generado una masa crítica a la que apelar en su conjunto. "En Estados Unidos el concepto de latino tiene un significado político y existe una identificación de grupo, también por el idioma, que es algo que aquí no pasa. Por eso, por el momento su potencial electoral es menor, porque ni siquiera los estudios o los datos los identifican y es complicado saber cómo se comportan o dirigirse a ellos", explica Santiago Pérez-Nievas, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma.

Dentro del colectivo latino hay muchas diferencias. Como contábamos hace unos días en este periódico, el voto venezolano puede ser clave en la derecha, aunque en general la papeleta migrante suela optar por opciones progresistas por razones culturales y económicas. “Con los pocos datos que ha sacado alguna vez el CIS, sí se ve una tendencia en el voto hacia partidos de izquierdas, quizá no tanto hacia Podemos como al PSOE. Y desde luego menos que la identificación que hay en Estados Unidos con el partido demócrata”, apunta Pérez-Cueva, autor de uno de los pocos estudios sobre la representatividad de las personas migrantes en la política española.

Como puede verse en el gráfico, las secciones censales donde hay más presencia de personas nacidas en el extranjero tienden más a beneficiar a la izquierda, aunque son también las zonas donde hay una menor participación y la renta es más baja.

“En la época de Zapatero muchos inmigrantes se identificaron con el PSOE, porque hizo mucho por regularizar su situación. Pero el partido no ha seguido esa línea, su posicionamiento en materia de migración es muy variable”, explica Ahmed Khalifa, presidente de la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes. “Nosotros desde la asociación animamos a votar al partido que sea, porque es una minoría la que tiene ese derecho y tiene que sentir la responsabilidad de hacerlo por ellos y por el resto. Y más en estas elecciones, en las que la ultraderecha está más presente y eso va en contra de los intereses de los inmigrantes”.

"El posicionamiento [del PSOE] en materia de migración es muy variable"

Esta apatía política, entendible cuando hay que asimilar la cultura e historia política de un país que es ajeno, empieza a desdibujarse entre las nuevas generaciones, que sí han crecido bajo el mismo marco en el que empiezan a votar. “La cultura democrática es algo que tenemos que trabajar un poco: a muchos les da igual quien gobierne, pero en los jóvenes vemos más sensibilidad porque tienen más sentido de pertenencia”, apunta Khalifa.

“Hay que tener en cuenta también que es un colectivo al que el trabajo le ocupa gran parte de tiempo, y tienen menos oportunidad de informarse. Incluso hablando español”, considera Angels Escrivá, profesora de Sociología de la Universidad de Huelva. “Necesitan cierto nivel de conocimiento del país para entender algunos debates que son muy abstractos, aunque lleven muchos años. Y estirando el hilo te diré que cuando la competencia lingüista es escasa, lo que llegan son las consignas simplistas de ciertos grupos, lo que beneficiaría a aquellos partidos que plantean soluciones fáciles y simplistas de la realidad”.

Falta de representatividad

El otro gran problema en la movilización del voto migrante es la falta de referentes que encuentran en las listas. Mientras que ciudades como Londres o París ya han tenido alcaldes nacidos en el extranjero, como Shadiq Khan o Anne Hidalgo, en España es todavía complicado encontrar la aguja de la diversidad en el pajar de las listas electorales.

Se calcula que, en 2015, solo el 2% de los candidatos a unas listas eran de origen migrante en España o Italia, frente al 5-7% de Alemana, Holanda, Bélgica o Alemania. Sin embargo, en regiones como Madrid el peso total de los extranjeros (nacionalizados y no) ronda ya el 20% de la población. “El peso que tiene la población migrante en su conjunto no se corresponde con su peso en las listas. Son pinceladas de color, pero no una representatividad real, que creo que solo se conseguiría con herramientas de discriminación positiva como las cuotas”, considera Escrivá.

placeholder Serigne Mbayé, en un pregón en 2018 (EFE)
Serigne Mbayé, en un pregón en 2018 (EFE)

A mayor representatividad en las listas, más personas de origen migrante se sentirían representadas y darían el paso de acudir a las urnas. Es probablemente el objetivo de Unidas Podemos al incluir a Serigne Mbayé, portavoz del Sindicato de Manteros en su lista. Pero también es importante lo que ocurre con esos nombramientos después del día electoral, para que el compromiso no quede en un brindis al sol.

“Cuando una persona de origen migrante llega a tener un asiento en el Congreso o un ayuntamiento, la sensación que tienen es que no les dejan hacer nada, ni sacar nada adelante. Les dan el argumentario del partido para que lo sigan y ya está. Somos relleno”, critica Hernández. “El PP ha metido a un colombiano en las listas… en el puesto 70. Y Unidas Podemos anunció a Serigne en el puesto 14 y por la repercusión lo han subido al 9. Seguimos siendo convidados de piedra para llenar unas listas sin posibilidad de representatividad”.

Por el riesgo a perder votos entre el electorado nativo, tampoco ningún partido ha promovido el voto migrante con medidas concretas en sus campañas. “Los partidos sienten que tienen más que perder que de ganar, porque pueden agraviar a otros votantes que crean que así pierden privilegios, por eso no sacan el tema", explica Escrivá. "Muchos colegas de Europa se sorprendían porque en España la inmigración no era un tema electoral. Y lo cierto es que salvo el PP en Cataluña con Albiol, nadie lo había usado hasta el surgimiento de Vox. El resto de partidos no entra al trapo, pero eso también hace que nadie toque el tema y que los problemas de personas de origen extranjero no se aborden”. Precisamente esta semana Vox sí metía a los inmigrantes en campaña, reforzando una vez más el bulo de que se quedan con las ayudas sociales por su condición de extranjeros.

Además, aunque con cierta tendencia a opciones progresistas, el colectivo migrante es tan diverso que es difícil que un partido apele a todos. Y si lo hacen, puede que vote algo contrario a sus intereses porque los códigos no son siempre compartidos. “No se mueven en el eje izquierda-derecha como se entiende en Europa y hay cuestiones que les sorprenden, como los nacionalismos o que la bandera se identifique con una determinada ideología”, considera Pérez-Cuevas. “Es un contexto que nosotros tenemos de manera natural, pero que requiere un esfuerzo cuando vienes de fuera. Votar requiere también pensar a quién vas a votar”.

Esto hace también que, al margen de las políticas migratorias (que además pueden ser ya ajenas para los que llevan aquí muchos años), no haya temas electorales que unifiquen a personas de contextos tan distintos como el chino, el paraguayo o el belga. “Habría que dirigirse más bien a los colectivos que integran los migrantes, como por ejemplo las trabajadoras de hogar, los repartidores, cuidadores…”, opina Hernández. A su emisora por el momento solo ha acudido Rita Maestre en nombre de Más Madrid, aunque también el PP se ha acercado a él para dirigirse al público inmigrante. "Y cuando vienen o tocamos estos temas vemos que a la audiencia le interesa, pero hace falta que se sientan representados, que lo haga alguien que hable su idioma, su jerga. Y eso falta todavía”.

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