NUEVA ETAPA EN LA CASA SOCIALISTA

Manual de urgencia para saber quién manda hoy en los puestos claves del PSOE

Los pesos pesados de la gestora son, además de Fernández, Mario Jiménez y Ascen Godoy. Pero los otros núcleos de poder son el antiguo consejo territorial, el comité federal y los grupos

Foto: Javier Fernández, durante su primera rueda de prensa como presidente de la gestora del PSOE, este 3 de octubre en Ferraz. (Reuters)
Javier Fernández, durante su primera rueda de prensa como presidente de la gestora del PSOE, este 3 de octubre en Ferraz. (Reuters)

El PSOE tiene por delante un camino empinado y pedregoso. Y ha de recorrerlo, en una primera fase, en muy poco tiempo, consciente de que sufrirá más desgaste. Haga lo que haga, como reconoció con patente sinceridad Javier Fernández, el veterano socialista en quien el partido ha confiado las riendas para pilotar un tiempo muy difícil y tras una convulsión de enorme calibre como la de la violenta expulsión de su secretario general, que además no se da por vencido y quiere recuperar el trono perdido. Fernández, presidente de Asturias, un dirigente a carta cabal para muchos de sus compañeros, ha de conducir la nave del PSOE hasta el siguiente congreso en un momento de máxima confusión, restañar los desgarrones internos, y lograr ahormar una posición común, evitando más divisiones respecto a la investidura, el puzle que ha de intentar resolver en apenas 20 días: o abstención, o terceras elecciones o confiar en que el PNV eche una mano a un Mariano Rajoy con poca predisposición a ceder.

El discurso de la nueva etapa, en todo caso, sí ha cambiado respecto al sostenido por Pedro Sánchez: ahora no se descarta por completo la abstención, aunque no se apueste pública y abiertamente por ella, no se planteará de entrada una consulta a la militancia para que se pronuncie sobre este asunto, y se quiere revitalizar el contacto con los territorios, a fin de que se pueda consensuar una postura entre todos. 

El discurso sí ha cambiado: ya no se cierra por completo la puerta a la abstención, no se piensa en la consulta y se quiere pactar con los territorios

La gestora socialista, cuya composición fue aprobada por la práctica unanimidad del comité federal —con un solo voto en contra y una abstención—, es el órgano que reemplaza a la ejecutiva de Pedro Sánchez, pero con competencias mucho más mermadas. Como subrayaba este lunes Fernández, tras la reunión de constitución, no es una "dirección política", sino una cúpula con un mandato provisional, hasta el siguiente congreso, que no tiene fecha, y con unas funciones de simple gestión. Pero sus 10 integrantes, junto con el miembro que se incorpore del PSC cuando este celebre su cónclave el mes que viene, serán la cara del PSOE en los próximos meses. Sobre todo su presidente, Fernández, y los dos miembros de mayor peso político, el andaluz Mario Jiménez, que actuará de portavoz y de secretario de Organización, y la extremeña Ascen Godoy, la adjunta en el aparato. Pero precisamente por sus limitadas atribuciones, ganarán protagonismo otros foros en el partido que tendrán mucho (o todo) que decir: el comité federal, el antiguo consejo territorial y los grupos parlamentarios. 

Manual de urgencia para saber quién manda hoy en los puestos claves del PSOE

A) Javier Fernández

Es reconocido como la "autoridad moral y política" del partido. Un hombre tranquilo, prudente, recio, con las convicciones muy firmes, "auténtico", que sabe cómo tocar la fibra de sus militantes y simpatizantes con un discurso apasionado y rotundo. Javier Fernández (Mieres, 1948), ingeniero superior de Minas y diplomado en Calidad Ambiental, secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE) desde 2000, presidente del Principado desde 2012, es el encargado de "rebajar la temperatura" interior del PSOE después del "espectáculo lamentable y bochornoso" del pasado sábado

Fernández, aunque prudente, sí adelantó que "la peor" solución es ir a nuevas elecciones y que abstenerse y apoyar al PP "no son la misma cosa"

Fernández reunió ayer por primera vez a la gestora, y tanto dentro como fuera separó su doble condición de responsable interino del partido —obligado, por tanto, a morderse la lengua— de líder de una federación y miembro del comité. Su opinión la dará en los órganos del partido, pero no fijará la posición del PSOE en base a ella. No obstante, sí dio algunas pinceladas de por dónde van los tiros: el no a Mariano Rajoy y al PP siguen "vigentes", pero también añadió que "la peor de las soluciones es ir a elecciones" y "abstenerse o apoyar no son la misma cosa". 

