crisis en la casa socialista

Sánchez convoca congreso y primarias para el 23-O y reta a los barones a que hablen claro

Tras la debacle del 25-S, y tras una larga reunión de la permanente, elevará su propuesta al comité federal del sábado: "Necesitamos debatir, necesitamos votar, y que el PSOE tenga una única voz"

Foto: Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa de este 26 de septiembre en Ferraz, tras la reunión de la permanente. (Reuters)
Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa de este 26 de septiembre en Ferraz, tras la reunión de la permanente. (Reuters)

La guerra abierta en el PSOE ya ha comenzado. A cara descubierta. Apenas horas después de un desastre electoral en Galicia y País Vasco que ha pasado a un segundo plano por el pulso decidido por Pedro Sánchez contra sus barones, sin subterfugios. Él, que quiere un partido "de izquierdas" y que no sea "subalterno" del PP, frente a sus críticos. Una lucha a muerte que se ventilará en un congreso federal inminente, con primarias internas el 23 de octubre, si es que su apuesta pasa el filtro del comité federal de este sábado.

[Consulta aquí en PDF el calendario del 39º Congreso Federal del PSOE]

El órdago se hizo carne. Y la amenaza se cumplió. Sánchez anunció este lunes a la comisión permanente de la ejecutiva federal, por la mañana, que quiere convocar congreso ordinario del PSOE y primarias internas, entre los casi 190.000 militantes, para elegir secretario general el 23 de octubre. Justo el plan que ya se venía barruntando desde finales de la semana pasada, que indignó y desconcertó a sus críticos, y que Ferraz nunca quiso confirmar ni desmentir oficialmente. Pero estaba claro que el líder socialista iba a sacar la carta de la militancia, y así ha sido. Hizo el anuncio en el arranque de la cita de este lunes y su equipo lo validó. Y luego justificó su decisión ante la prensa: "Necesitamos debatir, necesitamos votar, y lo que es muy importante es que el partido tenga una única voz". 

Sánchez convoca congreso y primarias para el 23-O y reta a los barones a que hablen claro

Sánchez no ha dejado pasar ni un día desde el desastre absoluto "y sin paliativos", que dicen sus detractores, para dar a conocer su órdago. Era su baza para intentar sobrevivir y reforzarse en el cargo, y de paso dilucidar ya la disputa por el liderazgo que desgarra cada vez más al partido. Y la escapatoria que tenía frente a la amenaza que podía llegarle en sentido contrario: la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva, lo que haría caer automáticamente al secretario general y pondría el PSOE en manos de una gestora. Un golpe de mano jamás visto en la cultura de la formación a nivel federal. 

Solo tres opciones

Pedro Sánchez, liderando la reunión de la permanente de la ejecutiva federal, este 26 de septiembre. (EFE)
Pedro Sánchez, liderando la reunión de la permanente de la ejecutiva federal, este 26 de septiembre. (EFE)

Pero la maniobra de Sánchez, en caso de prosperar —para ello tendrá que darle el visto bueno el comité federal del próximo sábado, y habrá que ver si la dirección tiene los números, aunque él se mostró seguro de que los tiene—, dificulta mucho los planes de asalto de los críticos. Porque una vez que el líder ha decidido derivar la guerra a las bases, su defenestración haría ver que se trata de una intriga palaciega perpetrada por los barones. En el fondo, es el mismo juego que recorre las entrañas del PSOE desde hace meses: el enfrentamiento entre cuadros y afiliados. Sánchez está convencido de que sus bases le apoyan, que le aprecian y aplaude su estrategia de llevar el no a Mariano Rajoy y al PP "hasta el final", y desprecian la posición adoptada por la 'aristrocracia' socialista. 

