PUNTO DE INFLEXIÓN A LOS 50 DÍAS DEL MANDATO

El giro en Cataluña y el veto del PP resucitan el fantasma del adelanto electoral

El PDeCAT de Puigdemont promete hacer la vida "más difícil" a Sánchez, y eso complica, y mucho, la vida parlamentaria al Gobierno, que ve también que su senda de déficit puede fracasar

Foto: Pedro Sánchez y la presidenta andaluza, Susana Díaz, entran en La Moncloa para su reunión de este 23 de julio. (EFE)
Pedro Sánchez y la presidenta andaluza, Susana Díaz, entran en La Moncloa para su reunión de este 23 de julio. (EFE)

"Se está para hacer cosas, no para estar por estar". La reflexión, que emana en privado del entorno de Pedro Sánchez, en el Gobierno y en Ferraz, ilustra el punto de inflexión a que ha llegado la legislatura, apenas 52 días después del aterrizaje del líder socialista en La Moncloa. El Ejecutivo es consciente de que la toma del control del PDeCAT por parte de Carles Puigdemont y la defenestración del ala más pactista del partido, encarnada por Marta Pascal, pone las cosas mucho más difíciles al presidente. A ello se suma que el PP de Pablo Casado no está dispuesto a conceder ni el pan ni la sal, y la primera muestra de su oposición rotunda será su rechazo de la nueva senda de déficit autorizada por Bruselas. En el círculo de Sánchez nadie quiere hablar de anticipo electoral, ni que se baraje esa opción siquiera, pero algunas fuentes sí admiten que no se aguantará sin más si no hay una salida clara, porque "se aguanta para mejorar las cosas".

El escenario político se enreda a partir de ahora. Y es probable que lo haga más a partir del otoño, cuando aumente la inflamación soberanista por la cercanía de la Diada del Onze de Setembre y el primer aniversario del referéndum ilegal del 1-O y de la declaración unilateral de independencia, que fue frenada con la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Quim Torra podría convocar elecciones a partir del 27 de octubre.

Pero podrían no ser las únicas urnas que se abriesen en otoño, porque también Susana Díaz se debate entre un adelanto técnico, de apenas unos meses, de sus autonómicas, o bien situarlas cuando se cumplan cuatro años justos de las anteriores, en marzo de 2019. A partir de septiembre, toda España entra en precampaña electoral porque en mayo habrá comicios europeos, municipales y regionales. En teoría no se prevén nuevas generales, pero una situación de bloqueo político o la constatación de que no es posible para el Gobierno sacar adelante sus Presupuestos de 2019 reanimarían inevitablemente esa hipótesis.

No es esa en modo alguno, dicen en el Ejecutivo y en el partido, la opción de Sánchez, que montó un Ejecutivo pensado para durar hasta 2020, hasta agotar la legislatura. "El Gobierno no varía el rumbo". Pero siempre tendría la posibilidad de jugar esa carta. La prerrogativa de llamar a los ciudadanos, habiéndoles explicado su proyecto desde La Moncloa, es suya. Y eso es un plus clave.

En modo alguno la opción de Sánchez es la del adelanto: su Gobierno está hecho para durar hasta 2020. Pero siempre podría jugar esa carta


Que la situación se torcía para el Gobierno —de suyo con una base parlamentaria muy corta, solo 84 escaños de una Cámara de 350— comenzó a atisbarse el domingo, tras la asamblea nacional del PDeCAT. Puigdemont lograba situar a dos de sus peones, David Bonvehí y Míriam Nogueras, en la presidencia y vicepresidencia de la formación, aunque la mayoría de la cúpula, producto de una lista unitaria, es próxima a Pascal. El cónclave certificó que no se abandona la vía unilateral y que se aspira a hacer "efectiva" la república catalana. No de forma "inmediata", pero sí "lo antes posible". De la asamblea también salió el compromiso de bloquear la agenda de Sánchez si se mantenía la "represión" hacia los separatistas. Puigdemont se opuso a respaldar la moción de censura de los socialistas, que era la opción que defendió Pascal y la que finalmente triunfó.

