CRISIS EN LA CASA SOCIALISTA

Los críticos se imponen a Sánchez en la reunión del grupo parlamentario

En dos horas y media, toman la palabra 15 diputados socialistas, de los cuales 11 se muestran contrarios a la convocatoria automática del congreso. Andalucía exhibe su músculo contra Ferraz

Foto: Eduardo Madina y el expresidente manchego José María Barreda atienden a los medios antes de la reunión del grupo socialista en el Congreso, este 27 de septiembre. (EFE)
Eduardo Madina y el expresidente manchego José María Barreda atienden a los medios antes de la reunión del grupo socialista en el Congreso, este 27 de septiembre. (EFE)

Dos horas y media de reunión, y no pudo ser más larga porque ya comenzaba en el pleno del Congreso y había que marchar al hemiciclo. Tanto se prolongó el debate en el seno del Grupo Parlamentario Socialista. 21 palabras pedidas en un principio, aunque al final no hubo tiempo para que todos pudieran hablar. Una prueba gráfica de cómo la división dentro del partido se ha instalado también entre los diputados. Pero, a juzgar por lo visto este martes, se impusieron por goleada los críticos a los oficialistas en la batalla interna, y todos en la misma dirección: contra la celebración automática de un cónclave del PSOE. 

Era previsible que, una vez comenzadas ayer las hostilidades, cuando Pedro Sánchez desenfundó y anunció la convocatoria del 39º Congreso Federal del partido, con la elección por los militantes del secretario general el 23 de octubre, se aprovechase el primer teatro de operaciones disponible para visualizar la fractura interna. Ese era la reunión del grupo parlamentario, citado a las 13.30 horas en la sala Clara Campoamor de la Cámara Baja. A ella no acudió el secretario general, ni tampoco su número dos, César Luena. El maestro de ceremonias fue el portavoz, Antonio Hernando, quien antes de dar la palabra pidió "dejar al margen" de la dinámica del grupo las cuestiones orgánicas. Pero no pudo frenar el debate. 21 diputados, según anticipó él mismo, pidieron la palabra. La mayoría, andaluces, y todos estos, en sintonía con su jefa de filas, la presidenta de la Junta. Un despliegue de filas auspiciado por Susana Díaz para exhibir poderío orgánico que seguirá con la reunión del comité director —el máximo órgano del PSOE-A— dos días antes del crucial encuentro del comité federal del sábado. 

De los once intervinientes, cinco eran andaluces, encabezados por Antonio Pradas y por el secretario general del grupo, Miguel Ángel Heredia

En las dos horas y media que se prolongó la cita del grupo, pudieron hablar finalmente 15 parlamentarios. Once de ellos lo hicieron claramente contra las tesis de Sánchez, contra su propuesta de convocar el cónclave del partido para elegir nuevo líder en menos de un mes. Los otros cuatro se posicionaron a favor de la dirección federal, aunque con matices y con una argumentación que a algunos de sus contrarios pareció "algo difusa". 

Los críticos se imponen a Sánchez en la reunión del grupo parlamentario

Los que no pudieron hablar, también críticos

De los críticos, expresaron finalmente su opinión en contra de Sánchez cinco diputados andaluces —el sevillano Antonio Pradas, el hombre de confianza de Díaz en Madrid; los malagueños Miguel Ángel Heredia y José Andrés Torres Mora; la granadina Elvira Ramón y el gaditano Salvador de la Encina—, el valenciano Ciprià Císcar (antiguo secretario de Organización federal); los manchegos José María Barreda y Pablo Bellido, los vascos Eduardo Madina y Odón Elorza y el extremeño Nacho Sánchez Amor. Las tesis de Sánchez fueron secundadas, por el contrario, por el vasco Patxi López (miembro de la ejecutiva federal y expresidente del Congreso), el madrileño Rafa Simancas, el navarro Jesús María Fernández y el balear Pere Joan Pons. López, no obstante, expresó sus dudas respecto a la mejor fecha para celebrar el cónclave, pero en todo caso respaldará la propuesta por la ejecutiva por lealtad a Sánchez. 