Ascen Godoy, Javier Fernández, Mario Jiménez y José Muñoz, este lunes en Ferraz. (EFE)
Ascen Godoy, Javier Fernández, Mario Jiménez y José Muñoz, este lunes en Ferraz. (EFE)

Se abre tímidamente, por tanto, la puerta de la abstención. Pero no se ha producido el viraje del PSOE. En la reunión de la gestora, de hecho, no se abordó el debate más allá de recalcar que la decisión habrá de adoptarse en el comité federal que se convocará o para el 15 o para el 22 de octubre, y que será precedido por una 'cumbre' de Fernández con los barones. La dirección provisional, que por ahora se verá las caras todas las semanas, no fijará posición, sino que intentará moldear una común. Aún no hay plazos ni una hoja de ruta trazados, porque el encuentro de ayer lunes fue una primera toma de contacto, poco más. 

B) Jiménez y Godoy, los nombres imprescindibles

Andalucía y Extremadura fueron las federaciones ganadoras del pulso contra Pedro Sánchez. Y eso se nota en la composición de la gestora. Los dos presidentes, Susana Díaz y Guillermo Fernández Vara, colocaron a dos dirigentes cada uno en la cúpula provisional, y ambos promovieron a personas de su estricta confianza. La baronesa andaluza aupó a su portavoz parlamentario, Mario Jiménez (Moguer, Huelva, 1971), y el jefe de la Junta de Extremadura, a su secretaria de Organización desde 2008, Ascensión Godoy (Montornès del Vallès, Barcelona, 1965).

[Consulta el organigrama de la gestora en PDF y las biografías de sus miembros]

Ambos dirigentes asumen tareas clave en la gestora, según el reparto de tareas pactado en Ferraz. Mario Jiménez actuará de portavoz, responsable de Comunicación y de Organización. Será, por tanto, el número dos de Fernández, y el que llevará el peso de la dirección provisional, entre Madrid y Sevilla. Se convierte así en el sucesor temporal de César Luena, el escudero de Pedro Sánchez en su accidentado mandato de 26 meses. La adjunta de Jiménez en Organización es Ascen Godoy, una mujer con mucha cintura política y con buena relación con otros territorios, una cualidad fundamental en unos momentos en los que el partido está dividido. Además, es una de las veteranas del aparato, experta en la fontanería del partido, igual que Jiménez, vicesecretario general del poderosísimo PSOE andaluz con José Antonio Griñán. 

Jiménez asume la portavocía de la cúpula provisional y Organización. Godoy será su adjunta en el aparato. La andaluza Serrano llevará Política Autonómica

Los otros siete vocales de la gestora asumen las carteras propias de una ejecutiva. La diputada por Córdoba y exconsejera andaluza María Jesús Serrano asume Política Autonómica y Administración Pública —tareas que en la dirección de Sánchez recaían en Antonio Pradas y Susana Sumelzo—; el valenciano José Muñoz Lladró, Economía, Empleo y Sostenibilidad —integra así las áreas que pilotaban Manolo de la Rocha Vázquez y Pilar Lucio—. De Política Municipal se encarga la canaria Lola Padrón, que hereda la cartera de Adriana Lastra. El diputado nacional por Cantabria Ricardo Cortés (eurodiputado de 2009 a 2014) se queda con Unión Europea y Política Internacional (antes en manos de Iratxe García y Carme Chacón), y la extremeña Soraya Vega se encarga de Igualdad y Movimientos Sociales —materias que antes desempeñaban Carmen Montón e Ibán García del Blanco—.

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El expresidente balear Francesc Antich asume Justicia y Libertades Públicas, un área que como tal no existía en la cúpula de Sánchez, y el secretario de Organización del PSOE en La Rioja (o sea, número dos de César Luena en la federación), Paco Ocón, llevará Educación y Sanidad, carteras que antes estaban en posesión de José Miguel Pérez y María José Sánchez Rubio. 

C) Los grupos parlamentarios

De los seis hombres y cuatro mujeres que por ahora componen la dirección interina del PSOE, a falta de que se sume el designado por el PSC, solo dos son diputados en el Congreso, María Jesús Serrano y Ricardo Cortés. Pero los tres pesos pesados —Javier Fernández, Mario Jiménez y Ascen Godoy— tienen escaño en sus respectivos parlamentos autonómicos. No en Madrid. Por eso el papel de portavoz parlamentario en la Cámara Baja es más fundamental que nunca. Antonio Hernando actuó de escudero de Sánchez en el último año. Mucho más que César Luena. Era la cara del partido, el número dos real, el hombre elegido para dirigir las negociaciones, el que ha defendido el no a Rajoy y al PP hasta el final. Pero también tiene un talante conciliador y, como dirigente criado en el aparato y a la sombra de Alfredo Pérez Rubalcaba, ha sabido sobrevivir siempre y tender lazos con los territorios, faceta que no desatendió incluso en la etapa de mayor aislamiento de Sánchez. 

