LOS PRIMEROS PASOS PARA LA NUEVA LEGISLATURA

El control del Grupo Socialista en el Congreso abona la batalla entre Ferraz y Andalucía

El PSOE andaluz reivindica dos sitios clave en la nueva Cámara, uno en la dirección parlamentaria y otro en la Mesa. Mientras, los socialistas negocian a varias bandas para conquistar la Presidencia

Foto: Pedro Sánchez y el 'exlehendakari' Patxi López, el nombre que suena como candidato a la Presidencia del Congreso, el pasado 16 de julio de 2015 en Bilbao. (EFE)
Pedro Sánchez y el 'exlehendakari' Patxi López, el nombre que suena como candidato a la Presidencia del Congreso, el pasado 16 de julio de 2015 en Bilbao. (EFE)

Las negociaciones emprendidas por el PSOE en el Congreso son seguidas muy de cerca por la federación andaluza de Susana Díaz. En medio de una calma tensa, después de que tras la previsión de nuevas elecciones en Cataluña hayan tenido que amainar las voces de los barones que piden que el congreso federal que discutirá el liderazgo del partido se celebre en su tiempo, es decir, marzo, son muchos los ojos que vigilan de cerca el reparto de los sillones en la Cámara baja. Un cometido que el líder de los socialistas, Pedro Sánchez, ha delegado en el portavoz parlamentario, Antonio Hernando. Eso sí, la decisión final sobre el equilibrio de poderes interno en el Grupo Socialista será decisión directa del núcleo duro de Ferraz.

El PSOE andaluz sabe que su fuerza es palpable en la propia composición del grupo del Congreso, donde de los 90 escaños, 22 son andaluces. Desde el primer momento, el PSOE-A sacó músculo y reivindicó que el 25% del grupo de Sánchez era en realidad de Díaz. La baronesa se encargó durante el proceso de confección de las listas de amarrar muy bien que las suyas estuvieran integradas por nombres de su absoluta confianza. Si la batalla interna continúa, la dirigente andaluza podría tener el control de una parte muy importante del grupo. Y no es baladí. 

22 de los 90 diputados socialistas son de Andalucía, un hecho que recalca siempre el PSOE-A. Todos ellos son de la absoluta confianza de la presidenta

De momento, los socialistas andaluces pliegan velas y moderan el tono respecto al de hace solo una semana, preocupados por el desgaste en su imagen al que se ha visto sometida la jefa de la Junta. Se suceden las quejas por el papel de “mala” y “ambiciosa” adjudicado a Díaz en muchos medios, aunque como siempre algunos editoriales o firmas procedentes de Prisa, como el de 'El País' publicado ayer jueves o la voz de Iñaki Gabilondo en la Ser, les ha sacudido especialmente.

La experiencia tras las autonómicas de marzo

En este ambiente, desde el equipo de Díaz aseguran que de momento lo importante es que el PSOE se haga con la Presidencia del Congreso y el control de la Mesa. Aseguran que no es una cuestión de nombres ni cuotas, y ofrecen su experiencia en Andalucía, donde con gran habilidad y el apoyo de Ciudadanos lograron arrinconar a la oposición y hacerse con el control de la Mesa en el Parlamento autonómico tras las elecciones del 24 de marzo. No solo acapararon la Presidencia sino también otros dos sillones. El principal artífice fue el portavoz parlamentario andaluz Mario Jiménez, con fama de duro, y uno de los integrantes del equipo de la presidenta de la Junta.

Susana Díaz y su vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios, en el Parlamento andaluz el pasado 22 de diciembre. (EFE)
Susana Díaz y su vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios, en el Parlamento andaluz el pasado 22 de diciembre. (EFE)

 

Pero aunque ahora intenten aflojar la tensión, desde Andalucía no se olvidan de reivindicar un sitio “histórico” en la dirección del grupo y en la Mesa del Congreso. Hasta ahora, estos dos escaños estaban ocupados respectivamente por Miguel Ángel Heredia, diputado y secretario general del PSOE de Málaga, y el onubense Javier Barrero, que salió de las listas el 20-D y ha sido recompensado con un cómodo sillón en la presidencia del Puerto de Huelva, designado por el Gobierno autonómico. La permanencia de Heredia como número dos del grupo está por ver.

Micaela Navarro, posible nombre en la Mesa

El socialista malagueño es uno de los escuderos de Díaz en Madrid. Tener un peón de Díaz en un lugar clave y en una legislatura complicada puede tener consecuencias. Con todo, desde el PSOE-A dan por hecho que conservarán esa responsabilidad. No está tan claro el representante de la Mesa, ya que la representación actual podría mermar para el PSOE como producto de la negociación. No renuncian a ello, ni mucho menos. El nombre de Micaela Navarro, presidenta del PSOE andaluz y federal, y ahora de nuevo diputada nacional por Jaén, suena de nuevo para tener un puesto de responsabilidad en la Cámara. No obstante, Navarro se ha mantenido en estas últimas cuitas bastante al margen del discurso de los socialistas andaluces y cada vez que ha podido ha mostrado su respaldo al secretario general. Por eso podría ser una apuesta cómoda para Ferraz y difícil de rechazar por los andaluces.