Para la dirección del grupo, no fue "ninguna sorpresa" el pronunciamiento de los diputados, debido a la "movilización" ordenada por Susana Díaz

Este dibujo territorial anticipa también, grosso modo, cómo están situadas las federaciones en esta contienda. Además, de los seis que no pudieron intervenir porque la sesión plenaria se echaba encima, cuatro eran andaluces (los cordobeses Antonio Hurtado y María Jesús Serrano, la almeriense Sonia Ferrer y el onubense José Juan Díaz Trillo). Los dos restantes eran el asturiano Antonio Trevín —que aunque navega entre dos aguas sí cree que mezclar los asuntos orgánicos con los institucionales es un "suicidio" para el PSOE— y el turolense Ignacio Urquizu. Ambos también a la contra de Sánchez. A la nómina habría que sumar otro andaluz más, el jiennense Felipe Sicilia. Los oficialistas, por su parte, indican que también quisieron hablar, a favor del líder, la gallega Pilar Cancela y la palentina Luz Martínez Seijo. Hernando anunció que había 21 palabras pedidas, pero había en realidad más en la cuenta. 

Los críticos se imponen a Sánchez en la reunión del grupo parlamentario

De cualquier modo, los números a favor de los críticos permitieron a Pradas, el capitán de los andaluces en Madrid, decir a la salida que en la reunión de grupo se había escuchado un clamor "mayoritario" en contra del congreso inminente del PSOE y que esperaba que esa mayoría se trasladara al comité federal del sábado

Desde la dirección del grupo, no se daba importancia al gesto. "Ninguna sorpresa", porque se había visto que Díaz había "movilizado a todo su ejército", otros diputados hablaban por boca de su barón (caso de Bellido, por el presidente Emiliano García-Page; o Císcar, por Ximo Puig), otros "clásicos" que suelen hablar en las reuniones de este tipo (como el expresidente manchego José María Barreda y Odón Elorza), y Madina, rival de Sánchez en el congreso extraordinario de 2014 y que siempre ha estado, por tanto, en la trinchera contraria. Además, los sanchistas recordaban que el sentir del grupo no es extrapolable al resto del PSOE, porque no es un órgano de dirección. Y que la dirección "no quería guerra", ni trasladar la disputa orgánica al Parlamento, ni hacer que hablaran miembros de la ejecutiva que ya anticiparon su visión ayer, como la asturiana Adriana Lastra o la murciana María González Veracruz. Y que quien sí había utilizado la cita de este martes para la batalla interna había sido Andalucía, según fuentes de la cúpula. "Si hubieran hablado los 85 diputados, se habría visto realmente quién gana". Sí es verdad que la composición del grupo, en su globalidad, sería en principio más afín al secretario general. 

Hernando, a la salida de la reunión, señaló que el debate había ido "muy bien". Y aunque hubo confrontación de pareceres, el encuentro no fue tenso, según distintos asistentes (Pradas incluso lo definió como "muy constructivo y en buen tono"). Sí sirvió a los críticos, lógicamente, para apuntarse el tanto. 

Madina retorna al primer plano para advertir de que la propuesta de cónclave será rechazada y defender que hay que resolver antes el bloqueo político

Entre los nombres, hay datos llamativos. Quizá el más relevante es el posicionamiento de Miguel Ángel Heredia. Secretario provincial en Málaga, es a su vez secretario general del Grupo Socialista en el Congreso. O sea, el número dos de Antonio Hernando. En las últimas contiendas internas intentaba pasar más desapercibido, pero desatada la guerra, quiso explicitar su respaldo a Díaz. Como ayer hiciera la presidenta del partido, Micaela Navarro, en la reunión de la permanente. También sobresalió que Madina interviniera ante sus compañeros, a puerta cerrada, y que sobre todo lo hiciera fuera, porque mide mucho sus palabras y se ha resguardado bastante desde que perdió en 2014 contra Sánchez. 

