LA CRISIS DE LOS SOCIALISTAS TRAS EL 20-D

El PSOE apacigua su guerra interna y decidirá el 30 de enero si hay congreso en primavera

La andaluza Micaela Navarro se perfila como el segundo nombre fuerte del PSOE en la Mesa de la Cámara Baja junto a Patxi López en la Presidencia, si prospera el pacto con Ciudadanos

Foto: Pedro Sánchez con Micaela Navarro, presidenta del PSOE, en la reunión de la ejecutiva federal del pasado 24 de agosto. (EFE)
Pedro Sánchez con Micaela Navarro, presidenta del PSOE, en la reunión de la ejecutiva federal del pasado 24 de agosto. (EFE)

Tras la tempestad viene la calma, y después de días enredado en una dura guerra civil, el PSOE comienza a volver a la normalidad. O eso quieren. Todos han levantado el pie del acelerador y se concluye que es necesario retomar el diálogo y buscar soluciones a los enfrentamientos internos desde el diálogo y el consenso. Han sido unas semanas negras, las más complicadas para el secretario general, Pedro Sánchez, desde un punto de vista interno, pero también la pugna ha erosionado gravemente la imagen de los principales barones, con Susana Díaz a la cabeza, que ha aparecido retratada al asalto de Ferraz con demasiadas prisas y como responsable del caos interno en un momento político muy delicado. Ahora todos hablan de la necesidad de aflojar, de poner el foco en lo importante y de quitar presión y ruido interno. Sin embargo, la fecha del congreso federal que puede suponer el relevo en el liderazgo del PSOE sigue abierta y los altos mandos de las principales federaciones, consultados por este periódico, se mantienen en que debe celebrarse esta primavera, antes de un eventual anticipo electoral, de forma que se discuta si Sánchez ha de ser el cabeza de lista o ha de ser reemplazado.

La comunicación del secretario de Organización, César Luena, con sus homólogos en las principales federaciones vuelve a ser “fluida”, según confirman desde los territorios. El número dos descolgó el teléfono durante el fin de semana para destensar las cosas, anticiparles que el 30 de enero se decidiría la fecha del cónclave y avanzarles que Pedro Sánchez hablaría con los barones. Y así ha sido. El líder conversó con ellos en las últimas horas, como confirmaron varios a El Confidencial.

La situación en Cataluña tras el acuerdo de investidura de Carles Puigdemont como nuevo 'president' de la Generalitat y la negociación de la Mesa del Congreso de los Diputados y de la dirección del grupo parlamentario han servido para cerrar heridas y tender puentes. El vasco Patxi López es el elegido para ocupar la Presidencia del Congreso. Junto a él, en la Mesa del Congreso, se sentará la andaluza Micaela Navarro, actual presidenta del PSOE y del PSOE andaluz. Navarro cuenta con el visto bueno de Ferraz y de Susana Díaz. En la terna de andaluces, el secretario provincial en Málaga, Miguel Ángel Heredia, se mantendrá como número dos en la dirección del grupo parlamentario. Entre los socialistas de Susana Díaz que se mantendrán en el puente de mando se sitúa también el exconsejero Francisco Menacho en el Senado.

Patxi López, en rueda de prensa en Ferraz el pasado 19 de octubre. (EFE)
Patxi López, en rueda de prensa en Ferraz el pasado 19 de octubre. (EFE)

 

"Continuidad" en las cúpulas de los grupos

Sánchez trasladó a los barones que, en la dirección de los grupos parlamentarios, optaría por una "línea de continuidad", según confirmaron algunos de ellos y altos mandos territoriales. Así, en principio, mantendrán su portavocía Antonio Hernando en el Congreso y Óscar López en el Senado. Como adjuntos en la Cámara Baja, continuarían Isabel Rodríguez (Castilla-La Mancha), José Luis Ábalos (Valencia) y Sofía Hernanz (Baleares), tal y como ratificaron a este periódico los tres territorios.

La ejecutiva aprobará los candidatos para las Mesas y las direcciones de los grupos. En principio se renovará a Hernando y López y la mayoría de sus compañeros

Faltaría por añadir el representante del PSC, que el primer secretario, Miquel Iceta, ya confió a Sánchez. Y, como aseguraba este domingo una de las personas de la máxima confianza del líder de los socialistas catalanes, "la lógica dice que quien debe entrar en la cúpula del grupo en la Cámara Baja" es la cabeza de lista por Barcelona el 20-D, la exministra Carme Chacón, también secretaria de Relaciones Internacionales de la ejecutiva federal y dirigente más cercana a Díaz que a Sánchez. El PSC ha contado tradicionalmente con una silla en la Mesa. En las dos últimas legislaturas la ocupó Teresa Cunillera, y antes que ella, la propia Chacón, como vicepresidenta primera del Congreso. 

