REMODELACIÓN EN EL GRUPO SOCIALISTA EN CONGRESO Y SENADO

La gestora castiga a parte de los sanchistas, salva a Margarita Robles y perdona al PSC

Ferraz margina a varios de los más fieles al exlíder (Sumelzo, Lastra, López o Carcedo); saca de la dirección del grupo a Batet y Hernanz, deja a la exmagistrada en Justicia y evita ensañarse con el PSC

Foto: Margarita Robles y Susana Sumelzo, el pasado 3 de noviembre en los pasillos del Congreso. (EFE)
Margarita Robles y Susana Sumelzo, el pasado 3 de noviembre en los pasillos del Congreso. (EFE)

La gestora del PSOE empieza a "coser" el partido, según la expresión muy del gusto de Susana Díaz, apartando a algunos de los más fieles a Pedro Sánchez (Meritxell Batet, Sofía Hernanz, Susana Sumelzo, Luisa Carcedo, Óscar López o Adriana Lastra) de las tareas de responsabilidad que hasta ahora desempeñaban en el Congreso o en el Senado. A cambio, salva a la exmagistrada Margarita Robles como presidenta de la comisión de Justicia y 'perdona' al PSC, con quien está en proceso de revisión del protocolo de unidad. 

[Consulte aquí en PDF la reordenación del Grupo Socialista aprobada hoy]

Son los principales fogonazos que dejó una tensa reunión de dos horas y media de la dirección temporal socialista, encabezada por el asturiano Javier Fernández. Y en la cita de hoy toda la expectación estaba volcada en la prevista remodelación del grupo y cuál iba a ser el alcance de los castigos a los diputados díscolos, a aquellos que votaron no a Mariano Rajoy y contravinieron la directriz del comité federal de 23 de octubre. Al final el reajuste fue bastante más amplio, y se extendió incluso a algunos de los que se abstuvieron en la investidura o que simplemente eran de la confianza de Sánchez. Lo que no se impulsa, al menos por el momento, es la apertura de un expediente informativo contra los que desobedecieron al máximo órgano de poder del PSOE.  

La dirección no apea de sus tareas a todos los afines al exlíder y evita abrir de momento un expediente informativo, que habría supuesto un paso más

El andaluz Mario Jiménez, el portavoz de la cúpula interina y el que salió a dar la cara ante los periodistas tras la reunión de este jueves, argumentó que se habían reasignado las tareas parlamentarias por cuestiones de "conocimiento en la materia", "experiencia", "trayectoria", "capacidad" y "confianza". Razones genéricas que escondían, en realidad, un nuevo reparto en el que los sanchistas quedan bastante tocados. Porque no solo se penaliza a aquellos que rechazaron la reelección de Rajoy, sino también a aquellos que se abstuvieron pero que eran muy fieles al anterior secretario general.

Pero Ferraz no pasa la sierra mecánica, ya que no descabalga a Robles de su vistoso puesto —en buena medida, por las dificultades de hacerlo, pues habría necesitado el concurso del PP— ni lamina a absolutamente a todos los que eran discípulos del exlíder, ni se atreve a abrir (al menos por ahora) expediente contra los 'rebeldes', una cuestión nada menor. En otras palabras, la marginación y el castigo aún podrían haber sido más ostensibles, vistas las fórmulas barajadas por los oficialistas en los últimos días. Ello no impidió que la reunión se desarrollase en un ambiente crispado, que los críticos calificaron de "extraordinariamente desagradable" por las "gruesas descalificaciones" de Fernández y Jiménez hacia los sanchistas Paco Ocón y Francesc Antich. 

Jiménez justifica los relevos por "conocimiento en la materia", "experiencia" y también "confianza", y con la premisa de no alterar los órganos de gobierno

Para empezar, la gestora decidió sacar de la dirección del grupo a la catalana Meritxell Batet y la balear Sofía Hernanz. Ambas votaron no el pasado 29 de octubre, y eran las dos dirigentes cuya salida parecía más segura días atrás, porque se consideraba insostenible que dos miembros de la cúpula parlamentaria, encargados de fijar posición y de hacerla respetar, no acataran el mandato del máximo órgano del PSOE. Batet formaba parte de la dirección anterior y Hernanz era amiga personal del exlíder. Pero de esas dos vacantes solo se cubre la de Hernanz —en su lugar entra Pedro Muñoz, diputado por Ávila—, porque la del PSC quedará libre mientras siga abierto el conflicto con el partido hermano.

