CITA ESTE LUNES TRAS LA EJECUTIVA

Ferraz reúne a las federaciones para lograr un apoyo rotundo de las bases en la consulta

Ábalos y su mano derecha, Santos Cerdán, almuerzan con los secretarios de Organización regionales para explicarles las reglas del referéndum sobre el pacto con UP y pedirles un esfuerzo de movilización

Foto: Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, con José Luis Ábalos, Carmen Calvo, Adriana Lastra y Santos Cerdán, la noche del 10-N. (EFE)
Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, con José Luis Ábalos, Carmen Calvo, Adriana Lastra y Santos Cerdán, la noche del 10-N. (EFE)

En realidad, la información es corta. Apenas dos páginas, con un decálogo de objetivos que se pretenden conquistar a lo largo de la legislatura, desprovisto de medidas y cifras concretas. Pero sobre ese par de folios tendrá que pronunciarse la militancia socialista el próximo sábado en la consulta obligatoria y vinculante que formalmente convoca este lunes la comisión permanente de la ejecutiva federal del partido. La cúpula espera de las bases un apoyo rotundo, inapelable, al preacuerdo que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, para sorpresa de todos, firmaron hace casi una semana.

Para conseguir ese objetivo, un aval de los afiliados categórico y una alta participación, Ferraz reúne este lunes a los territorios. El secretario de Organización, José Luis Ábalos, y su mano derecha, Santos Cerdán, responsable de Coordinación Territorial, almuerzan cerca de la sede federal con los responsables regionales del aparato del PSOE y del PSC, tal y como adelantaron fuentes de la dirección y de las cúpulas autonómicas a este diario. Ábalos y Cerdán, en ese encuentro posterior a la reunión de la ejecutiva, agradecerán a sus homólogos su implicación en la campaña del 10-N, les explicarán las bases del referéndum y les pedirán "un esfuerzo de movilización" de las bases. Propondrán que se celebren asambleas locales en las agrupaciones para dar cuenta del pacto alcanzado con los morados. Porque lo que persigue Pedro Sánchez de su militancia, a la que remitió una carta este sábado para reclamarle su aval a la alianza con Iglesias, es "mucho más" que su voto. "Solicito también tu compromiso y tu colaboración para trazar, difundir y defender la acción de ese Gobierno de coalición progresista frente a todos los obstáculos que nos interpongan en el camino", escribió a sus bases. El presidente quiere de ellas, pues, una defensa activa de ese Ejecutivo bicolor, el primero en España desde la II República. No todos los jefes de Organización podrán acercarse a Madrid, en algunos casos por razones de agenda.

Fuentes de Ferraz indican que no hay un objetivo concreto de participación o de apoyo en el referéndum. Lo que sí hay es una referencia cercana en el tiempo, dos umbrales que la dirección querría superar. Y son los que enmarcaron la consulta del 27 de febrero de 2016, cuando Sánchez pidió a sus afiliados su aprobación al acuerdo, ya sí cerrado, con Ciudadanos, una alianza que sumaba solo 130 diputados —ahora PSOE y Unidas Podemos agrupan a 155 parlamentarios—. Insuficientes para procurar por sí mismos la investidura, como sucede ahora, solo que la expectativa de que pueda revalidar en el Gobierno es mayor.

En aquel momento, la movilización alcanzó el 51,70% y el sí a la entente con Albert Rivera, el llamado 'pacto del Abrazo', alcanzó un aval del 78,97%. La militancia respondió como Ferraz esperaba, y eso que hace tres años el secretario general convivía con un partido fracturado, con la mayor parte de los notables del PSOE a la contra. Tanto que, unos meses después, en aquel tormentoso comité federal del 1 de octubre, el líder era defenestrado. Ninguno de los barones promovió el voto contrario en el referéndum interno de febrero, pero algunos de ellos no se volcaron, y eso tuvo su traducción en la participación, que fluctuó entre el 31,32% de Cataluña y el 70,03% de Euskadi. Por debajo de la media se encontraba, por ejemplo, la federación más numerosa, Andalucía, 49,96%, cuyo control por parte de Susana Díaz, que sí dirigía la Junta, era incontestable. El respaldo al acuerdo con Cs osciló entre el 63,65% de Aragón y el 90,62% del País Vasco [aquí los resultados en PDF]. Incluso hubo una provincia, Huesca, en la que venció el no al pacto, porque el texto planteaba la supresión de las diputaciones y su reemplazo por consejos de alcaldes.

