REGRESA LA AGITACIÓN INTERNA

El "veto" a Valenciano revuelve al PSOE y dispara la tensión del grupo en Bruselas

La negativa de Ferraz a aupar a la dos de Rubalcaba destapa la caja de los truenos y reabre las hostilidades contra Sánchez. El choque quiebra la unidad de la delegación española en la Eurocámara

Foto: Elena Valenciano, el pasado 5 de julio en Estrasburgo, en un pleno de la Eurocámara. (EFE)
Elena Valenciano, el pasado 5 de julio en Estrasburgo, en un pleno de la Eurocámara. (EFE)

Hacía tiempo que el PSOE no se conmovía internamente. Ni siquiera la aprobación del nuevo reglamento, que refuerza el poder de Pedro Sánchez y de las bases en detrimento de los barones, agitó demasiado las aguas. Eso ya se daba por descontado. Pero lo que en cambio sí ha agitado al partido es un nombre. El de Elena Valenciano, la poderosa número dos con Alfredo Pérez Rubalcaba, eurodiputada desde 2014 y una de las favoritas para ocupar el puesto de presidenta del Grupo de la Alianza de Progresistas y Demócratas (S&D) de la Eurocámara. La negativa de Ferraz a promoverla para ese cargo, que para muchos no es otra cosa que un "veto" en toda regla, ha revuelto al PSOE, provocando una cascada de apoyos públicos de dirigentes de primer nivel a la ex vicesecretaria general. Pero no solo eso. La delegación de los socialistas españoles en Bruselas ha sufrido la convulsión en primera línea de frente, ya que en su reunión del pasado martes se vio cómo crecían la "tensión" y la "incomodidad". Toda una novedad, ya que los 14 europarlamentarios han sabido mantener todo este tiempo la cohesión pese a las turbulencias que llegaban de fuera. Para los críticos con Sánchez, se trata de una prueba palmaria de su "sectarismo". Para la dirección, todo se reduce a una "campaña personal" de alguien que "solo piensa en lo suyo".

Iratxe García, portavoz del PSOE en Bruselas, el pasado 11 de enero en Valladolid. (EFE)
Iratxe García, portavoz del PSOE en Bruselas, el pasado 11 de enero en Valladolid. (EFE)

La herida interna comenzó a abrirse hace una semana. Este periódico publicaba que la cúpula de Sánchez evitaba respaldar a Valenciano para ocupar la vacante que presumiblemente en marzo dejará el italiano Gianni Pittella, candidato al Senado por partida doble en las elecciones generales de su país. Su marcha anunciada disparó las quinielas en S&D. Y una de las mejor situadas para sucederle, según informaba la reputada cabecera europea 'Politico', era Valenciano, junto con el alemán Udo Bullmann, ambos vicepresidentes del grupo. La ex número dos ya advertía de que solo competiría por el cargo si contaba con el respaldo de Ferraz. Pero ese empujón nunca llegó. Tras intentar alejar la pelota ante los medios el viernes pasado, y a la vista de que la polémica se le iba de las manos, la dirección decidió cortar por lo sano el pasado lunes y reconocer sin ambages que no iba a postularla, que le interesaba más aspirar a la presidencia de S&D en 2019, y hacerlo con la persona que fuera cabeza de cartel del PSOE en las próximas europeas, que con seguridad será una mujer.

En realidad, la decisión de apartar a Valenciano de la candidatura estaba tomada desde al menos el jueves pasado, cuando El Confidencial se hacía eco de la noticia. Entonces, la portavoz del PSOE en la Eurocámara, la vallisoletana Iratxe García, mujer de la total confianza de Sánchez, comunicó a Valenciano que el partido se había comprometido con el SPD a no confrontar con su aspirante, Bullmann, y a apoyarlo. Y este último martes por la tarde, García reunió a la delegación e informó a todos de que esa era la carta de Ferraz. Esa y la de confiar en obtener la presidencia del S&D en 2019, porque no convenía malgastar ahora la oportunidad para el año que queda de legislatura.

