EL ARRANQUE DE UNA NUEVA Y DIFÍCIL ETAPA

La gestora debate si releva a los portavoces de los grupos y qué hacer con la investidura

La primera vacante es la que deja Iratxe García, la responsable en Bruselas. No está claro aún si se sustituirá a Hernando y López. Varios barones mantienen el no a Rajoy de manera firme

Foto: Javier Fernández, hoy presidente de la gestora del PSOE, y el ya exlíder Pedro Sánchez, en un mitin de campaña de las generales el pasado 10 de diciembre. (Reuters)
Javier Fernández, hoy presidente de la gestora del PSOE, y el ya exlíder Pedro Sánchez, en un mitin de campaña de las generales el pasado 10 de diciembre. (Reuters)

El PSOE se reinicia. Arranca nueva etapa después de la traumática despedida forzosa de Pedro Sánchez. Rotas sus filas, dolorido por las enormes contusiones que le provocó el convulso comité federal del sábado y con la misma incertidumbre respecto a cómo resolver el gran dilema de la investidura. Aún es pronto para dar respuesta a todas las preguntas. Y la gestora del PSOE, presidida por el asturiano Javier Fernández, dará solo algunas claves, pero no despejará de la noche a la mañana todas las dudas. No solo porque quedan muchos debates pendientes, sino porque la mayoría de ellos se sustanciarán en el máximo órgano de poder del partido, y no en una dirección provisional, con competencias muy mermadas y que no sustituye a una ejecutiva con plenitud de funciones. 

Son básicamente tres las tareas urgentes a las que tiene que dar cauce la gestora: coser, recomponer la unidad interna, una labor ingente después de la devastación de las últimas semanas y meses; orientar al partido respecto a la cuestión crucial de la investidura —y no hay nada claro, ni siquiera la abstención es tan obvia como desde fuera podría parecer— y preparar, más a medio plazo, el siguiente congreso federal del PSOE. Y de camino se cruza una decisión más inminente: mantener o relevar a los actuales portavoces en el Congreso, el Senado y el Parlamento Europeo, los principales rostros institucionales de la formación. Todo está por discutir. 

La dirección provisional tiene también por delante la ingente tarea de recomponer la unidad del partido y prepararlo para el siguiente congreso federal

La gestora del PSOE, el órgano que reemplaza a la ejecutiva ya diezmada de Pedro Sánchez tras el agónico y delirante portazo del comité federal, se constituye este lunes a las 12 de la mañana en Ferraz, y después su presidente, Javier Fernández, concederá su primera rueda de prensa como jefe de la cúpula provisional. Anoche, aún no se percibía una posición colegiada respecto a las portavocías parlamentarias. Algunos miembros de la gestora consultados por El Confidencial compartían que el partido tiene que centrarse en resolver el rompecabezas de la investidura y no distraerse en las cuestiones nominales, y otros consideraban sano y positivo reflejar el cambio de etapa con una sustitución de caras.

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Iratxe García se va "por coherencia"

Por el momento, hay un rostro que no seguirá: Iratxe García, la jefa de la delegación española en Bruselas y hasta el sábado secretaria de la Unión Europa de la dirección, puso su cargo a disposición de Fernández y, según confirmaron fuentes de su entorno a este periódico, no tiene intención alguna de seguir aunque la gestora le propusiera continuar. Y no quiere quedarse como portavoz "por coherencia", porque defendió a Sánchez desde el primer minuto hasta el final, y cree que no puede comprometerse con un proyecto, el de la dirección interina, en el que no cree y por el que no votó en el comité federal. El vacío dejado por García podría llenarlo Elena Valenciano, vicesecretaria general del PSOE con Alfredo Pérez Rubalcaba, cabeza de cartel en las europeas de 2014 y jefa de la delegación en la UE hasta que Sánchez la relevó, movimiento que en su día, por cierto, creó disgusto. Valenciano mantiene una relación excelente con los territorios, conoce muy bien el partido y es amiga personal, como Rubalcaba, de Javier Fernández. De hecho, se le propuso entrar en la gestora y ella rechazó el puesto. 

La sustituta natural de Iratxe García en Bruselas sería Elena Valenciano, la candidata en 2014 y ex número dos. Se le propuso entrar en la gestora y no quiso

En Congreso y Senado, hay miembros de la dirección interina, y de fuera de ella, que defienden la continuidad de Antonio Hernando y Óscar López. Ambos son dirigentes muy reconocidos en el PSOE, por su talante negociador y por no haber roto los puentes con los críticos, como sí hizo Sánchez. De hecho, durante el comité federal intentaron propiciar un encuentro, sobre todo el primero, para evitar el choque de trenes, pero no lo lograron, en parte por la obstinación del ya ex número dos, César Luena. 

