"SEGUNDA FASE" en la política exterior

Sin generales a la vista: el Gobierno monta agendas "con normalidad" hasta el verano

Sánchez quiere "agotar la legislatura", y ese mensaje se ha interiorizado en La Moncloa y en los ministerios. La mejor muestra son los compromisos internacionales, y ya trabaja en el G20 de junio

Foto: Pedro Sánchez, durante su comparecencia en La Moncloa del pasado 28 de diciembre. (Reuters)
Pedro Sánchez, durante su comparecencia en La Moncloa del pasado 28 de diciembre. (Reuters)

Arranca 2019 y la duda sigue en el aire. ¿Habrá elecciones generales? ¿Cuándo? ¿El superdomingo del 26 de mayo, con autonómicas, municipales y europeas? ¿En otoño? Puede que sí, que haya comicios, pero por ahora no hay movimientos visibles que alerten de que el presidente del Gobierno, el único que puede poner fecha a las urnas, esté pensando en disolver las Cortes Generales. En La Moncloa y en los ministerios se trabaja "con normalidad", montando agendas para los próximos meses. Mínimo, hasta el verano, aunque no hay una fecha tope. Que se vaya completando la programación de cara al primer semestre no impide que haya legislativas, pero si no se estuviera haciendo ese trabajo, señalan desde el Ejecutivo, sí sería sintomático de que la convocatoria está cerca.

Pedro Sánchez ya ha reiterado en varias ocasiones su voluntad de "agotar la legislatura". Lo repitió ante los medios el pasado viernes, en su comparecencia de fin de año y de balance de los siete meses de mandato que cumple este miércoles. Además, no condicionó la llamada a las urnas a un eventual fracaso de los Presupuestos Generales del Estado de 2019. Esa vocación del mandatario socialista es la misma que traslada a sus ministros y a su equipo en La Moncloa. Quiere llegar a 2020. De ahí que se esté trabajando ya en la configuración de las agendas y colocando viajes, algunos de carácter internacional, y los que más tiempo requieren para prepararlos.

Varios miembros del Ejecutivo insisten en la misma idea: seguir con las tareas de gobierno "con normalidad absoluta". "El presidente no dice nada en privado que no repita en público. No es que haya orden de La Moncloa a los ministerios, es que no hay otro mensaje que continuar con la agenda como hasta ahora. Los planes van más allá del verano: los planes son seguir todo el año completo, sin límite. Por eso se estudian y completan las agendas por trimestre, por semestre y por año", apunta un colaborador directo del jefe del Ejecutivo, quien recuerda que también Sánchez heredó compromisos adquiridos previamente por Mariano Rajoy, que no podía pensar que iba a ser desalojado abruptamente el pasado 1 de junio a través de la única moción de censura que ha prosperado en el Congreso.

Sánchez no condicionó, en su última rueda de prensa del año, la continuidad de la legislatura a la suerte de los Presupuestos. Quiere llegar a 2020


"La única orden —continúa esta fuente— es empeñarse en sacar los Presupuestos", porque ello permitiría al Gabinete mantenerse en el poder hasta 2020 con cierto margen. Pero aún es pronto para saber si ese propósito será posible, por el discurso cambiante de las formaciones independentistas (ERC y PDeCAT), de cuyo voto depende la suerte de las cuentas de 2019. Cataluña marcará el pulso político y puede determinar la continuidad de la legislatura.

Una agenda diseñada por Albares

Pero el mejor ejemplo de que Sánchez aún no contempla una disolución anticipada de las Cortes es su propia agenda internacional, que ya cuenta con varios compromisos fijados, desde Estrasburgo, en enero, hasta Tokio, en junio, y que es preparada y cuidada por su 'sherpa', el secretario general de Asuntos Internacionales, Unión Europea, G20 y Seguridad Global, el diplomático José Manuel Albares.

