LLAMADOS A VOTAR 191.000 MILITANTES

El PSOE ve viable la abstención de ERC y se vuelca ahora en movilizar a sus bases

En la comida con Ábalos y Cerdán, los jefes de Organización territoriales apoyan los planes de Sánchez y concluyen que los republicanos, antes o después, cederán, porque no pueden ir a terceras

Foto: El secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, el pasado 11 de noviembre. (EFE)
El secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, el pasado 11 de noviembre. (EFE)

Costará, no será fácil, pero puede que al final llegue. Los socialistas asumen que habrá investidura de Pedro Sánchez, que podrá ser factible antes de final de año, y que para que prospere necesitará la abstención de Esquerra Republicana de Catalunya. No convence a muchos en los territorios, y en la propia dirección federal, pero en el partido se ha instalado que no hay otra alternativa, porque el PP no facilitará la reelección del presidente por su negativa rotunda a hacerlo y, sobre todo, por la presión por Vox, y porque nada hace pensar que Ciudadanos vaya a votar sí a un Ejecutivo de coalición del PSOE con Unidas Podemos.

La sensación de que la investidura de Sánchez saldrá adelante fue una de las principales conclusiones del almuerzo que mantuvieron este lunes el número tres de la nomenclatura socialista, José Luis Ábalos, y su mano derecha, Santos Cerdán, responsable de Coordinación Territorial, con los secretarios de Organización del PSOE y del PSC cerca de la sede federal, en Madrid. Un encuentro que había sido adelantado por este diario y que fue convocado por la cúpula de Sánchez, sobre todo, para “hacer partido”, mantener el buen clima interno y aleccionar a los territorios para que procuren una máxima movilización en la consulta a las bases que se celebra en las agrupaciones socialistas de todo el país este sábado, 23 de noviembre (y desde el 22 si los afiliados se inscriben antes para emitir su sufragio vía ‘online’). A ese referéndum obligatorio y vinculante están llamados algo más de 191.000 militantes, sumando los del PSOE y los del PSC y los de sus respectivas organizaciones juveniles. Ellos tendrán que responder a la pregunta directa y simple escogida este lunes por la dirección: "¿Apoyas el acuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un Gobierno progresista de coalición?".

Tanto los dirigentes de Ferraz como los responsables de los aparatos regionales consultados por El Confidencial destacaron el buen ambiente de la comida, que arrancó a las 14:00 y concluyó pasadas las 17:30 en el restaurante Punto Básico, en la calle del Marqués de Urquijo, a dos pasos del cuartel general de los socialistas. Acudieron la práctica totalidad de los secretarios de Organización regionales, salvo los de la Comunidad Valenciana y Melilla, por razones de agenda.

El secretario de Organización y su mano derecha piden a los jefes del aparato que estimulen la participación en el referéndum del 22 y 23-N


En la cita, Ábalos y Cerdán agradecieron a los jefes de la maquinaria del partido su contribución en la campaña del 10-N y explicaron las bases del referéndum de esta semana, para el que pidieron un esfuerzo de movilización y de pedagogía. La organización del plebiscito en sí no entraña una especial dificultad para un partido que ya hizo uno en 2016, cuando Sánchez firmó el acuerdo con Cs, y ha celebrado muchas más consultas locales y autonómicas para convalidar las distintas alianzas con formaciones diversas tras las últimas elecciones del 26 de mayo. El PSOE acumula experiencia asimismo en procesos más complicados logísticamente, como las primarias internas.

A por los 169

Pero en el almuerzo también se cruzaron reflexiones acerca de la suerte de la investidura. Los posicionamientos no pillaron de nuevas a Ábalos y Cerdán y a su equipo de Ferraz, puesto que ambos, juntos con la vicesecretaria general, Adriana Lastra —a quien Sánchez ha empoderado más, al encargarle la negociación exclusiva con los grupos para amarrar los apoyos—, han pulsado la opinión de los territorios en la última semana y eran conscientes de que el partido está unido en torno a su líder. Nadie le cuestiona, aunque suscite cierta inquietud la dependencia de ERC. Es más, todos los responsables de Organización convinieron que no hay más vía que la elegida por el presidente para intentar formar Gobierno. Así, las elecciones del 10-N, aun tratándose de un fracaso en las expectativas de Ferraz, ha servido para simplificar los escenarios, puesto que ahora, insisten diversos dirigentes, de la cúpula federal y de las distintas federaciones, no hay más vía que la coalición con Unidas Podemos, que para que salga adelante requerirá de la abstención de los republicanos.