Madina, ante los periodistas, reiteró su rechazo a la propuesta de Sánchez (ayer ya anticipó su rechazo en Twitter) y se mostró convencido de que el comité lo tumbará este sábado. "Primero van los intereses del país, luego los del PSOE y después los particulares de cada uno —razonó, deslizando así que el líder solo busca su supervivencia—. En ese orden de jerarquía de valores es donde el PSOE mejor funciona". El diputado por Madrid (en otras legislaturas lo era por su tierra, Vizcaya) defendió que sí hace falta un congreso, pero "serio y en profundidad" y con "más plazo", porque no se puede ventilar la elección del secretario general en 20 días. Así que a su juicio es pronto para hablar de candidatos en las primarias. Que Díaz compita finalmente (ella misma esta mañana jugó a postularse) dependerá de la decisión que ella tome, como la que adopten "otros compañeros". Pero el cónclave, indicó, está "lejos" porque la prioridad está en evitar el "esperpento" de unas terceras elecciones que proyectarían la imagen de un fallo en el sistema democrático.

Barreda: Sánchez tendría que dimitir

El parlamentario vasco no quiso trasladar cuál es su alternativa para salir del bloqueo y que defenderá el sábado en el comité, del que es miembro: "Trataré de escuchar las posiciones que tiene el partido", adujo. Lo que sí remarcó, en línea con Díaz, es que no se trata de una cuestión ideológica entre la derecha y la izquierda del partido. Ayer Sánchez aludió a que él quería un PSOE "autónomo" y no "subalterno" al PP. "El partido coloca al PP en situación subalterna cuando le gana. El ejemplo está en aquellos lugares donde el PSOE gana y gobierna". Pradas, a puerta cerrada, siguió la misma argumentación: aseguró que no iba a "consentir" que se le señalase como la derecha del partido y resaltó que el líder se ha ido quedando solo, perdiendo los apoyos de aquellos que le patrocinaron en 2014. El diputado sevillano recibió los aplausos de sus compañeros. 

El expresidente manchego subraya que si el PSOE va a elecciones puede sufrir un castigo que haga que sus escaños no sean vitales para derogar leyes del PP

Quien más se acercó a la defensa de la abstención al PP fue José María Barreda. El expresidente manchego deendió que los socialistas deben aprovechar sus 85 escaños en el Congreso para "condicionar la vida política de este país, derogar leyes lesivas para los intereses de los trabajadores y defender el interés general de los ciudadanos". Considera que esos diputados, pues, pueden ser "determinantes" para cambiar las cosas y pueden dejar de serlo si hay terceras elecciones, en las que el PSOE puede perder fuerza y el PP, ganarla. La prueba de cargo está, dijo, en el desastroso resultado de País Vasco y Galicia el 25-S. Por tanto, hay que afrontar el debate con "valentía". Porque la opción de un Ejecutivo con Podemos y Ciudadanos, como defiende con denuedo Sánchez, es "inviable" por el rechazo mutuo de los dos emergentes. Además, la ruptura del pacto de investidura de los de Pablo Iglesias en Castilla-La Mancha pone de manifiesto "hasta qué punto es una quimera" tratar de que apoyen al PSOE formaciones que "además de tener muchas contradicciones internas por las distintas partes del territorio, te rechazan a la primera de cambio". Descartada esa vía, recordó, solo quedaría por explorar la entente con los independentistas catalanes, que el partido ya rechazó. 

Los críticos se imponen a Sánchez en la reunión del grupo parlamentario

Barreda también hizo una advertencia directa a Sánchez, quien esta mañana en la Ser dejó claro que no piensa dimitir si pierde la votación del sábado en el comité. "No hay posibilidad, no es aceptable, no es democrático". A los críticos de su partido, en este momento "dramático" que vive, les animó a "hablar o callar para siempre". 

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