LA CORONA, PRINCIPAL REFERENCIA INSTITUCIONAL

La oportunidad del Rey con el Gobierno PSOE-UP: "Es una válvula de seguridad"

A pesar de los interrogantes sobre la jefatura del Estado con el nuevo Gobierno, que incluye a dirigentes que cuestionan la monarquía, los expertos hacen una lectura positiva para la Corona

Foto: Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela este viernes. (EFE)
Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela este viernes. (EFE)

La entrada de Unidas Podemos en un Gobierno de coalición liderado por el PSOE, anunciada en noviembre dos días después de las elecciones con un preacuerdo y el abrazo entre Sánchez e Iglesias, abrió un interrogante en torno a la jefatura del Estado. El motivo era obvio: por primera vez dirigentes republicanos que han cuestionado abiertamente la continuidad de la monarquía parlamentaria como forma política del Estado entrarían en el Ejecutivo central.

Sin embargo, expertos en Derecho Constitucional coinciden en que el nuevo acuerdo político —apoyado en una endeble mayoría parlamentaria— podría tener una lectura más que positiva para la Corona: se podría consolidar como la principal referencia institucional y como garante de la fortaleza del Estado, ante las dificultades que previsiblemente tendrán el Ejecutivo y el poder legislativo con un Parlamento tan fraccionado. Y todo ello con la paradoja de un Gobierno de coalición entre las dos ramas de la izquierda y apoyado en distintas fuerzas nacionalistas.

El catedrático de Derecho Constitucional de la UNED, Antonio Torres de Moral, apuntala esa idea: ante la desconfianza de los ciudadanos con la política, el incumplimiento de las promesas electorales y los recelos que provocan los apoyos de la investidura, "la referencia que queda de mayor sensatez y prudencia es el Rey", asegura. "Se ha visto con claridad un repunte de su figura como eslabón que se mantiene firme en la defensa de la Constitución, que no hace especulaciones ni aventuras. Cumple su papel y su función rigurosamente", asegura el catedrático.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mientras promete el cargo. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mientras promete el cargo. (Reuters)

Torres del Moral recuerda que la ventaja que tiene la monarquía es precisamente que hay una persona "que no depende de negociaciones, como tampoco de elecciones". "Es permanente en el tiempo y esa posición preeminente le da una solidez y un prestigio internacional", añade. "El Rey ejerce como válvula de seguridad para la población", insiste. En esa línea, asegura también el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco, Javier Tajadura, que el monarca es "el único que ha cumplido con el procedimiento constitucional previsto" tras las elecciones, igual que ha hecho desde que accedió al trono.

"La presidenta del Congreso no ha colaborado, Pedro Sánchez se autopostuló cuando no debería haberlo hecho, y los partidos no cumplieron con su obligación. La lógica del régimen parlamentario es que los partidos hablan y pactan. El Rey ha mantenido la credibilidad, los demás han estado engañando y actuando en el corto plazo", matiza.

También el catedrático de Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, Juan José Solozábal, afirma que el monarca ha conducido la situación "con prudencia y sensatez", recordando que "el riesgo de la insignificancia para la Corona existe" en el actual sistema político y que, sin embargo, "su prestigio y su reconocimiento a nivel internacional no hace más que reafirmar el valor que tiene su figura". "Sus competencias pueden parecer pequeñas, formales, pero sus tareas son muy importantes", insiste.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan. (Reuters)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan. (Reuters)


El giro evidente de Podemos

A pesar de las incógnitas abiertas por la formación del nuevo Gobierno, el líder de Unidas Podemos lleva tiempo aparcando su tendencia republicana. Poco antes de Navidad, cuando se acercaba la fecha de la investidura y la consumación de la coalición por la que ocupará una vicepresidencia, lo terminaba de reconocer. "La monarquía no está en crisis, y esto lo dice un republicano", afirmó en el Congreso. La república parecía dejar de ser una prioridad para Pablo Iglesias, asumiendo ya su nuevo papel institucional y gubernamental.

Días después el encargado de valorar el tradicional discurso de Felipe VI de Nochebuena sería el secretario de Acción de Gobierno de Podemos, Pablo Echenique. Para sorpresa de muchos, el hombre fuerte de Iglesias reconocía "el olfato político" del monarca, elogiando incluso parte de su intervención. Alberto Garzón, futuro ministro y uno de los dirigentes más críticos con el Rey no valoró el discurso. Ni siquiera en su perfil de Twitter como acostumbraba antes con duras críticas. Los cambios eran evidentes.

En una reciente entrevista con 'eldiario.es' Iglesias hacía un balance positivo sobre los últimos tiempos de la monarquía, especialmente desde que Felipe VI reina con la excepción del discurso del 3 de octubre de 2017 (dos días después del referéndum ilegal en Cataluña) que sigue calificando de "error". Aún así, el futuro vicepresidente del Gobierno reconocía: "Fue un error. No porque yo no esté de acuerdo con ese discurso, pero fue un error para los propios intereses de la monarquía".

En la misma entrevista Iglesias afirmaba que la monarquía demostró, con la abdicación de Juan Carlos, "tener más visión política que buena parte de los actores de izquierda y derecha", y valoró positivamente el discurso de su primera Nochebuena en 2014: "Felipe hizo un discurso, claro que conservador, pero inteligente, tratando de adaptar la monarquía a la nueva época".

El futuro de la monarquía

Expertos constitucionalistas no esconden ciertos interrogantes con las pretensiones que podrían tener algunos integrantes del nuevo Ejecutivo a largo plazo, pero descartan cualquier duda sobre la permanencia de la Corona. Exactamente igual que hizo Iglesias en esa entrevista cuando reconocía: "Sería muy ingenuo pensar que en el corto o en el medio plazo en España se va a producir una suerte de transición hacia un sistema republicano, porque eso requeriría de unas mayorías parlamentarias y sociales amplísimas, que en este momento no existen".

Se refería al procedimiento agravado que implica una revisión total de la Constitución o cualquiera de carácter parcial que afecte a las cuestiones más relevantes de la Carta Magna, como el Título Preliminar en el que se define la monarquía parlamentaria como forma política del Estado. El artículo 168 especifica todos los pasos: además de aprobar la reforma en cuestión por mayoría de dos tercios del Congreso, se procedería a la disolución inmediata de las Cortes. Las nuevas Cámaras elegidas deberían ratificar la decisión de nuevo por mayoría de dos tercios. Después se celebraría un referéndum para su ratificación. "Requeriría de mayorías parlamentarias y sociales amplísimas que en este momento no existen", dejaba claro Iglesias.

En todo caso, y en vista de como transcurrió el debate de investidura de Pedro Sánchez, lo que parece claro es que los distintos partidos políticos han puesto al jefe del Estado en el centro del debate. Como publicó este diario, los expertos en Derecho Constitucional rechazan que algunas formaciones puedan erigirse en defensoras únicas del Rey, recordando que el monarca está al margen de cualquier cuestión partidista, no desempeña nunca un papel político y siempre hace prevalecer, como recordó el propio portavoz del PNV, Aitor Esteban, su "neutralidad institucional".

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