CUADRANDO EL GOBIERNO DE COALICIÓN

Sánchez elegirá portavoz: Celaá, en duda en un cargo clave para apagar posibles fuegos

Los socialistas afirman que ellos elegirán al responsable de comunicar los acuerdos del Consejo de Ministros, al rostro del Gabinete. Pero no está "asegurado" que repita en el puesto la política vasca

Foto: La ministra de Educación y portavoz del Ejecutivo en funciones, Isabel Celaá, el pasado 25 de octubre en la Moncloa. (EFE)
La ministra de Educación y portavoz del Ejecutivo en funciones, Isabel Celaá, el pasado 25 de octubre en la Moncloa. (EFE)

Pocos datos concretos se conocen del nuevo Gobierno de coalición, en caso de que Pedro Sánchez logre los votos necesarios para pasar el examen de la investidura. El PSOE es extremadamente celoso porque cree que nada está asegurado y porque quiere proteger una negociación a varias bandas y muy complicada. Pero sí hay algunos principios y nombres que empiezan a estar claros. Así, Carmen Calvo ya sería segura vicepresidenta del Ejecutivo, segundo escalón de poder que compartiría con Pablo Iglesias y Nadia Calviño. Teresa Ribera continuaría como ministra para la Transición Ecológica. José Luis Ábalos seguiría siendo una pieza clave del Gabinete. Los socialistas retendrían los departamentos de Estado, mientras que los morados obtendrían esa vicepresidencia social y tal vez carteras como Igualdad, Trabajo (sin Seguridad Social) y Universidades (quizá sin Ciencia).

¿Y la Portavocía del Gobierno?

El PSOE quiere retener ese puesto clave. Es más, diversas fuentes gubernamentales consultadas confirman a este diario que Sánchez elegirá al portavoz del Ejecutivo. Y no está tan claro que su actual titular, Isabel Celaá, continúe en el cargo. En Ferraz, desde luego, se afirma que "probablemente" ella no seguirá, porque "se entra en otro momento", con necesidades distintas, en las que hace falta un dirigente con mucho peso capaz de apagar los posibles fuegos que surjan en el primer Gobierno de coalición desde la II República. Y desde el Ejecutivo se reconoce que "no está asegurado" que la política vasca "repita como portavoz". Ella está en duda, por tanto, por este cargo. No es, sin embargo, tan cuestionada como ministra de Educación.

La responsabilidad de ser el rostro del Gabinete ha estado habitualmente asociada a un ministerio. Su valor no reside tanto en las competencias, sino en la visibilidad que concede esa tarea. Porque el portavoz es quien comparece cada viernes para dar cuenta de las decisiones adoptadas por el Consejo de Ministros y quien se somete semanalmente, por tanto, a las preguntas de los periodistas, a veces sobre áreas concretas de gestión y muchas sobre la política general del Ejecutivo.

Zapatero y el primer Rajoy escogieron para la Portavocía a sus manos derechas, a dirigentes de mucho peso político, que no tiene Celaá


Sánchez, en 2018, siguió un modelo distinto al de José Luis Rodríguez Zapatero o al del primer Mariano Rajoy. Ambos eligieron como portavoz a quienes eran sus respectivas manos derechas. A los vicepresidentes primeros María Teresa Fernández de la Vega (2004-2010), Alfredo Pérez Rubalcaba (2010-2011) —este cedió la tarea a José Blanco apenas unos meses (julio-diciembre de 2011), otro peso pesado del presidente socialista— y Soraya Sáenz de Santamaría (2011-2016). El jefe del PP, en su segunda legislatura, y como compensación a la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, privó a la vicepresidenta de la Portavocía, aunque le otorgó el Ministerio para las Administraciones Territoriales.

