JORNADA DE LÍO EN LA CÁMARA BAJA

El PP recoloca a Fernández en una comisión de segunda fila tras el veto de la oposición

Los populares destinan al exministro a la presidencia de la comisión de Peticiones, cargo que no se vota, después de que el PSOE se opusiera a su candidatura para cualquiera de las comisiones

Foto: Jorge Fernández Díaz, en los cursos de verano de la Universidad Complutense 'Terrorismo Internacional: análisis de la radicalización y estrategias para la prevención'. (EFE)
Jorge Fernández Díaz, en los cursos de verano de la Universidad Complutense 'Terrorismo Internacional: análisis de la radicalización y estrategias para la prevención'. (EFE)

Jorge Fernández Díaz no logra ser presidente de ninguna comisión de primer nivel del Congreso. Ni de la de Exteriores ni de la mixta del Tribunal de Cuentas. La oposición lo rechazó y la amenaza de que pudiera salir elegido un candidato alternativo provocó el aplazamiento de la elección de los dos cargos. Visto el veto, al final el PP no tuvo más remedio que reubicarlo en una comisión de segundo rango, la de Peticiones, que preside directamente el primer grupo de la Cámara, sin votación. Ese es el destino de un extitular de Interior reprobado por el Congreso y rechazado por la mayoría de la oposición. 

Fue una jornada de locos en la Cámara Baja, cuyo resultado fue que el exministro del Interior no se alzó con un premio de consolación de cierta categoría tras su salida del Ejecutivo. En cuanto se conoció que su partido quería colocarle como presidente de la comisión de Exteriores —uno de los órganos de mayor relumbrón del Congreso, eso sí—, la mayoría de los grupos mostró su oposición. El PSOE había advertido estos días de que no votaría a favor de su nombramiento, que votaría en blanco para mostrar su disconformidad, porque no cabía rechazarlo, ya que no lo permite el reglamento de la Cámara. Pero su relato oficial hasta ahora era que no apoyaría un candidato alternativo, como quería Unidos Podemos. El mismo voto en blanco que había anunciado Ciudadanos, lo que en la práctica no impedía la elección del extitular de Interior con los votos de su grupo. Pero el rechazo general era claro hacia un exministro que había sido reprobado por la Cámara cuando todavía estaba en su departamento

El PSOE redobló la presión hacia el PP para que retirase a Fernández Díaz, y a última hora amenazó con postular a otro candidato para forzar su caída

Las cosas se precipitaron en el último momento. Justo poco antes de la hora fijada para la cobertura de la vacante de la presidencia de Exteriores, las 10.30 horas de este miércoles en la Sala Sagasta del Congreso. Vacante, por cierto, que había dejado libre el expresidente de la Cámara Baja Jesús Posada, precisamente para hacer hueco al exministro. Tanto la dirección del Grupo Socialista como la gestora habían redoblado "al máximo" la presión sobre el PP para que retirara a Fernández Díaz y presentara a otro candidato idóneo. Pero el PP no cedía, porque entendía que tenía potestad para nombrar a un aspirante de su conveniencia puesto que ese era el acuerdo de todos los grupos cuando se hizo el reparto de comisiones en la Cámara. Anoche mismo, siempre según fuentes del Grupo Socialista, el portavoz, Antonio Hernando, comunicó a su homólogo popular, Rafael Hernando, que no aceptaba a Fernández Díaz y que propondrían a un candidato alternativo para presidir la comisión de Exteriores, con el compromiso de que si hubiera salido elegido, habría dimitido en el momento en el que los conservadores hubieran señalado a otro aspirante para mantener el acuerdo inicial, según el cual este órgano pudieran presidirlo ellos. 

El PP recoloca a Fernández en una comisión de segunda fila tras el veto de la oposición

Esta advertencia era un cambio de guión total respecto a lo que había manifestado el propio Antonio Hernando este martes mismo, en rueda de prensa tras la Junta de Portavoces, cuando reconoció que el PSOE tragaría con el nombramiento votando en blanco al exministro y no respaldaría a ningún aspirante alternativo, ni suyo ni de Unidos Podemos, para así respetar el acuerdo global sobre la distribución de comisiones. Según defendían fuentes socialistas, la posición que trasladó ya el martes por la noche al PP era "la solución para vetar sin romper". 

Sin fecha para la siguiente convocatoria

Y este miércoles por la mañana, el PSOE repitió ese mismo mensaje. Los socialistas explicaban que gracias a esa "presión" de última hora el PP pidió el aplazamiento y no llegó a presentar formalmente la candidatura de Fernández Díaz. El presidente en funciones de la comisión, Eduardo Madina, emplazó así a los grupos a una futura reunión de la Mesa y portavoces del órgano para fijar una nueva convocatoria. 