La gestora castiga a parte de los sanchistas, salva a Margarita Robles y perdona al PSC
 

¿Por amenaza de venganza del PP?

El siguiente peldaño en el escalafón del Congreso se sitúa en las presidencias de comisión. La cúpula ya resolvió ayer miércoles no nombrar a quien el equipo de Sánchez había designado para ocupar la jefatura de la Mixta de la Unión Europea, el catalán José Zaragoza, y al portavoz del mismo órgano, el balear Pere Joan Pons. Los dos fueron sustituidos por Soraya Rodríguez y Eduardo Madina. Pero quedaba pendiente qué hacer con Margarita Robles, el fichaje estrella del ex secretario general en las listas del 26-J. El malestar dentro del grupo con la parlamentaria era evidente, por sus críticas públicas a la dirección interina y su proximidad total al exlíder, y su relevo se daba como más que probable. Pero Ferraz al final, y tras muchas dudas, decidió mantenerla al frente de la comisión de Justicia. Jiménez explicó que se prefirió resguardar "los ámbitos institucionales" de las "visicitudes" del partido. "La estructura de la Cámara debe quedar al margen", sostuvo.

Isabel Rodríguez, Meritxell Batet, José Luis Ábalos y Sofía Hernanz, el pasado 27 de septiembre. Batet y Hernanz caen de la cúpula. (EFE)
Isabel Rodríguez, Meritxell Batet, José Luis Ábalos y Sofía Hernanz, el pasado 27 de septiembre. Batet y Hernanz caen de la cúpula. (EFE)


El portavoz negó que la decisión de salvar a Robles se deba a la amenaza de revancha que se pueda tomar el PP al vetar el PSOE a Jorge Fernández Díaz como presidente de la comisión de Exteriores primero y de la Mixta del Tribunal de Cuentas después. La rectificación de los socialistas obligó de hecho a desterrar al exministro del Interior a una comisión cuya presidencia no se vota, la de Peticiones. Para desplazar a Robles, el PSOE habría tenido que sacarla del órgano primero y plantear otro candidato. Pero si el PP se negaba a validarlo, corría el peligro de quedarse sin la jefatura de Justicia. Así que optó por una solución conservadora e inesperada: dejar a Robles en su cargo con el argumento de que era mejor no tocar los puestos institucionales. Un criterio que, según aseguraban este jueves los que conocen a Fernández, siempre tuvo muy claro. Para sus contrarios, simplemente no quiso "arriesgar" a perder presidencias de comisión. 

Los tres diputados catalanes que eran portavoces de comisión (Manuel Cruz, Mercè Perea y Joan Ruiz) se mantienen en sus puestos por el trato al PSC

Los cambios de mayor calado vinieron en las portavocías. De los 15 diputados que rompieron la disciplina de voto en la investidura de Rajoy, había cuatro portavoces de comisión. De ellos, la gestora corta la cabeza a la aragonesa Susana Sumelzo, responsable de Cooperación al Desarrollo en el Congreso. Ella era secretaria de Administraciones Públicas de la ejecutiva depuesta y una de las mujeres más fieles a Sánchez. Fue la primera que anticipó que se rebelaría contra el comité si optaba por la abstención y una de las más expuestas a los medios. Ahora es relegada a un cargo de segunda fila, portavoz adjunta de Vivienda. Los otros tres portavoces de comisión que no se abstuvieron, los tres catalanes, siguen en sus puestos: Manuel Cruz al frente de Educación, Mercè Perea en Pacto de Toledo y Joan Ruiz en Políticas Integrales para la Discapacidad. Zaragoza, además, se convertirá en vicepresidente primero de la comisión de Exteriores, en sustitución de Madina, que se queda con la portavocía de la Mixta de la UE. Pons se queda como portavoz adjunto de Cultura.