No está en el primer anillo de poder

El líder socialista emuló en cierta medida al segundo Rajoy, que en su segundo mandato nombró portavoz al titular de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, con menos poder que Santamaría. Celaá nunca ha pertenecido al círculo de máxima confianza de Sánchez. Ni dispone de toda la información de ese primer anillo, algo que se deja sentir en sus comparecencias. Aunque ha mejorado en su desempeño con el paso de los meses —se encuentra más cómoda en las ruedas de prensa y no tropieza en algunos datos, como sí le ocurría en sus primeras conferencias ante los periodistas—, le toca en ocasiones ceder su silla a la vicepresidenta, Carmen Calvo, para temas delicados o que ella misma gestiona. En la dirección del partido se reconoce que a veces a Celaá le falta control de los temas y peso político. "Ella siempre ha sido de Pedro, a diferencia de Carmen, que le apoyó más tarde [en el viaje de las primarias de 2017], y tiene confianza en ella", observa una ministra que no da tan por hecho que vaya a ser relevada. Fuentes muy próximas a Celaá, preguntadas por este diario, prefieren no hacer comentarios.

Una opción de relevo que en el partido ven como "lógica" es que Calvo asumiera la Portavocía, una vez perdida Igualdad, que pasaría a Podemos

"El presidente es quien tiene que decidir si ella sigue o es relevada, y aún no hay nada está definido al cien por cien. Pero no está asegurado que Celaá repita como portavoz", insisten fuentes gubernamentales.

Sánchez elegirá portavoz: Celaá, en duda en un cargo clave para apagar posibles fuegos

¿Y quién podría reemplazarla, en caso de que fuera sustituida? Distintos cargos del partido indican que una opción "lógica" sería que Calvo asumiera la Portavocía. Sánchez podría compensarla así si finalmente, como parece ya muy probable, tiene que traspasar el Ministerio de Igualdad a Unidas Podemos. Sería un movimiento más que previsible, porque la política cordobesa es una mujer de la máxima confianza del jefe, una pieza imprescindible en su organigrama. Ella misma ha ejercido, 'de facto', como portavoz del Ejecutivo en estos meses, de forma cada vez más acusada. Sus palabras sí reflejan más fielmente el posicionamiento del líder en cada momento, más que las de Celaá.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, el pasado 23 de noviembre. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, el pasado 23 de noviembre. (EFE)

Calvo ha recibido los encargos más complicados del presidente: fue ella quien condujo las conversaciones con la Generalitat de Catalunya después de la reunión de Pedralbes (rotas por el desacuerdo), quien lideró el expediente administrativo para exhumar a Francisco Franco del Valle de los Caídos, o quien encabezó las negociaciones fallidas con Unidas Podemos en el verano. Sin embargo, desde el 10-N ha perdido algo de relieve porque los contactos para amarrar la investidura los maneja la vicesecretaria general, Adriana Lastra. Calvo tiene a su favor el conocimiento experto de las entrañas del Estado: es profesora titular de Derecho Constitucional, acumula años de experiencia de gestión y, desde su cargo de vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, preside la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios, el último y fundamental filtro de los asuntos que van al Consejo de Ministros. En su contra, su mayor dificultad de conexión con los morados.

Bolaños y Albares

Sánchez, el mismo día que firmó su preacuerdo con Pablo Iglesias, almorzó con ella, con José Luis Ábalos, con Santos Cerdán, secretario de Coordinación Territorial del PSOE, y con Iván Redondo, su director de Gabinete. Allí, el jefe del Ejecutivo confirmó la continuidad de Calvo y Ábalos en el Gabinete. Ella, como vicepresidenta primera y ministra de la Presidencia, por lo que coordinará toda el área política del nuevo Gobierno. Él probablemente seguirá en Fomento, cartera que le permite estar en contacto con los territorios, tarea que se complementa con su condición de secretario de Organización. En el entorno de la número dos, subrayan que no saben si se convertirá en la voz habitual de los viernes.

