LOS PRIMEROS PASOS DEL NUEVO GABINETE

Sánchez y Calvo centralizarán la gestión de las negociaciones con la Generalitat

El presidente y su dos pilotarán, como antes, el diálogo con el Govern. El jefe del Ejecutivo se verá con Torra porque su situación judicial, su inhabilitación como 'president', "se aclarará más adelante"

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, firma los decretos de nombramiento de sus ministros, este 12 de enero. (Pool Moncloa)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, firma los decretos de nombramiento de sus ministros, este 12 de enero. (Pool Moncloa)

El control del diálogo con Cataluña no saldrá del complejo de la Moncloa. Quedará bajo la tutela directa de Pedro Sánchez y de su vicepresidenta primera, Carmen Calvo. Como antes. Como siempre ocurrió. Los dos controlarán el flujo de la negociación con la Generalitat, modularán la respuesta, impulsarán o frenarán. Una carpeta tan delicada como esta no cambiará de manos. La legislatura, dure lo que dure, estará atravesada por Cataluña, aunque a la vez el presidente intentará que la agenda no quede monopolizada por una materia que incomoda a los socialistas y que no les renta electoralmente. Por eso, para que ningún cabo quede suelto, Sánchez y Calvo se reservarán esa carta.

La elección inesperada de la consejera canaria Carolina Darias al frente de Política Territorial y Función Pública ya apuntaba a que el pulso con Cataluña sería conducido desde la Moncloa. Pero este domingo fue el propio presidente quien lo confirmó. Tras presentar a su Gobierno de coalición, un Gabinete amplísimo, de 22 ministros, en el que apenas un 22,7% de las carteras serán dirigidas por Unidas Podemos, Sánchez charló unos minutos con los periodistas, y a ellos les subrayó que la crisis catalana quedará bajo su control y el de la vicepresidenta primera, precisamente por su importancia. También intervendrá el titular de Justicia, Juan Carlos Campo, o incluso el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya que su incorporación tiene un significado que "va mucho allá" del departamento que liderará dentro del Ejecutivo. Illa, secretario de Organización del PSC, hombre de la máxima confianza de Miquel Iceta e integrante del equipo negociador con ERC, es un "cargo con un peso político específico". Él podrá actuar como eslabón entre Madrid y Barcelona, como el hombre discreto que puede ayudar a que las negociaciones lleguen a buen puerto. También ayudará el número tres del partido y ministro de Transporte, José Luis Ábalos, indicaron fuentes muy próximas al líder socialista.

Darias estará presente, por razón de su cargo, en el diálogo con Cataluña. Pero su función no será esa en exclusiva. Sánchez explicó que la política territorial "no es una cuestión que tenga que ver solo con Cataluña, sino que abarca más temas". La dirigente canaria, "una consejera muy capaz, que tiene una experiencia acreditada", tendrá un rol más protagonista en la interlocución con las demás comunidades autónomas. Sobre ella recaerá, por ejemplo, la preparación de las Conferencias de Presidentes, que PSOE y Unidas Podemos quieren que se celebren anualmente a partir de ahora.

El presidente también se apoyará en Campo, Illa, Ábalos o Darias, aunque esta se centrará en el diálogo con las demás comunidades


Es decir, que el diálogo con todas las CCAA lo conducirá Darias, pero las negociaciones con el Govern para dar una salida al "conflicto político", para encauzar una crisis enquistada desde hace años, discurrirá por un carril propio y más exclusivo, y que vigilarán estrechamente Sánchez y Calvo. La vicepresidenta ya pilotó las negociaciones con el Govern a partir de la 'Declaración de Pedralbes' de diciembre de 2018, justo cuando atravesaban su parte más delicada, orillando a la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, y eso que la hoy presidenta del Congreso gozaba de la absoluta confianza de Sánchez. Calvo continuó hablando con el 'vicepresident', Pere Aragonès (ERC), y la entonces 'consellera' de Presidencia, Elsa Artadi. Las negociaciones saltaron por los aires cuando los republicanos presentaron una enmienda a los Presupuestos de 2019 y tanto ellos como sus socios exigieron negociar el referéndum de autodeterminación. Mientras, el PSOE se caldeaba por la aceptación de la figura del "relator". El diálogo con el Govern se paró, pero Calvo siguió manteniendo buena relación y contacto con Aragonès (Artadi marchó al Ayuntamiento de Barcelona). El 'vicepresident' también tiene hilo directo con Sánchez.