Juanma RomeroJuanma Romero

Durante su comparecencia ante los medios, a partir de las cuatro de la tarde, y durante casi cuarenta minutos, explicó las razones que le habían llevado a tomar su decisión. Alegó que solo hay "tres opciones" para salir del bloqueo institucional. Uno, que Rajoy lograra los apoyos necesarios sin el concurso del PSOE, cosa que parece "harto improbable". Dos, que los socialistas intenten conformar una mayoría parlamentaria alternativa, de "amplia base", que dé vida a un Gobierno "transversal" y de cambio. Y tres, terceras elecciones. Él rechaza la primera y la última de las alternativas, así que su apuesta es la de buscar un Ejecutivo, pese a contar con solo 85 escaños. Porque si el PSOE "se abstiene, se posicionará en una situación subalterna respecto al PP". "Y yo no quiero eso para el PSOE y para la izquierda". 

Sánchez dice que se presentará al cónclave para defender un Gobierno alternativo, un PSOE "de izquierdas" y que no sea "subalterno" al PP

Ahí estaba la primera línea divisoria que Sánchez quiere trazar respecto a los barones: situarlos como la derecha del partido que quiere facilitar el Ejecutivo al PP. Lo dijo así: que "hay dirigentes significativos" que creen que el PSOE debe abstenerse, y es "legítimo", y que defienden que no se puede gobernar con 85 escaños. En definitiva, que el PSOE está atravesado por dos posiciones: la que defiende su ejecutiva, con él al frente, que es la de una postura "no subalterna" y otra que entiende que hay que ayudar a la investidura de Rajoy para evitar terceras elecciones. En el fondo, el secretario general jugaba con los planteamientos que los presidentes autonómicos han venido defendiendo en privado, pero no en público, salvo el extremeño Guillermo Fernández Vara, que sí apostó por la abstención nada más pasar el 26-J. Susana Díaz, su principal rival interna, no ha hablado nunca de abstención, aunque sí ha insistido en que no es posible conquistar La Moncloa con 85 escaños. 

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El debate, coligió, es "trascendental", y no "menor". "Más no puedo hacer. Ha llegado el momento de hablar claro", retó directamente a sus críticos, porque cabe en la misma ecuación decir no a Rajoy, no a nuevos comicios y no a un Gobierno alternativo. "Que me digan qué quieren, porque yo no voy a cruzarme de brazos". Por eso su opción, de cara a ese congreso que tiene que resolver las diferencias políticas y el liderazgo del partido, y al que se presentará, recordó, es la de un PSOE "de izquierdas, diferenciado del PP, con capacidad de diálogo con todas las fuerzas, autónomo y unido". "Necesitamos debatir, necesitamos votar, y lo que es muy importante, que el partido tenga una única voz, no lo que ha ocurrido hasta ahora", y el formato "más leal y honesto", argumentó, es la convocatoria de un congreso inminente para zanjar la "división" interna, que hace "daño" electoralmente al PSOE si no se resuelve ya. Sí subrayó que gane quien gane, el partido debe estar "a piñón fijo" con quien salga elegido, pues los militantes piden "claridad" y "coherencia", además de cierre de filas.

Isabel Morillo. SevillaIsabel Morillo. Sevilla

La votación "saldrá adelante"

El desafío a los barones es clarísimo. No citó a ninguno de ellos por su nombre. Ni siquiera a su adversaria más poderosa, Susana Díaz. Pero el mensaje no dejaba lugar a la duda. En todo momento se mostró seguro de su estrategia en una rueda de prensa en la que mostró una cara amable y serena. Ni quiso ponerse en la hipótesis de que el comité federal del sábado le pueda tumbar su propuesta, si sus contrarios reúnen una mayoría simple de votos. Sánchez entonces sacó un argumento maestro: esa votación "saldrá adelante" a su favor porque está convencido de que la mayoría del máximo órgano "no va a poner impedimentos a que se pronuncie la militancia". Así, retaba a los críticos a explicar a las bases por qué no quieren que ellas solucionen el conflicto. Y les empujaba a dar la cara: los que consideren que tienen un proyecto "mejor" para el PSOE, que den un "paso al frente" y lo defiendan. 

