SEGUIRÁN "DE MOMENTO"

Sánchez y sus ministros con escaño no se van por ahora del Congreso: retendrán su acta

La dirección cambia de planes y decide que sus 11 miembros del Gobierno diputados se queden en la Cámara Baja. Igual que harán los responsables de UP. Ferraz sostiene que la realidad es distinta

Foto: Foto de familia de Pedro Sánchez con sus 22 ministros, el pasado 14 de enero en la Moncloa. (EFE)
Foto de familia de Pedro Sánchez con sus 22 ministros, el pasado 14 de enero en la Moncloa. (EFE)

"Tenemos una coalición de Gobierno, no una coalición de pensamiento. Cada organización actuará como corresponda, y eso se lo dejo al secretario de Organización en la sede de Ferraz". Era la respuesta de Pedro Sánchez el pasado martes a la pregunta de si sus 11 ministros diputados dejarán su escaño en el Congreso para evitar perder votaciones, dado lo ajustado de los números. Pues ya hay respuesta: no, los miembros del Gobierno con asiento en la Cámara Baja no renunciarán "de momento" a sus actas. Seguirán con sus asientos. Lo mismo que ya tenía decidido Unidas Podemos.

El PSOE se ha replanteado la posición que venía manteniendo en las últimas semanas. En la dirección del partido advertían de que no habían adoptado ninguna decisión, pero que la "lógica" dictaba que los ministros con plaza en el Congreso abandonaran sus escaños, salvo el presidente del Gobierno. Pero ahora, configurado el nuevo Ejecutivo de coalición, las cosas han cambiado. La cúpula entiende que no es preciso que se produzca la renuncia. Al menos por ahora, en tanto se vaya viendo cómo discurre la legislatura.

"Así ha sido siempre. Lo raro fue lo último", justifican a El Confidencial desde la Secretaría de Organización del PSOE. Y es que en 2018, cuando Sánchez aterrizó en el poder a través de la moción de censura que ganó a Mariano Rajoy, la dirección pidió a los tres ministros que eran parlamentarios —Meritxell Batet (Política Territorial), Margarita Robles (Defensa) y José Luis Ábalos (Fomento)— que cedieran sus escaños. También lo hicieron los responsables de segundos escalones, como Pedro Saura, que marchó a Fomento como secretario de Estado de Infraestructuras. En aquel momento, ni el presidente ni su número dos, Carmen Calvo, tenían silla en la Cámara Baja. Ella no había figurado en las listas ni de 2015 ni de 2016 —se incorporó al proyecto de Sánchez en las primarias de 2017—, y él había dejado su acta unas semanas después de dimitir como secretario general, tras aquel tormentoso comité federal del 1 de octubre de 2016.

"Antes, Pedro no era diputado y solo éramos 84. Esa era la realidad. Ahora, estamos ante un Gobierno con legislatura completa", alegan en Organización


"Antes, Pedro no era diputado y solo éramos 84 en el grupo. Esa era la realidad que teníamos. Ahora, estamos ante un Gobierno con legislatura completa, y somos 120", sostienen en el aparato del PSOE. Es decir, que ya se sabía que, tras la moción de censura, el recorrido del nuevo Ejecutivo sería corto, limitado, dada su fragilidad parlamentaria. Y así fue: los Presupuestos de 2019 fueron tumbados en febrero y ello abocó a Sánchez a convocar las generales del 28 de abril. Comicios que los socialistas ganaron, igual que la repetición del 10 de noviembre. El presidente logró la investidura y ha montado un Gobierno de coalición que espera que pueda resistir, como reiteró el pasado martes, "1.400 días", los que quedan hasta las siguientes elecciones, si no hay adelanto. 200 semanas. Su fortaleza es mayor.

Los secretarios de Estado, sí fuera

Otra razón que ha pesado es que PSOE y Unidas Podemos suman 155 votos en el Congreso, y esos apoyos están amarrados para todas las iniciativas que salgan del Ejecutivo, porque así lo han firmado ambas fuerzas. 155 escaños que son más que los que suman PP (89, con Foro), Vox (52) y Ciudadanos (10), que llegan a los 151 diputados.

"Ya veremos sobre la marcha", advierten en Ferraz. Y es que cada semana se suceden muchas votaciones en el Congreso, y no solo de leyes

Sin embargo, la investidura demostró que los números nunca serán fáciles para la coalición gubernamental. Sánchez recibió la confianza de la Cámara en segunda vuelta y por mayoría simple, con solo dos votos de diferencia (167 síes, 165 noes y 18 abstenciones). Esa mayoría es insuficiente para unos Presupuestos del Estado, la ley económica más importante del año y la que en verdad permitirá dar oxígeno a Sánchez durante al menos media legislatura, si ERC los rechaza. Pero en el Congreso se acumulan muchísimas votaciones cada semana: no solo de proyectos y proposiciones de ley, las iniciativas más importantes, sino también mociones o proposiciones no de ley. "Ya veremos sobre la marcha", señalan en Organización del PSOE. Es decir, que si andando la legislatura la coalición pierde pulsos importantes, esta decisión inicial se podría replantear, pero por ahora se prefiere que Sánchez y sus ministros diputados sigan con sus actas porque ahora "hay más horizonte temporal". Sin embargo, los secretarios de Estado socialistas, caso de Pedro Saura, que repite como número dos de Ábalos, sí deberán decir adiós al palacio de la carrera de San Jerónimo. Esto encaja en la tradición del partido, ya que estos altos cargos sí están más a pie de obra en sus respectivos ministerios.