La portavoz del PSOE en Europa, Iratxe García, confirmó a sus compañeros que el partido no confrontará con el SPD y apoyará a su candidato


Valenciano fue la siguiente en tomar la palabra en una reunión que se prolongó hora y media y que a muchos les pareció "tensa" e "incómoda". La ex vicesecretaria general señaló que acataba la decisión, que aceptaba el "veto" con "deportividad", aunque lo consideraba un "error". Y subrayó que la posibilidad de presidir el grupo había surgido "de forma completamente natural", no porque ella la agitara, y que por tanto siempre mostró su disposición a asumir lo que la dirección determinase. Lanzó además una advertencia, con los sanchistas como destinatarios: que se defendería de los "ataques personales".

Posiciones distintas

La delegación del PSOE en Bruselas ya había manifestado días atrás y de manera prácticamente unánime —todos, menos García—, antes de que se conociera la decisión de Ferraz, su respaldo a Valenciano y a la opción de explorar todas las posibilidades de hacerse con el liderazgo del S&D. Este martes, la ex número dos seguía contando con la complicidad de sus compañeros, ya que todos defendieron su idoneidad, pero a partir de ahí los razonamientos divergieron. Tres de ellos —los más veteranos: el exministro Ramón Jáuregui, Enrique Guerrero e Inma Rodríguez-Piñero— fueron los más beligerantes y contundentes, los que cargaron contra Ferraz y su "sectarismo" y clamaron contra el "gravísimo error" de sacar a Valenciano de las quinielas. La valenciana Rodríguez-Piñero incluso pidió que se reconsiderase la decisión.

En la delegación, los hubo beligerantes contra la dirección, otros más "contemporizadores" con Ferraz y hubo quienes prefirieron guardar silencio

Los exministros Juan Fernando López Aguilar y Pepe Blanco, la exconsejera andaluza Clara Aguilera y la aragonesa Inés Ayala fueron algo más "contemporizadores", ya que en líneas generales vinieron a expresar que aunque Valenciano tenía que haber optado al cargo (Blanco, mucho más frío), Ferraz había hablado y había que acatar su mandato, "legítimo", que no había más. Los más jóvenes —el asturiano Jonás Fernández, el catalán Javi López y la vasca Eider Gardiazabal— fueron los más prudentes, los que callaron, los que para algunos mantuvieron un "silencio cómplice". El manchego Sergio Gutiérrez, número dos de la delegación y amigo personal de García (como Gardiazabal), también mantuvo la posición de equilibrio, admitiendo que la gestión de la crisis pudo haber sido mejorable pero entendiendo que Sánchez tiene la última palabra. La número 14, la andaluza Soledad Cabezón, no pudo asistir a la cita.

"Es que es peor que un error. El futuro es desconocido para todos, y no presentarse ahora no garantiza nada, más bien al contrario. Y encima no es que lo hayan hecho sin consultar con nosotros, que somos los que estamos aquí, es que lo han hecho en contra de los 13", protestaba uno de los miembros de la delegación que, como todos los consultados, pide máxima reserva de su identidad. Otro se quejaba de los argumentos "débiles" utilizados por Ferraz, y de cómo un buen número de eurodiputados socialistas, incluidos los del SPD, no ven con buenos ojos a Bullmann, un candidato poco "empático" y perteneciente a un partido que ha firmado su tercera gran coalición con la CDU de Angela Merkel y que, en caso de hacerse con las riendas del S&D, tendría que enfrentarse con otro alemán, Manfred Weber, pese a la paradoja de que en su país, si la militancia socialdemócrata avala el acuerdo, ambas formaciones gobernarán juntas.