Los casos de Lastra, Veracruz o Lucio

La independiente Zaida Cantera, incorporada a las listas del 20-D y del 26-J por Sánchez como su número seis por Madrid, excomandante del Ejército de Tierra víctima de acoso sexual y laboral, había sido nombrada por el equipo anterior como portavoz adjunta de Defensa, vicepresidenta de la comisión de Seguridad Vial y secretaria segunda de la de Interior. Pierde el primer puesto y mantiene los otros dos, los institucionales, por las mismas razones que Robles.

La gestora castiga a parte de los sanchistas, salva a Margarita Robles y perdona al PSC

Su portavocía adjunta de Defensa pasa a la asturiana Adriana Lastra, secretaria de Política Municipal de la ejecutiva caída. Ella era una de las dirigentes de la máxima confianza del ex secretario general, de su núcleo más duro, que en cambio sí se abstuvo "por imperativo" en la investidura. Lastra, que era portavoz de Administraciones Públicas según la anterior configuración [aquí en PDF], pasa por tanto a un cargo de segunda nivel. Tampoco le ha beneficiado su enfrentamiento con el presidente asturiano y presidente de la gestora, Javier Fernández. Este había perdido totalmente su confianza en ella, igual que en Luisa Carcedo, defenestrada ahora de la dirección en el Senado. 

La excomandante Zaida Cantera pierde la portavocía adjunta de Defensa, que pasa a Adriana Lastra, que es 'degradada' al perder su portavocía de AAPP

Administraciones Públicas pasa ahora a la andaluza María Jesús Serrano, responsable en la gestora de la misma materia. La ourensana Rocío de Frutos, una de las díscolas, pierde la portavocía adjunta de Empleo –su lugar natural, porque es inspectora de Trabajo–, que será ocupada por la canaria Tamara Raya. De Frutos es recolocada como adjunta en Políticas Integrales para la Discapacidad. Comisión de la que es vicepresidenta Luz Martínez Seijo, que rompió la disciplina de voto y que es cesada como portavoz adjunta de Educación, su área habitual, pues es profesora. Lo mismo le ocurrió a otro disidente, el vasco Odón Elorza: es destituido como número dos en Hacienda y Administraciones Públicas y retiene la vicepresidencia de Cultura. 

El tratamiento ha sido no obstante desigual. Porque otros dirigentes próximos a Sánchez no han sido relevados de sus puestos. El caso más paradigmático es el de la murciana María González Veracruz, miembro de la anterior dirección, que sigue siendo portavoz de Innovación en el Congreso. Ella, como Lastra, se abstuvo "por imperativo" y formaba parte del primer anillo de poder de Sánchez. Otros cercanos al ex secretario general que no rompieron la disciplina de voto como Pilar Lucio (portavoz de Energía), exintegrante de la ejecutiva, Mar Rominguera (Vivienda) o Esther Peña (Inmigración y Emigración) también continúan. 

María González Veracruz y Adriana Lastra, en octubre de 2015 en Ferraz. (EFE)
María González Veracruz y Adriana Lastra, en octubre de 2015 en Ferraz. (EFE)


En el Senado, el principal cambio afecta a la que era la número dos de la dirección, la asturiana Luisa Carcedo, una mujer que había crecido en política de la mano de Fernández y que se alineó con Sánchez tras entrar en su ejecutiva y le apoyó hasta el final. Ella, obviamente, no votó en la investidura, por ser senadora. Ferraz tenía la excusa perfecta para apearla del cargo: que el portavoz, el expresidente autonómico Vicente 'Tini' Álvarez Areces, es también asturiano. El sitio de Carcedo, el de secretaria general del grupo, es ocupado por la manchega Matilde Valentín, que asciende un peldaño. A la cúpula en la Cámara alta se incorpora la oscense Begoña Nasarre. Sí es cesado como portavoz de Educación Óscar López –y reemplazado por el andaluz Paco Menacho–, hombre de la máxima confianza de Sánchez que ya en octubre no fue renovado como portavoz del grupo en el Senado. López mantiene solo la vicepresidencia en la comisión mixta de Control de RTVE. Pero otros cargos sanchistas, como los portavoces de Exteriores (Ander Gil), Justicia (Julián Rodríguez) e Industria (Ángel Mato), no son relevados. 