"Hacer valer" los 17 votos en Madrid

La nueva dirección avanzó este lunes la línea previsible. Nogueras, que es diputada en el Congreso —y posible nueva portavoz, en sustitución de Carles Campuzano—, contestó con un sí rotundo cuando se le preguntó en Catalunya Ràdio si con el equipo actual del PDeCAT y la promesa de integrarse en la Crida Nacional per la República de Puigdemont Sánchez lo tiene "más difícil". "No porque tengamos que hacer las cosas diferentes, sino porque ahora nosotros estamos ordenados y nos hacía falta ordenarnos". Las decisiones sobre el voto en Madrid —donde Campuzano y Jordi Xuclà eran los hombres fuertes, de talante más pragmático— las tomarán en el marco del partido "juntos" y de forma "coordinada". Horas más tarde, la portavoz del Govern, Elsa Artadi, enfatizó que hay que "hacer valer" los votos de los posconvergentes (ocho) y de ERC (nueve) en el Congreso.

Calvo pide a la nueva dirección del PDeCAT que no se escore hacia espacios "imposibles". El Ejecutivo demanda "responsabilidad" al Govern

Desde la asamblea del fin de semana, el Ejecutivo de Sánchez, a través de distintos portavoces, ha insistido en el llamamiento a la "responsabilidad" del PDeCAT. La más clara fue la vicepresidenta. Carmen Calvo sostuvo desde Córdoba que espera que la nueva dirección del partido no se "escore hacia espacios que son imposibles", aunque "son soberanos de escoger con su militancia lo que consideren oportuno". Mostró su confianza en que la nueva coyuntura "no se traduzca en nada que no signifique seguir trabajando en una línea que está abierta y que es la que le conviene a España y la que le conviene a Cataluña", y es la apuesta por el diálogo y la distensión impulsada por el presidente.

El giro dado por el PDeCAT inquieta, y mucho, al Gobierno, porque ha de atravesar varias fronteras en muy pocos días. Y los ocho diputados del PDeCAT son fundamentales, como lo fueron para la moción de censura. "Es una semana compleja, no lo escondemos", aseguraban. El miércoles, comparece el director del CNI, Félix Sanz Roldán, por las cintas de Corinna. Este viernes, ha de sacar adelante la votación por mayoría absoluta de su propuesta de administradora provisional única para RTVE, Rosa María Mateo. La formación de Puigdemont no ha confirmado su sí. Si finalmente se abstuviera o rechazara el nombramiento, el Gobierno cosecharía otro importante revés después de que fracasara su planteamiento de situar al frente de la corporación un consejo interino.

El giro en Cataluña y el veto del PP resucitan el fantasma del adelanto electoral

El mismo viernes es probable que el Congreso también delibere y vote sobre la nueva senda de déficit y deuda acordada la pasada semana en el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Necesita mayoría simple. No están claros aún los apoyos pero, aun superando la prueba de la Cámara Baja, faltaría el examen en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta. Y Casado ya ha anticipado que su grupo rechazará el nuevo marco, que supone una relajación en los objetivos de cumplimiento del déficit y la concesión de dos décimas más para las comunidades, otras dos más para la Seguridad Social y una última para el Estado.

Mensaje de prudencia y aviso

Si las Cortes tumban el acuerdo, Hacienda comenzaría a elaborar los Presupuestos de 2019 con la senda aprobada por el Ejecutivo del PP, más restrictiva para las autonomías. Pero una bofetada ahora probaría la dificultad objetiva del Gobierno para que sus cuentas del año próximo vean la luz. En caso de prórroga obligada de los PGE de 2018 —confeccionados por Cristóbal Montoro y rechazados por los socialistas hasta su llegada a La Moncloa—, Sánchez tendría más difícil agotar la legislatura y convocar los comicios en 2020. Él mismo advirtió a Mariano Rajoy de que si no salían adelante las cuentas de este año, debía o llamar a las urnas o someterse a una cuestión de confianza.