El socialista Eduardo Madina, presidente en funciones de la comisión de Exteriores, charla con el portavoz de Unidos Podemos en el órgano, Pablo Bustinduy, este miércoles. (EFE)
El socialista Eduardo Madina, presidente en funciones de la comisión de Exteriores, charla con el portavoz de Unidos Podemos en el órgano, Pablo Bustinduy, este miércoles. (EFE)


Desde el PP, su portavoz de Exteriores, José Ramón García, recordó que los pactos son "para cumplirlos" y lamentó que el PSOE haya claudicado ante "las presiones populistas" de Unidos Podemos, que había registrado una iniciativa este miércoles por la mañana que la comisión de Calidad Democrática evaluara la idoneidad de un aspirante reprobado por la Cámara. Intentar calibrar la calidad democrática de un diputado elegido por los ciudadanos, denunció García, aproxima a España a "regímenes pseudodemocráticos". 

Petición registrada por Unidos Podemos.
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Petición registrada por Unidos Podemos.

El portavoz del PP, a la salida de la reunión, insistió en que "a día de hoy" su candidato seguía siendo Fernández Díaz, aunque cuando fue preguntado por los periodistas si contemplaba retirarlo subrayó que su partido estaba abierto al diálogo, que implica "buscar razones comunes". Y eso significa "entender las posturas de todos", "incluida" la de los conservadores. Mientras, su homólogo socialista, Nacho Sánchez Amor, ya advertía de que su partido no aprobaría "en ningún caso" la nominación del extitular de Interior. 

El portavoz de Exteriores de Unidos Podemos, Pablo Bustinduy, se felicitaba del aplazamiento, calificándolo de "victoria" por impedir que un ministro que está siendo investigado "por utilizar los recursos de todos para espiar a sus rivales políticos" presida esta comisión.

Bustinduy añadió que en caso de que el PP vuelva a presentar al exministro, la formación reiterará al PSOE su oferta de que presenten a un candidato alternativo al que darían su apoyo incondicional, recordando que "los números dan". Si los socialistas decidieran no presentar candidato propio, Unidos Podemos postularía a Bustinduy con la esperanza de que los socialistas lo aceptaran. 

La sorpresa

Ahí parecía haber parado el carrusel con Fernández Díaz, que por cierto no acudió a la convocatoria de la comisión de Exteriores. Pero no fue así

Tras el revuelo organizado en torno a la comisión de Exteriores, la tensión se quedó en la misma Sala Sagasta de la Cámara Baja donde este miércoles también debía constituirse, a las 12 horas, la comisión mixta del Tribunal de Cuentas. El PP propuso para sorpresa de todos los grupos a Fernández Díaz como presidente después del movimiento de la oposición para vetar al exministro de Interior en la de Exteriores. Movimiento que el PSOE replicó advirtiendo a los populares —que disponen de mayoría, aunque no absoluta, en ninguna de las dos comisiones— de que, o proponen a otro candidato para ocupar la presidencia directamente o ellos rivalizarán con uno que saldrá elegido hasta que los conservadores propongan a uno que no sea Fernández Díaz. El conflicto provocó el aplazamiento de la constitución de la comisión, según confirmó la socialista Micaela Navarro. 

Visto el rechazo en Exteriores, el PP intentó ubicar al exministro en la jefatura de la mixta para el Tribunal de Cuentas, pero hubo que aplazar la constitución

Pero el aviso del PSOE llega más allá. El partido vetará la candidatura del extitular de Interior en cualquier presidencia de comisión. Así lo adelantó, tras la reunión frustrada de la mixta del Tribunal de Cuentas, Isabel Rodríguez, portavoz adjunta del grupo. "Lo relevante en el día de hoy es que Fernández Díaz no es ni va a ser presidente de la comisión de Exteriores ni de ninguna otra comisión, porque el PSOE lo ha impedido. Esa es la fuerza de la oposición del PSOE", remarcó.

Los portavoces de PP y Ciudadanos, Rafa Hernando y Juan Carlos Girauta, conversan con el número dos de la formación naranja, José Manuel Villegas, este miércoles tras el aplazamiento de la votación en Exteriores. (EFE)
Los portavoces de PP y Ciudadanos, Rafa Hernando y Juan Carlos Girauta, conversan con el número dos de la formación naranja, José Manuel Villegas, este miércoles tras el aplazamiento de la votación en Exteriores. (EFE)


"Jarrón chino"

Preguntada por la razón por la que su partido había cambiado de postura en apenas unas horas, la diputada insistió en que ya se le dijo al PP que su candidato era "impresentable" y le pidió que "reaccionara" y "reflexionara" porque, si no reculaba, presentaría un "candidato alternativo temporal" hasta que el PP presentara otro. Los socialistas, argumentó, han preferido presionar de forma discreta en lugar de hacerlo públicamente. 