El líder no quiere revelar si dimitirá si el comité federal le tumba su propuesta. Se dice convencido de que la mayoría respaldará apelar a las bases

Pero ¿y si perdiera hipotéticamente esa votación del sábado? ¿Dimitiría? Se le preguntó en varias ocasiones, y no quiso aclararlo, agarrándose a que el comité no podrá "cortapisas" a que los afiliados se pronuncien. Pero eso podría suceder. Sería una desautorización en toda regla, sí, pero no provocaría su caída de forma automática. Ese escenario únicamente se produciría si se presentara y se ganara (y por mayoría absoluta) una moción de censura contra su dirección. 

Sánchez convoca congreso y primarias para el 23-O y reta a los barones a que hablen claro

Mientras arranca la pelea orgánica, Sánchez seguirá hablando con todos los partidos, aunque no quiso concretar ni qué ofrecerá ni qué ritmo seguirá. Pero no podría "cerrar ningún acuerdo" de investidura hasta que ganara las primarias internas del 23 y revalide en el cargo. O sea, una semana antes de que expire la actual legislatura si no hay investidura. ¿Por qué ahora este congreso, en pleno debate sobre la gobernabilidad de España? Sánchez alegó que aunque los plazos son más ajustados de lo habitual, se trata de quien venza en el cónclave tenga margen de maniobra para actuar y corregir la posición del PSOE si corresponde.  "Una decisión tan trascendental [como permitir o no un Gobierno del PP] la debe administrar la persona que la toma, y no que la decisión que yo tome la administre una persona que a lo mejor no cree en ella". El secretario general añadió que es hora de un "debate de verdad", sin máscaras, en el seno de la organización, y por eso mejor un congreso que una simple consulta a las bases, como hizo en febrero, o una discusión en otro comité federal, porque la división lleva arrastrándose desde el 20-D. Pero sobre todo el órdago a los barones es más rotundo con esta fórmula. 

Sánchez asegura que hablará "con todas las fuerzas" y se muestra más flexible a hacerlo con ERC y la antigua CDC, auténtica línea roja para sus detractores

No solo está sobre la mesa la cuestión de la abstención, sino también la otra línea roja que marcó el comité del 28 de diciembre: no a la negociación con los independentistas, contra la que han prevenido los barones insistententemente. Este lunes, Sánchez no fue tan taxativo. No aclaró si está dispuesto a apoyarse en las formaciones soberanistas, aunque sí indicó que a la hora de gobernar hay que contar con "la variable de las fuerzas catalanas". "Es importante hacer pedagogía porque hay que hacer política, hablar de políticas y hay que hacer números. Y números, porque así lo han querido los españoles". Esta postura, añadió, no quiere decir que vaya a negociar con ERC y el Partit Demòcrata (la antigua Convergència) —"no digo eso", apostilló—, porque su apuesta sigue siendo la de una entente con Podemos y Ciudadanos. No obstante, como este asunto crea fricciones, también retó a sus detractores a que lo debatan en el congreso. 

A primeros de diciembre, el congreso

La reunión de la permanente de la ejecutiva, el órgano de dirección más reducido y en el que se sientan mayoritariamente los leales al líder, se prolongó muchísimo tiempo. Hasta las tres de la tarde, tras más de cuatro horas encerrados. La discusión fue "dura", según algunos integrantes. A puerta cerrada, mostraron su oposición al congreso inmediato los miembros andaluces de la cúpula, encabezados por Antonio Pradas, el hombre de confianza de Susana Díaz en Madrid, y la presidenta del PSOE, Micaela Navarro; las secretarias de Relaciones Internacionales y Empleo, Carme Chacón y Luz Rodríguez; la madrileña Eva Matarín (muy cercana al fulminado Tomás Gómez), y el líder de Juventudes Socialistas, el asturiano Nino Torre, muy próximo al presidente del Principado, Javier Fernández. 

