LAS CONSECUENCIAS POLÍTICAS DEL CASO ERE

Ferraz no moverá ficha para derribar a Díaz pero deja su futuro en manos de la militancia

La dirección federal subraya que está ahora mismo centrada en procurar la investidura de Sánchez y no en cuestiones orgánicas que tendrán que ventilarse en un congreso que no llegará antes de 2020

Foto: Pedro Sánchez y Susana Díaz, el pasado 6 de noviembre en su mitin de campaña en Torremolinos. (EFE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz, el pasado 6 de noviembre en su mitin de campaña en Torremolinos. (EFE)

Pedro Sánchez no provocará la caída de Susana Díaz. Pese a la demoledora sentencia del caso ERE. Pese a que la Justicia ha condenado a toda una era del socialismo andaluz. Pese a que la actual secretaria general fue cooptada por José Antonio Griñán, sentenciado a seis años de prisión y 15 de inhabilitación, y designada finalmente por él como su sucesora. Ferraz la dejará estar. No la removerá de su puesto. Pero, eso sí, deja su futuro en manos de la militancia, que sean las bases las que elijan a su líder en un próximo congreso ordinario, que no tendría lugar antes de mediados de 2020.

La dirección federal es consciente del malestar de los críticos contra la expresidenta andaluza. Y ella misma está más débil que nunca. Perdió la Junta hace casi un año, gracias a un pacto del PP y Ciudadanos y la ayuda de Vox, y desde entonces su federación, la más poderosa del PSOE, se ha ido deshilachando. Muy lentamente. Aquellos apoyos que parecían muy sólidos han ido palideciendo con el paso de los meses. Pero la baronesa ideó una estrategia para sobrevivir en medio de la tempestad: aliarse con su eterno rival, con Pedro Sánchez. La relación entre ambos y entre las dos direcciones, la federal y la andaluza, es fluida, y están sincronizadas. El cambio de paso se propició después de las primeras elecciones generales de este año: tras una confección de las listas conflictiva, Díaz pidió al presidente que mantuviera a los presidentes de las diputaciones provinciales. Él accedió, a cambio de que ella promoviera una mayor integración interna y le prestase lealtad. Por eso la relación entre los dos dirigentes pasa hoy por el mejor momento. Aunque, en el fondo, todo esté cogido con alfileres.

Fuentes de la cúpula federal, muy cercanas a Sánchez, insistían en que hoy el partido está "unido", un valor capital en sí mismo. Y, por tanto, Ferraz no maniobrará para propiciar una operación orgánica que liquide a Díaz. "Estamos en otra cosa, centrados en la investidura de Pedro", subrayan en su entorno. Esa es la prioridad, dar un Gobierno a España y apartar definitivamente el peligro de unas terceras elecciones. Las cuestiones orgánicas, incluida la posibilidad del relevo en una federación que es la columna vertebral del partido, no están sobre la mesa. "Ni siquiera es un 'ya se verá'. Es que no estamos en eso", remarcaron tajantes este miércoles desde el círculo del líder.

Desde el entorno del presidente se remarca que el partido está "unido", también con Andalucía, y que no está sobre la mesa ninguna batalla orgánica


Si Ferraz tuviera intención de apartar a Díaz, podría promover, llegado el caso, un cónclave extraordinario o fulminarla nombrando una gestora. Pero eso sería prácticamente como declarar la guerra al territorio más fuerte del PSOE, de consecuencias imprevisibles. Hasta hace unos meses, la política de la cúpula pasaba por sentarse a ver el espectáculo, contemplar cómo ella misma daba un paso atrás al sentirse aislada. Una caída como fruta madura. Sin embargo, esa reacción tan inminente, después de la salida de la Junta, no se produjo. Menos aún desde que ella firmara un armisticio con Sánchez y se alineara, para todo, con Ferraz.

Coordinación Madrid-Sevilla

La respuesta a la durísima sentencia de los ERE estuvo coordinada. Primero compareció el secretario de Organización andaluz, Juan Cornejo, y apenas dos horas después el responsable del aparato federal, José Luis Ábalos. Ambos hablaron del pasado, de que los condenados estaban fuera de cargos institucionales y fuera del partido. Cierto que Cornejo defendió la "honorabilidad" de Manuel Chaves y José Antonio Griñán, y que Ábalos no lo hizo. Pero poco más. Por ahora, hay unidad de acción. La expresidenta no tiene previsto dar la cara hasta mañana jueves, en una entrevista con Antonio García Ferreras en 'Al rojo vivo' (La Sexta).