Los ministros Fernando Grande-Marlaska, José Luis Ábalos e Isabel Celaá, el pasado 4 de enero en el Congreso. (EFE)
Los ministros Fernando Grande-Marlaska, José Luis Ábalos e Isabel Celaá, el pasado 4 de enero en el Congreso. (EFE)

La cuestión del tiempo también es relevante. Y es que si el presidente decidiese una remodelación de su Gabinete que provocara la salida de algunos de los titulares de cartera, estos podrían reacomodarse en el Congreso, como ha ocurrido con anteriores Gobiernos. Es más, Unidas Podemos había decidido que sus ministros y secretarios de Estados continuaran con sus escaños por si la alianza con el PSOE estallara y tuvieran que retornar a sus cargos de diputados. Para los morados no se veía sostenible que Pablo Iglesias (vicepresidente segundo), Irene Montero (Igualdad), Yolanda Díaz (Trabajo) y Alberto Garzón (Consumo), cuatro de las principales caras de su grupo confederal, quedaran con un pie fuera a mitad de legislatura. La decisión tiene más impacto en UP que en el PSOE, porque solo son 35 parlamentarios. Cuatro de ellos son ministros (todos, menos Manuel Castells, titular de Universidades), y además dos de sus secretarias de Estado, Noelia Vera y Ione Belarra, son diputadas. También salió elegida el 10-N Victoria Rosell, pero su cargo de delegada del Gobierno para la Violencia de Género no es compatible con un sillón en el Congreso.

Más conexión con el Parlamento

En la cúpula del PSOE esgrimen que ellos no actúan arrastrados por Unidas Podemos. No les influye, dicen, que Iglesias y los suyos hayan optado por permanecer en el Congreso. Es una decisión autónoma. Argumentan que el PP y Ciudadanos tampoco sumaban mayoría absoluta en la legislatura 2016-2019 (tenían 169 escaños) y, sin embargo, tampoco los ministros de Rajoy dejaron sus actas.

Seis ministros de Sánchez (Calviño, González Laya, Darias, Uribes, Escrivá e Illa) y uno de Unidas Podemos (Castells) no tienen silla en el Congreso

De los 17 ministros elegidos por Sánchez, 11 concurrieron en listas electorales: las vicepresidentas Carmen Calvo y Teresa Ribera son diputadas por Madrid, igual que Reyes Maroto (Industria), Fernando Grande-Marlaska y Juan Carlos Campo por Cádiz, María Jesús Montero por Sevilla, José Luis Ábalos por Valencia, Margarita Robles por Ávila, Isabel Celaá por Álava, Luis Planas por Córdoba y Pedro Duque por Alicante. Del Gabinete saliente, solo Nadia Calviño, actual vicepresidenta tercera, renunció a integrarse en una candidatura. Dolores Delgado se incorporó a la plancha por Madrid, pero abandonó este jueves su escaño para asumir el cargo de fiscal general del Estado, puesto para el que ha sido avalada ya, con división interna, por el Consejo General del Poder Judicial.

Sánchez y sus ministros con escaño no se van por ahora del Congreso: retendrán su acta

Quienes no tienen sitio en el Congreso son seis ministros cuota PSOE: Nadia Calviño (Asuntos Económicos), Arancha González Laya (Exteriores) —era directora del Centro de Comercio Internacional—, Carolina Darias (Política Territorial y Función Pública) —era consejera del Gobierno canario—, Salvador Illa (Sanidad) —es secretario de Organización del PSC, pero no tenía acta en el Parlament—, José Manuel Rodríguez Uribes (Cultura) —era portavoz adjunto del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid y dejó el lunes su escaño autonómico— y José Luis Escrivá (Inclusión, Seguridad Social y Migraciones), que presidía la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). A ellos seis se suma, por UP, Manuel Castells (Universidades).

La decisión implicará que los miembros del Ejecutivo tengan más conexión con el Parlamento, eslabón que se echaba en falta en la última legislatura. Pero, a cambio, deberán cuadrar sus agendas en función de las votaciones más importantes. Ahora les ayuda que el Consejo de Ministros, al que han de acudir siempre salvo si se hallan de viaje, se celebrará cada martes.

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