No obstante, el perfil de la nueva Mesa no se despejará hasta casi el mismo día de la constitución de las Cortes, este miércoles a las 10:00. En Ferraz creen posible el pacto con Ciudadanos, aunque no se ha roto la interlocución con Podemos. Este mismo domingo por la mañana se reunió Hernando con la secretaria de Programa de la formación morada, Carolina Bescansa. Ambos coincidieron en la necesidad de reformar el reglamento de la Cámara y el Estatuto de los Diputados para endurecer el régimen de incompatibilidades e iniciar la actividad parlamentaria lo antes posible. Hernando ya avanzó el nombre de Patxi López como candidato y Bescansa insistió en su exigencia de cuatro grupos distintos. Los dos seguirán hablando de este tema y el portavoz socialista se reunirá además con los representantes de En Marea (Galicia), En Comú Podem (Cataluña) y Compromís-Podemos (Valencia), según informó el partido de Pablo Iglesias. 

Todos los nombres de los socialistas se aprobarán en la ejecutiva federal convocada para este lunes a las 11 de la mañana, tras la cual comparecerá el secretario general. La dirección posiblemente convoque el comité federal que aborde de una vez un calendario para el congreso federal del partido, que por estatutos hubiera tocado en febrero, cuatro años después del anterior, el celebrado en Sevilla, que ganó Alfredo Pérez Rubalcaba frente a Chacón. Sánchez optó por aplazar el cónclave ante el actual momento político, lo que encendió la mecha, poniendo en pie de guerra a los principales barones -Asturias, Valencia, Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón y Canarias-, capitaneados por Andalucía. Ahora todos hacen por sofocar aquel incendio.

La presión para investir a Rajoy

Se ha dado por hecha una rectificación pública de Susana Díaz y una retirada de sus ejércitos. Y también se da por cerrado que la ejecutiva federal convocará el famoso comité federal para finales de enero. Para el sábado 30, según dijo Luena a los secretarios de Organización autonómicos. Una fecha que los barones dan por buena. En ese momento cuentan con que Mariano Rajoy se haya sometido ya a una primera votación de investidura, y será momento para evaluar cómo funciona la hoja de ruta aprobada para fijar una política de pactos, que supedita el diálogo con Podemos a la retirada del referéndum independentista catalán. Una vez abortadas las elecciones de Cataluña, la principal preocupación reside en cómo mantener el rechazo firme anunciado al PP y al presidente Rajoy mientras se redobla el desafío independentista del flamante Govern de Carles Puigdemont.

El PSOE apacigua su guerra interna y decidirá el 30 de enero si hay congreso en primavera

Nadie en la cúpula socialista ni en los territorios oculta que el momento político es cada vez más complicado y que las presiones están arreciando y seguirán. Y serán muy intensas. El PSOE ya ha escenificado, una vez más, el cierre de filas con el Ejecutivo del PP, junto a Ciudadanos, y frente a quienes se atrevan al lanzarse a la aventura secesionista. Pero eso no quiere decir que cedan en su 'no' a los populares. Tanto Ferraz como los territorios insisten en que "no es posible" facilitar la reelección de Rajoy -o de cualquier otro candidato de su partido- porque sería el "suicidio" del partido. Menos ahora si cabe, porque el PP, a juicio de los socialistas, ha engordado el problema en Cataluña con su "inmovilismo". "Vamos a pasarlo mal, pero esto no tiene vuelta atrás, porque así lo aprobó el comité federal", dice un alto mando. "Con su mayoría absoluta hemos llegado al abismo, así que ahora toca cambio", reflexiona un barón, en un análisis compartido. El problema es que la alternativa no está clara. 

Hay dos fechas posibles para el congreso: abril o mayo, o en verano. Hay una gran diferencia entre ambos en el supuesto de repetirse las generales

Con todo, en esa reunión prevista a finales de enero, el PSOE ha acordado volver a abordar cuándo debe celebrarse su congreso federal, han confirmado a este periódico fuentes de las principales federaciones del partido. Un asunto que no es baladí, porque muchos creen que ese cónclave interno supondrá el fin del liderazgo de Pedro Sánchez. Hay dos fechas posibles, primavera, posiblemente abril o mayo, o verano. Pese a que son meses muy próximos, hay una gran diferencia entre ambos en el supuesto de convocarse nuevas elecciones generales. Porque ese escenario no está nada descartado. Algunos dirigentes sí creen que Podemos tendrá que renunciar a su exigencia del derecho de autodeterminación, puesto que la investidura de Puigdemont ha avivado el 'procés' secesionista. En ese caso, no bastaría con sus votos. "Es complejo que Ciudadanos se abstenga porque ya ha dicho que no si se cuenta con Podemos incluso si cede en el derecho a decidir, pero hay que trabajárselo. Pero no les conviene ir a nuevas elecciones, como a los nacionalistas. Hay que arriesgarse. O eso o la derecha", asegura una líder autonómica próxima a Sánchez. 