Los socialistas remarcaban, ante su giro total de postura, que la clave era que Fernández no iba a presidir ninguna comisión... con su voto

Y desde Unidos Podemos, su portavoz en este órgano,  Segundo González, calificaba de “argucia parlamentaria” el intento de nombramiento del exministro como su presidente, al entender que tenía como objetivo “ubicar a Fernández Díaz como si fuera un jarrón chino que no saben dónde poner en una casa”. 

¿Y Ciudadanos, socio preferente del PP? El partido de Albert Rivera había anunciado el voto en blanco, pero también cambió de discurso y emplazó al PP a nombrar a un candidato que no suscite reparos, y en ese caso lo apoyará. Pero si no es así, fuentes de la formación naranja afirmaron que si el PSOE presentaba un aspirante alternativo, apoyarían a este. Con el giro de PSOE y Ciudadanos, era ya imposible para el PP colocar al exministro en una comisión 'normal', de las de primer nivel, en las que la Mesa (el órgano rector) es votada por los grupos. 

Fuentes del PP reconocían que les había "descolocado" el movimiento de última hora del PSOE. Desde el entorno de la gestora que preside Javier Fernández se admitía que el endurecimiento de la posición obedecía a las tensiones internas, a la división entre aquellos que creían que el partido no podía tragar al exministro y los que pensaban que aunque era un mal candidato, había que cumplir hasta el final los acuerdos y no vetarlo. Pedro Sánchez, antes de todo el jaleo en el Congreso, ya había advertido por Twitter de que no podía presidir Exteriores porque había sido reprobado por la Cámara y que había que exigirle la "dimisión" al PP. 

"Estoy a lo que determine mi grupo y no voy a poner problemas. Haré lo que me pida", señalaba el exministro tras ser vetado en Exteriores

El exministro, que no acudió a ninguna de las reuniones de las dos comisiones, sí que hizo declaraciones en los pasillos del Congreso tras conocer el aplazamiento de la votación en la comisión de Exteriores. "Estoy hablando con mi grupo parlamentario, estoy a lo que determine y no voy a poner problemas. Haré lo que me pida". Y añadió que no quería hacer de su nominación "una cuestión personal" ni crear "problema alguno" a su formación, informa Efe. 

Pilar Rojo, en abril de 2015, cuando aún era presidenta del Parlamento gallego. (EFE)
Pilar Rojo, en abril de 2015, cuando aún era presidenta del Parlamento gallego. (EFE)


Tras tantas vueltas, el PP encontró un encaje final ya por la tarde. Le reservó la presidencia de la comisión de Peticiones. Un puesto que hasta ahora ocupaba la gallega Pilar Rojo. ¿Cómo? Aprovechando el hueco que le dejaba el reglamento: En sus artículos 48 y 49 señala que hay dos comisiones cuya constitución es distinta a las demás, la del Estatuto del Diputado y la de Peticiones. En ambos casos, no se vota la Mesa, sino que se asignan los cargos en función del peso de cada grupo. Los dos órganos tienen un presidente, un vicepresidente y un secretario, "que corresponderán, por su orden, a los representantes de los tres grupos parlamentarios de mayor importancia numérica al comienzo de la legislatura". Por eso ahora mismo esos tres puestos ya estaban cubiertos: Pilar Rojo (PP) en la presidencia, la socialista Guadalupe Martín como número dos y Yolanda Díaz, de Unidos Podemos, como secretaria. Este órgano, que no es legislativo, se encarga de examinar cada petición, individual o colectiva, que llegue a la Cámara, y puede acordar su remisión a otras instituciones del Estado. 

En la comisión de Peticiones, como en la del Estatuto del Diputado, no se vota la Mesa, se asignan tres puestos en función del peso de cada grupo

El movimiento del PP le obligará a reubicar a Rojo, expresidenta del Parlamento gallego, dirigente muy próxima al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y mujer que figuraba en las quinielas para entrar en el Gobierno de Mariano Rajoy. Antonio Hernando lamentó en Twitter el "empecinamiento" de los conservadores por realojar al exministro "por la puerta de atrás" y "sin respetar" al Parlamento que le había reprobado. De "torpeza" lo calificó el portavoz de C's, Juan Carlos Girauta

Los populares no tuvieron problema para recolocar al otro ministro descabalgado del EjecutivoJosé Manuel García-Margallo. El extitular de Exteriores fue elegido este miércoles por la tarde presidente de la comisión mixta de Seguridad Nacional.

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