INCÓGNITA DESPEJADA

El PSOE ofrece formalmente la Presidencia del Congreso al exlehendakari Patxi López

Era un secreto a voces que al final se ha confirmado. Sánchez quiere que un dirigente de su ejecutiva y de su confianza se convierta en la tercera autoridad del Estado. Ciudadanos no le pone pegas

Foto: Patxi López, a su llegada al comité federal del PSOE el pasado 28 de diciembre en Ferraz. (EFE)
Patxi López, a su llegada al comité federal del PSOE el pasado 28 de diciembre en Ferraz. (EFE)

Había pocas dudas y ya se han acabado de despejar. El exlehendakari Patxi López será la propuesta socialista para la Presidencia del Congreso de los Diputados en esta nueva legislatura. Y así lo aprobará este lunes la ejecutiva federal de Pedro Sánchez. Dos días antes de la constitución de las Cortes, el próximo 13 de enero. 

Lo que llegó este domingo fue la confirmación final de un runrún que rondaba por los mentideros políticos desde hace semanas. Todos los medios venían publicando que López era el candidato idóneo, a ojos de Sánchez, para ocupar un puesto clave, la tercera autoridad del Estado, en el Parlamento más fragmentado de la democracia española, en el que no hay ninguna mayoría clara y en el que ni siquiera se vislumbra si habrá presidente del Gobierno o habrá que ir a nuevas elecciones. El PSOE no lo había desmentido nunca. Es más, había alabado las virtudes y el perfil del exlehendakari. Pero hoy se supo que la dirección del partido le había ofrecido formalmente la Presidencia de la Cámara baja, una noticia adelantada por la Ser y confirmada a este medio. 

No es totalmente seguro que López consiga su objetivo. El PSOE dispone sólo de 90 diputados, de modo que necesita aliados para superar al PP (123 actas) en la segunda votación del miércoles, pues en la primera el candidato propuesto para la Presidencia de la Cámara baja requiere la mayoría absoluta (176 papeletas). Los socialistas creen que pueden contar con Ciudadanos, que no ve con malos ojos a López por su perfil de hombre de consenso. Con Podemos el acuerdo es más difícil, ya que exige que se le permita disponer de cuatro grupos parlamentarios -el de los 42 diputados de la formación morada, los 12 de En Comú Podem (Cataluña), los 9 de Compromís-Podemos-És el Moment (Valencia) y los 6 de En Marea (Galicia)-. Algo que formalmente estudia la cúpula del PSOE, pero que no cree factible (ni lo desea) por la redacción del reglamento del Congreso, que impide a diputados del mismo partido sentarse en grupos diferentes. 

López ha sido fiel al secretario general, le ha defendido frente a los barones y se ha integrado en los circuitos de poder de Ferraz

Sánchez se reunió con Albert Rivera, presidente de la formación naranja, el pasado viernes, y entonces se comprometió a trasladarle el nombre de su candidato para la Cámara baja en las 72 horas siguientes. Ciudadanos considera positivo que la Mesa refleje la pluralidad del nuevo Parlamento, y ha propuesto una presidencia interina, de forma que si el jefe del Congreso es del mismo partido que quien sea investido presidente del Gobierno, renuncie a su puesto. La destitución de los miembros de la Mesa no está prevista en las normas de la Cámara baja, de modo que para que se pudiera materializar habría que rubricarse un compromiso político. Los 90 diputados del PSOE y los 40 de C's superan a los 123 del PP. 

Los conservadores no han puesto aún formalmente un nombre encima de la mesa, pero suenan los de Jesús Posada, jefe de la Mesa saliente, y el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, informa Efe. El PP reivindica que el partido más votado es el que debe hacerse con el primer puesto de la Cámara, como ha sucedido en las legislaturas anteriores. Pero los números no le salen. En el Senado, sí tiene garantizada la Presidencia, al disponer allí de la mayoría absoluta. 

Al lado de su jefe

Patxi López Álvarez (Portugalete, 4 de octubre de 1959), recién elegido diputado por Bizkaia, es secretario de Acción Política y Ciudadanía de la actual ejecutiva federal, y es uno de los dirigentes más próximos a Sánchez, el que le ha defendido sin ambages frente a las turbulencias y uno de los que ha ejercido como portavoz del partido. Hace poco más de una semana, sacó la cara por su jefe al criticar el "espectáculo" que estaban dando los barones con su ofensiva contra el secretario general, la presión para celebrar el congreso federal en fecha y por moverle la ficha. O sea, el que más claramente condenó las ambiciones de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, como cabecilla del frente crítico, pese a que ella nunca ha dado el paso adelante y simplemente no se ha descartado en público

Pedro Sánchez, el pasado 23 de diciembre antes de su comparecencia en Ferraz. (EFE)
Pedro Sánchez, el pasado 23 de diciembre antes de su comparecencia en Ferraz. (EFE)

 

López también se integró en el comité de estrategia de las generales, el pequeño sanedrín que pilotó la campaña del 20-D. Como también se sentó entre el grupo de sabios que preparó el programa electoral. El dirigente vasco ha ido puliendo así su perfil nacional, y era su propósito desde el arranque del mandato de Sánchez como secretario general: abandonar la política en Euskadi después de un largo periodo para acomodarse en Madrid. En 2014 dejó el liderazgo del PSE en manos de Idoia Mendia y su escaño en la Cámara de Vitoria. López había sido elegido jefe de los socialistas vascos en marzo de 2002, dos días después del asesinato de Juan Priede, concejal de su partido en Orio. Y consiguió la Lehendakaritza en 2009 gracias al apoyo del PP. En los comicios adelantados de 2012 perdió frente al PNV y pasó el testigo al actual presidente del Gobierno vasco, Iñigo Urkullu. 

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