Javier Fernández (c), presidente de la gestora del PSOE y de Asturias, con el entonces portavoz en Bruselas, Ramón Jáuregui (i), y el todavía presidente del grupo S&D en la Eurocámara, el italiano Gianni Pittella, el 20 de febrero de 2017. (EFE)
Javier Fernández (c), presidente de la gestora del PSOE y de Asturias, con el entonces portavoz en Bruselas, Ramón Jáuregui (i), y el todavía presidente del grupo S&D en la Eurocámara, el italiano Gianni Pittella, el 20 de febrero de 2017. (EFE)

"Tampoco compensa involucrarte emocionalmente —sostenía otro eurodiputado, más comprensivo con Ferraz aunque a la vez cercano a la ex número dos—, pero es verdad que las razones de la dirección son poco sólidas. Elena se hace querer por cómo es, y se mueve de fábula en el Parlamento, y es que la han ido a buscar. Si Udo hubiera sido un candidato muy fuerte, no se habría hablado de alternativas. Ahora bien, hay decisiones que no tomas tú, sino que toma la dirección". "Elena reunía las condiciones, y es muy reconocida por su trabajo aquí, pero yo esperaba ya que Ferraz no la apoyase, pero esto no es la primera vez que sucede en el PSOE. La batalla estaba perdida. Yo no me creo tanto que haya un acuerdo con Alemania o que sea una venganza, sino más bien que la dirección no quería hipotecas de cara a confeccionar la lista el próximo año", apuntaba otra eurodiputada. Y es que si Valenciano se hacía con la presidencia del grupo, Sánchez tenía más complicado descabalgarla de cualquier puesto de la candidatura en 2019. García rehusó valorar el encuentro del pasado martes.

El "veto" a Valenciano revuelve al PSOE y dispara la tensión del grupo en Bruselas

Sí "deja huella"

Si los diputados en Bruselas fueron más comedidos —todos los contactados reconocen que aunque la reunión fue dura, se mantuvo la "cordialidad"—, se debió a que hasta la delegación ha actuado de forma unida desde 2014, intentando capear las sucesivas crisis internas del PSOE. Y coinciden en que ese buen clima ha de preservarse de cara al futuro. Pero algunos sí reconocían que este episodio "deja huella". Así que la pequeña aldea gala socialista, que hasta ahora se había mantenido a salvo de las disputas fratricidas del partido, también ha visto cómo se quebraba su unidad. Y eso que en primarias todos apoyaron a Susana Díaz, menos Iratxe García —que respaldó a Sánchez—, Eider Gardiazabal —que se alineó con Patxi López— y Javi López —que guardó neutralidad, aunque su partido, el PSC, avaló en masa al madrileño—. Ni siquiera entonces se rompió el buen clima en Bruselas.

Page y Puig sí reconocen que si hubiera habido opciones de conseguir la presidenciad del S&D, lo "razonable" habría sido apoyar a Valenciano

Los pronunciamientos de apoyo a Valenciano se han reiterado en las últimas horas. El miércoles abrió el día Susana Díaz en Telecinco, que elogió el "prestigio y la autoridad" de la exvicesecretaria y sostuvo que sería "bueno para el PSOE" que una mujer socialista española liderase el S&D. "No quiero ni pensar que sea por el apoyo que me dio a mí, no quiero pensar que fuera por eso. No, me niego a pensar que sea eso", dijo sobre las razones de la negativa de Sánchez a promoverla para cubrir la vacante de Pittella. Horas más tarde, en RNE, el presidente manchego, Emiliano García-Page, señaló que si el partido tuviera al alcance la presidencia del grupo, sería "una oportunidad que no puede perder". Y aunque confesó desconocer "las claves de la decisión", sí enfatizó que tiene "el mejor concepto" de Valenciano, destacada por su "respeto" en Bruselas y por su "capacidad".

Los presidentes Ximo Puig y Emiliano García-Page, el pasado 20 de enero en Valencia. (EFE)
Los presidentes Ximo Puig y Emiliano García-Page, el pasado 20 de enero en Valencia. (EFE)

En la misma línea respondía, en una entrevista en 'El Español', el jefe del Ejecutivo valenciano, Ximo Puig: "Me gustaría que siempre se apoyase a personas del PSOE que tengan alguna posibilidad de tener algún cargo de relevancia [...]. Elena es amiga mía y muy capaz. Si había alguna posibilidad, me hubiera parecido razonable apoyarla". También elogió a la eurodiputada Miquel Iceta, primer secretario del PSC. Ella podría ser "una grandísima" jefa de grupo, admitió, aunque a la vez empatizó con Ferraz: la dirección quizá "está haciendo un cálculo de preferir tener el cargo en la próxima legislatura, porque la actual se está acabando".