La primera salida de España de 2019 será a Estrasburgo, a la Eurocámara. Seguirá el Foro de Davos y un viaje a República Dominicana y a México

La primera salida del jefe del Ejecutivo fuera de España que tiene programada es el 16 de enero. Intervendrá ante el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo, como en meses anteriores han hecho otros mandatarios de la Unión para exponer sus perspectivas del proyecto europeo. En noviembre pasó por el hemiciclo la canciller alemana, Angela Merkel, y en octubre, el presidente rumano, Klaus Iohannis, y antes lo hizo el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

La alocución de Sánchez estaba inicialmente prevista para diciembre, pero se pospuso al primer mes del año. En su intervención, reiterará el compromiso europeísta de su Ejecutivo, pero estará muy marcada por el Brexit. En esa semana se prevé que el Parlamento británico vote el acuerdo de salida del Reino Unido de la UE. En La Moncloa calculan que Theresa May saldrá derrotada, igual que habría ocurrido el mes pasado, cuando decidió aplazar la votación para intentar reabrir el texto y sacar concesiones de Bruselas. No las consiguió. Un fracaso de la primera ministra conduciría a un Brexit duro, ante lo cual el Gobierno activará vía real decreto ley los planes de contingencia ya preparados.

Sin generales a la vista: el Gobierno monta agendas "con normalidad" hasta el verano

La siguiente cita es la del Foro Económico de Davos, el 23 y 24 de enero, tras siete años de ausencia de un jefe del Ejecutivo español. Fue invitado el pasado 2 de octubre por el presidente y fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, y desde entonces se ha trabajado en la cumbre. "Es la primera vez que acude un presidente en una situación de normalidad", resaltan en su equipo, donde anticipan que, además de su intervención, mantendrá encuentros bilaterales con otros mandatarios mundiales y contactos con CEO de empresas importantes. "Hemos recibido tantas solicitudes de reunión con el presidente que va a ser imposible atender a todas, así que estamos estudiando cuáles son las más interesantes. En principio, priorizaremos las de aquellos líderes de países a los que tenemos más difícil visitar o las citas que más nos convengan desde un punto de vista económico", añaden.

Presencia "permanente" en América Latina

El 29 y 30 de enero Sánchez viaja a República Dominicana y México. Este último destino es el más importante de esta nueva salida a América Latina, por la dimensión y peso del país en la región —es una de las potencias indiscutibles, junto con Brasil—, y con cuyo nuevo presidente, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, existe una "alianza objetiva". El presidente quería acudir a la toma de posesión del nuevo mandatario, el pasado 1 de diciembre, pero se le solapó con la cumbre del G20 de Buenos Aires, y tampoco pudo volar justo después por las elecciones andaluzas del 2-D.

El presidente también irá al Consejo de Europa y al Tribunal de Derechos Humanos, y en marzo prevé volar hasta Holanda. China toca en abril

"México es muy importante para nuestras empresas, importante por el peso de la colonia española [135.955, a 1 de enero de 2018], porque tiran junto con nosotros de las cumbres iberoamericanas...", justifican en La Moncloa. La parada en Santo Domingo obedece a la voluntad de Sánchez, ya manifestada en su gira por Latinoamérica del pasado agosto, de hablar "a toda la región, a países grandes y pequeños, de mayor y menor peso". Dominicana es además el punto en el que el Airbus presidencial hace escala cuando cruza el Atlántico. "En América Latina la agenda se pretende que sea permanente", recuerdan desde el Gabinete.

A la vuelta del DF, Sánchez volverá a Estrasburgo. El 7 de febrero intervendrá ante el Consejo de Europa —y allí estará muy presente la cuestión catalana por la temática que aborda la organización supranacional, muy centrada en los asuntos regionales y los derechos de las minorías— y visitará el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, una estación a la que el Ejecutivo concede mucha importancia por el simbolismo de la materia sobre la que juzga y porque es, en última instancia, la cúspide del sistema judicial.

Pedro Sánchez, con el contingente español en la base de Koulikoro, en Mali. Era el pasado 27 de diciembre, en su último viaje internacional de 2018. (EFE)
Pedro Sánchez, con el contingente español en la base de Koulikoro, en Mali. Era el pasado 27 de diciembre, en su último viaje internacional de 2018. (EFE)

A finales de febrero podría celebrarse en El Cairo la cumbre UE-Liga Árabe. Pero no es seguro. La Comisión Europea está estudiando conferirle un mayor rango, haciendo que acudan a ella por primera vez los jefes de Estado y de Gobierno europeos a la capital egipcia, puesto que hasta ahora asistían los ministros de Exteriores. España no se opone, pues considera que es un área "muy importante" para el país.

