HACIA EL 39º CONGRESO FEDERAL

Los barones dejan manos libres a Pedro Sánchez para configurar su nueva ejecutiva

El secretario general finaliza la ronda de contacto con los líderes territoriales y comprueba que no hay "resistencias" a sus planes. Está dispuesto a reconsiderar el mecanismo de primarias abiertas

Foto: Pedro Sánchez coge un ejemplar de 'La zapatera prodigiosa', de Lorca, durante su visita a la Feria del Libro de Madrid 2017, este 1 de junio. (Borja Puig | PSOE)
Pedro Sánchez coge un ejemplar de 'La zapatera prodigiosa', de Lorca, durante su visita a la Feria del Libro de Madrid 2017, este 1 de junio. (Borja Puig | PSOE)

La digestión de las primarias socialistas está siendo menos pesada de lo que en un principio se preveía. El partido se está reacoplando después de la inapelable victoria de Pedro Sánchez. No acaeció el apocalipsis que muchos anticipaban si Susana Díaz —y con ella, los barones y los notables— salía derrotada. Aunque las reticencias y la preocupación siguen cundiendo entre quienes apoyaron a la presidenta andaluza, la consigna generalizada es la de cesar las hostilidades y ponerse a disposición del reelegido secretario general. No cuestionar sus decisiones, al menos por ahora, y dejarle hacer. Sobre todo a la hora de configurar su nueva ejecutiva, la primera decisión interna de calado que deberá adoptar en su segunda etapa. Sánchez lo ha podido comprobar tras su conversación con los líderes territoriales y él les corresponde con una muestra de flexibilidad. Sus enmiendas a la ponencia marco, por ejemplo, no son "las tablas de la ley" y está dispuesto a transaccionar aquellos aspectos que hieren a sus críticos, como la extensión de las primarias abiertas a simpatizantes "a todos los niveles".

Sánchez no ha querido esta vez arrancar su nuevo mandato, previo al congreso federal, como hizo en 2014. Entonces, todos y cada uno de los secretarios territoriales pasaron por su despacho en Ferraz. La primera, su mentora, Díaz, la que contribuyó decisivamente a su ascenso a las alturas en venganza por el paso adelante dado por Eduardo Madina. Ahora esa ronda no tenía ningún sentido, puesto que ha logrado de nuevo las riendas del PSOE enfrentado a los grandes aparatos regionales y con la jefa de la Junta como principal rival. Sánchez, sin embargo, sí ha querido telefonear a todos los barones, los lejanos y los más próximos, para recomponer los puentes que estallaron el 1 de octubre y comenzar a pacificar el PSOE. Y con tres se ha visto: con el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, y con el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, además de con el jefe de la gestora, el asturiano Javier Fernández.

Con Díaz, la única llamada se produjo el 21 de mayo, en la noche de las primarias. Ella descolgó el teléfono para felicitar al ganador a las 21:27, pese a que ambos se hallaban en la misma planta —la tercera— de Ferraz. Él no pudo atenderla y la presidenta le escribió un wasap. A los pocos minutos, Sánchez la telefoneó y charlaron brevemente. Luego ambos se vieron para la forzada foto para la que posaron ante los medios, con el tercer candidato, Patxi López, en la sala de prensa del cuartel general de los socialistas. Desde entonces no han vuelto a hablar. En el entorno de Díaz, consideran que es el secretario general quien debe llamar a su jefa para comunicarle las decisiones que adopte de cara al 39º Congreso, que tendrá lugar del 16 al 18 de junio en Madrid.

Con Díaz, la única llamada se produjo la noche de las primarias. La presidenta, no obstante, no pondrá obstáculos a la dirección ni pedirá "cuotas"

En todo caso, fuentes cercanas a la baronesa andaluza sí adelantan que ella no pedirá "nada a cambio" de su apoyo a la nueva dirección, ni "cuotas territoriales" ni nada por el estilo. "Vamos a dejar hacer. Incluso en la ponencia, aunque confiamos en que aquí imperará el sentido común. Pero no viajará a Madrid con ganas de conflicto", inciden.

La segunda vuelta: congresos regionales

Ese mensaje de distensión es el que han trasladado los demás barones susanistas a Sánchez en sus conversaciones telefónicas de los últimos días. Un apoyo "sin fisuras" a la dirección que él encabece, colaboración, "lealtad". Le darán plena autonomía para pilotar la nave de Ferraz. No es una concesión gratuita: entienden que a partir de ahora él no podrá alegar que se sentía maniatado y que por tanto será "responsable" de sus decisiones. Además, confían en que las interferencias en sus territorios sean las mínimas. Una clave importante, porque ahora se acercan los congresos regionales: en julio se celebrarán, al menos, los de Andalucía, Valencia y Extremadura, y para septiembre lo dejan Asturias y Castilla-La Mancha (en principio), mientras Aragón está pensándose la fecha.