Si el secretario general conquista La Moncloa, el fuego interno se apagará por completo y nadie le cuestionará. Pero si fracasa y no hay más remedio que disolver las Cortes e ir a nuevas generales, antes de verano daría tiempo a tomar el control del partido y proponer un nuevo cartel electoral distinto a Pedro Sánchez. Los barones que pidieron que se celebrarse el congreso cuanto antes y rechazaron la propuesta de aplazamiento de Ferraz siguen moviéndose en la idea de que el congreso se celebre en primavera. Sin presiones públicas ni demasiado ruido, dada la mala experiencia de la primera maniobra interna, pero la exigencia de un cónclave pronto sigue ahí y los contactos entre los barones críticos y sus respectivos números dos, también.

Conflicto no olvidado

Desde el PSOE andaluz, por ejemplo, insisten en que sería “lo lógico y lo más normal”. Desde la federación asturiana, indican que "nadie habla de renunciar al congreso antes de generales", porque "las posiciones son parecidas a las que había", pero hay consciencia de que "no hace falta ruido ni tensión". Cambian de forma importante el tono y el registro, hasta el punto de que en el equipo de Susana Díaz, en el del valenciano Ximo Puig y en el del asturiano Javier Fernández, confían en que sea la propia ejecutiva federal la que realice una propuesta de calendario para el congreso que atienda a las reivindicaciones de “la mayoría” del partido, y se muestran convencidos de que será “razonable” y podrán apoyarla sin que haya problemas internos.

Susana Díaz, a su llegada al comité federal del PSOE del pasado 28 de diciembre, en Ferraz. (Reuters)
Susana Díaz, a su llegada al comité federal del PSOE del pasado 28 de diciembre, en Ferraz. (Reuters)

 

"Eso sí, tenemos que cerciorarnos de que no es ninguna trampa. Ya veremos. César nos dijo que entre abril o mayo, pero claro, no es igual el 15 de abril que irnos a finales de mayo, en cuyo caso estaría claro que no quieren congreso antes de unas nuevas generales, a las que debemos concurrir con garantías de que podemos obtener un mejor resultado. Hablaremos entre nosotros", comenta un importante jefe del aparato, que está en contacto permanente con sus homólogos de las federaciones 'rebeldes'. 

Díaz no ha dejado claro qué hará. En su entorno hay quien da por hecho que se retira y otros insisten en que puede luchar por ir a Ferraz

El otro gran asunto pendiente es saber si Susana Díaz se atrevería o no a dar el paso al frente del PSOE para el que de nuevo ha sido cortejada por las principales voces del partido -no de forma pública y en cascada-, aunque, eso sí, con un fuerte desgaste en su imagen política. Ella rompió su silencio en una entrevista en Canal Sur Radio para mostrar su apoyo público a Pedro Sánchez y sus negociaciones para formar un Gobierno de izquierdas, que requeriría a Podemos como principal compañero de viaje pero también a fuerzas nacionalistas y separatistas o, alternativamente, a Ciudadanos. Su apoyo, no obstante, volvió a estar supeditado a que se retire de la mesa cualquier propuesta que ponga en riesgo la unidad de España.

La presidenta de la Junta tampoco dejó claro si optará a o no a la secretaria general del partido. Una vez más se aferró al “no toca” para pasar página y no desvelar cuáles serán sus cartas. En su entorno hay opiniones divididas. Aunque hay quien ha dado por hecho que se retira y no dará un paso adelante, algunos de sus colaboradores insisten, aún hoy, en dejar la puerta abierta. En las federaciones, persiste la sensación de que ella no se ha bajado aún del tren, aunque tendrá que aclarar su futuro dentro de muy poco. El momento político, advierten, es confuso, “todo cambia a la velocidad de la luz y quien dé por hecho que Susana Díaz no se pondrá al frente del partido si hace falta se equivoca”, aseguran fuentes próximas a la presidenta. Ella de momento se ha quitado presión y el PSOE respira en su conjunto algo más aliviado.

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