Gira por el África occidental

También a últimos de febrero Sánchez recibirá al presidente de Perú, Martín Vizcarra, en visita de Estado a España —la primera de 2019, la segunda y última podría ser de Macron, pendiente desde los tiempos de Rajoy—. Vizcarra aprovechará para acudir a ARCO, puesto que su país es la nación invitada en la feria de arte contemporáneo. En las semanas siguientes, en marzo, Sánchez también se entrevistará en La Moncloa con el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, y podría verse con algún mandatario africano que ha pedido viajar a España.

A finales de junio Sánchez acudirá a la cumbre del G20 en Tokio. Aún tiene que situar en el calendario una visita a India, que acordó con el 'premier', Modi

De hecho, el presidente tiene previsto emprender una gira por los países del África occidental antes de Semana Santa, un área que reconoce como prioritaria por tratarse de naciones de origen y tránsito de la inmigración, con las que el Gobierno entiende que la cooperación es fundamental para abordar un desafío global. El pasado 27 de diciembre ya voló a Mali para felicitar las fiestas a las tropas, pero también para entrevistarse con el primer ministro y acordar con él un plan de retorno voluntario para los ciudadanos de su país residentes en España, a los que se pagaría el billete de vuelta y unos 400 euros más, aparte de una ayuda adicional si deciden montar un negocio. A últimos de marzo se espera asimismo un viaje de ida y vuelta de Sánchez a Holanda, para verse con su 'premier', Mark Rutte, quien le pidió esa visita al poco de llegar al poder.

El primer trimestre de 2019 cuenta con otro compromiso fijo: el Consejo Europeo del 21 y 22 de marzo. Pero probablemente haya otras cumbres extraordinarias previas de líderes de la UE para abordar la salida del Reino Unido.

Los Reyes con el presidente chino, Xi Jinping, y su esposa, Peng Liyuan, el 28 de noviembre. (EFE)
Los Reyes con el presidente chino, Xi Jinping, y su esposa, Peng Liyuan, el 28 de noviembre. (EFE)

A partir del parón de Semana Santa, la agenda del jefe del Ejecutivo está menos definida. Sobre el 29 de abril viajará a Pekín, al segundo foro de la iniciativa Nueva Ruta de la SedaBelt and Road Initiative (BRI), también conocida como la Franja y la Ruta—. Sánchez ya acordó su presencia con el presidente chino, Xi Jinping, durante su visita de Estado a España el pasado noviembre. España no tiene previsto sumarse al ambicioso plan estratégico de infraestructuras lanzado por Pekín, porque prefiere trabajar en la estrategia de conectividad impulsada por la UE, pero el Gobierno no tiene problema en participar en proyectos concretos de la BRI y en asistir a su gran asamblea.

Latam, Canadá, EEUU, Cuba...

El segundo trimestre del año se cerrará, además de con otro Consejo Europeo ordinario, con la cumbre del G20 en Tokio. Japón la ha ubicado el 28 y 29 de junio, y no a finales de año. El país anfitrión, explican en La Moncloa, ha decidido "comprimir en un semestre su presidencia" para centrar los esfuerzos en la preparación del ascenso al trono del príncipe Naruhito el próximo 22 de octubre, seis meses después de la abdicación de su padre, el emperador Akihito. Este ajuste de calendario explica que el Gobierno ya esté trabajando en las resoluciones del G20. De la última cumbre, la de Buenos Aires, salió el compromiso de una visita de Sánchez a India. Ese fue el acuerdo al que llegó con el primer ministro, Narendra Modi, pero no se producirá hasta que pasen las elecciones generales en el país asiático, previstas para abril de 2019.

La agenda exterior de Sánchez será intensa, pero no tan frenética, porque "el primer empujón", para darlo a conocer y marcar su impronta, "ya está hecho"

La agenda internacional del presidente, a día de hoy, parece menos intensa que la de sus siete primeros meses de mandato, en los que visitó varias capitales europeas, hizo una gira en agosto por cuatro países latinoamericanos (Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica), se desplazó a Canadá y luego a Estados Unidos por la Asamblea General de la ONU, y cruzó tres veces el Atlántico en apenas 15 días, para la XXVI Cumbre Iberoamericana en Guatemala, para la visita oficial a Cuba y para el G20 en Buenos Aires. También cumplió con la tradición de viajar hasta Marruecos para verse con el rey alauí —en noviembre, cinco meses después de llegar al poder—.

Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, recorren las calles de La Habana Vieja con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el pasado 23 de noviembre. (Reuters)
Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, recorren las calles de La Habana Vieja con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el pasado 23 de noviembre. (Reuters)

"El primer trimestre lo tenemos bastante agendado. Pero al comienzo del mandato era necesario un primer empuje que ya no es necesario hacerlo", explican desde el equipo del presidente. "Había que presentarse ante el mundo, que se asumiera con naturalidad que había un nuevo líder en España, que se notara nuestra fuerte presencia en América Latina. Y coincidieron además varias cumbres y compromisos ya fijados. Pero ese primer esfuerzo está hecho y logrados todos los objetivos, incluida una visita a Marruecos. Ahora —continúan las mismas fuentes—, entramos en una segunda fase, más selectiva, en la que se trata de ir completando. No hay una decisión de hacer menos viajes. Se hace lo que es necesario hacer". El presidente, por tanto, no tiene previsto "bajar el pistón" de su agenda exterior para centrarse más en la política doméstica. Pero el frenesí de la primera etapa no se repetirá.

Sin generales a la vista: el Gobierno monta agendas "con normalidad" hasta el verano

En cualquier caso, La Moncloa, igual que los ministerios, proyecta una imagen de "normalidad". Sin que se prevean elecciones inminentes. Aunque, como también advierten en el equipo de Sánchez, que se vayan fijando citas en el calendario no significa que se descarte nada, porque todo el escenario puede cambiar en poco tiempo, en particular si los PGE fracasan. Pero, desde luego, no existe por el momento la parálisis gubernamental que caracteriza los periodos inmediatamente preelectorales. Sánchez quiere resistir, y como saben bien dentro del PSOE, su capacidad de aguante va en su mochila. Y no es una pieza menor.

La incertidumbre de los PGE

Todos los planes del Ejecutivo pueden saltar por los aires si finalmente no hay Presupuestos de 2019, por mucho que ahora Pedro Sánchez no ligue el futuro de su mandato al éxito del proyecto de ley. 

El presidente necesita el apoyo de los independentistas, y por ahora los mensajes que llegan son confusos. Por eso en el Gobierno son incapaces de saber qué ocurrirá, y aún quedan semanas para saberlo. El pasado domingo, el secretario de Organización del PDeCAT y diputado en el Congreso, Ferran Bel, se mostraba abierto, en una entrevista con EFE, a no bloquear los PGE.

Pocas horas después, la vicepresidenta del partido, también parlamentaria en Madrid y mujer de confianza de Carles Puigdemont, Míriam Nogueras, precisó que la formación había decidido votar no a la tramitación de los Presupuestos, deslindándose de la opción de no bloquearlos de entrada. Nogueras fue replicada por Bel: en ningún órgano del PDeCAT se ha hablado, "y mucho menos decidido", no permitir la tramitación de los PGE, aseguró

 

Ese vaivén permite al Gobierno decir que habrá que "esperar" para saber si el PDeCAT respalda los PGE. Lo diijo así la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el pasado lunes en la SER. "Dependiendo de cuál es la persona que habla en nombre de esta formación se traslada una vocación de aprobar o no", subrayó. La posición de los neoconvergentes es clave porque podría arrastrar hacia un lado u otro a los republicanos. 

Este 1 de enero, el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès (ERC), defendió que la relación entre los gobiernos español y catalán "se debe mantener", al margen de que las relaciones entre los grupos parlamentarios en el Congreso se deterioren. Los ciudadanos de Cataluña y del resto de España, apuntó, "reclaman que los gobiernos sean responsables, dialoguen y encuentren soluciones", independientemente de la posición que los partidos tengan en la Cámara Baja, informa EFE.

En La Moncloa creen que los independentistas pueden acabar respaldando los PGE no solo por el temor a un adelanto electoral que pueda devolver al PP al poder con el apoyo de Ciudadanos y Vox, sino porque tendrán "difícil explicar" por qué dan la espalda a unas cuentas "expansivas", de mayor gasto social, y que llevaría "más de 2.000 millones de euros" a Cataluña

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