En Ferraz indican que hoy por hoy no son previsibles los cambios en las direcciones de los dos grupos, pero la decisión se conocerá el lunes, con la ejecutiva

En Ferraz, por su parte, no dan muchas pistas, aunque apuntan a la continuidad. El PSOE celebrará el lunes la primera reunión del año de su dirección -la ejecutiva-, y en ella Sánchez pondrá sobre la mesa los nombres tanto de sus candidatos a las mesas de las dos cámaras como de los integrantes de las cúpulas de los respectivos grupos parlamentarios. A esa cita seguirá, el martes 12, una reunión del secretario general con sus diputados y senadores. El día anterior, por tanto, a la constitución del nuevo Parlamento.

"En principio, no son previsibles los cambios en la dirección en el Congreso", indican fuentes oficiales. No molesta el nombre del secretario provincial de Málaga, ya que en este tiempo "ha mantenido el buen rollo con Pedro". Es seguro que repetirá Hernando como portavoz y que se reducirá la nómina de la cúpula. Ahora, la formaban siete miembros (Hernando como número uno y Heredia como dos, más Isabel Rodríguez, José Luis Ábalos, Magdalena Valerio, Sofía Hernanz y Francesc Vallès como portavoces adjuntos), y con la merma de escaños, de los 110 de 2011 a los 90 de 2015, probablemente se pase a cinco personas. Valerio no iba en las listas del 20-D y era un fichaje personal de Sánchez -no respondía a la cuota territorial de su federación, Castilla-La Mancha- y Vallès tampoco, pero el PSC le buscará reemplazo entre sus ocho diputados. En el Senado, seguirá pilotando a los socialistas el castellanoleonés Óscar López

Diálogo abierto

El próximo 13 de enero, a las 10 de la mañana, se abrirá por tanto la XI Legislatura con la votación de las mesas de las dos cámaras. Y esta vez, a diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones, el pacto -si lo hay- se atará muy tarde, quizá la víspera. Por ahora, el diálogo sigue abierto, según confirman todos los negociadores. El PSOE, no obstante, cree que podrá lograr la Presidencia del Congreso, un puesto clave y el primer símbolo de la precaria mayoría que disfruta el PPm que reservaría, en principio, para el 'exlehendakari' y miembro de la ejecutiva federal Patxi López

Albert Rivera, ante los periodistas este 7 de enero tras recoger su credencial de diputado en el Congreso. (Reuters)
Albert Rivera, ante los periodistas este 7 de enero tras recoger su credencial de diputado en el Congreso. (Reuters)

 

El puzle de la Mesa del Congreso -en el Senado. el PP posee mayoría absoluta, así que tiene asegurado su control- es complicado de encajar, por cuanto ningún grupo tiene mayoría para imponer sus deseos. Los populares, pese a ser la primera fuerza y sacar 123 escaños, no tienen ni mucho menos garantizada la jefatura de la Cámara. Es más, el sistema de votación les perjudica.

Según el artículo 37 del reglamento del Congreso, sale elegido como presidente quien obtenga el voto de la mayoría absoluta de la Cámara (176 sillones). A la segunda votación pasan los dos candidatos preferidos de la primera ronda -previsiblemente, el del PP y el del PSOE (90 actas)-, y gana quien obtenga más papeletas. Los socialistas esperan recibir más apoyos en esta segunda votación, ya que dan por hecho que el PP suscita más recelo entre los emergentes, Podemos (69 sillones, contando con sus plataformas autonómicas) y Ciudadanos (40). 

En el PSOE se muestran optimistas y creen que habrá finalmente acuerdo para la Mesa. El sistema de votación favorece que se haga con la Presidencia

Este jueves, fuentes socialistas implicadas en la negociación mostraban su optimismo. "Las cosas van por el buen camino", observaban, sin dar demasiados detalles. De conquistar su objetivo, sería la primera vez desde la Transición que el partido ganador de los comicios pierde la Presidencia del Congreso. El PP se agarra a esa tradición para reivindicar su derecho a dirigir el hemiciclo, porque "nunca ha impedido" a la Cámara actuar de contrapoder y controlar al Gobierno. María Dolores de Cospedal, la secretaria general de los populares, que acudió este jueves a la carrera de San Jerónimo a formalizar su acta como diputada por Toledo, recordaba que en la siguiente Mesa ningún partido tendrá mayoría absoluta, con lo que será, 'de facto', un contrapeso al Ejecutivo, si es que algún candidato lograra la investidura, cosa que está por ver.