La referencia inevitable es el referéndum del pacto con Cs de 2016: entonces participó el 51,70% del censo, y de ellos, el sí se impuso por un 78,97%


Ahora, el partido sí que está unido en torno a un Sánchez no solo secretario general, sino también presidente del Gobierno. Su control del PSOE es total, afianzado por unas primarias, las de mayo de 2017, en las que arrolló a Díaz, y tras las cuales confeccionó unos órganos a su medida, dominados por él. Pero su posición como jefe del Ejecutivo le ha reforzado aún más. Los barones no le cuestionan. Se sorprendieron, como todos, incluida en su dirección, que cerrase en menos de 48 horas un pacto con Unidas Podemos que había sido imposible hasta entonces.

El censo se cierra este lunes

Los responsables territoriales entienden que no hay otra alternativa a una coalición con la formación a su izquierda. Lo que les inquieta es la abstención de los 13 diputados de ERC, necesaria para que prospere la investidura de Sánchez. Y lo que temen, ellos y también Ferraz, es la dependencia de los separatistas, lo que augura una legislatura corta y muy complicada, donde cada votación —y la primera importante serán los Presupuestos de 2020— será un sufrimiento. Algunos dirigentes consideran que se debería apretar más a PP y Cs para que faciliten la reelección del presidente, pero sobre todo lo piden para que el relato del PSOE sea más potente e inatacable. En la ejecutiva de Sánchez también creen que quizá haya que situar más a Ciudadanos frente a su espejo: "¿Cuál es su alternativa? Porque la suma con el PP no lo es. Vale ya de cargar la responsabilidad sobre nosotros", conviene un alto mando de la sede federal.

En las federaciones y en Ferraz inquieta que la investidura y la legislatura dependan de ERC, pero asumen que no hay otra alternativa. No hay ruido

En el fondo, todos son conscientes de que los naranjas, aún descabezados, difícilmente podrán ayudar a la investidura. Ábalos y Cerdán, igual que la vicesecretaria general, Adriana Lastra —a la que Sánchez ha encargado en exclusiva los contactos con los partidos que deberían propiciar su elección—, saben del sentir de los territorios. Los dos responsables del aparato, igual que la número dos del partido, han estado hablando en los últimos días con las federaciones, para explicarles el pacto con UP y explorar su opinión. Por eso anticipan que el partido responderá bien en la consulta. Salvo que haya sorpresas de última hora. "Todos los territorios están bien, conscientes de la situación que hay. La unidad de acción del PSOE es indiscutible. Es cierto que lo que distorsiona todo es la cuestión territorial, porque a ERC nos acercan las cuestiones sociales. Si conseguimos alejarle de ese eje, será positivo", explican fuentes de Ferraz. No hay ninguna operación en marcha para desestabilizar al líder. Tampoco sería posible deponerlo, puesto que él controla el comité federal y las bases, en principio, están con él. Los estatutos no permiten repetir el episodio del 1 de octubre de 2016.

Ferraz reúne a las federaciones para lograr un apoyo rotundo de las bases en la consulta

Este lunes, a las 11:00, antes por tanto del almuerzo con los secretarios de Organización regionales, se reúne la permanente de la ejecutiva federal para aprobar las bases y la pregunta que se formulará a los cerca de 200.000 militantes del PSOE —el censo se cierra en ese momento, aunque el de las primarias de 2017 fue de 187.815 electores—, aunque no será muy distinta a obvia, si apoyan o no un Gobierno de coalición con UP. No se incluirá la precisión de que, para que prospere la investidura, puede hacer falta la abstención de ERC. "Los militantes son además activistas políticos, lógicamente, y saben lo que hay —recuerdan en el aparato—. Están al corriente de cómo puede salir la investidura". Jefes del aparato consultados sostienen que lo previsible es un apoyo masivo de las bases.

Recogida en estatutos y reglamento

A diferencia de lo que ocurría en 2016, la consulta a las bases sí está recogida en el artículo 36.u de los estatutos y en el 479 del reglamento del partido. Así, se afirma que el referéndum es obligatorio y vinculante "sobre los acuerdos de gobierno en los que sea parte el PSOE" y "sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el Gobierno a otro partido político". En este caso, no hay duda, puesto que se trata de una coalición convencional entre el PSOE y Unidas Podemos.