Otra candidata natural al puesto es la ministra de Hacienda, que ha ido ganando peso en el Gabinete en estos meses y a la que Sánchez ha proyectado

Otra candidata natural al puesto es la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. La dirigente andaluza es una de las figuras que más ha ganado peso en este año y medio, una política todoterreno que se defiende bien, observan en el partido, incluso en cuestiones que desbordan su área de competencia. También ha ejercido de portavoz ocasional del Ejecutivo y ha sido promocionada por el partido en los debates electorales. A la cúpula federal también le interesa proyectarla por si decide lanzarla como relevo de Susana Díaz en Andalucía, operación que no obstante tendrá que esperar. Montero tiene a su favor, aparte de su aplomo y experiencia política, su buena relación con Unidas Podemos, con quienes ya negoció el Presupuesto de 2019, que se estrelló en el muro del Congreso en febrero de este año. El ascenso de Calviño como vicepresidenta deja a la titular de Hacienda en una posición subordinada, por lo que si accediera a la Portavocía se equilibraría su peso con ella.

Sánchez elegirá portavoz: Celaá, en duda en un cargo clave para apagar posibles fuegos

Hay dos miembros del Gabinete de Sánchez que podrían ser promovidos. Al menos, es a lo que apuntan algunas quinielas internas. Uno, el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños, como posible portavoz, aunque es una pieza clave en el organigrama y la maquinaria de la Moncloa y tiene un perfil mucho más técnico que político. Él fue el que pilotó el operativo de exhumación del dictador, sin contratiempos, y por quien pasan todos los documentos importantes del Gobierno. La otra figura es el 'sherpa' del presidente, el secretario general de Asuntos Internacionales, Unión Europea, G20 y Seguridad Global, José Manuel Albares, tal vez como sustituto de Josep Borrell en Exteriores, un puesto que quedará vacante en apenas unos días en cuanto el dirigente catalán asuma la jefatura de la diplomacia europea.

La difícil negociación con ERC

La previsión, por ahora, es que la mayor parte de ministros socialistas continúen en sus puestos, salvo aquellos que pierdan sus carteras para permitir la entrada de los dirigentes morados. Unidas Podemos habría atado los ministerios de Igualdad —la favorita es Irene Montero—, Trabajo —para la que suenan Yolanda Díaz, Alberto Garzón o Héctor Illueca—, sin las competencias en Seguridad Social, y Universidades (quizá sin Ciencia). Los de Iglesias descartan Vivienda y Sanidad, como ya adelantó este diario.

Los republicanos exigen una negociación entre gobiernos y también que la solución pactada pase por la validación posterior de las urnas

De cualquier modo, la investidura no está aún garantizada. Este lunes se celebra la consulta a las bases de ERC, y si estas respaldan a la cúpula, se pondrán a trabajar las dos comisiones negociadoras. Por parte de los republicanos, Gabriel Rufián, Marta Vilalta y Josep Maria Jové; por parte de los socialistas, Adriana Lastra, José Luis Ábalos y Salvador Illa. El 'vicepresident' de la Generalitat, Pere Aragonès, concretó este domingo en una tribuna en 'La Vanguardia' las cuatro condiciones de ERC para pasar del no a la abstención a Sánchez: que haya un diálogo "de igual a igual", entre gobiernos; que sea "sincero", "sin cortapisas", en el que cada parte exponga sus demandas y propuestas; que tenga un calendario "claro", y que tenga "garantías de cumplimiento". Es decir, que sea validado por las urnas el pacto que se alcance.

Los ministros Nadia Calviño, Josep Borrell y María Jesús Montero, la noche del 10-N en Ferraz. (EFE)
Los ministros Nadia Calviño, Josep Borrell y María Jesús Montero, la noche del 10-N en Ferraz. (EFE)

El PSOE no ha contestado aún a los planteamientos de ERC y avanza que solo hablará de ellos cuando se conozca el resultado del plebiscito de este lunes. En principio, veía con mejores ojos una mesa de partidos, no de gobiernos, porque esta segunda arrojaría una imagen de bilateralidad (más allá de las comisiones previstas en el Estatut) que no desea. Pero no ha definido aún hasta dónde está dispuesto a llegar para lograr la abstención de los de Oriol Junqueras. Sí hay un límite claro: no permitirá un referéndum de autodeterminación ni se prestará a discutirlo, porque ese derecho que invocan los secesionistas "no existe".

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