Un posible reparto 3-2-2-2

Los socialistas aspiran a copar tres de los nueve puestos en juego. El órgano de gobierno del Congreso se compone de un presidente, cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios. ¿Cómo se eligen estos dos últimos grupos? Los cuatro vicepresidentes se escogen simultáneamente: resultan elegidos, por orden sucesivo, los que obtengan el mayor número de votos. Los cuatro secretarios son designados por el mismo procedimiento. Este sistema hace que, si no hubiera acuerdo, PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos consigan un sillón de vicepresidente y otro de secretario. Claro que caben pequeñas 'trampas'. Si los populares, por ejemplo, dividen sus votos, pueden arrebatarle una silla a la formación naranja. ¿Cómo? Haciendo que 41 de sus diputados voten a un segundo aspirante del PP, uno más que los que puede aportar Albert Rivera. Esa triquiñuela podría ser contrarrestada con una cesión de votos del PSOE hacia Ciudadanos. 

Dolores de Cospedal se prepara para la foto en el Congreso tras formalizar sus trámites como diputada. (EFE)
Dolores de Cospedal se prepara para la foto en el Congreso tras formalizar sus trámites como diputada. (EFE)

Un reparto posible, por tanto sería 3-2-2-2, con el PSOE en cabeza, pese a ser la segunda fuerza. Pero nada está cerrado porque, como apuntan fuentes socialistas, no está descartado que alguna formación nacionalista logre asiento en la Mesa. 

Los negociadores de Podemos, encabezados por la secretaria de Programa. Carolina Bescansa, sitúan como prioridad la conformación de cuatro grupos parlamentarios: la matriz, que dirigiría Pablo Iglesias, y los tres territoriales -En Comú Podem (Cataluña), Compromís-Podemos (Valencia) y En Marea (Galicia)-. Aquí no hay nada cerrado tampoco. Fuentes próximas a Antonio Hernando subrayaban que esa posibilidad "se está estudiando" aún. Desde la formación morada también tienen esa impresión, que no hay un "rechazo tajante" por parte de la cúpula de Sánchez a la conformación de cuatro grupos distintos, informa Iván Gil

Podemos quiere que se le permita disponer de cuatro grupos. El PSOE está “estudiando“ esa demanda, pero por ahora le ve problemas, igual que el PSC

En Ferraz se insiste en que todo está "en estudio", pero ven más obstáculos que ventajas a esa fórmula. "No le beneficia a nadie que haya cuatro grupos de Podemos. ¿Cómo van a explicar ellos que se multipliquen por cuatro sus privilegios?", se preguntan fuentes del entorno de Sánchez. Disponer de grupo propio significa más tiempo en la tribuna -lo que ralentizaría los debates en el hemiciclo-, más cargos, más asistentes y más subvención pública -28.597,08 euros mensuales fijos para cada grupo más una cantidad de 1.645,49 euros al mes por cada diputado-.

Dudas con el reglamento

Pero en el caso del PSOE no opera solo este argumento. También que no puede ni quiere desairar al PSC, que de cuando en cuando ha reclamado volver a tener grupo en la Cámara baja. Como reconocen a El Confidencial fuentes próximas a Miquel Iceta, primer secretario de los socialistas catalanes, Ferraz les ha sondeado y ambos coincidían en la inconveniencia de facilitar a Podemos la formación de cuatro grupos. "Sería un poco fraude, porque a nosotros siempre se nos ha negado, alegando que lo prohibía el reglamento", añaden. La normativa del Congreso estipula, en su artículo 23, que no podrán formar grupo "diputados que pertenezcan a un mismo partido" ni tampoco aquellos que, "al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado". No obstante, la Mesa es un órgano político y tiene la potestad para interpretar el reglamento. 

Íñigo Errejón, secretario de Política de Podemos, tras recoger su acta como diputado por Madrid, este 7 de enero. (EFE)
Íñigo Errejón, secretario de Política de Podemos, tras recoger su acta como diputado por Madrid, este 7 de enero. (EFE)

 

Rivera ya ha adelantado que se opone a la fragmentación de Podemos en cuatro. "Sería injusto para los españoles que tuvieran que pagar de su bolsillo que alguien quiera tener más turnos de palabra de lo que les corresponde", dijo este jueves el presidente de C's a los periodistas. Al PP tampoco le gusta la división en cuatro grupos.

La formación naranja, por su parte, quiere que el presidente del Congreso sea de un color político distinto al del jefe del Ejecutivo, y añade la figura de un jefe provisional, una figura no reconocida en el reglamento. Un planteamiento que no comparte el PP. De cualquier modo, como indican fuentes de C's, las negociaciones están poco maduras y no hay concreciones. El partido de Rivera quiere que haya "consenso" y una Mesa "plural y comprometida con las reformas", para que se cambie el reglamento y se aumente el control sobre el Gobierno, informa Paloma Esteban. Los socialistas también desean que las conversaciones se cierren con un acuerdo transversal, porque la conformación de la Mesa será la primera respuesta al mandato de diálogo que elevaron los españoles el 20-D. El rompecabezas no se conocerá en su totalidad hasta la hora crítica. Lo dicho, hasta el martes 12 a última hora.

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