El exdiputado Eduardo Madina, rival de Sánchez en las primarias de 2014 y báculo de Díaz en las del año pasado, defendía en Twitter a la europarlamentaria, rompiendo así su silencio en cuestiones orgánicas. En la reunión del Grupo Socialista en el Congreso sacaba la cara por ello la exportavoz parlamentaria Soraya Rodríguez. Y hasta Tomás Gómez, exlíder del PSM y furibundo enemigo de Rubalcaba, salió al rescate de Valenciano: derribar sus opciones, apoyando los de Alemania, "daña los intereses españoles". Gómez resaltaba la contradicción de argumentos empleada por Ferraz, ya que vetó a Luis de Guindos por ser hombre y no tener un perfil técnico, y ahora corta las alas a Valenciano, mujer y con méritos "más que acreditados", "por lo menos para el resto de partidos socialdemócratas", sostenía en 'La Razón'.

Los demás presidentes distanciados de Sánchez se han acogido, por ahora, a la cautela. "No me quiero meter en más contenciosos. No obstante, mi opinión de Elena te la puedes imaginar", deslizaba uno de ellos, mostrando su adhesión a las palabras de Puig, Page y Díaz. "Es que lo que demuestra es que no existen esos intentos de querer pactar. Todo eso se lo han cargado. Ha sido muy descarado, era todo mentira. Al final, las fobias se imponen sobre las capacidades, y por eso cualquier intento de pacificar el partido ha saltado por los aires. Sus instintos son más fuertes que sus principios", coincidía otro.

Acumulación de agravios

Y es que el 'affaire Valenciano' ha tenido mayor resonancia de la prevista por distintas razones. En realidad, llovía sobre mojado. Latía el malestar de los críticos hacia el nuevo reglamento. El "cabreo" por la actitud de la dirección. "Esto ha sido tan sonado porque hay un clima de sectarismo bestial en el PSOE y mucha gente lo ve y está harta. Y no es solo Elena. Fue también Alfonso Guerra, fue Javier Fernández, fue Alfredo [Pérez Rubalcaba], fueron los diputados Antonio Hernando, Ignacio Urquizu y Ángeles Álvarez... y también ocurre en los territorios...", argumentaba una dirigente que conoce muy bien el PSOE. A favor de Valenciano ha remado, además, su predicamento en buena parte del partido. Para varios responsables, habría sido más sencillo para Sánchez defender que la apeaba de la carrera por una cuestión de confianza, como en su día la gestora de Fernández justificó los castigos a los sanchistas.

Ferraz cree "irrelevante" la polémica y acusa a Valenciano de montar una "campaña personal". "Las decisiones las toma el PSOE", recuerdan

Pero sin duda se ha cruzado otra variable: el anuncio de Sánchez, el martes, de que en marzo se celebrará una escuela de gobierno del PSOE, con la que busca la foto de la "unidad" socialista. Sin embargo, la novedad quedó chafada al poco. Ferraz comunicó que Rubalcaba había confirmado asistencia. Y, según él mismo dijo, no era así, porque cuando recibió la llamada el lunes de parte del número tres, José Luis Ábalos, nada le adelantó de que se perseguía un acto de unidad, porque le habría respondido que no cabía justo el mismo día en que la dirección "vetaba" a Valenciano para liderar S&D. Y el miércoles Díaz señalaba que no sabía nada de esa escuela de gobierno, pese a que, según replicaban más tarde desde la cúpula, Ábalos se lo había comunicado al número dos del PSOE andaluz, Juan Cornejo. Para acercar posiciones, Sánchez anunciaba su presencia en los actos institucionales del 28-F en Sevilla, pero al tiempo quedaba en evidencia que se había invitado él mismo, aunque en su equipo defendían que la Junta sí había mostrado interés en que acudiera.