En la nueva cúpula, se sentarán tanto colaboradores de la confianza del líder como "figuras de renombre", pero los detalles se desconocen aún

Susana Díaz, Ximo Puig y Guillermo Fernández Vara optarán a la reelección. Javier Fernández ya ha anunciado que da un paso atrás —igual que el murciano Rafa González Tovar—, Emiliano García-Page ha hecho depender su decisión de la foto final del 39º Congreso y Javier Lambán está deshojando la margarita y no se descarta que ceda el testigo a su número dos, Pilar Alegría. El reelegido secretario general ya ha advertido de que preservará a los presidentes y gobiernos autonómicos, pero también ha puntualizado que los liderazgos territoriales los decidirán los militantes. Se guardaba así la carta de poder apostar por candidatos alternativos.

Sánchez, como confirman fuentes muy cercanas de su equipo, ha percibido que los barones le están "dejando hacer" y no se está "encontrando resistencias", en buena medida porque "el resultado de las primarias ha sido contundente", al cosechar el 50,26% de los votos de las bases. Con el que ha encontrado más complicidad es con Vara, el que digirió antes su triunfo y el que se puso primero a su disposición. Ya en 2014 pasó lo mismo y se convirtió en uno de sus aliados hasta que su relación estalló. Sánchez comió con él el miércoles durante dos horas y media, como anticipaba este viernes la SER, en un clima cordial. Con Iceta se había visto en Ferraz dos días antes, antes de su reunión con Javier Fernández.

Los barones dejan manos libres a Pedro Sánchez para configurar su nueva ejecutiva

El madrileño podrá confeccionar una ejecutiva nítidamente suya. Contará, para empezar, con quienes han sido sus máximos colaboradores y le han defendido en los peores momentos: además de los diputados José Luis Ábalos y Adriana Lastra, se da por segura la entrada de José Félix Tezanos y Manu Escudero, redactores de su proyecto; del alcalde de Valladolid, Óscar Puente; del secretario de Organización navarro, Santos Cerdán, y del dirigente andaluz Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Pero también quiere que ingresen, según añaden las mismas fuentes, "figuras de renombre", catalogación bajo la que cabría, por ejemplo, la exministra Cristina Narbona, que también ha participado en la elaboración de su programa, igual que la extitular de Cultura Carmen Calvo. "Habrá un poco de todo", resumen, rehusando avanzar siquiera la estructura y si recuperará la vicesecretaría general.

La duda que sigue presente es cómo procederá a la integración de las candidaturas perdedoras, y en qué proporción. Este jueves, al comienzo de su visita a la 76º edición de la Feria del Libro de Madrid, Sánchez no quiso entrar en detalles. Prometió "empeñarse" en dibujar una ejecutiva que refleje la pluralidad del partido, aunque sin perder de vista la orientación estratégica que han votado por mayoría los militantes: un PSOE que vuelva a ser la "referencia" de los electores progresistas.

Ya se contemplaba la rectificación

Esa última proclama también vale para el proyecto. Sánchez tiene garantizado que su programa saldrá adelante en el 39º Congreso Federal, porque dispone de más del 50% de los delegados —son un total de 1.035, 1.004 con derecho a voto—, pero está dispuesto a "transaccionar" enmiendas en aras del consenso, según ratifican fuentes muy próximas al líder. Su programa "no son las tablas de la ley", remarcan.

El programa de Sánchez "no son las tablas de la ley". Está dispuesto a que las primarias abiertas no se apliquen en los pequeños municipios

Un aspecto que el líder está dispuesto a reconsiderar es la regulación de las primarias abiertas a simpatizantes, aquellas en las que pueden participar los ciudadanos sin carné previo registro y pago de una cantidad simbólica. El documento sanchista especifica que este será el sistema por el que se designará a los candidatos "para concurrir a las distintas elecciones para las instituciones a todos los niveles". Es decir, que ese será el mecanismo para elegir a los cabezas de lista independientemente del tamaño del municipio. Este es un cambio sustancial respecto a la regulación vigente [aquí en PDF]: las primarias abiertas fueron introducidas en 2014 bajo el mandato de Alfredo Pérez Rubalcaba, y eran aplicables solo a la elección del candidato a La Moncloa y a los aspirantes a las presidencias de los Gobiernos autonómicos, previa aprobación del comité federal y cuando lo hubiera solicitado la ejecutiva regional correspondiente —así ocurrió con Puig o Vara—. En caso de no haber tramitado esta petición, la fórmula de designación estipulada eran las primarias cerradas, entre militantes, el mecanismo que rige para la elección de los candidatos a las alcaldías de los municipios de más de 20.000 habitantes.