Sánchez ya no será el presidente del grupo en el Congreso. Ahora se le tendrá que reubicar en el hemiciclo, igual que a su dirección ya caída

Fernández ya adelantó este lunes que no habrá "cambios drásticos" de forma inminente en las direcciones de los grupos de Congreso y Senado, así que Antonio Hernando y Óscar López —otro de los miembros de la guardia de corps del ya ex secretario general, aunque muy respetado internamente— podrán mantenerse de momento en sus cargos. Hoy martes, el presidente de la gestora acudirá a la Cámara Baja para explicar sus planes a diputados y senadores. No habrá nombramientos. "Habrá algún cambio pronto, pero no serán drásticos, habrá algún cambio pero no una revolución", aseguró Fernández a los periodistas. La vacante que sí deberá cubrir es la de la portavocía en el Parlamento Europeo. Iratxe García, la jefa hasta ahora de la delegación española, no solo puso a disposición su cargo, como hicieron Hernando y López, sino que adelantó su dimisión "irrevocable", por "coherencia", ya que entiende que la nombró una ejecutiva, la de Sánchez, que ya ha caído. 

En la reunión de este martes, sí se tendrá que resolver una cuestión más práctica: la recolocación de los diputados socialistas. El ex secretario general adelantó ayer en Twitter que mantendrá su acta. Pero ya no será ni presidente del grupo ni se sentará justo detrás del banco azul del Gobierno, en el ala izquierda del hemiciclo. La cúpula parlamentaria tendrá que reubicarle, igual que a los que eran miembros de su ejecutiva, empezando por César Luena. Su asiento será ocupado por la persona que asumirá la presidencia y la portavocía de los socialistas en el Congreso, Antonio Hernando (por el momento). 

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Habrá que ver cómo responde el grupo a la caída de Sánchez. Los críticos tenían mayoría y la visualizaron hace justo una semana, alzando la voz contra el congreso exprés. Pero ahora los partidarios del exlíder pueden devolver la jugada advirtiendo de que el rechazo a Rajoy ha de preservarse hasta el final. Fernández sabe que debe tratar de impedir la fractura de los diputados y senadores. Por lo pronto, ya avanzó que no se plantea dejar libertad de voto. Núria Parlon, aspirante a primera secretaria del PSC, defiende la ruptura de la disciplina de voto si el PSOE deja paso al PP. 

D) El consejo de política federal

En la última pregunta de su primera rueda de prensa como presidente de la gestora, Fernández adelantó que su previsión es convocar el consejo de política federal, el órgano que reúne a los barones y que preside Susana Díaz. Es el antiguo consejo territorial, el que consensuó la 'Declaración de Granada' en 2013, en los tiempos de Rubalcaba, y el que se citó por última vez hace casi un año. El propósito del líder provisional del PSOE es pactar una "opinión colegiada" que luego sancionará el comité federal. 

Page, Puig y Lambán siguen fuertes en el no, piden al PP que se mueva y advierten de que el PSOE no se doblegará y competirá "duro" si hay elecciones

Las fechas aún se desconocen, pero tampoco hay mucho margen. La 'cumbre' de líderes autonómicos podría celebrarse "sobre este fin de semana", según indicaban desde el entorno de Díaz. De cualquier modo, será la primera ocasión para que todos pongan sus cartas sobre la mesa y digan cómo salir del bloqueo. Hasta ahora, el único que ha hablado sin tapujos de facilitar el Gobierno al PP ha sido Vara. La presidenta andaluza mantiene su calculada ambigüedad, y señala a la gestora como encargada de liderar el debate, restañar las heridas y abrir "un sendero de confianza e ilusión". Y barones como el manchego Emiliano García-Page, el valenciano Ximo Puig y el aragonés Javier Lambán siguen fuertes en el no. 

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Los tres presidentes coincidieron ayer en advertir al PP de que no juegue con fuego ni presuma que el PSOE se va a rendir. "Si lo que busca es frívolamente, obscenamente, no solo terceras elecciones sino romper al PSOE" poniéndole condiciones, los socialistas pueden "no solo cerrar filas sino presentar la candidatura más potente que se puedan imaginar", dijo Page, quien insistió en que son los populares los que tienen que "manejar otras opciones" para lograr la investidura de Rajoy. No precisó cómo, pero en su entorno recalcaban que ha de trabajarse el apoyo del PNV.