Hasta federaciones tradicionalmente más frías apoyan la vía que está explorando la dirección, porque entienden que es la lógica y la única posible

"Las cuentas son las que son", constataba un jefe del aparato de una de las federaciones más poderosas, asumiendo la cruda realidad que depararon las urnas. Esto es, que a los 120 diputados del PSOE y los 35 de Unidas Podemos habrá que intentar agregar los de Más País-Compromís (3), PNV (6), Partido Regionalista de Cantabria (1), BNG (1), Teruel Existe (1) y Coalición Canaria-Nueva Canarias. Todos suman 169 apoyos, en el mejor de los casos, por lo que la investidura, en ese escenario, solo prosperaría o con la abstención de ERC (13) o el sí de Ciudadanos (10). Si además los nacionalistas canarios no cayeran del lado del sí y optaran por la abstención, haría falta el concurso de Bildu, que hasta el momento ha sincronizado su posición en la investidura con ERC.

El PSOE ve viable la abstención de ERC y se vuelca ahora en movilizar a sus bases

La convicción que manifestaron este lunes los dirigentes territoriales no estaba basada en hechos, sino en impresiones. Ábalos y Cerdán no detallaron los pormenores de las negociaciones que controla en exclusiva Lastra, y ninguno pidió más datos porque entendían que es más conveniente mantener la reserva para procurar que el pacto avance y dar manos libres al líder. La vicesecretaria general, de hecho, solo reporta al presidente, porque este quiere proteger al máximo unas conversaciones que no desea que descarrilen bajo ningún concepto y que no serán en absoluto fáciles. Lo que los cuadros territoriales socialistas creen es que ERC no puede asumir la responsabilidad de ir a unas terceras elecciones, por lo que antes o después acabará haciendo posible la investidura. La formación de Oriol Junqueras se mantiene, al menos por ahora, en el no.

Pero también es cierto que hace un año en el partido se había instalado que los Presupuestos Generales del Estado de 2019 serían apoyados por los independentistas. Lo veía factible el mismo Gobierno. Toda la negociación saltó al final por los aires: como desarrollo de la reunión de Pedralbes, el Ejecutivo llegó a aceptar una mesa de partidos (incluso con representantes estatales) con un relator al frente, pero los separatistas exigieron que sobre la mesa se pusiera el derecho de autodeterminación, que para el PSOE era y sigue siendo absolutamente inasumible. El resultado: ERC y JxCAT, junto con PP y Ciudadanos, tumbaron las cuentas públicas. De ahí que siempre el PSC advierta a sus compañeros de que los republicanos son imprevisibles hasta el final, aunque ahora resulte más complicado pensar que puedan sumar sus votos a los de los populares y Vox.

Cierre de filas absoluto

En definitiva, la sensación generalizada que se palpó en el almuerzo de este lunes es que "habrá Gobierno sí o sí", y en principio antes de finales de año, ya que la dirección de Sánchez cuenta con que el debate de investidura arranque en el Congreso el lunes 16 de diciembre, por lo que la primera votación —para la que se requiere mayoría absoluta (176)— se celebre el martes 17, y la segunda, en la que se necesita mayoría simple (más síes que noes), el jueves 19.

En el almuerzo sí se escucha la demanda, liderada por Castilla-La Mancha, de presionar más a PP y Cs, para que sientan la presión del PSOE en 2016

Para la cúpula federal, más relevante es que los dirigentes autonómicos asumen y aceptan la vía de la abstención de ERC. Incluso federaciones tradicionalmente más frías, como Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura o Aragón. De hecho, el andaluz Juan Cornejo, la mano derecha de Susana Díaz, no se despegó un ápice del oficialismo, no se separó de la línea marcada por Ferraz. "Cs se ha escorado totalmente a la derecha. Ahora tendría la oportunidad de volver a la centralidad y ser útil, pero no parece factible. Así que hay que hablar con ERC, como no puede ser de otra manera", indica uno de los responsables territoriales. Los mandos del PSOE ven, a día de hoy, como una quimera que los naranjas puedan apoyar una coalición con Unidas Podemos, por las señales que ha lanzado en los últimos días y porque su probable nueva líder, Inés Arrimadas, no ha dado muestras de giro de posición. Así que toda la carne en el asador se pondrá en convencer a los de Junqueras. De hecho, Lastra tiene previsto reunirse con PP y Cs "más adelante", no de manera inminente.