El relevo natural que podría proyectar Ferraz es el de la ministra Montero, a la que algunos ven más como candidata a la Junta que como baronesa

En la cúpula se indica que la sucesión de Díaz, en todo caso, deberá ventilarse en el siguiente cónclave ordinario. El último se celebró en julio de 2017, apenas un mes después de aquel que ratificó la vuelta de Sánchez al poder. Los estatutos del PSOE indican, en su artículo 26.6, que "el congreso se reúne ordinariamente entre el tercer y cuarto año desde la celebración del congreso ordinario anterior". Es decir, que quedaría, como poco, casi un año por delante. No hay prisa.

Ferraz no moverá ficha para derribar a Díaz pero deja su futuro en manos de la militancia

"El futuro de Susana Díaz y del Partido Socialista andaluz lo decidirán los militantes. Creo que es la militancia la que tiene que tomar las riendas de las grandes decisiones del partido. Respetaremos lo que se decida", señaló este miércoles en 'Los desayunos de TVE' el portavoz de los socialistas en el Senado, Ander Gil, miembro de la cúpula de Sánchez.

Gómez de Celis rehúsa competir

Cuando Díaz tenía el estatus de presidenta autonómica, se encontraba mucho más blindada. Ahora no. Si decidiese optar a un nuevo mandato al frente del PSOE-A, podría enfrentarse a potenciales rivales. Incluso Ferraz podría promover a uno de los suyos contra ella. Pero no está claro quién. En todas las quinielas ha figurado siempre la actual ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, aunque algunos la ven más como eventual candidata a la Junta que como secretaria general, y por tanto aún habría más tiempo para proyectarla, puesto que si el bipartito de PP y Cs no adelanta las elecciones, estas se celebrarían a finales de 2022.

Los próximos a Díaz recuerdan, no obstante, que Montero formó parte de los gobiernos socialistas condenados. La líder del PSOE-A no estaba en aquellos años —la sentencia circunscribe los hechos a la década 2000-2009— en el Consejo de Gobierno, sino en el PSOE de Sevilla, como número dos junto a José Antonio Viera, que sí está condenado por su etapa anterior como titular de Empleo de la Junta. Sánchez escaló en septiembre de 2009 al Congreso de los Diputados, procedente del Ayuntamiento de Madrid, en donde ejercía como concejal en la oposición.

"Con el resto de formaciones políticas, hablamos de presente y de futuro. Estamos hablando de las reformas que necesita nuestro país", dice Lastra

Ferraz podría, por tanto, inclinarse la balanza hacia un modelo bicéfalo: un líder regional del partido y un candidato al Ejecutivo autonómico distinto. Como secretario general, uno de los nombres obvios, a quien algunos miran, sería el del actual vicepresidente segundo del Congreso y exdelegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, eterno enemigo interno de Díaz. Eso sí, hay dudas de que, precisamente por ese pasado y presente de enfrentamiento con la actual baronesa, sea una solución de futuro y de unidad del PSOE-A. Pero, en todo caso, él se descarta, según fuentes de su entorno: no se presentaría "nunca" para hacerse con el timón del partido en Andalucía. "No está en eso. Su candidata es María Jesús [Montero]", insisten.

Gómez de Celis es uno de los hombres fieles a Sánchez. Le apoyó en sus primeras primarias, las de 2014, y nunca se apartó de él, hasta que tras el último congreso, el de 2017, este le eligió como secretario de área de Relaciones Institucionales y Administraciones Públicas. No pertenece, no obstante, al estrecho núcleo de poder en torno al presidente, que conforman, en el partido, sus números dos y tres, Adriana Lastra y José Luis Ábalos; la responsable de Igualdad y vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y el secretario de Coordinación Territorial, Santos Cerdán.

Ferraz no moverá ficha para derribar a Díaz pero deja su futuro en manos de la militancia

En el cuartel general de los socialistas hay quienes no descartan que Ferraz promueva la renovación de todas las estructuras del partido, de arriba abajo. Es decir, que Sánchez convoque un congreso federal para remodelar su cúpula (buena parte de ella desembarcó en el nuevo Ejecutivo y la sede está desguarnecida), y eso forzaría, de manera escalonada, cónclaves autonómicos, provinciales y locales en toda España. También, obviamente, en Andalucía. Pero para ello debería confirmarse como presidente en la Moncloa.

Y ese es el objetivo prioritario ahora. La dirección federal, por otro lado, no cree que el caso ERE impacte en las negociaciones para la investidura. "Nosotros, con el resto de formaciones políticas, de lo que estamos hablando es de presente y de futuro. Estamos hablando de las reformas que necesita nuestro país, de cambio climático, de sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones... Y, por lo tanto, de futuro, no estamos hablando de pasado. Siempre afrontamos estos procesos con optimismo, sobre todo porque España necesita tener un Gobierno progresista cuanto antes, y para eso estamos trabajando", aseguró Lastra.

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