El exportavoz en el Senado Óscar López, de la máxima confianza de Sánchez, también es relegado: ya no es el responsable de Educación en la Cámara alta

Varios de los afectados por la reestructuración confesaron haberse enterado de su 'caída' por los periodistas, porque Ferraz no les había llamado hasta entonces para comunicársela. 

"No somos un tribunal que juzgue a nadie"

Respecto a la posibilidad de abrir expediente informativo a los díscolos que son a la vez militantes del PSOE, Jiménez apuntó que ahora mismo "no está planteada" esta opción. No descartó que ese cauce de sanción se abra en el futuro (y que podría desembocar en la baja temporal o la expulsión del partido), pero sí dejó claro que por el momento no se abrirá esa puerta, contemplada en los estatutos y barajada en los días previos. Recordó además que esta vía nada tiene que ver con el expediente disciplinario abierto por la dirección del grupo, y que culminará con la imposición de una multa (en principio, de 600 euros) a los 15 parlamentarios que se saltaron el mandato del comité. 

Jiménez sostuvo que los cambios no responden a cuestiones de carácter "personal", sino de "organización del trabajo" y de "confianza". Negó que hubiera dobles varas de medir: "No somos un tribunal que esté juzgando a nadie. Utilizamos criterios políticos pensando en lo que puede ser mejor para el proyecto", defendió. Otro canal distinto tiene el PSC. El portavoz insistió en que hasta que no se culmine el proceso de diálogo con el PSC no habrá una remodelación definitiva, y remarcó que la premisa es la misma: que las dos organizaciones hermanas sigan "caminando juntos". Así lo apreció también Batet, que en declaraciones a los medios expresó su "respeto" a las decisiones de la gestora y observó "buena voluntad" para que las negociaciones no descarrilen. 

PSOE y PSC recuperan a dos veteranos dirigentes que ya abordaron la crisis de los dos partidos en 2013 y evitaron el divorcio: Valenciano y Balmón

Las conversaciones con el PSC para la revisión del protocolo de unidad de 1978 comenzarán enseguida. Las dos fuerzas pactaron incluso sus delegaciones, de tres integrantes cada una y del máximo nivel. Por el PSOE acudirán el propio Mario Jiménez, la eurodiputada Elena Valenciano y el extremeño Francisco Fuentes, y por los socialistas catalanes, su nuevo secretario de Organización, Salvador Illa; el responsable de Acción Política y alcalde de Cornellà, Antonio Balmón, y la diputada Meritxell Batet, responsable de Impulso Federal de la ejecutiva de Miquel Iceta. Valenciano y Balmón fueron los dos dirigentes que en 2013 tuvieron que abordar una crisis similar y los que se encargaron de estudiar la posibilidad de dar una vuelta al marco de relaciones de los dos partidos, camino que al final se frustró. 

Antonio Balmón y Elena Valenciano con los ya exlíderes de PSOE y PSC, Alfredo Pérez Rubalcaba y Pere Navarro, en enero de 2014 en Barcelona. (EFE)
Antonio Balmón y Elena Valenciano con los ya exlíderes de PSOE y PSC, Alfredo Pérez Rubalcaba y Pere Navarro, en enero de 2014 en Barcelona. (EFE)


El número dos de la gestora también tuvo que responder a las preguntas de qué se había hecho mal con el caso Fernández Díaz. La dirección pasó de anunciar que permitiría al exministro, con su voto en blanco, acceder a la presidencia de la comisión de Exteriores, a rechazarlo para este órgano y para todos los demás y amagar con presentar un aspirante alternativo. Jiménez indicó que no cabía hacer ninguna "autocrítica", "por la sencilla razón de que, al final, frente a la algarada y los numeritos", quien "hizo que los números fueran los necesarios" para que el extitular de Interior no fuera elegido fue el PSOE.

¿"Purga" o relevos "razonables"?

