EL EJECUTIVO SE CONOCERÁ ENTERO EL 12

Sánchez hace portavoz a Montero, mantiene a Celaá y Duque y releva a Carcedo y Guirao

Sánchez compensa el desequilibrio a favor de Calviño en una vicepresidencia aupando a un puesto clave a Montero, que seguirá en Hacienda y será la cara del Ejecutivo en sustitución de Celaá

Foto: La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, el pasado 7 de enero en el Congreso. (EFE)
La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, el pasado 7 de enero en el Congreso. (EFE)

María Jesús Montero será la nueva cara del Gobierno. Seguirá al frente del Ministerio de Hacienda, pero a esas funciones añade otra fundamental, y de mucho valor político: la Portavocía del Ejecutivo de coalición. Pedro Sánchez quiere lanzar el mensaje de que "la gestión económica será prioritaria" para el nuevo Gabinete, de ahí que quiera que sea ella quien asuma el peso de la comunicación del Consejo de Ministros todos los viernes, en sustitución de Isabel Celaá, a quien ya se veía de salida en ese cargo desde las elecciones del 10-N, si no antes. Pero ella no dejará su cartera de Educación y Formación Profesional, como tampoco perderá Pedro Duque, fichaje estrella de 2018, Ciencia e Innovación. Quienes saldrán ya seguro del Ejecutivo son los titulares de Sanidad y Cultura, Luisa Carcedo y José Guirao.

El presidente sigue dando a conocer la composición de su equipo a cuentagotas, en una estrategia muy calculada que ya le funcionó en 2018. Esta tarde la Moncloa confirmó el nombre de María Jesús Montero (Sevilla, 1966) que, por otra parte, se daba por absolutamente seguro en el nuevo Ejecutivo. Descontaba estaba su continuidad en Hacienda y es cierto que en las últimas semanas, como ya adelantó este diario, se perfilaba como nueva portavoz. Por varias razones. Desde su aterrizaje en Madrid procedente de la Junta de Andalucía —era consejera de Hacienda de Susana Díaz—, su peso ha ido creciendo, hasta convertirse en uno de los valores en ascenso y una de las integrantes del núcleo de confianza de Sánchez.

Su proyección se multiplicó con la presentación de los Presupuestos del Estado de 2019, que ella negoció con Pablo Echenique, aunque fueron tumbados por el Congreso en febrero, lo que desencadenó el anticipo de las elecciones generales del 28 de abril. De cara a esos comicios, en los que concurrió como cabeza de lista por Sevilla, la dirección del partido tiró de ella para los debates (entre ellos, el organizado por El Confidencial), en los que ella se encontraba cómoda por su perfil, muy político, y su capacidad para sortear obstáculos o charcos incómodos. Después, fue una de las negociadoras con Unidas Podemos, junto con Adriana Lastra y Carmen Calvo. Aquellas conversaciones acabaron encallando porque el presidente veía más ventajosas unas elecciones en las que creía poder reforzarse y desprenderse de la amenaza de un Gobierno de coalición del que renegaba.

Montero participó en las negociaciones frustradas del verano, y después del 10-N tejió el acuerdo programático con UP, igual que el pacto de PGE


Para el 10-N, Montero volvió a repetir como cabeza de cartel por Sevilla, volvió a ser la cara de los debates. Y volvió a asumir un papel protagonista después de las urnas. Por encargo de Sánchez, se dispuso a negociar el programa de gobierno con Echenique, y los dos lo cerraron para satisfacción de las dos partes. El documento conjunto se cerró el 29 de diciembre tras una reunión del jefe del Ejecutivo con Pablo Iglesias, y que remataron el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños, con la portavoz adjunta de los morados en el Congreso y futura secretaria de Estado de Agenda 2030, Ione Belarra.