Cauce propio

Sánchez ya charló el pasado jueves unos siete minutos con el 'president', Quim Torra. Ambos acordaron una próxima reunión. El jefe del Ejecutivo confirmó a los periodistas que ese encuentro, en principio, se producirá, aunque aún no tiene decidido si será en Madrid o en Barcelona, pues "dependerá de la agenda" de ambos.

Sánchez da a entender que el encuentro con Torra será pronto, o en Madrid o en BCN. "Estamos en un Estado de derecho. Lo que diga la Justicia"

El Tribunal Supremo rechazó el pasado viernes suspender de urgencia el acuerdo de la Junta Electoral Central (JEC) del 3 de enero que retiró el acta de diputado autonómico a Torra, por estar condenado por desobediencia, aunque no en sentencia firme. El TS mantuvo por tanto la inhabilitación del 'president' como parlamentario y dio cinco días a las partes para presentar sus alegaciones. Pero la JEC también dejaba en manos del Parlament la decisión de si Torra debía o no abandonar la presidencia de la Generalitat. El Govern ya ha advertido de que el 'president' solo obedecerá el mandato de la Cámara, mientras que el jefe del Legislativo, el republicano Roger Torrent, aseguró ya que la JEC no es el "órgano competente" para retirar el acta de diputado, por lo que Torra mantenía su escaño.

Sánchez y Calvo centralizarán la gestión de las negociaciones con la Generalitat

¿Seguirá siendo 'president' cuando se vea con el jefe del Govern? "Estamos en un Estado de derecho. Lo que diga la Justicia", respondió Sánchez, remitiéndose por tanto a lo que decidan los tribunales, dando por sentado que su situación judicial "no se aclarará hasta más adelante", no de forma inminente, por lo que no habría obstáculo para que ambos se encontraran. El presidente relató que había quedado con Torra en esperar a que se pasen estos "días intensos" de formación del Ejecutivo central para agendar la entrevista entre ambos. También hará ronda con el resto de mandatarios autonómicos, pero la interlocución con el Govern llevará su cauce propio. Se espera, en consecuencia, que la reunión de Sánchez y Torra, sea en la Moncloa o en Barcelona, se producirá antes de la primera cita de la mesa de gobiernos, el mecanismo que el PSOE pactó con ERC para intentar encarrilar el "conflicto político". De sus palabras se desprendía que ese encuentro con el 'president' será pronto. En su intervención en abierto, Sánchez subrayó que quiere que esta sea la legislatura del diálogo, en su triple vertiente, "social, territorial y generacional".

También había "estrategia"

Más allá de Cataluña, Sánchez cree que la relación con Unidas Podemos, blindada a través de un exigente protocolo de coordinación, fluirá bien. No ve "roces" con los morados de cara al futuro, ni tampoco estima que se hayan producido los primeros resquemores a cuenta de la estructura del Ejecutivo. Pablo Iglesias no tenía conocimiento de esa cuarta vicepresidencia, en manos de Teresa Ribera, que diluye su peso en la primera línea de mando. El presidente defendió que la negociación con Podemos "siempre fue clara", porque ambos líderes pactaron "la estructura que incorpora" a la formación morada en el Ejecutivo. Es decir, que los dos cerraron el organigrama de los ministerios que gestionarán los de Iglesias, pero no de todo el Gabinete. "No ha habido ningún problema cuando hemos hablado estos temas", defendió el líder socialista. De cualquier modo, durante su intervención, lanzó un aviso clarísimo a sus aliados: el Gobierno de coalición, una "singularidad" en España en la historia democrática, será "plural", y tendrá diversas "voces", pero solo caminará en una "dirección" y tendrá "una misma palabra".

No prevé problemas de convivencia con sus socios, y sostiene que tenía "muy claro" tanto la creación de una cuarta vicepresidencia como los nombres

El jefe del Ejecutivo contó a los informadores que siempre tuvo "muy claros" los nombres de quienes compondrían su Gabinete, como también tenía "claro" que quería crear esa Vicepresidencia Cuarta. Si sorprendió el martes cuando a través del PSOE anunció que los nombramientos se retrasarían era porque necesitaba "unos días" para preparar todo y tener listos, por ejemplo, los decretos de estructura del Gobierno. También influyó, admitió, la "estrategia". Es decir, que se quiso que los ministros se fueran conociendo por goteo. Sánchez se mostró muy satisfecho del equipo que ha compuesto, y se mostró convencido de que algunos perfiles que se presumen técnicos, como el de Arancha González Laya en Exteriores o José Luis Escrivá en Seguridad Social sorprenderán cuando empiecen a ser más conocidos. Además, hay una "dimensión europea en muchos nombramientos que es muy importante no perderla de vista", sostuvo, asumiendo que pesa, y mucho, lanzar un mensaje de tranquilidad a Bruselas. Y recordó que en su Gobierno se mantienen pesos pesados como Calvo o Ábalos o entran otros como Illa.