Los militantes podrán votar 'online' el viernes y sábado o de forma presencial, en sus agrupaciones, el mismo 23 de noviembre. Ese día será el recuento

La mecánica será muy parecida al plebiscito de 2016. Los militantes podrán votar telemáticamente o de forma presencial. En el primer caso, podrán pronunciarse sobre el pacto con los morados el viernes 22 y el 23 de noviembre —siempre que se hubieran inscrito para poder optar por esta vía hasta las 20 horas del jueves 21—. En el segundo, podrán acudir a sus agrupaciones locales el sábado. Las pequeñas, de menos de 100 afiliados, tendrán un horario reducido de votación, de cuatro horas (o por la mañana o por la tarde), y las que tengan más de un centenar de militantes, deberán abrir sus locales por espacio de ocho horas. El escrutinio se conocerá la misma noche del 23 de noviembre.

Pedro Sánchez vota en la consulta a la militancia sobre el acuerdo con Cs, el 27 de febrero de 2016 en su agrupación de Pozuelo. (EFE)
Pedro Sánchez vota en la consulta a la militancia sobre el acuerdo con Cs, el 27 de febrero de 2016 en su agrupación de Pozuelo. (EFE)

Los militantes no conocerán el acuerdo al completo, a diferencia de lo que sucedió en 2016. El PSOE guarda con máxima discreción, igual que Unidas Podemos, la letra pequeña del pacto. No se saben, pues, ni las medidas que se incluirán en el programa de gobierno y que vertebrarán el discurso de investidura, ni tampoco el organigrama del nuevo Ejecutivo, más allá de que Iglesias será vicepresidente. Compartirá ese segundo escalón del poder con Carmen Calvo y Nadia Calviño. Además, Teresa Ribera seguirá como titular de Transición Ecológica. El planteamiento inicial del presidente es que la mayor parte de sus ministros continúe en el nuevo Gabinete, aunque obviamente dará entrada a tres miembros morados en su Gobierno, además de a Iglesias.

"Crisis política"

Tampoco se sabe demasiado de las negociaciones con el resto de formaciones minoritarias, especialmente con ERC, una de las piezas claves. Lastra busca amarrar 169 votos: sumar, a los diputados de PSOE (120) y de UP (35), los escaños de Más País-Compromís (3), PNV (6), BNG (1), Teruel Existe (1), Partido Regionalista de Cantabria (1) y Coalición Canaria-Nueva Canarias (2). A partir de ahí, haría falta o la abstención de los republicanos, en absoluto gatantizada, o el sí de los diez parlamentarios de Cs, muy improbable. Sánchez está rebajando el tono hacia el independentismo como primer gesto de acercamiento. Habla de "crisis política" —y no "de convivencia"—, una expresión más grata para el secesionismo. Pero más allá del cambio retórico, el presidente no ha dado pasos que remuevan o intranquilicen a los barones. Sí ha aparcado, aunque se daba por hecho que lo haría, sus promesas electorales de máxima dureza contra el separatismo, como la recuperación del delito de convocatoria ilegal de referendos.

Máxima reserva en las negociaciones y en el contenido del pacto. Sánchez no ha dado pasos con el separatismo, más allá de un giro retórico evidente

Para mitigar la imagen de un Sánchez plegado ante Iglesias, el PSOE ha venido recordando que el decálogo firmado con UP introduce dos cuestiones fundamentales. De un lado, el compromiso con el equilibrio presupuestario. Es decir, sí a las políticas sociales y a nuevos derechos "con arreglo a los acuerdos de responsabilidad fiscal de España con Europa". Segunda garantía para los socialistas: el fomento del diálogo "en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución".

El comité federal del PSOE aplaude a su secretario general y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, tras su intervención, el pasado 28 de septiembre en Ferraz. (Inma Mesa | PSOE)
El comité federal del PSOE aplaude a su secretario general y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, tras su intervención, el pasado 28 de septiembre en Ferraz. (Inma Mesa | PSOE)

El presidente busca, como en 2016, un aval a su gestión y a un acuerdo que, por sí mismo, no le dará la investidura. El Sánchez de 2019 no es el de hace tres años, pero entonces como ahora busca legitimar su pacto a través de la militancia. Reforzarse con las bases. Luego ya recibirá el refrendo del comité federal, el máximo órgano de dirección. Por ahora, persigue el espaldarazo de las bases. Algo nada menor para un líder que se ha dejado muchos pelos en la gatera del 10-N. Perseguía reforzarse, crecer a costa de Ciudadanos y no depender de los secesionistas. Ninguno de sus objetivos lo logró, y eso provocó un giro apenas explicado e insólito: la coalición con UP que hasta ahora no quería.

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