Comunicación amarrada

Que Montero continúe en Hacienda, un área en la que no ha tenido demasiados incendios —sí una intensa polémica por las entregas a cuenta a las comunidades autonómas, que liberó ya con las elecciones del 10-N convocadas—, entraba dentro de la lógica. Y también la Portavocía, porque ella es una de las dirigentes que mejor relación tiene con los morados, porque forma parte del ala izquierda del partido. Ahora ese será un puesto clave, muy caliente, en el que tendrá que ejercer de eslabón entre las dos almas del Ejecutivo y dar la cara por un Gabinete que tendrá enfrente una oposición durísima.

A Montero le ayuda su buena relación con la prensa y también con los morados. Ahora será un eslabón clave para uno de los puestos más difíciles

La comunicación es un punto crucial en el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos. De hecho, en su protocolo de coordinación se precisa que las dos formaciones llevarán una estrategia conjunta, que evitarán ruidos y airear las discrepancias, que han de quedar enterradas intramuros. Solo cuando las diferencias sean insalvables, se darán a a conocer, pero incluso en ese caso los socios acordarán cómo abordarlas tanto en sede parlamentaria como ante los medios.

Isabel Celaá, todavía portavoz del Ejecutivo en funciones, el pasado 27 de diciembre, tras la última reunión del Consejo de Ministros. (EFE)
Isabel Celaá, todavía portavoz del Ejecutivo en funciones, el pasado 27 de diciembre, tras la última reunión del Consejo de Ministros. (EFE)

Montero tiene a su favor, asimismo, su buena relación con los periodistas. No rehúye las preguntas de los informadores y despliega arsenal ante cualquier cuestión. No es tan habitual, menos en un Gabinete saliente cuyos miembros no siempre eran accesibles. Por no hablar de que el presidente esquiva las comparecencias, como le ha reprochado la prensa en estos últimos dos meses de manera insistente.

Sánchez hace portavoz a Montero, mantiene a Celaá y Duque y releva a Carcedo y Guirao

Sánchez premia a una de sus ministras con más peso, promocionándola para un puesto muy complicado y a la vez vistoso, y a su vez la compensa por el desequilibrio a favor de Nadia Calviño. Hasta ahora, las dos ministras estaban en pie de igualdad, si bien era la titular de Economía y Empresa la que presidía la Comisión Delegada de Asuntos Económicos. Ahora, Calviño asumirá la Vicepresidenta Tercera y se encargará de Transformación Digital. El presidente, por tanto, reequilibra ese escalón que sube esta otorgando la Portavocía a la dirigente sevillana.

Relevos a dos sustitutos

El movimiento tiene otra lectura. Sánchez deja mejor situada a Montero de cara a la sucesión de Susana Díaz en el PSOE andaluz. Será mucho más visible y ganará galones por si ella es la que tiene que asumir las riendas de la federación o la candidatura a la Junta en las próximas autonómicas. La desventaja es que también es un cargo que puede quemar más a su titular, al estar sobreexpuesto. En cualquier caso, las siguientes maniobras del presidente pueden dar alguna pista de qué tiene pensado para Díaz, ahora alineada por completo con Ferraz dada su debilidad absoluta.

La elección de la dirigente sevillana puede tener lectura interna, ya que podría ser la llamada por Sánchez a lidera la sucesión de Susana Díaz

La salida de Celaá de la Portavocía no pilla por sorpresa. La política vasca se bandea bien en temas de su competencia, Educación y Formación Profesional, una materia que domina al dedillo, pero se sentía algo menos segura con respecto a los temas de política general, aunque había mejorado respecto a sus primeras ruedas de prensa. Pero nunca llegó a estar en el círculo de mayor confianza del presidente, cosa que no ocurre con Calvo... o ahora con Montero. No obstante, precisamente su conocimiento de un área que ya gestionó en el Gobierno vasco, y luego ya en el ministerio, explican que siga al frente de Educación. Uno de los principales proyectos es la derogación de la Lomce, que incluirá la reformulación de la asignatura de Religión, que dejará de ser computable y será voluntaria.