La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, a su llegada a la comparecencia de Pedro Sánchez, con el director de Gabinete del jefe del Ejecutivo, Iván Redondo, y el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños, este 12 de enero. (EFE)
La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, a su llegada a la comparecencia de Pedro Sánchez, con el director de Gabinete del jefe del Ejecutivo, Iván Redondo, y el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños, este 12 de enero. (EFE)

No quiso precisar si recibió algunas negativas. Se aferró a que tenía una idea muy firme de cómo quería encajar el puzle. Nunca dudó de la conveniencia de fichar a Campo, por ejemplo, igual que cree que José Manuel Rodríguez Uribes, pese a no proceder del mundo de la gestión cultural, como su predecesor, José Guirao, sí "tiene un discurso de valores y de principios" que puede ser muy útil para el ministerio. Sus carencias en el conocimiento del sector se pueden suplir, indicó, con el equipo "muy potente" que existe en el departamento.

Sánchez y Calvo centralizarán la gestión de las negociaciones con la Generalitat

Despedida a los que salen

La primera y contundente crítica que ha recibido Sánchez es por la configuración de su Gabinete, 22 ministros y él mismo, 23 en total, el segundo más numeroso que el que armó Adolfo Suárez en 1979. El presidente alegó, durante su intervención, que el ensanchamiento del Ejecutivo "refleja la voluntad de construir un Gobierno de acción, con competencias muy precisas, muy tasadas, y en el que las grandes prioridades de España tengan voz directa en el Consejo de Ministros". Por eso se desgaja Trabajo (para Yolanda Díaz, de Unidas Podemos) de Seguridad Social (para Escrivá), porque hace falta por un lado definir un nuevo marco laboral y por otro renovar el Pacto de Toledo, cuestiones urgentes y ambiciosas que pueden "absorber" la totalidad de la atención de un ministro. También la nueva configuración ha supuesto la salida de cuatro miembros del Ejecutivo. Dos de ellas, Luisa Carcedo (Sanidad) y Magdalena Valerio (Trabajo), son mujeres de su dirección federal y de partido, lo que ha dolido más en Ferraz. Sánchez expresó su "agradecimiento profundo y sincero" a los que abandonan su equipo, por su "extraordinario trabajo". Su baja en el Consejo, explicó, se debe a que "cada etapa política reviste nuevas circunstancias, exige también de nuevos perfiles".

Este lunes, los 22 ministros toman posesión, y el martes, primera reunión del Gabinete de coalición. El viernes, pueden llegar las primeras medidas

El nuevo Gobierno de coalición echa oficialmente a andar a partir de este lunes, cuando a las 10:00 tomen posesión los 22 ministros de Sánchez en el palacio de la Zarzuela, ante el Rey, para luego trasladarse a las sedes de sus departamentos para el traspaso de carteras. El martes, primera reunión del Consejo (con rueda de prensa posterior del presidente) y primera tacada de nombramientos. El viernes, se esperan las primeras medidas sociales. Porque Sánchez no quiere que la legislatura quede monopolizada por la crisis en Cataluña. De cualquier modo, la receta que impone a su equipo es la de la "moderación", la búsqueda de "acuerdos" y la construcción de "puentes", frente a una oposición que agita, dijo, la "discordia" y la "sobreexcitación". "Los ciudadanos nos están reclamando a los políticos una España de moderación y no una España de crispación", y en eso se afanará el Ejecutivo, porque persigue "servir a todos los españoles". "Unir".

Pedro Sánchez, a su llegada a la comparecencia de presentación de su nuevo Gabinete, este 12 de enero en la Moncloa. (Borja Puig de la Bellacasa | Pool Moncloa)
Pedro Sánchez, a su llegada a la comparecencia de presentación de su nuevo Gabinete, este 12 de enero en la Moncloa. (Borja Puig de la Bellacasa | Pool Moncloa)

Sánchez sabe que la legislatura que ahora arranca de verdad estará plagada de obstáculos. Pero al menos empieza. "Habemus' Gobierno", resopló aliviado el presidente cuando dejó el atril y se dirigió a los periodistas después de muchos días esquivándolos. Hay Gobierno, sí. Su longevidad está por ver.

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