Los socialistas también avisan de que los independentistas deberán "retratarse" y explicar por qué acaban votando con el PP y frenan a Sánchez

En el Gobierno y en el partido dicen ser conscientes de las complicaciones del nuevo escenario. Pero al tiempo también lanzan un mensaje de prudencia —"ya veremos"— y de aviso. "Serán ellos los que tendrán que retratarse y los que tendrán que decir por qué votan junto al PP", indicaban fuentes cercanas a Batet. "Deberán explicar por qué someten a un parón la legislatura. No puedes amedrentar todo el tiempo a un Gobierno", completaban desde Ferraz.

El giro en Cataluña y el veto del PP resucitan el fantasma del adelanto electoral

En la reunión que Susana Díaz y Pedro Sánchez celebraron este lunes en La Moncloa, hubo espacio para abordar la situación política tras el golpe de Puigdemont al PDeCAT y para analizar los efectos de la llegada de Casado al liderazgo del PP. "La actualidad ha estado sobre la mesa", admiten fuentes del encuentro. La presidenta andaluza negó en rueda de prensa que hubieran hablado sobre Cataluña y aseguró que ella no estaba allí para hablar de ninguna otra comunidad autónoma, pero en el encuentro la escalada de radicalidad en el independentismo sí centró parte de las dos horas de conversación.

Díaz defiende al presidente

Fuentes cercanas a Díaz aseguraron que la presidenta es "discreta" y no iba a desvelar ninguna de las preocupaciones que había compartido con Sánchez, aunque a nadie se le escapa que inquieta la imagen de un Gobierno rehén de los anhelos independentistas.

Míriam Nogueras, diputada y ahora vicepresidenta del PDeCAT, en abril de 2016. (EFE)
Míriam Nogueras, diputada y ahora vicepresidenta del PDeCAT, en abril de 2016. (EFE)

La baronesa andaluza salió a defender al Ejecutivo de Sánchez con un mensaje claro sobre las consecuencias de que el PP "se eche al monte", dijo, "se radicalice" y "ponga sus intereses por encima de los de los españoles". Los socialistas tratarán de amortiguar los ataques de la oposición señalando al PP como responsable de que no pueda salir adelante un nuevo Presupuesto o como culpable de que no llegue el oxígeno de la flexibilización del déficit aprobada por Bruselas. Lo cierto es que sin una nueva senda del déficit y sin techo de gasto no habrá cuentas, y sin estas, la legislatura se convierte en un avispero aún más complicado de gestionar.

La baronesa andaluza decidirá cuándo convocar sus comicios a la vuelta de verano, pero no quiere coincidir ni con catalanas ni con las generales

Ahora mismo, la inestabilidad en Cataluña tiene en vilo el calendario electoral en España. No es ningún secreto que Díaz no quiere que las andaluzas coincidan con otros comicios y apuesta por unas autonómicas separadas y con un debate propio. La presidenta prefiere no coincidir con las catalanas y tampoco querría ir de la mano de Sánchez, coincidiendo con las generales.

Aunque todo el entorno de la baronesa andaluza apuesta por el adelanto, ella, tanto en público como en privado, niega haber tomado una decisión. A su equipo le ha comunicado que no trasladará si habrá anticipo hasta que pasen las vacaciones e insiste en el mensaje de que la tremenda "volatilidad" de la política española impide tomar esa decisión hasta que no llegue septiembre. Entonces, analizará la posibilidad de que Sánchez convoque de forma conjunta y también la amenaza de una coincidencia electoral con Cataluña, y conforme a eso, avisan, notificará la fecha decidida o si agota hasta marzo. Lo único nuevo es que no cierra la puerta y apunta al factor de Ciudadanos, que ha endurecido su tono con el PSOE y da por terminado el pacto de investidura en Andalucía.