Los dirigentes de la ejecutiva federal Santos Cerdán (i), José Luis Ábalos (2i), Cristina Narbona (c), Adriana Lastra (2d) y Carmen Calvo (d), el pasado 27 de mayo en Ferraz. (EFE)
Los dirigentes de la ejecutiva federal Santos Cerdán (i), José Luis Ábalos (2i), Cristina Narbona (c), Adriana Lastra (2d) y Carmen Calvo (d), el pasado 27 de mayo en Ferraz. (EFE)

El secretario de Organización castellanomanchego, Sergio Gutiérrez, sí llevó al almuerzo la posición ya conocida de su jefe directo, el presidente regional, Emiliano García-Page. El dirigente sí comentó que sería conveniente presionar más a PP y Cs, hacerles sentir la asfixia que padeció el PSOE en 2016, cuando tuvo que abstenerse ante Mariano Rajoy tras abrirse en canal. Pero las de Page o las del extremeño Guillermo Fernández Vara no son críticas al fondo, sino más bien al relato. Demandan una mayor transición, y que la opinión pública aprecie que si el PSOE recurre a ERC es más por necesidad, por el portazo de la bancada conservadora y naranja. En Ferraz, sin embargo, entienden que es mejor no perder el tiempo o incidir en vías fracasadas. Si Sánchez ha firmado una coalición, de la que renegaba, con Pablo Iglesias, y se abre a depender de los separatistas, convienen fuentes de su entorno más directo, es por puro "pragmatismo", porque los españoles han hablado en dos generales distanciadas apenas seis meses, y han arrojado unos resultados que no son los que habría deseado el presidente pero que ahí están.

Las bases, "relajadas"

En la cita, también se aplaudió la "rapidez" con la que el jefe del Ejecutivo había cerrado su preacuerdo con UP. Un "acierto", comentaron, que demostraría que el PSOE quiere evitar a toda costa unas nuevas elecciones. Se daba así "un mensaje a la ciudadanía" firmando un pacto "con el único que estaba dispuesto a hacerlo". Para los mandos territoriales, es muy importante que el decálogo —las dos páginas sobre las que se tendrá que pronunciar la militancia— incluya la garantía de que el diálogo con Cataluña se desarrollará siempre "dentro de la Constitución". Hasta el momento, el presidente no ha lanzado guiños de complicidad con el separatismo más allá de un cambio evidente de discurso: el pasado jueves, aparcó sus promesas electorales más duras contra el independentismo y utilizó una expresión más grata para él, la de "crisis política", en lugar de "crisis de convivencia", como hasta ahora había caracterizado el desafío soberanista. Los socialistas quieren atraerse a ERC renunciando a un lenguaje contundente, y confía en no tener que volver a sus pasos de Pedralbes, que sí generaron más malestar interno al aceptar la figura del relator.

Sánchez recibirá, como en 2016, un cheque en blanco de las bases, porque no se les pregunta ni por las sumas necesarias para la investidura

Por lo demás, Ábalos y Cerdán explicaron la operativa de la consulta, bastante sencilla y en la que no se esperan sorpresas. Las federaciones apretarán para intentar conseguir la máxima movilización de las bases, y lo propio hará la ejecutiva federal. La ventaja que tiene Sánchez es la unidad interna, a diferencia de lo que ocurría cuando se convocó el anterior referéndum, en febrero de 2016. Ferraz espera así que las bases se muevan este viernes y sábado y, a través de un pronunciamiento rotundo, legitimen el preacuerdo.