Miembros de peso de la gestora defienden que es mejor que su presidente y sus nueve vocales no entren "cortando cabezas", porque tiene que quedar por delante "la cuestión política", el dilema de la investidura. Y también porque lo "lógico" es que sea la siguiente ejecutiva, la que nazca del congreso, la que designe a los portavoces, y mientras prorrogar el mandato de los actuales. "La clave es generosidad e inteligencia. Unidad, ninguna venganza o revancha, paz, integrar a todos. Ya hemos dado demasiados titulares de guerra. Ahora se trata de sosegar al partido", aduce una integrante del comité que ha estado perfectamente al tanto de los movimientos de los últimos días y con vínculos con la gestora. 

Hay miembros de la cúpula interina que entienden que es mejor reflejar el cambio de era procediendo a los relevos, y otros que ven mejor la continuidad

Otros responsables del gobierno provisional del PSOE, en cambio, dicen que es preferible que se busque una situación de "consenso", que no se haga tabla rasa pero sí se introduzcan cambios para visualizar el cambio de etapa. En plata: que tal vez podría mantenerse a Óscar López al frente de los socialistas en el Senado, pero sí sustituir a Antonio Hernando, el principal escudero de Sánchez. ¿Quién sería su relevo? Todas las miradas apuntan a Eduardo Madina, el rival del ya exsecretario general en 2014 y persona de la confianza de Javier Fernández y Guillermo Fernández Vara —los dos únicos barones que le apoyaron hace dos años y que son claros vencedores del sábado—, y que supo recomponer pronto los puentes con Susana Díaz. Sin embargo, desde el círculo del diputado sostenían que él defiende la continuidad de Hernando y López. Los defensores de Madina entienden que es un parlamentario "respetado por la militancia, con experiencia en el Congreso y con bagaje suficiente para una situación compleja: o llevar al PSOE a la abstención o prepararlo para terceras elecciones", y además "no ha estado de forma directa en la guerra". 

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Un debate por hacer

Según todas las fuentes consultadas, a última hora del domingo no había "nada decidido". En el entorno del presidente asturiano sí indicaban que su voluntad es "introducir cambios", no solo en el Congreso sino también en el Senado, pues López "se marcó demasiado" en la pugna contra los barones, mientras que Hernando mantuvo una actitud más flexible. Pero todo está por ver. Hernando y López, por su parte, están "a disposición de la gestora". Los colaboradores del primero destacaban que también tendría lógica que no siguiera porque "se ha identificado mucho con el no a Mariano Rajoy", y aunque en política se puede explicar (casi) todo, la "credibilidad" se vería dañada. 

Óscar López y Antonio Hernando, en el comité federal del PSOE del 5 de septiembre de 2015. (EFE)
Óscar López y Antonio Hernando, en el comité federal del PSOE del 5 de septiembre de 2015. (EFE)

En cuanto a la investidura, las dudas y la división persisten. Pese a que Sánchez jugó a identificar a aquellos que apostaban por la gestora con la abstención al PP, la realidad no es tan simple. Y la posición del no va ganando terreno. El tiempo para investir presidente concluye el 31 de octubre, aunque antes el Rey deberá hacer una ronda de consultas para certificar si postula o no candidato, así que la decisión se debe tomar en apenas 20 días, y se certificará en un comité federal, el órgano competente para deshacer el lío.

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Barones críticos con Sánchez, como el valenciano Ximo Puig, el manchego Emiliano García-Page o el aragonés Javier Lambán —tres presidentes que gobiernan con el sostén de Podemos—, siguen manteniendo el no a la investidura de Rajoy. "No podemos ni conformar un Gobierno de coalición ni ayudar a su instauración en el poder", recordó Puig a los periodistas este domingo. Álvaro Gutiérrez, secretario provincial de Toledo, subrayó que Page sigue en el "no a Rajoy y a un Gobierno con independentistas". El extremeño Guillermo Fernández Vara, el único que sí ha apostado públicamente por la abstención, advirtió de que las decisiones de futuro se adoptarán en el comité federal, y "como siempre pensando primero en España y luego en el PSOE". Page y Lambán, por su parte, no quisieron que ningún representante de sus federaciones entrara en la gestora para no comprometerse con ninguna decisión y centrarse en la gestión de sus gobiernos. 

Los presidentes de Valencia, Castilla-La Mancha y Aragón, críticos con Sánchez, siguen defendiendo el rechazo a la reelección de Rajoy como presidente

En el no se mantienen igualmente los barones afines a Sánchez, como la presidenta balear, Francina Armengol, y los líderes territoriales de Madrid (Sara Hernández), Castilla y León (Luis Tudanca) o País Vasco (Idoia Mendia), más el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, y la aspirante a sucederlo en el cargo, Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona. El balear Francesc Antich y el riojano Paco Ocón, miembros ambos de la gestora y cercanos al dimitido secretario general, apostaron por consultar a la militancia qué hacer. Para Ascen Godoy, también integrante del gobierno provisional del PSOE y secretaria de Organización del PSOE extremeño, la decisión debe recaer en el comité federal. Para todos, la mejor solución (y la menos comprometedora) vendría de la mano del PNV, si decidiese apoyar a Rajoy o facilitarle el Gobierno. 