Susana Díaz conversa con el extremeño Guillermo Fernández Vara ante el presidente aragonés, Javier Lambán, en el comité federal del 14 de enero. (EFE)
Susana Díaz conversa con el extremeño Guillermo Fernández Vara ante el presidente aragonés, Javier Lambán, en el comité federal del 14 de enero. (EFE)


Los críticos con Sánchez habían encajado con inquietud la extensión total de las primarias abiertas. Aseguraban que aplicar este procedimiento en localidades pequeñas expondría al PSOE a que "un partido contrario, una empresa o una organización ajena al partido" coloque al candidato. En el equipo del líder son conscientes de ese peligro y sostienen que ya tienen previsto que solo se recurra a las primarias abiertas para la elección de aspirantes en localidades de, al menos, más de 20.000 habitantes. O incluso en aquellas con una población superior a 50.000 personas. Es decir, que funcionen en ciudades medianas y grandes. "No hay ningún problema con eso y desde luego sí tenemos en mente ir ajustando este tipo de cosas, y también recoger lo coherente y positivo de las enmiendas que hayan llegado a Ferraz" procedentes de los 'congresillos' provinciales e insulares del pasado fin de semana, sostiene uno de los colaboradores de confianza del líder.

No a otro 1 de octubre

Sí hay, en cambio, tres cuestiones de modelo de partido que son irrenunciables para Sánchez, muy remarcadas en su campaña. Una, la regulación de las consultas a la militancia, y que esta deba ser preguntada obligatoriamente sobre los acuerdos postelectorales y eventualmente cuando así lo decida la dirección. Dos, que las primarias para la elección del secretario general se celebren a doble vuelta y haya un mínimo y un máximo de avales. Son dos cuestiones en las que los susanistas no pondrán en principio objeciones. La durísima recogida de firmas de este último proceso ha convencido hasta a los próximos a la presidenta que se tensionó la organización en exceso.

Hay tres cuestiones irrenunciables para el líder: consultas a las bases, primarias a doble vuelta y que las dimisiones en la ejecutiva no le hagan caer

Tres, que la cascada de dimisiones de miembros de la ejecutiva —como ocurrió el 28 de septiembre— no desencadene la caída forzosa del secretario general. "No puede volver a pasar otro 1 de octubre", repiten en el círculo más estrecho del madrileño, evocando la jornada negra en la que tuvo que dimitir tras ser derrotado por los barones en el comité federal. Este último punto es el más conflictivo, pues sus críticos consideran que esa modificación solo contribuye a "blindar" a Sánchez en el poder. En cualquier caso, los tres candidatos llevaban en sus programas la previsión de que la remoción del líder aprobada por la mayoría del órgano de dirección habría de pasar por la consulta de las bases.

Los barones dejan manos libres a Pedro Sánchez para configurar su nueva ejecutiva

El otro punto controvertido es el modelo de Estado, la visión del "Estado plurinacional" que quiere implantar Sánchez y que, según sus contrarios, desborda la 'Declaración de Granada' consensuada en 2013. En su equipo creen que no debería provocar roces esa redacción porque cabe en la Carta Magna. Por si acaso, el líder pidió a Puig que le ayudara a convencer a sus compañeros, consciente de que tiene una visión más contemporizadora que la de Díaz. En el 39º Congreso se verá si se pule la expresión o sale aprobada tal cual.

El sentido del voto de la moción de censura, "prácticamente decidido"

Antes de la confección del nuevo organigrama, Pedro Sánchez deberá tomar una decisión de calado: el sentido del voto en la moción de censura de Podemos contra Mariano Rajoy. El secretario general está "consultando con mucha gente" qué posición adoptar. Y ya tiene "prácticamente decidido" qué hacer, según fuentes muy próximas. Pero no comunicará todavía qué camino tomará. Hasta ahora, el portavoz provisional en la Cámara Baja, José Luis Ábalos, ha apuntado hacia la abstención. El líder, preguntado este jueves por los medios, parecía indicar esa solución, al insistir en que el Gobierno "es censurable" y en que no comparte las formas de Pablo Iglesias. "Yo me siento muy próximo a los votantes de Podemos", proclamó, lanzando un guiño directo a los electores que se marcharon con la formación morada. 

Respecto a otra cuestión capital, el desafío soberanista, el secretario general cree, según afirman en su círculo más cercano, que la tensión acabará desembocando en unas elecciones autonómicas anticipadas en Cataluña. A Sánchez no le preocupa que Rajoy asimile a PSOE y PP en la respuesta del Estado al órdago independentista. Los socialistas, cree, tienen marcado su camino de forma clara: del lado del Ejecutivo "en la defensa de la legalidad y de la Constitución" —como trasladó al presidente el lunes por teléfono—, pero en la orilla opuesta cuando se habla de soluciones. El líder de los socialistas acusó ayer de "desidia" a Rajoy por no haber buscado la vía para resolver el conflicto. A él y al jefe de la Generalitat, Carles Puigdemont, les recomendó recurrir a la "fuerza del diálogo" para encarrilar la crisis territorial. 

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