La dirección federal alega que nunca se llegó a desconvocar el cónclave, que simplemente se aplazó, y por tanto ahora levanta ese aplazamiento

Según explicaban fuentes oficiales de Ferraz, la decisión es escrupulosamente estatutaria. Recordaron que el 11 de enero la ejecutiva convocó el comité federal del 30 de ese mes. Este último día, antes de la cita del máximo órgano, la ejecutiva elevó una propuesta de fecha (para mayo), tras un forcejeo con los críticos, que el comité ratificó. El 29 de marzo, una permanente planteó al mismo comité el aplazamiento del congreso, sine díe, hasta que se resolviera la gobernabilidad del país. Esa suspensión se convalidó el 2 de abril. Por tanto, la permanente de este lunes "levanta el aplazamiento" de un cónclave "que nunca se desconvocó".  

Sánchez convoca congreso y primarias para el 23-O y reta a los barones a que hablen claro

La propuesta de Sánchez es que el cónclave se active por tanto en el comité de este sábado, y a partir de entonces comenzará a correr un plazo de 60 días. Así, el 2, 3 y 4 de diciembre se celebraría el 39º Congreso Federal, con delegados. Pero antes de esa fecha ya se sabría quién es el secretario general: las primarias internas, la consulta a las bases para nombrar a su jefe de filas, tendría lugar el 23 de octubre. Justo una semana antes de la disolución de las Cortes, en caso de que no haya investidura. La operación, por tanto, busca asegurarse la candidatura a La Moncloa si finalmente no hay un nuevo presidente del Gobierno en el plazo de un mes. 

Los críticos ya habían advertido desde el viernes que se opondrían a los planes de Sánchez. El viernes, en una rueda de prensa conjunta en Cuenca de los presidentes de Castilla-La Mancha y Aragón, Emiliano García-Page y Javier Lambán, ya calificaron de "irresponsable" y "arbitraria" esa maniobra, de consumarse. En el comité federal se librará, pues, la batalla. El máximo órgano se compone de unos 300 miembros. Sánchez, para sacar su proyecto adelante, necesita el respaldo de la mayoría simple. Además, tendrá que sortear la razón por la que en abril se decidió postergar el cónclave: se quedaba sin fecha hasta que resolviera la gobernabilidad de España. Una tarea aún pendiente. El movimiento del líder, deducen los críticos, pretende enmascarar los malos resultados del 25-S y abocar al país a terceras elecciones. 

De hecho, de los pésimos resultados del 25-S, elecciones en las que el PSOE firmó sus dos peores resultados históricos en Galicia y Euskadi, apenas si habló. Señaló que él es en parte responsable "de las derrotas y de las victorias" del PSOE, y que en todo caso no valen lecturas "uniformes", pues en el País Vasco el panorama está "fragmentado" y el PSdeG, por su parte, se ha tenido que enfrentar a una "organización nueva", En Marea, y a un candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, que hizo "bien" su campaña. Pero como asume "toda la responsabilidad" convoca el congreso. El mismo círculo. La misma pregunta a las bases: si confían en él en contra de la dirigencia o no. En eso se resume el arriesgado triple salto mortal de Sánchez. 

Sánchez convoca congreso y primarias para el 23-O y reta a los barones a que hablen claro

Cambio de estética en Ferraz... el día del comienzo de la guerra

Cuando ya se empezaba a conocer que Pedro Sánchez acababa de anunciar a su ejecutiva que elevará al comité federal la propuesta de congreso para diciembre y primarias internas para el 23 de octubre, el equipo de comunicación de Ferraz explicaba la reforma de la sala de prensa. Un dato cuando menos llamativo, habida cuenta de la guerra total que se avecina en el seno del PSOE. 

La dirección forró los muros blancos de la sala con materiales nobles y orgánicos (fundamentalmente madera) para aportar una idea de "solidez y entereza", con un diseño "natural y neutro". El propósito es lanzar la idea de que es necesario "volver a los principios y valores socialistas" que han guiado al partido en los últimos 137 años. La escenografía evoca el cartel que se utilizó en las generales y municipales de 1979, en los que aparecen el puño y la rosa emergiendo de un campo arado, anunciando "el nacimiento de una nueva sociedad". 

La mudanza estética, justo en el día en el que el líder socialista anunciaba su intención de batirse con sus críticos en apenas un mes, parecía un elemento más dentro de una pugna ya nada soterrada. 

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