José Luis Ábalos y Carmen Calvo, números tres y cuatro de la dirección del PSOE, el pasado 11 de octubre. (EFE)
José Luis Ábalos y Carmen Calvo, números tres y cuatro de la dirección del PSOE, el pasado 11 de octubre. (EFE)

En Ferraz, sin embargo, creen que la polémica es "irrelevante", y cargan duramente contra Valenciano por haber auspiciado una "campaña personal", de autopromoción, cuando sus posibilidades de ganar en el grupo para nada estaban claras. "Las decisiones las toma el PSOE, y no una persona que se postula. ¿Pero dónde se ha visto eso? ¿Esta gente no sabe dónde está? Solo se dedican a hacer ruido. Elena es de la gente que juega a lo suyo, a su bola. Ella no es jugadora de equipo", comentaba este jueves con indignación un alto mando de la ejecutiva, quien recordaba que Valenciano tomó partido clarísimo (por Díaz) en las primarias, y cuando un dirigente se posiciona "tiene unas consecuencias", nada "sale gratis".

La dirección también rebate la valía de la eurodiputada: ella "sacó el peor resultado de la historia" en unas europeas. El 23,01% y 14 eurodiputados. "¡Menudo activo!", exclamaban. Los críticos siempre recuerdan que con Sánchez el PSOE se hundió más —al 22% en las generales de 2015 y al 22,63% en las de 2016—, y eso que la participación fue mayor (cerca del 70%) que la de 2014 (43,81%), cuando la exvicesecretaria concurrió como cabeza de cartel. El futuro político de Valenciano ya parece negro. Antes de este choque con Ferraz, "difícilmente" podía repetir en la lista de 2019, y ahora sus opciones se han hecho prácticamente inexistentes, según indica un miembro de la cúpula. ¿Y quién ocupará ahora el número uno de la candidatura? Será mujer, pero no hay nombres. Algunos ven a la cada vez más fuerte número cuatro de la ejecutiva, la exministra Carmen Calvo. Pero Iratxe García, portavoz en Bruselas y secretaria de Asuntos Europeos, sigue siendo por ahora la sucesora natural.

El "veto" a Valenciano revuelve al PSOE y dispara la tensión del grupo en Bruselas

Sánchez se reivindica como el "rompeolas" de la "marea conservadora"

Pedro Sánchez presidió este jueves la reunión del consejo asesor para las políticas de igualdad del PSOE. Era el día elegido para la puesta de largo de la iniciativa socialista contra la brecha salarial, presentada el lunes y registrada al día siguiente en el Congreso. Y es que el 22 de febrero se celebra el Día Europeo por la Igualdad Salarial

El secretario general volvió a hacer un llamamiento para secundar el paro feminista del 8 de marzo, denigrado por el PP y en parte por Ciudadanos. Sánchez acusó a los populares de "banalizar", "frivolizar" esa huelga parcial, por argumentar que es "elitista", "como si hubiera muchas mujeres" al frente de la Administración o de las empresas. También condenó a Cs por presentar el paro del 8-M como una "movilización ideológica, filocomunista, que nada tiene que ver con las necesidades de las mujeres" .

Así, el PSOE se reivindica como el "rompeolas ante esa marea neoconservadora que solo propone recortes y desigualdad" para España. Una reflexión que también hizo Sánchez, pero a puerta cerrada, el pasado sábado en el comité federal del PSOE.  

El secretario general sacó pecho de su ley de brecha salarial, y también de la que presentará en los próximos días, con un enfoque "más integral", ya que buscará atajar la desigualdad en el mundo laboral. Serán "dos nuevos pasos" hacia la igualdad de género. Por lo pronto, la iniciativa que sí ha sido tomada en consideración en el Congreso para frenar la discriminación salarial entre hombres y mujeres es la de Unidos Podemos, votada este jueves y apoyada por todos los grupos, salvo el PP, que se abstuvo. "Todos los avances de género en España han venido del PSOE, nunca de la derecha", proclamó. 

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