Pedro Duque, el pasado 12 de diciembre en la cumbre del clima, en Madrid. (EFE)
Pedro Duque, el pasado 12 de diciembre en la cumbre del clima, en Madrid. (EFE)

Quien continuará también es Pedro Duque, en principio a cargo de Ciencia e Innovación, pero sin Universidades, área que se desgaja y pasa a Unidas Podemos, al sociólogo Manuel Castells. Él fue uno de los fichajes más sorprendentes de Sánchez en junio de 2018. Un astronauta, el único astronauta nacido en España que ha viajado al espacio, que pasaba a ocuparse de un ministerio. Duque se integró en el Gabinete y concurrió en las listas del PSOE del 28-A y del 10-N (en su caso, como número uno por Alicante), como todos sus compañeros de Ejecutivo, salvo Calviño, que prefirió no sumarse a ninguna candidatura.

La vicepresidenta, Carmen Calvo (d), con los ministros en funciones Magdalena Valerio (2d), Luisa Carcedo (c), José Guirao (2i) y Fernando Grande-Marlaska (i), el pasado 25 de noviembre en la manifestación contra la violencia machista, en Madrid. (EFE)
La vicepresidenta, Carmen Calvo (d), con los ministros en funciones Magdalena Valerio (2d), Luisa Carcedo (c), José Guirao (2i) y Fernando Grande-Marlaska (i), el pasado 25 de noviembre en la manifestación contra la violencia machista, en Madrid. (EFE)

Este jueves pasaron por la Moncloa también Luisa Carcedo y José Guirao. Ambos, tal y como adelantó la SER y pudo confirmar este diario de fuentes del equipo del presidente, serán relevados. No seguirán en el nuevo Gabinete, aunque se desconoce todavía quiénes serán sus sustitutos. Carcedo, diputada por Asturias y miembro de la ejecutiva federal, se ocupó primero del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil y, cuando Carmen Montón dimitió por las irregularidades de su máster, ella pasó a ocupar la cartera de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Venía avalada por una amplia trayectoria como gestora y por su carácter de mujer de partido. Ahora, su departamento ha sido desguazado, ya que Consumo pasa a Alberto Garzón y Bienestar Social, a Pablo Iglesias. Su puesto ya peligraba casi desde que se cerró el preacuerdo con Unidas Podemos.

Salen Carcedo y Guirao, dos ministros con menor perfil político aunque con una gestión sin ruidos. No se sabe aún quiénes serán sus sucesores

Guirao también entró de rebote en el Gabinete. Fue tras la caída de Màxim Huerta, a los seis días de prometer su cargo. Salida obligada tras conocerse que defraudó a Hacienda. El almeriense lucía un vasto currículum como gestor cultural, y por eso Sánchez pensó que podía ser el idóneo. Un ministro que no traía el rótulo de estrella, pero sí con buena prensa en su trayectoria. Su paso por el departamento ha estado exento de sustos, igual que con Carcedo, pero a ambos les falta el peso político que el presidente busca para esta nueva etapa.

Estreno probable el próximo martes

María Jesús Montero se estrenará como portavoz, previsiblemente, el próximo martes, 14 de enero. Será entonces cuando se celebre el primer Consejo de Ministros de la coalición. 

Pero antes habrá otros pasos importantes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comunicará al Rey este domingo, día 12, la composición de su Ejecutivo y comparecerá ante los medios de comunicación para informar de ella a la ciudadanía, tal y como adelantaron fuentes de la Moncloa. No se sabe aún si admitirá preguntas de los periodistas. 

El lunes 13, sus nombres saldrán publicados en el BOE y tendrá lugar la promesa de los miembros del Gobierno ante Felipe VI en la Zarzuela. Posteriormente, tendrá lugar el tradicional intercambio de carteras en las respectivas sedes de los ministerios. 

El martes 14, primer Consejo de Ministros, en el que se prevé, como ocurre en todos los arranques de cada nuevo Ejecutivo, una cascada de nombramientos de segundos escalones. El viernes, 17 de enero, se celebraría la reunión ordinaria del Gabinete, en este caso para adoptar las primeras medidas. 

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