En realidad, los más de 191.000 militantes del PSOE (el censo se cerró este lunes) acudirán a las urnas bastante a ciegas, ya que solo cuentan con esas dos páginas citadas, y no conocen ni el pacto completo ni el reparto de poder dentro de la coalición, porque no ha trascendido ni probablemente se ultime hasta el final. Pero tampoco se les pregunta por las posibles alianzas, las sumas que serían necesarias para que la investidura triunfe. Como estaba previsto, la dirección no les plantea en el enunciado la potencial abstención de ERC, como tampoco el sí de Cs. Hace tres años, sucedió lo mismo: la alianza de PSOE y Cs era insuficiente, y hacía falta el concurso de UP, que nunca llegó pero por el que tampoco se inquiría. En aquel momento, ni siquiera se citaba el acuerdo con los naranjas. La entente fue avalada con casi un 79% de apoyo, y un 51,70% de participación [aquí los resultados en PDF]. Previsiblemente, Sánchez recibirá, como entonces, un cheque en blanco de sus afiliados para llevar la investidura a buen puerto.

Aunque Ferraz confía en que la movilización repunte, y hay dirigentes que señalan que los afiliados tienen "ganas", otros advierten de que están, como los ciudadanos, cansados, y será más complicado llevarles a las urnas el sábado (o al voto 'online' los días 22 y 23). "La gente se relaja porque no hay confrontación y sabe que el sí ganará —pronostica un responsable de Organización de una federación relevante—. No hay nadie que abandere el no al acuerdo. No hay voces discordantes, a diferencia de lo que ocurrió en 2016", cuando sí hubo dirigentes que promovieron el rechazo al texto. En una provincia, Huesca, incluso ganó el no. "El preacuerdo son diez puntos que compartimos todos. No es una consulta de vida o muerte, y no es probable que haya voto de castigo, porque habría movilización para el no, y eso no ocurre. Lo más importante en este caso no es cuántos militantes vayan a votar, sino el nivel de respaldo que el pacto obtenga". Los resultados, el sábado. Otra noche electoral en la casa socialista. Aunque esta no traerá decepción, como sí ocurrió el 10-N.

Lastra continúa la ronda con las formaciones minoritarias

Adriana Lastra prosiguió este lunes los contactos con las formaciones minoritarias. Fue el turno del diputado del BNG en el Congreso, Néstor Rego, quien confirmó, en declaraciones a los periodistas tras su reunión con la portavoz socialista, que su formación mantiene una "posición abierta" para negociar la investidura de Pedro Sánchez

 

Según manifestó Rego, a los nacionalistas gallegos (que llevaban fuera del Congreso desde las elecciones del 20 de diciembre de 2015) no les gustaría tener que votar no al jefe de los socialistas. Pero su posición dependerá de "tres elementos". Uno, conocer mejor el acuerdo de coalición entre PSOE y Podemos, porque el documento que firmaron los dos partidos es "muy difuso". Dos, la predisposición del futuro Ejecutivo a un "diálogo" y "respeto" hacia "las naciones del Estado español". Y tres, la "receptividad" con la "agenda gallega", informa EFE. 

Esa agenda gallega, dijo, es "social y democrática y busca resolver algunos problemas" importantes de la comunidad, entre otros el "abandono de los últimos años" en materia de inversiones. Rego señaló que el voto del BNG no estará condicionado por lo que hagan otras fuerzas nacionalistas del hemiciclo. 

 

Mientras, ERC se mantiene en el no. El partido de Oriol Junqueras va a buscar la unidad de acción con JxCAT y la CUP, así como con el BNG y Bildu, para no quedarse sola en su decisión. Los republicanos, según explicó la portavoz del partido, Marta Vilalta, exigen una mesa de negociación "entre iguales", "sin condiciones", con "calendario" y "con garantías" para encauzar el conflicto catalán. 

Lastra mantiene contactos con su homólogo de ERC, Gabriel Rufián, al igual que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha resguardado el hilo de comunicación con el número dos del Govern, el republicano Pere Aragonès. La vicesecretaria general se vio con Rufián el jueves pasado. Ya se ha entrevistado con el PNV, Teruel Existe y el Partido Regionalista de Cantabria. Le quedaría CC-NC para rematar esta primera ronda. 

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