Los barones quieren desmontar el discurso de Sánchez de que los críticos ocultaban la abstención al PP tras su voluntad de montar una gestora

Puig señaló que "la responsabilidad más importante" la tienen los conservadores, y ellos han de tener el foco, y no el PSOE, y sin embargo Rajoy "no está haciendo nada por merecer la confianza de nadie" ni para lograr "un cambio en la posición del PSOE". "Si continúa así, lo normal es que haya unas terceras elecciones. Si [el PP] quiere hacer cortoplacismo y aprovechar una situación de debilidad, se equivoca, porque el PSOE no va a estar tan débil como piensan. Si hay terceras elecciones, los socialistas van a jugar duro para ofrecer el cambio que necesita la sociedad", remachó. Lambán exhibió una argumentación similar: "No hay razón por mi parte para defender otra cosa que no sea el rechazo a la investidura", apuntó el presidente aragonés, que ahora ve "más cerca" que hace dos meses unos nuevos comicios. 

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Las declaraciones públicas ilustran que la unanimidad de los críticos en torno a la necesidad de expulsar a Sánchez del poder no se traslada mecánicamente a la posición de la investidura. No hay unanimidad en la abstención, o al menos no por ahora, aunque la puerta a esa vía no está cerrada a cal y canto. Los barones que se sustentan gracias a Podemos saben además que si el PSOE acaba facilitando el Ejecutivo al PP, podrían desestabilizarse sus gobiernos. Hay otra razón poderosa: los críticos quieren desmontar el discurso "falaz" y "maniqueo" de Sánchez, que pretendía identificar la opción de la gestora con la abstención al PP

Los líderes autonómicos sanchistas, encabezados por la presidenta balear, Francina Armengol, también se aferran al rechazo total y rotundo a los populares. 

E) El comité federal

Será la última estación en esta fase decisiva. El máximo órgano de poder socialista no ha decaído tras la defenestración de Sánchez, y será el que tenga que dirimir en última instancia si se inclina por la abstención o por las terceras elecciones. Fernández prefiere que las aguas se calmen, porque todos son conscientes de que no se puede repetir ni la tensión ni el esperpento del sábado. Hay que curar heridas, apagar el "incendio interior" que ha devorado al PSOE. 

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Al comité quiere llegar la gestora, pues, con los deberes hechos, con la posición mínimamente consensuada. Si es que lo consigue en un tiempo tan récord de apenas 15-20 días. Lo que no tiene previsto Fernández es apelar al concurso de la militancia. Quien lo defienda habrá de ganarlo en el máximo órgano

El máximo órgano de poder será el que tome la decisión última tras la reunión de Fernández con los líderes autonómicos. No será este fin de semana

¿Y si hay nuevas elecciones? Entonces el PSOE, como figura en sus normas, debería abrir un proceso de primarias abiertas. Fernández ya avisó de que no serían ineludibles, aunque podría caber "una solución de emergencia", con lo que apuntaba a que si los plazos apuraban, quizá el comité se podría encargar de nombrar un nuevo cartel electoral. La falta de un rostro que lanzar a una competición electoral es lo que más hace pensar que el PSOE, más debilitado que nunca, podría pasar por el aro de la abstención. Pero, aunque parezca paradójico, dados los tiempos tan ajustados —si no hay presidente investido el 31 de octubre, se disolverán las Cortes—, queda demasiado para saber qué pasará. El viaje es largo. Basta comprobar lo sucedido la última semana: el 26 de septiembre, Sánchez lanzaba su órdago del congreso. Cinco días más tarde, era aniquilado por sus barones

¿Y qué candidato?

Si el PSOE fuera a terceras elecciones, tendría que designar un nuevo candidato. ¿Pero quién? En los últimos días se especulaba con una operación similar a la desplegada en 2015 por el propio Pedro Sánchez: el desembarco de Ángel Gabilondo en Madrid. Entonces, el secretario general fulminó al líder del PSM y candidato avalado por las bases, Tomás Gómez, para poner en su lugar al exministro de Educación, y sin votación de los militantes. 

El movimiento salió bien a Sánchez: su elegido se quedó muy cerca de reconquistar la Comunidad de Madrid. ¿Gabilondo puede ser de nuevo un mirlo blanco, en este caso para La Moncloa? El portavoz en la Asamblea de Madrid insiste en que está centrado en su labor en la región, y no se ha movido desde las autonómicas de 2015. Gabilondo, independiente de mucho prestigio, es muy respetado y querido en el PSOE. Lanzarlo a la candidatura presidencial tendría la ventaja, para los críticos, de sortear las descalificaciones de Sánchez, pues él le eligió a dedo para liquidar a Tomás Gómez. 

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