El giro en Cataluña y el veto del PP resucitan el fantasma del adelanto electoral

"Hay muchas cosas por hacer"

En la mente del presidente no figuraba convocar unas generales en breve. Una vez comprobó que Albert Rivera no le daría su apoyo en la moción —era él el más interesado en unas urnas tempranas—, fue lanzando pistas de que quería aguantar, desplegar su proyecto. Articuló un Gobierno mediático y muy bien recibido por la opinión pública, quiso acabar con la imagen de parálisis de la anterior Administración emitiendo señales poderosas, con medidas simbólicas, señeras para la izquierda y muy visibles, y finalmente reconoció que su intención era agotar la legislatura. Su intención, no su obsesión.

En el Gobierno se asume que esta semana es compleja y que la vida parlamentaria "será un infierno". Pero la herramienta del BOE es poderosa

Tal propósito no ha variado, y así lo remarcaba el mismo presidente este lunes en una entrevista en 'eldiario.es': "El cometido de este Gobierno, y también de los grupos parlamentarios que apoyaron esa moción de censura, es cultivar y consolidar ese cambio de época en la política española. No retroceder. En consecuencia, lo que tenemos que hacer es llenar de contenido ese propósito del cambio de época". "Tenemos menos tiempo del habitual, pero hay muchas cosas por hacer", alegaba.

"La vida parlamentaria es verdad que va a ser un infierno, pero el BOE es muy importante. El Gobierno es muy importante como para arriesgarte a convocar las urnas y que no te salga bien, salvo que te haya dado tiempo a hacer algo muy importante desde La Moncloa. Además, la proyección internacional de Pedro es muy importante", reflexionaba este lunes un ministro en conversación con este diario. "Las elecciones no van a solucionar la inestabilidad. El problema de los 84 escaños ya lo conocíamos antes de presentar la moción de censura contra Rajoy, y el camino con Cataluña tampoco es que estuviera muy recto. Así que de momento seguimos adelante", valoraba un alto mando de la ejecutiva socialista.

El giro en Cataluña y el veto del PP resucitan el fantasma del adelanto electoral

Por eso mismo fuentes cercanas al presidente en La Moncloa subrayan que el Ejecutivo "no varía su rumbo", y está decidido a sacar adelante la legislatura, a aprobar "medidas y no flaquear", a "revalidar" su mayoría con los socios con los que consiguió la investidura. Es pronto para la alarma, advierten, porque el PDeCAT puede actuar movido por la "bravuconería", y en todo caso el Gabinete está para "solucionar problemas", y no crearlos.

Sánchez trazó hace poco más de 50 días una hoja de ruta que consistía en "[moción de] censura, estabilidad y elecciones". "Está claro que si la legislatura queda muerta o es infructuosa, sí se convocarán generales —defienden en Ferraz—, pero no es la idea que se tiene por ahora. La nueva política es esto: pactar todo". En la cúpula del partido apuntan a una salida que podría explorarse: un acercamiento a Ciudadanos, siempre y cuando Rivera regresara a un perfil más centrado y no compitiera en el espectro de la derecha con Casado y con Vox. Esa estrategia aún no está sobre la mesa porque no se ha producido el giro de los naranjas, pero esa senda, de prosperar, concedería más oxígeno al presidente. Por ahora, recomiendan en el partido y en el Gobierno, conviene esperar y ver.

El encaje de la bilateral

Otra piedra en el camino: la comisión bilateral Generalitat-Estado prevista para la semana que viene, en principio en Barcelona. Este lunes, el 'conseller' de Acción Exterior y presidente de la parte catalana del órgano, el republicano Ernest Maragall, se reunió sucesivamente con los ministros de Exteriores y Política Territorial, Josep Borrell Meritxell Batet. No se logró cerrar el orden del día porque el Govern quiere que en el encuentro de la comisión, el primero que se celebra desde julio de 2011, se hable de presos y del referéndum de autodeterminación.

Maragall alertó de que si no se avanza en ambas cuestiones, "será difícil" que se den pasos hacia la "normalidad" que debería tener este órgano, aunque dijo no contemplar un escenario de desacuerdo tal que impida la propia reunión, informa EFE. El 'conseller' dio, pues, una de cal y una de arena, pues al tiempo afirmó que "nadie en Cataluña quiere ser una dificultad para el Gobierno central". 

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