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Malas salidas

El partido, en realidad, aún no ha hecho un debate en profundidad sobre la hoja de ruta a seguir después de la fallida investidura de Rajoy. La abstención es una palabra tabú y muchos dirigentes consideran que llegados a este punto del camino, con escaso margen de negociación, es muy complicado dar marcha atrás. Pero también es cierto, convienen, que el PSOE está más debilitado que nunca para afrontar unas terceras elecciones. No solo por la gravísima división interna, agigantada por la enorme exposición mediática, sino porque ahora no tendría candidato. Debería convocar primarias abiertas (salvo que el comité federal acordara otra cosa) y elegir cabeza de cartel, y a ellas podría presentarse de nuevo Sánchez, a quien la mitad del partido que le ganó el sábado quiere verle apartado de la primera línea para que no tenga opciones reales de competir en el próximo congreso. 

Para buena parte del PSOE, que Fernández esté al frente es una garantía de que las cosas "se harán bien". Los sanchistas se ven venir la abstención

El sábado se tumbó por holgada mayoría (132-107) la propuesta de Sánchez de congreso extraordinario para ya, pero hay serias dudas de que en el comité venciese la salida de la abstención. Porque en el rechazo total y definitivo al jefe del PP se hallan tanto afines al exlíder como parte de sus contrarios. 

Para buena parte de la dirigencia del PSOE, que esté Fernández al frente es una garantía de que las cosas "se harán bien", consultando a los territorios, "como siempre se ha hecho". "Javier es emoción pura, es autenticidad, es el garante del espíritu socialista", comenta una compañera de la gestora. "Es imprescindible que no nos equivoquemos para que podamos volver a ilusionar a la gente", manifiesta otro de sus miembros. Los sanchistas, sin embargo, se ven venir que antes o después el partido girará hacia la abstención, vía que avanzan que rechaza con rotundidad la militancia

La gestora debate si releva a los portavoces de los grupos y qué hacer con la investidura

La encrucijada, pues, es la misma que la de hace una semana o un mes, o desde el 26-J. Qué hacer con la investidura. El tiempo se va agotando, el PSOE ha caminado muy lejos con el no a cuestas, ha desechado la opción de un Gobierno alternativo al fulminar a Sánchez, la abstención sigue siendo una posición muy dolorosa e ir a otros comicios con el partido agujereado y sin cabeza visible es una operación de alto riesgo. Todas las salidas son malas, y al PSOE le toca dilucidar cuál es la menos gravosa. 

Ximo Puig: "El PSOE necesitaba un 'big bang'"

Era normal que el PSOE sintiese vergüenza y bochorno por lo ocurrido el sábado en el comité federal: forcejeos jurídicos, gritos, llantos, insultos... Y horas y horas de debates y de recesos para al final votar, sobre las ocho de la tarde, el congreso extraordinario que quería Pedro Sánchez: 107 síes y 132 noes. Resultado: dimisión.

El presidente valenciano reconoció que la imagen dada por el PSOE "no fue la más gratificante", y pidió perdón a militantes y votantes. Pero el partido, subrayó, "necesitaba un 'big bang' y se ha producido" con la dimisión de Pedro Sánchez. Pese a la altísima tensión, las heridas, dijo Ximo Puig, se cerraron "de la mejor forma posible", con una gestora apoyada casi unánimemente, que deberá abrir un debate "sincero, no fanatizado ni demagógico".

Puig, que volvió de madrugada en coche hasta Valencia, admitió que no fue "el mejor día" de su vida ni de la de la mayoría de los socialistas. Pero "la democracia, a veces, tiene sus recovecos, incertidumbres y caras amargas".

Ahora toca mirar al futuro: "Creo que a partir de ahí hay que superar enconamientos, conflictos y tener una percepción muchísimo más generosa y humilde que la que se ha tenido en otro tiempo", sostuvo Puig, sin esconder que el PSOE está "en un momento complicado" como el país.

También habló del tormentoso comité el extremeño Guillermo Fernández Vara: no fue "un día agradable", pero le vio una clara ventaja: no hay otro partido en España capaz de someterse a un proceso "profundamente desagradable" pero a la vez "transparente" como el del sábado, informa Efe. Porque mientras otros solucionan sus crisis "a dedo o a través de internet", los socialistas las resuelven "mirándose a la cara" y votando, "que es como en democracia se resuelven los problemas".

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