Las últimas jornadas se vieron plagadas de especulaciones, producto precisamente de la ansiedad presente en el Congreso y del hermetismo de la cúpula provisional. También porque había división de opiniones dentro del sector oficialista sobre qué era mejor: marginar a los parlamentarios que no se abstuvieron o bien actuar solo contra los que tenían un cargo más visible (dirección de grupo y presidentes de comisión), justo para que los críticos no vieran en el reajuste una "purga". Paco Ocón y Francesc Antich, dos vocales próximos a Sánchez, habían expresado a su llegada a Ferraz su deseo de que imperase la "sensatez" y no se ahondase "más en las heridas que están abiertas". 

La gestora castiga a parte de los sanchistas, salva a Margarita Robles y perdona al PSC

La reunión, larga, sirvió para evidenciar esas diferencias de criterio. Fernández y Jiménez reprocharon a los dos miembros sanchistas de la gestora su estrategia de "querer romperlo todo" y sus manifestaciones públicas a la contra, en artículos de prensa y en Twitter, calificándolas de "miserables". Ese arranque de la cita enconó los ánimos, hasta el punto de que se acabó haciendo "extraordinariamente desagradable", según relataron a este periódico fuentes del sector crítico. Ocón y Antich, además de defenderse de las acusaciones, mostraron su oposición a la remodelación de los grupos de Congreso y Senado cuando leyó la reestructuración el portavoz y de hecho pidieron que se votara. El reajuste se aprobó por ocho síes y dos noes. Todos los miembros de la dirección interina acabaron interviniendo.

La reordenación es aprobada por ocho votos a favor y dos en contra en la gestora. Los críticos califican la tensa cita de "extraordinariamente desagradable"

Mientras, desde Ferraz se hacía una lectura radicalmente distinta: subrayaban que no había habido "purga", que se había actuado de forma ponderada y que los cambios habían sido "razonables", en la línea de lo que esta mañana apuntaba el portavoz del grupo, Antonio Hernando.

Gestora en Menorca y pendiente de conformar en Canarias tras la dimisión de José Miguel Pérez

¿Y cómo quedan finalmente las direcciones de los dos grupos? En Congreso, así: Antonio Hernando (presidente-portavoz), Miguel Ángel Heredia (secretario general), Isabel Rodríguez, Marisol Pérez, Pedro Muñoz y José Luis Ábalos (portavoces adjuntos). Al final, por tanto, no se expulsó de la cúpula al sanchista valenciano Ábalos, que no es de la confianza ni de Ferraz ni del 'president' de la Generalitat, Ximo Puig. Vacante queda la plaza del PSC. Hernando, por cierto, debutará el próximo miércoles en la sesión de control en las preguntas al presidente del Gobierno. Le interrogará sobre precariedad laboral y devaluación salarial. 

En el Senado, la dirección se estructura así: Vicente Álvarez Areces (portavoz), Matilde Valentín (secretaria general) y Paco Menacho, Quico Martínez-Aldama, Rosa Aldea y Begoña Nasarre (portavoces adjuntos). 

La ejecutiva interina de Javier Fernández también aprobó este jueves la creación de una gestora en Menorca tras la dimisión de su secretario general, Vicenç Tur, presidida por la diputada autonómica María José Camps. Aún tiene pendiente la conformación de otra gestora, esta en Canarias, tras la renuncia, ayer miércoles, de su líder regional, José Miguel Pérez. Jiménez aseguró que su salida se debe a motivos personales, por la voluntad del dirigente de volver a las aulas, y no a división interna.

El portavoz negó asimismo que vaya a haber cambios en la gestora que dirige la federación gallega y que se plantee relevar a su presidenta, la parlamentaria nacional Pilar Cancela. Jiménez vio "razonable" que el PSOE de Vigo, a cuya cabeza está su alcalde, Abel Caballero, valore a "una destacadísima militante", Carmela Silva, presidenta de la Diputación de Pontevedra, como el relevo de Cancela, pero Ferraz no hará caso (al menos de momento) a esa demanda. El dirigente andaluz señaló que no habrá congresos regionales antes del federal. Se seguirá el "orden lógico": primero el del PSOE, y luego en cascada los cónclaves autonómicos, provinciales y locales. 

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